Follado en baño público con inesperado espectador

Esto que voy a contar, ocurrió hace ya unos cuantos años. En la ciudad que ocurrieron los acontecimientos; totalmente reales; hoy a cambiado algo, pero los que conozcan la ciudad, se darán cuenta de cual es, y los lugares en que ocurrió.

Aquél día andaba caliente como un perro, y tenía ganas de que me follaran bien follado.
Serían las 10 de la noche, cuando me empecé a duchar, y prepararme bien, por si había suerte.
Una vez preparado, recién duchado, y con el culito bien preparado, salí de marcha al centro de la ciudad, a ver si ese día había suerte.
Después de dar una vuelta por la zona de pubs de moda; zona del Orzán; y tomar algo, como ya era algo tarde, fui paseando por los cantones, mirando de cruzar a los jardines que corren en paralelo, donde suele haber marcha. Como no me atreví; aún era algo temprano para ir por esa zona, se me ocurrió seguir a la plaza de Pontevedra.
Allí había una plaza con una cafetería, parking subterráneo, y en uno de los costados de la plaza, había unos aseos públicos.

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Experiencias prohibidas o no…

Siempre estuve un poquito loco con el sexo. Me gusta mucho el porno, y dentro del porno, pues…, los videos de masturbación femenina en lugares públicos son lo que más me rompen el coco. Soy bastante pervertido, pero dentro de los límites. O sea, nada de cosas ilegales ni tampoco asquerosas…

Comencé a imaginar que podía exhibirme mientras me pajeaba dentro de un automóvil, en alguna calle de mi ciudad. Pero no tengo auto. Entonces un día vi un video de un tipo que se tocaba en un bus, en un colectivo urbano.

Me apreció medio raro y bastante osado, porque la mayoría de las mujeres que lo descubrían huían o ni siquiera lo miraban. Entonces pensé que eso tampoco tenía morbo, porque la gracia está en provocarle algo positivo a alguna mujer, y no en provocarle asco. Por consiguiente, descarté esa opción y pensé en algún plan alternativo para tratar de masturbarme en algún lugar público… Y cuando digo masturbarme hablo de hacerme la paja, literalmente, enfrente de alguien; no me refiero a masturbarme sin que nadie me vea…

Para el primer intento, un día elegí un cibercafé de mi ciudad, en el cual atendía una mujer grande, de unos cuarenta y cinco años de edad. Me pareció adecuado para hacer mi primer intento porque supuse que una señora de esa edad no se asustaría al ver que alguien como yo (entonces tenía 20 años o poco más) se la estaba jalando mientras navegaba por la web. En fin… entré a ese sitio y me situé de espaldas a una pared, en una computadora que estaba al costado del mostrador en el cual atendía la mujer.

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Putito para todos 10 La crueldad del ser

Andrés se retiró tarde aquella noche después de cenar y hablar entre todos en una larga tertulia, los siete nos sentíamos muy bien y a pesar de todo me hubiera gustado que se quedara a mi lado y no volviera a su casa.

Gocé tumbado en mi cama pensando en él. Le recreaba en mi cabeza, su bello y perfecto cuerpo, su rostro casi siempre serio, donde sobresalía su hermosa sonrisa que tanto se hacía de rogar hasta aparecer para iluminarle de gloria.

Sonreí recordando mi asombro al ver sus tremendos atributos viriles, tan desproporcionados con lo que era él, y sobre todo eso que le magnificaba, su enorme corazón y el amor que me demostraba en cada momento y sin pedirme nada a cambio, hasta este momento en que me había pedido lo que tanto deseaba, que fuera su novio.

Me sentía orgulloso de él, quizá no fuera el mejor chico del mundo, pero para mí era mi héroe, creo que la sonrisa no abandonó mi cara en toda la noche.

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Amor frío

Hoy desperté caliente y me hubiera gustado que estuvieras a mi lado para calmar mis ansias, pero no te confundas por que no quiero hacerte el amor, quiero cojerte nada más, meterte los dedos en el culo mientras me la mamas, morderte los pezones hasta que grites, lamerte el coño por que se me antoja. No voy a besarte mientras te montas en mi verga prefiero que me digas que eres puta que eres mi puta y te puedo cojer cuando yo quiera. Ponerte de a perrito y que con tus manos separes tus nalgas para meterte mi verga mientras dedeo tu culo. Me gusta correrme en tu boca para que te comas mi semen, después de esto no me importa si vas a mamarsela a otros es más me gustaría ver como te cojen tus amigos que tanto quieres, ver como te penetran, verte con una o varias vergas dentro de ti para escuchar si les dices lo mismo que a mi. Yo quiero oírte decir que eres puta, que eres mi puta

 

BAILARIN DE BALLET Y SU PRIMERA RELACION GAY

Me llamo Yushiro y quiero contaros cómo fue mi primera relación gay.

Soy bailarín de ballet desde que era un niño. En la academia había otro chico, también de descendencia japonesa cuyo nombre era parecido al mío, es decir, Yasuhiro y el mío, como os dije es Yushiro. Esto traía alguna confusión con los demás estudiantes y profesores a la hora de pronunciar nuestro nombre y al escribirlo, por lo que los demás compañeros comenzaron a apodarme “Miura”. Después os contaré de dónde salió ese apodo, pues ni yo mismo sabía el significado. Una tarde estábamos ensayando una obra de baile en la academia, obviamente en ropa de ballet. Tenía puesto unas mallas blancas, ajustadas como es lo normal. Llegó un chico a la sala y preguntó por Yasuhiro o Yushiro. El único Yushiro que había en ese momento era yo porque el otro chico se había ausentado.

 

Sin pensar que podía estar preguntando por el otro, le respondí que yo era Yushiro y me indicó que había un familiar mío en la sala de espera y quería verme. Confiado en que iba a encontrar allí a ese familiar, que de seguro sería mi madre, salí rápido, sin cambiarme la ropa y cuando llegué a la sala de espera, había un chico que no conocía por lo que me dispuse a regresar a la sala de baile. Entonces el chico me dijo malhumorado: “con que tú eres el japonés”. Le respondí afirmativamente, sin percatarme que podía estar buscando al otro chico que estaba ausente.

 

Él se me queda mirando de arriba abajo y me pregunta que si siempre utilizo esas mallas de gay ajustadas en la que se me notan “las bolas”. Esa fue la palabra que utilizó refiriéndose a mis testículos. La realidad es que mis testículos son muy gordos (exageradamente grandes). Por eso me apodan “miura” que es una raza de toros, en clara alusión al tamaño de mis testículos.

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