Amante de oficina

Hetero, Flechazo. En otro relato relataba mi primera experiencia sexual, y nada menos que con mi querido jefe, si ustedes recuerdan yo era su secretaria.

Estuvimos varios meses teniendo juegos sexuales sin penetración, porque yo era virgen y tenía ciertas dudas de entregar lo más preciado que tiene una mujer, a un hombre que era mi jefe y más, encima 20 años mayor que yo, pero al final él supo convencerme ya que sus manos y su boca prometían mucho…

Acariciaba mis pechos blancos de una manera que éstos se hinchaban de excitación, y que me hacían gemir y gritar de placer, tomaba mis pezones con sus manos y con los pulgares los apretaba y masajeaba de maravilla, descubriendo mi punto débil ya que el placer que me daba hacía que mi vagina se mojara inmediatamente, luego su boca ocupaba el lugar de sus manos, chupaba mis pezones y los mordía suavemente provocando y excitándome.

Me fascinaba sentir mis pechos mojados por su boca caliente mientras que su mano osada se posaba sobre mi clítoris y lo masajeaba una y otra vez… yo movía mis caderas al ritmo de su mano, gemía y echaba mi cabeza hacia atrás para disfrutar más las sensaciones, era increíble… mientras el momento de acabar se acercaba, mi cuerpo se retorcía bajo esa boca y esas manos, y gritaba y gritaba cuando el orgasmo era inevitable…

Mis caderas se movían frenética e incontrolablemente al tiempo que yo sujetaba su mano para que no se detuviera… el momento de culminar era un hecho, tenía un orgasmo increíblemente caliente y quedaba bañada en sudor, me olvidaba de todo y solo tenía presente al hombre que me daba tanto placer… y por ello se me hacía tan difícil resistirme cada vez… pero luego le tocaba el turno a él…

Comenzaba acariciando todo su cuerpo y besándolo hasta llegar al punto mas notable de su excitación, su pene… jugoso, duro, y muy parado… me encantaba saborearlo con mi boca, y así lo hacía.

Él se sentaba y abría sus piernas, y yo me arrodillaba ante él y cubría su pene con mi boca y me lo metía completito adentro, y no era para nada pequeño, al contrario… bajaba y subía, bajaba y subía una y otra vez… luego con mi mano y mi boca a la vez, mientras el movía sus caderas y gemía de placer, me fascinaba sentir su miembro palpitando dentro de mi boca, como si tuviera vida propia y sentir las venitas como si fueran a explotar, y lo jugoso que se ponía… mmm, me calentaba, me ponía ardiente por lo que yo me comenzaba a masturbar con la mano que me quedaba libre, y él me acariciaba los senos y apretaba… hasta que el momento de terminar se hacía más intenso y ambos gemíamos, y movíamos de una manera loca, frenética…

Al final él gritaba, y yo me retorcía por el orgasmo, mientras que su semen se vaciaba dentro de mi boca y también por mi rostro y pechos… era una manera de satisfacernos increíble, y eso que no había penetración, y es por ello que no pude resistirme más y permití que aquella noche en el motel (Historia La Primera Vez) me enseñara los placeres de la unión sexual.

Luego de aquella noche increíble, no hubo poder humano que me impidiera volver a sentirlo dentro de mí, así que como era su secretaria y él mi jefe, pasábamos mucho tiempo juntos y era una cosa de locos, yo parecía una niña con juguete nuevo, porque lo perseguía por toda la oficina para que me hiciera suya, y así fue que cada vez que se nos daba la oportunidad, nos encerrábamos en el baño y nos comenzábamos a acariciar, a tocar, a masturbar uno al otro, y a él le fascinaba que yo saboreara su pene, que con el mínimo contacto de mi cuerpo cobraba vida propia listo para el ataque…

A mí me encantaba que sus dedos se introdujeran dentro de mí… llegado el momento más caliente, bajábamos la tapa del baño y él se sentaba con los pantalones bajados y yo con la falda subida hasta la cintura y mi blusa abierta,.

Me sentaba sobre su pene sintiendo como mi vagina daba la bienvenida a esa cosa tan dura y jugosa que me enloquecía… y comenzábamos la unión sexual, moviéndonos alocadamente y gimiendo como desesperados, mientras su boca a la altura de mis pechos comenzaba el juego de nunca acabar, los mordiscones, las caricias, los chupones, los besos… hasta que ambos acabamos de una manera alocada, frenética, ardiente mmm incontrolable…moviendo las caderas al mismo tiempo, gritando y gimiendo, quejándonos de delirante placer…era una sensación increíble, quedábamos sin fuerzas y con mucho esfuerzo regresábamos a trabajar…

Luego cuando todos los demás trabajadores se iban, nosotros nos quedábamos, y me poseía sobre el escritorio, me tendía de espalda y colocaba mis piernas sobre sus hombros, mientras él me sujetaba firmemente mis caderas y me embestía con hambre, con pasión, con fuerza…

Sentía su dureza lubricada y caliente…me volvían loca esas posiciones, como también la de colocarme boca abajo en el escritorio y él atrás y me daba y me daba, apretando mis caderas con fuerzas, acariciando mi trasero con ansias y desesperación, haciéndome gemir y gritar…y acabar… también lo hacíamos sobre su silla, la cual quedó muy deteriorada de tanto que la usamos…

Él se sentaba en ella con las piernas abiertas y yo me arrodillaba ante él y chupaba y succionaba su miembro, lo saboreaba, lo ponía duro, jugoso, me encantaba lamer el líquido pre seminal que le salía, se convirtió en mi bebida favorita y era muy pero muy apetitoso para mi hambre sexual recién descubierto, luego me subía sobre él y comenzaba a cabalgar como una amazona, dejando frente a su cara mis pechos blancos con puntas rosadas para que los chupase y saboreara mientras yo me aferraba a él con mis piernas y me movía como si estuviera poseída por el mismo demonio… gemía ah, ah, ah…decía su nombre… gritaba que ya iba a acabar y que no se detuviera, que por favor no parase, y que lo hiciera más fuerte, que ya no podía más…él también gemía y se quejaba, su cadera se movía al mismo ritmo que la mía..

Mmm y ahí en plena oficina, sin testigos… llegábamos sudorosos a un explosivo clímax… y yo caía rendida sobre su pecho…

Por ahora, eso les voy a contar… en las próximas historias relataré, nuestra separación, y el reencuentro que tuvimos a través del chat y como mantuvimos sexo por internet, por teléfono y sexo en vivo y en directo, y cómo me enseñó a disfrutar mi primera penetración anal…

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