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ALEJANDRA MI VECINA

13 de octubre de 2007

Actualmente tengo 30, y esta historia data cuando comenzaba a tener mis primeras relaciones sexuales. Me llamo John, y por aquel entonces, con apenas 18 años, entre tantas vecinas que había en el barrio de mi pueblo, había una que me calentaba más que el resto.

Alejandra, tenía unos 25 años, pelo castaño, ojitos marrones, y una hermosa figura, ya que era modelo, el marido, profesional, era muy normal que estuviera fuera de su casa durante muchos días debido a su profesión. Ale, justo era mi vecina de al lado, y en el verano solía tomar sol en bikini en su patio, así mantenía constantemente un hermoso bronceado en su espectacular cuerpo.

Un día subo a la terraza de mi casa y pude apreciar el cuerpo de Ale, primero la vi tomar sol boca arriba y aprecié el buen par de tetas que tenía, después al darse vuelta me devoré con la mirada ese culo firme y grande, que imagino que habrá tenido varias batallas sexuales. Poder tener algo con mi vecina, era una utopía pero… Un día como tantos desde mi casa me puse a espiarla, la desnudo prácticamente con mi mirada, ella en un momento giró su cuerpo y miró para arriba – cosa que nunca hacía – yo me fui de la escena para no ser visto, aunque creo que se había percatado de mi presencia.

A los pocos días sabiendo que era arriesgado volver a espiarla, decido tirar una pelota a su casa. Con la excusa de buscarla podía verla en bikini aunque sea unos instantes. Al atenderme me pregunta que deseaba y le digo que se me había caído la pelota jugando, ella me invita a pasar para que la busque, mis ojos inconscientemente no se apartaban de su cuerpo, deseaba comerme esas tetas si bien no eran grandes eran firmes y con buena forma.

-¿Y, la vas a buscar o que? – me pregunta… yo estaba embobado, ehh sii… no conozco tu casa, yo te sigo le dije, claro que lo que deseaba era poder verla bien de cerca su culo.

Ella se dirigió al patio pero se dio cuenta que no dejaba de mirar su trasero. Me indicó dónde había caído la pelota.. yo la fui a buscar decepcionado sabiendo que todo acababa allí, era lo que yo creía.

- John, antes de irte, ¿me pasarías el bronceador por mi espalda? – por supuesto Ale. Iba a tocar aquella mujer por primera vez.

Comencé por sus hombros, luego por su espalda, deseaba seguir bajando pero temía que si me zarpaba todo terminaría allí… pero…

- Que bien pasas el bronceador y me masajeas John… sigue así – tienes un cuerpo hermoso Ale… – ¿Te gustaría tocar alguna parte de mi cuerpo? Me dijo pícaramente… yo no lo podía creer… – Siiiiiiii – le contesté…

- Pues poneme bronceador y masajeaba por donde quieras.

Mis manos bajaron enseguida hacia su culo, con ganas lo empecé a acariciar era perfecto, deseaba cogérmelo, seguí acariciando sus muslos, piernas, le desabroché la bikini, ella se dio vuelta, y se sacó la parte de arriba del conjunto, y pude apreciar sus pechos, quedé como un tonto unos segundos pero inmediatamente puse mis manos en sus tetas, que delicia era eso, ella se acostó para disfrutar.

Comencé a besar esas tetas, sus pezones se empezaron a endurecer, nos besamos con locura, era una experta, sus besos con lengua me excitaban muchísimo, no era un sueño era realidad, la perra estaba caliente, y yo sabía que me la iba a coger. Me bajé el short que llevaba y ella se quedó mirando mi verga, enseguida se quedó totalmente desnuda, pude ver su concha, pocos pelitos, bien cuidada…

- Chupámela un poquito John, me dediqué a comer esa concha, la putita empezó a dar unos gemidos de placer, lo que me calentó más, cuando vi que estaba bien mojada me presto a penetrarla

- Si nene, cogeme, dale que estoy caliente, penétrame bien fuerte, dale cogeme – Era una furia cogiéndome esa concha, le daba salvajemente, como si fuera una perra, no tardé en correrme y llenarle de leche su vagina.

- Quiero tu culo – le dije, lo que más deseaba.

Me miró y me dijo…

-ok, pero antes ven que te la chupo un poco..

.

Era una experta mamadora, de una se metió mi pija en toda su boca…

-mmmmm, siiii, Ahhhhhyy, Ale, si sigues así me voy a correr en tu cara… mmmmhhh, que bien la chupas aleeee…

Ella se la sacó y me indicó que ahora la podía penetrar por atrás…

- Dale, cogeme por el culo.

Estaba en cuatro patas y de una le introduje mi pija en su ano, ella pegó un gritito de dolor – Ahhhhhyy, siiiiiiiii, sigue asiiii bestia, rompeme el culoooo…

- Toma Ale, ¿te gusta no puta?… eres una puta, una hermosa puta… mmmm siiii que culo tienes…

No paraba de embestir ese culo, no quería acabar, quería seguir cogiéndome el trasero de mi vecina hasta que no aguanté más y me corrí en su culo.

Ambos estábamos sudorosos de placer, me dijo ahora vete que no tarda mi marido, y de esto ni una sola palabra y no creas que se va a volver a repetir.

Me vestí, tomé mi pelota y me fui, no me importaba si no podía cogérmela de nuevo, por lo menos una vez me la había cogido.

Autor: John

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