Cuando muerta de calentura me fui a acostar en el sofá cama en donde me esperaba el Dr., este estaba manoseando su verga parada al máximo y Alicia se encontraba acostada boca arriba flanqueada por mis dos amigos negros aferrando en cada una de sus manos sus tremendos garrotes.- Mi lengua en su vulva la calentó tanto que dejó de lado su timidez y ya no estaba a la espera pasiva disfrutando de las ardientes caricias de Néstor y Richard.- Lo primero que hizo al abandonar mi lengua su deliciosa conchita fue dejar de lado su recato y tomar la iniciativa para satisfacer sus propios deseos.- Y en esos momentos evidentemente sus deseos eran seguir sintiendo alguna lengua en su conchita y ponerse a chupar alguna pija, algo que hacÃa muy bien de acuerdo a lo manifestado por el médico.
Vi como se acostó encima de Richard y comenzó a succionar con evidentes muestras de placer el tremendo garrote negro que masturbaba con una de sus manos.-Era muy excitante ver a una muchacha tan femenina, con un rostro tan delicado, gloriosamente desnuda, con su cuerpo blanco y espigado tendido y abierta de piernas, con sus nalgas al aire contrastando con la piel negra y brillante de los musculosos sementales con los cuales se estaba revolcando.- Alicia emitÃa gemidos ahogados de placer que semejaban sonidos guturales por tener la boca ocupada por la gruesa verga de Richard.- Cuando se la sacaba de la boca la visión de la pija parecÃa excitarla aún más dado que luego de emitir un ¡ahhhh! se la volvÃa engullir como una perra hambrienta.
Yo habÃa pasado todo el dÃa muy caliente, con muchas ganas de coger, deseando que llegara la noche para apagar el incendio que me devoraba.- A pesar de haber tenido un delicioso apareamiento con el Dr. Guillermo con sodomización incluida tenÃa unas ganas enormes de seguir cogiendo.- Mientras Alicia y Richard estaban embarcados en un excitante 69, Néstor arrodillado a un costado, acariciaba a Alicia las nalgas y los senos.- Yo miraba con deseo su pija enorme, erecta al máximo. Alicia, entusiasmada con la pija de Richard, no se le ocurrió alternar su mamada con ambos a la vez y yo pensaba para mis adentros que aquello era un verdadero desperdicio.- Cuando Néstor me miró, yo, al mismo tiempo que me mordÃa el labio inferior le miré sugestivamente la pija.- Él lo entendió y me hizo señas con la mano para que fuera donde él estaba.- Miré a Guillermo por cortesÃa, ya que estaba en la cama con él.-
-Andá que quiero verte bien putita, pero después seguimos… ¿sÃ? -Bueno- le respondÃ.
Acostate al lado de Richard- fue lo primero que dije cuando me arrodillé sobre la cama junto con él al lado de Richard y Alicia.- Lo hizo enseguida y al igual que Alicia, con nuestras caras una al lado de la otra me dediqué a la deliciosa tarea de mamar el precioso vergajo de Néstor.- Sentà su ágil y tibia lengua titilar en mi clÃtoris haciéndome saltar de placer cuando con sus gruesos labios abarcándola totalmente me succionaban la vulva.- Qué sensación deliciosa estar haciendo un 69 con uno de mis negros con otra chica al lado mÃo, bonita, delicada y aparentemente tan puta como yo haciéndole lo mismo a otro de mis machos.-En determinado momento quedamos con nuestros rostros empapados en saliva casi juntos mirándonos una a la otra.-
-¿Te gusta, mi amor?-le pregunté.- -¡Ay, si, me gusta! – Respondió y siguió chupando con fruición.- Me pareció que de su aliento emanaba un olor a pija.- -¡Aaaahhhh! Un largo suspiro escapó de lo más profundo de sus pulmones, provocado tal vez por un lametazo o una succión oportuna de Richard.- Le mostré la lengua con la cara más depravada que pude realizar.- Su respuesta fue acercar sus labios a los mÃos y hundirme la lengua en la boca.- La succioné como si fuera una pequeña pija. Estábamos en esto cuando Richard con rápidos y bruscos movimientos se sacó de encima a Alicia y esta quedó boca arriba a mi lado.-Inmediatamente se arrodilló entre sus entreabiertas piernas.-
-Mi amor, vamos a coger… ¡no puedo más! Dijo apoyand
o los codos a los costados de ella.- La respuesta, como un susurro, fue un sÃ, trenzándole a la vez sus brazos alrededor del cuello y mirándolo fijo esperando con ansiedad a que este la penetrara.- No veÃa los órganos genitales de ellos, pero evidentemente Alicia sintió el glande en contacto con su conchita .- -Despacio… por favor- susurró.-
Un movimiento de su cabeza y un gesto de la cara me indicó claramente que la penetración habÃa comenzado.- Conozco muy bien como cogen mis amigos.- A todos ellos, a los cuatro.- Son muy hábiles y sabÃa que Richard no la iba a penetrar violentamente haciéndola sufrir.- Al contrario, lo iba a hacer lentamente, haciéndola desear de tal manera que fuera prácticamente ella moviéndose lentamente, la que se ensartara, si su conchita resistÃa, los 25 cms. de gruesa y larga pija.- Richard hacÃa evidentes progresos.- Los quejidos de placer de Alicia eran cada vez más sonoros y sus suspiros más profundos.-Yo la miraba .- PermanecÃa con los ojos cerrados y con los dientes apretados efectuando inconscientes gestos lúbricos con sus labios.- Era un espectáculo maravilloso verla gozar.-Cuando abrÃa la boca Richard hundÃa su lengua en ella.- La saliva corrÃa por la comisura de sus labios.- Ver todo eso era demasiado para mÃ.- Me arrojé a un costado.-
-¡Néstor, cógeme!- era una orden y sonó como una orden.- ¡Me morÃa de calentura!
Mi padrillo de turno estaba tan caliente como yo.- Cogà su gruesa verga y ubiqué el glande entre mis labios genitales.- Rápidamente y sin miramientos enterró la pija en mi hambrienta conchita hasta los pelos golpeándome el útero repetidamente.-Apoyé mis talones y comencé a responder a cada uno de sus enviones.- ¡Qué manera de coger! ¡Qué calentura! ¡Qué placeer! Evidentemente también Alicia estaba ensartada totalmente.- No sólo habÃa resistido las penetración y los embates de Richard, sino que dando muestras de ser terriblemente gozadora como me habÃa dicho Patricia, respondÃa de la misma manera que yo a los pijazos violentos que le propinaban. A la vez sus gemidos de placer, delicadamente femeninos contribuÃan a calentarnos a todos cada vez más.-
Es muy difÃcil relatar todo lo que sucedÃa en esa habitación ya que en el sofá la puta de Patricia estaba haciendo de las suyas con Raúl y Mario delante de su propio marido.- Pero eso se los relato más adelante.- Yo gozaba tanto cogiendo con Néstor al lado de Alicia que le pedà que no acabara enseguida.-QuerÃa postergar al máximo tanto placer.- A pesar de estar cogiendo con Alicia, varias veces Richard acercó sus gruesos labios a los mÃos y le respondà con mi lengua como correspondÃa.- Néstor también se chuponeaba con Alicia.-
-¡Vamos a cambiar!- le dijo Richard a su amigo y este respondió asintiendo con la cabeza.- Eso me agradó.- Apenas los sentà miré a Alicia y me encontré con una deliciosa sonrisa… insinuante… maliciosa.-
Evidentemente, al igual que Laurita, prometÃa ser una muy buena compinche para futuras orgÃas.-Faltaba ver si podÃa aguantar y gozar con Raúl y Mario, pero viéndola coger de la manera que lo estaba haciendo era casi seguro que iba a poder hacerlo con ellos por más armados que fueran.- Ya me imaginaba a nosotras solitas las dos cogiendo toda una noche o una tarde entera con mis cuatro machos en el apartamento de Lydia.-Y también a Alicia con Lydia y Fernanda, o con Laurita. ¡Guauuu! Si en realidad era tan gozadora y calentona como parecÃa a mi nueva amiga la esperaban momentos de intensos e insospechados placeres.- Era unos años mayor que yo, pero creo que conmigo iba a saber lo que era realmente coger y gozar a destajo.- HabÃa empezado a coger con Néstor, pero finalmente llegué al orgasmo cuando sentà la tibieza de la leche de Richard en mi conchita.- Acabamos uno o dos minutos antes que lo hiciera Alicia con Néstor.-
No se imaginan como resonaban en la habitación los sonoros quejidos de Alicia y los gruñidos de Néstor cuando acabaron.- Saqué la conclusión de que las enormes vergas de mis amigos + o – 25 cms, y regruesas la habÃan transportado a la gloria.— Quedó unos momentos acostada boca arriba, toda sudada igual que yo respirando agitadamente con las piernas abiertas de par en par.- Entre sus labios genitales, cuidadosamente depilados estaban depositados espesos grumos de semen.-Como eso era
otro desperdicio, me abracé a sus piernas, arrodillada a un costado de las mismas acercando mis labios hambrientos al manjar servido en tan delicioso lugar.- Fue una sorpresa agradabilÃsima cuando ella se abrazó a mis piernas y sentà un “venÔ para que me pusiera en posición 69.- Colaboré ubicando mi conchita al alcance de su boca.- Qué delicia, por el hecho en sÃ, por lo que sugerÃa para el futuro el saber que a ella le apetecÃa lamerme la conchita que al igual que la de ella estaba expeliendo el semen que Richard habÃa dejado en mi vagina.-
Gocé como una condenada sintiendo sus lametazos y la tibieza de su lengua en mi conchita chorreando semen.-Esa fue, nuestra primera gozada juntas, de la noche. Pero ahora les voy a seguir contando lo que hizo la putona de Patricia. Me expreso de esta manera porque estoy segura que ella se va a reÃr cuando lea mi relato, Mientras cogà con su marido y después junto con Alicia con Néstor y Richard ella estuvo un buen rato refocilándose en el sofá, dejándose sobar y chupar las tetas por Raúl, que es mi macho “oficial” y por Mario que es el macho “oficial” de Laurita.- Les aclaro que Laurita y yo no tenemos absolutamente nada de celosas, al contrario, nos encanta “compartir”.- Patricia, el marido y mis amantes Raúl y Mario miraban fascinados como dos chicas jóvenes, blancas y con lindos cuerpos se revolcaban en una cama con dos negros grandotes y pijudos delante de sus narices.-Supongo que eso los calentarÃa al máximo.-
Conociendo a Patricia me imagino el estado en que se encontrarÃa viéndonos gozar, mientras ella era manoseada por todos lados por tres machos ya que su marido se unió al grupo, con dos terribles pijas como son las de Mario y Raúl al alcance de sus manos y ante la perspectiva de ponerse a coger descaradamente con ellos delante de su propio marido.- En determinado momento se arrodilló en la alfombra frente a ellos y se deleitó chupándoles la pija a los tres.- Posiblemente hizo acabar y le tragó la leche a alguno de ellos porque cuando terminamos “momentáneamente “con Richard y Néstor y nos sentamos en la cama del lado de los pies frente a ellos le observé algunos grumos de semen en el cuello y en la tetas.-
-¡Se ve que la están pasando muy bien, chiquilinas! –Nos dijo con una pija en cada mano.- -No nos podemos quejar y vos también por lo que veo- le respondÃ, mientras que ex-profeso, y sonriéndole maliciosamente sacaba con la mano uno de los grumos de semen que tenÃa adheridos en una de sus enormes y provocativas tetas.- Mirando fijamente a Alicia le preguntó: -¿Qué te parecen estas?-al decir esto sacudió las dos enormes pijas erectas al máximo.- -Grandes… ¿no?-respondió la aludida.- -¿Podrás con ellas? -Mmmm… Tengo mis dudas- respondió mi nueva amiga ¿Lo vas a intentar? -Tal vez… pero me gustarÃa primero ver cómo te las arreglás vos.- -Bueno, no tengo problemas.- después de decir esto miró a su marido.- -Mi amor, me voy hacer dar con estos dos… ¿qué te parece la idea?- -Si, me gusta verte bien puta.- -Si… mi amor, divertite con Alicia y Gabriela porque esta noche me voy a emputecer bastante, me voy a poner a coger con los amigos de Gabriela… pero ni te imaginás de qué manera… estoy recaliente voy a hacer de todo y de paso le muestro a Alicia para que no se asuste.- ¡No es para tanto la cosa! Son unas pijas preciosas.- -Si querés le muestro yo cómo hay que hacer con Raúl y Mario- agregué en tren de broma.-
En el fondo ganas no me faltaban.- No mi amor, ahora déjame a mà que vos los tenés siempre a mano- me respondió sonriendo.-Ya me dijo Lydia que vas con bastante frecuencia al apartamento de ella con esa chica Laurita a revolcarte con estos locos.- Se puso de pie.- También se levantaron Raúl y Mario porque ella los instó a que lo hicieran tironeando de sus vergas .- Observé de reojo a Alicia y la vi como fascinada con la vista fija en aquellos dos brutales vergajos capaces de satisfacer a las más fornidas y ardientes mujeres.-
-Mario, no te hacés una idea de la manera que vamos a gozar- le dijo Patricia con una pija en cada mano.- -No tengo la menor duda-respondió Mario- estás buenÃsima y sé que te gusta mucho coger. — -Pregúntale a Raúl o a Guillermo.- -No hace falta que les pregunte, ya estuvo Raúl diciéndome algo.- Aparte se nota a la legua.-Voy a tratar de hacerte gozar como a vos te gusta.
-Hummm, ¡qué bueno!
Estaba completament
e desnuda, sólo de sandalias de taco alto.- Es una mujer que tiene un cuerpo espectacular y como les decÃa antes con cara de puta, pero preciosa y con un par de tetas espectaculares.
Cuando Patricia se puso de pie el marido tomó a Alicia de la mano y esta se le sentó al lado.- Néstor y Richard se tiraron en el sofá cama y yo me acosté entre los dos y asà , de costado teniendo a Néstor detrás de mà con su estaca entre mis piernas rozándome la conchita, con sus manos manoseándome las tetitas, sus dedos apretando suavemente mis pezones, sintiendo su aliento en mi cuello, oyendo sus indecencias, con Richard delante mÃo, boca arriba con su verga como un mástil en mi mano izquierda, masturbándolo suavemente comencé a deleitarme mirando la brutal gozada de Patricia.-
Alicia sentada en la falda del médico ya estaba ensartada por la conchita contoneándose con sonrisa de satisfecha, acariciándose los senos, echada hacia atrás apoyando la nuca en un hombro del médico mientras miraba a los trÃos formados por mÃ, Néstor y Richard en el sofá cama y a Patricia con sus dos padrillos en la cama matrimonial.- Patricia estaba acostada boca arriba atravesada en la cama del lado de los pies, muy cerca del sofá en donde su marido se estaba cogiendo a Alicia.- Miraba descaradamente a su marido cuando procedió a tomar la negra pija de Raúl que estaba arrodillado a su costado para llevársela a la boca.- Estaba con las piernas abiertas de par en par, con Mario arrodillado en el piso alfombrado abrazado a sus muslos y saboreando su concha cuidadosamente depilada mientras que Raúl, jugaba con sus fabulosas tetas .-
Las caricias que me prodigaban los machos que estaban conmigo y las escenas de lujuria que se desarrollaban a mi alrededor me hacÃan exhalar gemidos de placer. Al mismo tiempo que respondÃa con indecencias a las indecencias que Néstor murmuraba en mis oÃdos.-
-Mi amor- me decÃa- te quiero romper el culito, a vos y a Alicia-¿me lo vas a dar? _ ¡SÃ…! ¡SÃ…!, ¡te lo voy a dar! Vos sabés que sÃ.- ¡Quiero que me la metas bien adentro! ¡Aaaaahhh! -¿Estás muy caliente? -¡Ayy, sÃ, ver cogiendo a Patricia me calienta horrible! ¡Qué puta que es! -¿Querés que te la meta? -¡Ay, sÃ, metémela despacito y haceme la paja, pero no vayas a acabar todavÃa!
Sentà la dura verga de Néstor escurrirse lentamente hasta lo más hondo de mi vagina al mismo tiempo que la yema de su dedo en mi clÃtoris electrificaba todo mi cuerpo.-Richard se habÃa engullido enteramente una de mis tetitas y sentÃa los tirones de sus succiones y el cosquilleo de su lengua en mi pezón.- Viendo la depravación de su mujer que habÃa cambiado de posición y que en ese momento estaba arrodillada mamando la estaca de Raúl al mismo tiempo que con sus manos aferraba sus glúteos ofreciéndole su ano palpitante a Mario que estaba arrodillado detrás de ella con sus 28 cms. de verga dispuesto a sodomizarla Guillermo no pudo evitar el orgasmo.- Estaba de pie y tenÃa a Alicia también de pie reclinada y con las manos apoyadas en la cama matrimonial lamiendo las espaldas de Patricia y la pija de Mario.-Con mucha energÃa asestaba un pijazo tras otro en la conchita de Alicia la que con los ojos cerrados evidenciaba estar gozando intensamente.-
-¡Ufffff… acabo! ¡Aaaahhh!-exclamó Guillermo.-
Y sucedió algo que no esperaba, al menos en ese momento y que resultó fabuloso. Alicia rápidamente se puso de rodillas delante del hombre, demostrando estar muy caliente y además ser deliciosamente lujuriosa procedió a masturbarlo frenéticamente esperando ansiosamente con la boca abierta el orgasmo que estaba a punto de sobrevenir.- Apenas el primer chorro se semen chocó contra su rostro se introdujo el glande en la boca y succionándolo bebió todo el jugo que emanaba de la pija del hombre.- Mario arrodillado detrás de Patricia, muy experto en estas lides y consciente del tamaño desmesurado de su verga, comenzó a lamer el ano que Patricia impúdicamente le estaba ofreciendo.- Aferrándole las nalgas y pujando de ellas a efectos de dejar el delicioso orificio plenamente expuesto hundió su lengua en él lo que hizo escapar un ¡aaaahh! de la boca de Patricia.-
Seguidamente primero uno y luego otro, rotándolos, le metió dos dedos en el recto.- A ojos vista el orificio anal se fue dilatando hasta quedar un agujero como de dos centÃmetros de diámetro.- Patricia con
toneaba sus caderas mirando y sonriendo provocativamente por encima de hombro un poco a Mario, un poco a su marido que tenÃa enfrente.- Pocas veces la habÃa visto tan caliente y tan puta.- El tamaño desusado de la pija de Mario habÃa exacerbado su lujuria.- La pija de Mario y la de un amigo de Úrsula, que se llama Marcos que vive en Florianópolis son las más grandotas que he disfrutado hasta el momento, son enormes, deben de tener como 28 cms. de largo porque son más largas que la de Raúl, la que un dÃa medà y tiene 26.- TemÃa que el recto de Alicia no pudiera soportar enteramente una pija tan gruesa y tan larga y menos aún su vagina.- Con restos de semen en la mejilla Alicia nos miró sonriendo.- ¡VenÃ! –le dije – y le hice señas con la mano.-.
Hice lugar entre mi cuerpo y el de Richard.- No pasaron cinco segundos y la tibieza, la morbosidad de su cuerpo delicioso me estremecieron.- Se ubicó de costado dándome la espalda, con una pierna sobre Richard y con su mano izquierda como lo estaba haciendo yo antes le aferró la verga y procedió a masturbarlo.- Evidentemente estaba lanzada por completo. Acaricié sus nalgas y acerqué mis dedos a su ano.- TenÃa la raja empapada de jugos.- Hundà un dedito en su ano con facilidad.-
-Gabrielita ¿qué me estás haciendo?-me preguntó.- -Te estoy preparando el culito.- -¿Para qué? -Sabés a que me refiero.- Acordate lo que le prometimos hace un rato a Richard y a Néstor.- Mirá lo que le está haciendo Mario a Patricia.- Al decir esto, introduje otro dedo en su ano.-
En ese momento Mario estaba tratando de meter enteramente su garrote en el culo de Patricia.- Ya le habÃa enterrado casi la mitad.-Patricia colaboraba contoneando su cuerpo con movimientos lentos sin dejar de mirar insinuantemente por encima del hombro a Mario y a su marido el que estaba sentado en la cama delante de ella.- Arrodillado al costado de su cara se encontraba Raúl con su pija casi tan grande como la de Mario, gruesa, negra, empapada con la saliva de Patricia.-Esta con las manos apoyadas en la cama abrÃa la boca y Raúl le metÃa el glande que ella chupaba glotonamente.- Gozaba depravándose al máximo delante de su marido.- Retiraba la boca del glande para mirar hacia atrás con la cara más de puta que he visto en mi vida.- Lo provocaba sin dejar de contonearse.-Estaba pidiendo a gritos que la reventaran salvajemente.- Mario demasiado excitado y viendo tan dispuesta a Patricia no resistió y empujó con cierta violencia introduciéndole casi toda la pija en las entrañas.-
El empujón sacudió el cuerpo de la excitada mujer y un ¡aayyy! mezcla más de placer que de dolor brotó de su boca y enseguida una seguidilla de ¡aahh! ¡aaahh! en tonos más elevados que denotaban claramente que estaba disfrutando como una yegua con su padrillo.- Con un lento vaivén Mario completó la penetración.- Retiró toda la extensión de su tremenda pija dejando sólo el glande dentro, apretado por el esfÃnter y enseguida se la volvió a meter lenta e inexorablemente hasta los pelos…- Patricia es una mujer bastante salvaje, aguerrida y bien putona.- HabÃa prometido a su marido emputecerse como nunca y lo estaba haciendo. Los que estábamos en el sofá cama muertos de calentura mirábamos extasiados la escena.- De repente vimos que ella irguió su cuerpo quedando arrodillada y con las piernas abiertas en la cama para que Raúl se acostara debajo de ella.-
Este lo hizo inmediatamente con su pija erecta al máximo.- Con la pija de Mario aún en su ano, tomó la de Raúl y la acercó a su vulva y dejó que el propio peso de su cuerpo contribuyera a ensartarse el grueso garrote.- -¡Asà te quiero ver Alicia! -le susurré al oÃdo.- La voz me salió ronca luego de estar mirando a Patricia en su lujuria.
-¿Me vas a hacer el gusto?-proseguà ansiosa.- -SÃ… -respondió- fue un susurro, pero para mà fue una clarinada de gloria.- Estaba segura que la depravación de Patricia habÃa contribuido en mucho a su sÃ.- La acabada de Patricia fue apoteósica.- Es muy difÃcil, al menos para mÃ, con palabras escritas transmitir una idea cabal de lo que fue aquello.- -¡Mirá mi viejo como se cogen a tu mujer! ¿Te gusta ver cómo me disfrutan? ¡HacÃa tiempo que no cogÃa de esta manera! ¡Qué par de pijas, Dios mÃo! ¡Aaahh!… ¡Aaahh! Giraba su cabeza y miraba a Mario sin dejar de contonear su cuerpo voluptuosamente.- ¿Vi
ste como te aguanto? ¿Te gusta mi culo? ¡Mirá como me muevo! ¡Qué pija que tenés! ¡Cómo me hacen gozar! ¡Hasta el fondo! ¡Bien fuerte! ¡AsÃ…! ¡AsÃ…! ¡Aaaaah!
Sus palabras enardecÃan y embrutecÃan a Mario y a Raúl.- Este de abajo y Mario de atrás propinaban violentos empellones que sacudÃan el cuerpo de Patricia, lo que hacÃa que ella a su vez se enardeciera más aún si es que esto era posible.- ¡Eso! ¡AsÃ…! ¡AsÃ…! ¡Bien fuerte! ¡Quiero que me rompan toda! Papito méteme la pija en la boca- dijo mirando a su marido.- Este se estaba haciendo la paja con la pija cerca de la cara de ella.- Al ver que su mujer abrÃa la boca se la metió.- Justo en ese momento un fuerte empellón de Mario la empujó hacia delante lo que la hizo atragantarse momentáneamente.- Raúl debajo de ella se deleitaba manoseando y mamando sus enormes tetas.- Aquella mujer estaba gozando por todos los orificios de su cuerpo y por cada centÃmetro de su piel.- Por mi mente pasó fugazmente que yo debo de gozar de la misma manera cuando estoy gozando con mis amantes.-
Las mujeres que viven el sexo como lo vivimos nosotras deben de estar de acuerdo en que no hay placer “fÃsico” mejor en calidad y mayor en cantidad que el que nos brinda el sexo.- El sexo sin falsos pudores ni prejuicios, el sexo librado a nuestros instintos primarios tal como lo estaba haciendo Patricia.-Los orgasmos de Mario, Raúl y Patricia fueron simultáneos en medio de gritos, palabras soeces, suspiros, sonoras palmadas.- La entrañas de ella, su vagina y su recto inundados de semen, porque evidentemente le acabaron dentro .-En cuando a su marido yo estaba casi segura de que no habÃa acabado, por dos cosas, primero ya me habÃa sodomizado a mi, se habÃa cogido también a Alicia y segundo, ambas habÃamos prometido darle el culito, yo por segunda vez, y Alicia tenÃa su deuda pendiente.-Las perspectivas era muy excitantes.-
Mi culito estaba en ascuas y también se lo habÃa prometido a Néstor y Richard y sabÃa que Mario y Raúl también me iban a sodomizar antes de que terminara la noche.- Los conozco muy bien y modestia aparte, se que me estoy poniendo un poco engreÃda, pero reconozco que tengo un culito muy tentador.- Los espejos no mienten y aparte de eso mis Ãntimos me lo dicen… me lo demuestran y… no tengo más remedio que creerles.- Me dispuse a coger porque ya no aguantaba más.- Durante un buen rato habÃa estado mirando a Patricia con la pija de Néstor escarbando mi vagina.- Lo amenacé con no dejarme coger más por él si me acababa en aquel momento.- -Alicia, tengo ganas de chuparte la conchita otra vez… ¿me dejás?- le susurré al oÃdo.- -Bueno… ¿vas vos para abajo o voy yo? -Voy yo -le respondÃ.- De esa manera podÃa chuparle la conchita a ella y al darme vuelta, según como estuviera, podÃa chuparle la pija a uno de los hombres.-
Al mismo tiempo mi conchita y mi anito iban también a disfrutar de un par de lenguas, una de ellas la de Alicia.- Me puse de costado apoyándome en mi brazo izquierdo, quedé con el culito de Alicia delante de mi cara y el mÃo delante de la cara de Néstor y mi conchita para Alicia cuando girara su cuerpo.- Hundà ansiosamente mi lengua en su ano.- Qué delicia sentir la carne de sus nalgas unidas a mis mejillas.- Pero ella tenÃa ganas de chuparme la concha a mi porque enseguida giró su cuerpo.- La proximidad del placer que se avecinaba me hizo exhalar un profundo suspiro cuando me abracé a sus muslos y sentà su suavidad y su tibieza en mis mejillas.- Nos empezamos a mamar de costado cada una de nosotras apoyando nuestras cabezas en el muslo de la otra.- Cerré los ojos y comencé a disfrutar de su lengua en mis genitales y la de Néstor en mi ano.- Mis labios ,mi lengua , ¡mi alma! saboreaban y olfateaban sus labios genitales, su clÃtoris y su anito que muy pronto iba a ser brutalmente violado.-
De vez en cuando succionaba el glande de Richard que lucÃa apetitoso cuando se lo metió a Alicia entre las piernas.- TenÃa unas ganas enormes de hacerme sodomizar, lo que también servirÃa para incitar a Alicia a hacerlo.- La cama grande habÃa quedado libre.- Me incorporé.- ¡Vengan, vamos para la otra cama!- les dije a los tres al mismo tiempo que me levantaba.- Nos levantamos los cuatro y nos ubicamos.- Me puse de rodillas con la evidente intención de que alguno de ellos me sodomizara.-
-Te voy a comer el culito- me dijo Néstor -Bueno- le respondÃ.
-Richard, acostate acá que vamos a hacer un 69 ¿querés? No me respondió, pero se acostó boca arriba a mi lado.-
Me ubiqué encima de él con su cuerpo entre mis piernas.- Me recliné sobre su apetitosa pija y la aferré con una de mis manos, corriendo su prepucio hacia abajo y dejando su glande al alcance de mi boca.-
-Alicia, venà para acá- oà decir a Néstor.- La llamó para que ella se dedicara a chuparme el ano y para chuparle la pija a él antes de que procediera a sodomizarme.- No puedo acostumbrarme a no temblar de deseo antes de ponerme a coger.- Es rarÃsimo.- No es de frÃo, al contrario.- Debe ser por la ansiedad.
Al mismo tiempo que sentÃa los labios y la lengua de Alicia en mi glúteos y en mi ano y la lengua de Richard haciendo malabares en mi labios genitales y en el clÃtoris mis labios comenzaron a reptar tratando de abarcar dentro de mi boca una buena porción del enorme garrote que tenÃa delante.-Me encanta chupar y pajear pijas.- Es delicioso.- Cuando lo hago me siento puta.- Más que puta: ¡putona, reputa! AsÃ, como estaba en aquel momento, chupando una buena pija y con el culo para arriba deseando sentirme ensartada hasta los pelos de una buena vez.-
-¡Ay, Alicia, mirá como me van a comer el culito! ¡Vas a ver que cosa rica es tenerla toda adentro! ¡Méteme los dedos, dale, abrÃmelo bien! ExplÃcale Néstor: dos y dos.- Miré para atrás y vi el gesto que le hizo Néstor explicándole como tenÃa que hacer para meterme los dedos Ãndice y mayor de cada mano en el ano y dejármelo bien abierto.- -¡EscupÃselo! -oà decir a Néstor.- Sentà enseguida dos escupitajos de Alicia y su saliva corriendo por mi raja.- Pero fue Richard el que metió sus cuatro gruesos dedos en mi ano.-Alicia se dedicaba ahora a chupar y a pajear a Néstor.- -¡Dale Néstor, metémela! -rogué impaciente.- Mi ano se contraÃa y dilataba deseando con desesperación primero el contacto con la pija y enseguida una lenta pero sostenida penetración hasta que mi culito se engullera los 25 cms. de aquella larga y robusta verga.- De sólo recordar aquel momento mientras lo relato aprieto mi conchita con mis piernas y siento que se me moja la bombacha.
Gocé de cada centÃmetro de pija a medida que me la empezó a meter.- Me encanta el empujón final que acostumbran a darme cuando la penetración se completa.- Parece que los machos quisieran reafirmar su virilidad.- Me gusta sentirme sacudida en ese momento en el que el glande no puede avanzar más, no por mi culpa sino porque no queda nada más por meter.- QuerÃa que el primero en sodomizar a Alicia fuera Richard para que su anito se fuera dilatando poco a poco para que las penetraciones de Raúl y Mario fueran lo menos dolorosas posible.- Por ese motivo es que me propuse evitar el orgasmo de Richard controlando mi mamada.- -¡Dame fuerte Néstor, que estoy por acabar! Sus empujones se tornaron violentÃsimos.- No dejaba de gruñir- ¡Me viene!… ¡Me viene! ¡Aaaahhh! ¡aaaahhh…!
Yo estaba muy caliente, la lengua de Richard y la pija de Néstor en mi ano me produjeron un inevitable y rápido pero también muy intenso y delicioso orgasmo que me hizo lanzar suspiros y quejidos de placer mientras Néstor inundaba mi ano de semen y daba fuertes palmadas en mis glúteos.- Me dejé caer en el lecho abiertas mis piernas de par en par, respirando agitadamente.- Miré a Raúl y a Mario sentados en el sofá cama y a Guillermo y su mujer que desde el sofá me miraban sonrientes .- Sonreà satisfecha y les mostré la lengua en forma impúdica.- Y ahora …¡sorpresa! -Gabrielita, ponete de rodillas que quiero ver cómo te quedó el culo, mostrame.- no era Patricia quien me lo pedÃa sino ¡Alicia!
Le hice caso ya que lo que me pidió me encantó hacerlo, es decir mostrarle mi culito bien abierto y con toda seguridad expeliendo semen.- Al hacerlo no tuve necesidad de abrirle mis nalgas ya que ella misma ansiosa las aferró fuertemente y pujó de ellas.- Yo sé que cuando hago eso o me lo hacen se me forma una agujero como de 3 cms. de diámetro y se ve parte de la pared interna de recto, de color rojo encarnado.- -¡Qué increÃble como te queda, Gabrielita, se te abre todo!-la oà decir.- Contraje mi esfÃnter.- -¡Ay, Gabriela, te está saliendo leche! Sentà su boca succionarme el ano.- Fue una sensación muy agradable, pero lo que me llenó de alegrÃa fue verla tan depr
avadita.- Linda compinche para futuras orgÃas.- -¡Hummmm! ¡Aaaaaah….! ¡Qué rico! -decÃa.- -¡VenÃ!…- le dije abriendo mis brazos.- Apoyó todo su cuerpo encima del mÃo.- ¡Que delicia! La abracé del cuello y nuestras bocas se unieron.- Sentà gusto a semen en su boca.- -¡Te estás poniendo bastante putita!- le susurré al oÃdo.- -¡Vos y Patricia tienen la culpa!- me dijo y sentÃa su aliento cálido en mi cara.- Richard estaba acostado a nuestra derecha y Néstor a la izquierda y comenzaron escuchar el diálogo siguiente.- -¿Le vas a dar el culito a Richard?-le pregunté y ella miró sonriente al aludido que estaba a mi derecha.- -SÃ. Pero tenés que portarte bien y no hacerme doler.- ¡La tenés muy grande! -Me voy a portar bien, te lo prometo- -¿Seguro? -Pregúntale a Gabriela, ella nos conoce bien a los cuatro.- ¿Te dejás? -Bueno, pero si me duele mucho no hacemos nada, ¿O.K.? SÃ, mi amor, quedate tranquila -fue la respuesta de Richard.
Autor: Gabriela
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