Visitando a mi tio (III)

Hetero, polvazo-primera vez, sodomización. Encontrando el amor con la empleada de su tío, cambia sus planes para el futuro y decide quedarse con la familia en la casa, sobre todo después de tener de desflorar a la chica por todos los sitios y llegar a la Gloria.

Nos hallábamos haciendo la sobre mesa con mi tío, Pia (la esposa de mi tío) y Jane la hija de Pia. La verdad es que estábamos pasando de lo mejor. Yo tenía a Jane, quien era un verdadero bombón para revolcarnos cuántas veces deseáramos. Por otro lado, si bien es cierto, ya no podía estar con Pia, porque a mi tío se le había despertado el apetito sexual en esos días y tenía a Pia más tiempo en la cama que fuera de ella, por lo demás solamente me inquietaba Rachel, la empleada de mi tío. Ella era una verdadera joya. Tenía un cuerpo de sueño, y no sé cómo así, mi tío no había tratando de montarla alguna vez. Ella nos había estado observando cuando con Jane nos dimos una buena cogida en la piscina, a tal punto que la vi estimulándose, se cogía su paquete y sus tetas se las restregaba con ansias.

Como dije anteriormente, nos encontrábamos haciendo la sobre mesa, cuando toqué el tema de mi regreso, ya que tenía que regresara para poder entrar a clases en la universidad a mi próximo semestre. Estando hablando sobre el tema, entró Rachel y oyó lo que estaba diciendo y que les agradecía mucho a ellos por las atenciones que me habían dispensado. Rachel puso una cara de sorpresa y de quien dice "No te vayas". Su carita de muñeca se turbó y se puso triste, a tal punto de que Pia y Jane le preguntaron, que qué tenía, si le pasaba algo, por la cara que tenía. Rachel respondió que no le pasaba nada, que tan solo era un poco de cansancio y que ya se le pasaría.

En la noche, una vez que todos nos habíamos retirado a nuestras camas, cuando me disponía a bajar para tomarme mi acostumbrado vaso de jugo de naranja con hielo picado, alguien golpeó a mi puerta, y cuando abrí mi sorpresa fue grande, ya que vi a Rachel con mi vaso de jugo en su mano, y me dijo: "Como no baja el señor, me atreví a subirle su vaso de jugo" pero lo dijo con un sarcasmo, cosa que me llamó la atención. Rachel entró y me dio el vaso de jugo, lo agarré y lo puse sobre la mesita de noche y la agarré a ella ya que se iba de regreso a afuera del dormitorio. Le di la media vuelta y la puse frente a mí y le pregunté que por qué me hablaba así, si ella nunca ha sido así. Ella me contestó, que se había cansado de esperarme en la cocina, ya que deseaba hablar conmigo. Le pregunté sobre qué deseaba hablar conmigo. Y me dijo sobre lo que había dicho en la sala en esa noche, sobre mi ida. Que si era cierto o no que ya me iba a ir de la casa. Le respondí que sí. Y ella me dijo ¿Por qué? Por qué te quieres ir (tuteándome cosa que nunca lo había hecho), y le respondí que era porque tenía que entrar a clases. Ella me dijo que ¿qué pasaría si no entraba a clase este semestre? Le dije que realmente nada, excepto que me atrasaría un poco en mis planes para el futuro… Ella se le iluminó la carita y me dijo: Quédate un poco más, o algunos meses si quieres, tu tío se alegraría de saber que te quedaría algunos meses mas, ya lo verás. Espera le dije, Yo no he dicho que me voy a quedar. Además ¿por qué me quedaría? Yo ya lo he pasado muy bien. Ella me dijo hazlo por mí. ¿Por ti?- le pregunté, ¿por qué habría de hacerlo por ti? Rachel me respondió poniéndose frente a mi cara – mira, tu sabes muy bien lo que siento por ti, lo que pasa es que no soy de las que se entregan a un hombre por cualquier cosa, como Pia o como Jane. ¿Acaso crees que no sé todo acerca de Uds.? Y diciendo esto dio media vuelta y se disponía a marcharse. La volví a agarrar y a darle la media vuelta, lo que aproveché para darle mi primer beso en esa boquita que lucía deliciosa, y que me había atraído desde la primera vez que la vi. Ella respondió a mi beso, pero cómo les digo, no fue un beso apasionado, lleno de deseos carnales o algo que se le pareciera, fue tan solo un beso lleno de ternura, de delicadeza y de mucho amor el que ella me respondió. Separándose

de mí me dijo al mismo momento que se iba, te veo mañana mi amor.

Yo me quedé pasmado y fuera de sitio por todo lo que había ocurrido, ya que esperaba todo menos eso. Había estado con Pia y con Jane, y nuestros besos y caricias siempre fueron encendidos del fuego del deseo y la pasión, pero en cambio este beso había sido totalmente diferente. Había sido un beso honesto, sincero y limpio., sin dobleces ni segundas intenciones.

Esa noche me costó mucho esfuerzo dormir. Yo estaba acostumbrado a otro tipo de actitudes y la de Rachel me dejó con esa espina clavada en mi mente, y no me la podía sacar.

Siendo las seis y media de la mañana, me levanté ansioso de volver a verla, y me encuentro con que mi tío se iba con Pia a la oficina de él, ya que no había ido en casi una semana y tenía que hacer algo junto con Pia. Jane también estaba despierta, y me invitó a salir con unas amigas de ella, a lo que le agradecí. En eso sale Pia y me dice que deseaba hablar conmigo, yo voy y me dice delante de mi tío, Oye creo que Rachel esta enamorada de ti. No sea tonto es una gran muchacha. Al cabo de una hora ya todos se habían desayunado e ido a realizar sus cosas, quedándome solo con Rachel en casa y recordando lo que Pia me había dicho.

Al rato bajé para servirme mi desayuno, cuando llegué a la mesa, me encontré una sorpresa, me había servido Rachel un desayuno de rey y señor. Ella se acercó y me dijo que si me gustaba el desayuno. Y le respondí ¿Por qué esas atenciones? Ella me dijo, Yo cuido lo que quiero. Inmediatamente me levanté y abracé a Rachel y le di un beso y le dije, – Sabes, no he podido dormir pensando en ti. Y la volvía besar nuevamente, pero esta vez con mayor ansias, con deseos de absorberla toda ella en mi beso, pero sin malicia. Ella, se separó un poco y me dijo, Besas rico, y me volvió a besar.

Entre besos y abrazos fuimos caminando hasta donde encontramos el sofá de la sala de televisión, en donde la senté y comencé acariciarla. Ella al principio llena de temor, trataba de no continuar con nuestros besos, pero al final cedió y comenzaron a subir de intensidad nuestros besos. Ya no solamente la besaba en la boca, sino que también por el cuello, por la nuca, a lo que ella respondía con ligeros gemidos, y me apretaba cada vez más y más. Mis manos comenzaron a descubrir su cuerpo, su figura, tal cual lo haría un no vidente, para conocer a la otra persona. Ella le comenzaba a gustar las caricias y me llevaba las manos a donde ella quería que la acariciara, que era especialmente en su cuello y nuca. Ventajosamente, el sofá era lo bastante grande como para caber los dos ahí, por lo cual la acosté, sin ella poner resistencia alguna, y me acosté junto a ella, la puse boca abajo para besarle la nuca y para esto me tuve que poner sobre ella colocando mi pene ya erecto al máximo sobre su nalgas, las cuales al sentirlo dieron un saltito de sorpresa para luego aceptarlo. Yo besaba su nuca, la mordía suavemente, mientras ella incrementaba sus gemidos. Le comencé a abrir el zipper de su vestido al mismo tiempo de que la iba besando. A medida que iba bajando por su espalda, ella se arqueaba cada vez más y más. Finalmente le abrí todo la espalda del vestido y con mis dientes le hice saltar el seguro de su sostén. La besaba y la lamía cual fuera de miel o un dulce manjar el que estaba disfrutando, mientras tanto estaba restregando mi polla sobre su grandioso culo y ella no protestaba nada. Poco a poco la fui girando hasta ponerla boca arriba, ella estaba ahogada de placer y totalmente excitada, lo notaba por sus ya no gemidos sino jadeos y su respiración totalmente agitada. Le puse mi pierna encima de tal manera que parte de mi rodillas llegó precisamente sobre su vulva. Al sentir mi rodillas, ella dio una saltito acompañada de un impresionante gemido y demostración que llegaba a su primer orgasmo. Se prendió de mi boca con unas ansias locas y una desesperación única. Ahora ella era quien había tomado la iniciativa. Me besaba, me acariciaba, y me repetía muchas veces ¡Te amo! ¡Te Amo! Ya no era la tímida Rachel, ahora era Rachel con sentimientos de una verdadera mujer. Comenzó a abrirme la camisa y como no podía hacerle, me arrancó los botones dejando mi pecho libre y a la disposición de su boca, la que me comía prácticamente a besos. Rachel se levantó y se bajo del sofá para arrodillarse junto a mí y acariciarme. Yo comen

cé a acariciarle los hombre suavemente al principio para luego ir acrecentando la intensidad de las caricias. Logré bajarle un hombro de su vestido dejando parcialmente una de sus tetas al descubierto. Viendo esto maravillosa cuadro, no pude más que levantarme y comenzar a pesar su cuello para ir bajando a su pecho semi descubierto. Cuando ella sintió que mis besos iban en pos de aquellas maravillosas tetas, ella misma se lo descubrió todo dándome lugar a deleitarme de esos dos exquisitos globos bien paraditos, y que se hallaban coronados por un par de pezones puntiagudos en medio de una aureola pequeña. Mientras mamaba esos deliciosos pechos, me bajé el zipper de mi pantalón dando un poco de desahogo a mi pobre polla que se hallaba a punto de estallar y toda adolorida por lo apretado que ya resultaba mi pantalón. Tomé su mano y la puse sobre mi polla, ella se sorprendió al principio, para luego comenzar a acariciarla sobre el calzoncillo y luego sacarle a libertad. La miraba embelesada, la veía con cara de nunca haber visto una. Posteriormente comenzó a subir y a bajar su mano, haciéndome una deliciosa paja. Yo por mi parte todavía acostado seguía comiéndome esas ricas tetas y no me cansaba de chuparle esos puntiagudos pezones. Cada chupada que le hacía a los pezones ella, se estremecía todita, y se apretaba más fuerte sobre mi boca.

Me bajé del sofá, en la misma alfombra procedí a irle quitando suavemente la ropa hasta dejarla solamente en una pequeña tanguita que muy a penas cubría la tremenda vulva que tenía. Los pelos se le salían por el costado. No pude evitarlo, pero mi boca fue en busca de aquella vulva que me traía loco de ansias de tenerla en mi boca. Me acerqué sobre su rajita, la cual estaba totalmente mojada por sus jugos. Le pasaba mi lengua por encima de su tanga y por los costados. Cada pase era un estremecimiento para Rachel quien había abierto totalmente sus piernas, dándome campo para actuar más libremente. Soy una persona que me gusta el sexo, en todo los sentidos, especialmente en lo que se refiere al sexo oral. Me gusta hacer derretía a las mujeres, que acabó sin necesitar de la penetración, me parece delicioso. Pero esta vez creo que pueda decir que me grade con honores con Rachel. Fui sacado la tanguita con mi boca y mi lengua, la bajaba no sin antes besar y lamer por donde pasaría. Luego me dediqué a llegar a la misma cuevita del placer. Mi lengua parecía un gran pincel, que daba sobre el coño de Rachel. Daba largos y rápidos lengüetazos a lo largo de sus labios exteriores, mientras ella levantaba y arqueaba su cuerpo para que le penetrarla mi lengua. Iba abriendo camino lentamente entre sus labios exteriores y sus labios interiores, chupaba sus jugos que eran una delicia o como un néctar para mi boca ávidas de sus jugos. Finalmente llegué al clítoris, primeramente los besaba y luego lo lamía. Rachel llegaba a su segundo orgasmo, los cuales fueron sucesivos desde ahora. Lo lamía, jugaba con la punta de mi lengua sobre su clítoris, para Finalmente al cabo de unos 10 minutos chupárselo con agresividad, lo que hizo que Rachel tuviera orgasmos múltiples. Gritaba de placer, me decía que me amaba, que me adoraba, que por favor nunca la dejara. Yo seguía con mi tarea, cuando ella de repente se levantó, yo pensé que algo le había ocurrido, pero se levantó a besarme mi pene y a lamer la cabecita y el cuello. Me preguntó cómo debía hacerle, y le expliqué cómo me gustaba que lo hicieran. Nos colocamos en posición para hacer un 69, el cual disfrutamos grandemente. Sentía como sus jugos corrían por su rajita, uhhhhh qué delicia, qué aroma, realmente estaba embelesado entre sus piernas, y no quería salir de ahí. Rachel seguía mamando aunque un poco torpe por ser su primera vez, pero me estaba haciendo gozar de lo lindo. Estuvimos un largo rato hasta que me levanté, y ella todavía prendida de mi polla me dijo, ¿qué pasa? ¿Por qué te levantaste, no te gusto?. Le dije que deseaba llevarla a mi cama, ella me dijo mejor a la mía, a lo accedí. Seguramente, ella se iba a encontrar en su verdadero ambiente y no se cohibiría. Fuimos a su dormitorio, totalmente desnudos como estábamos, ella prendida de mi cuello mientras nos besábamos. Llegamos a su dormitorio y la puse sobre la cama. Me arrodillé en el piso entre sus piernas y volví a chuparle ese delicioso clítoris que nunca olvidaré. Ella arqueaba su cuerpo cada

vez que chupaba su gruta del amor, bebía y chupaba sus jugos, sentía cada orgasmo que tenía, Finalmente me decía, Mi amor, métemela, quiero que mi virgo sea tuyo, y de nadie más. Hazme tuya papacito querido. Métela ya que no aguanto más. Apúrate.

Me monté sobre ella y comencé a pasarle mi glande totalmente hinchado por el deseo y las ansias de penetrarla, por sobre su rajita. Ella empujaba hacia arriba para que la penetrarla, cuando finalmente puse mi glande en la entrada de su cuevita y ella abrió totalmente las piernas levantándolas y abrazándome con ella a la altura de mi espalda. Comencé a empujar suavemente, pero ella en un arranque de deseos me jaló hacia ella con sus piernas, haciendo que todo mi pene entrara hasta tocar el mismo fondo. Ella lanzó un grito de dolor. Yo la trataba de consolarla con mis besos y moverme lentamente, para que su vagina se acostumbrara al nuevo visitante. Mis movimientos fueron acelerándose gradualmente, hasta que el dolor inicial, se transformara en alaridos de placer y frases llenas de amor y deseos. Ella seguía teniéndome prisionero entre sus piernas. Mis movimientos fueron ahora acompañados por los de ella, y unidos así nos dábamos gusto el uno al otro. Los besos, las caricias fueron el complementos de nuestra acción. Yo la bombeaba de lo más rico, girando en redondo y presionando sobre su clítoris. Sus orgasmos seguían a la orden del día. Cada vez que ella acababa, me apretaba como queriéndome introducir aún más de lo que ya estaba. Mi bolas chocaban contra su nalgas. Fueron uno, dos, tres, no se, cuántos fueron sus orgasmos, luego de los mismos, me viré y la puse sobre mí, ella se acomodó y se metió mi polla hasta el mismo fondo no sin dejar de expresar el placer que sentía. Comenzó un fuerte movimiento hacia delante y hacia atrás, a veces saltando sobre mi polla, se la sacaba un poco para luego metérsela totalmente. Yo agarraba sus tetas y a veces se las mamaba con fuerza, se la succionaba hasta hacerle venir nuevamente. Mi pene estaba llegando a su límite, ya no podía aguantarme más, se lo dije, quise sacársela por eso del embarazo, pero ella no quiso, dijo que quería sentirme adentro de ella y que acabara dentro, que no me preocupara. Comencé a moverme con mayor rapidez, ya me venía, sentía como mi glande estaba a reventar, Oh qué placer sentía, estaba por acabar, ella se movía con fuerza, estaba también por acabar, Finalmente a los poco instantes, tanto ella como yo terminamos en medio de gemidos y gritos de placer y satisfacción. Yo me seguía moviéndome, quería agotar hasta el ultimo esfuerzo de seguir dentro de ella, y ella también hacía lo mismo, hasta que cayó sobre mí totalmente desfallecida. Levantó su cabeza y me dijo. Gracias, mi amor estuvo delicioso. Desde ahora soy tuya para siempre. Sólo a ti te voy a amar. Tenlo por seguro. Y rompió en llanto. Yo creía que era porque había perdido su virginidad, pero ella me dijo que no me preocupara por eso, que ella estaba llorando por lo feliz que había sido y que era.

Nos quedamos acostados por largo rato, hasta que se levantó para lavarse, ya que estábamos en medio de un pequeño charco de sangre producto de su desfloramiento. Nos metimos a la ducha, ella era todo amor, cariñosa, delicada. Me pidió que me dejara bañar, lo que acepté. Lo estaba haciendo bien, hasta que llegó a mi pene, al cual lo miraba y lo acariciaba, suavemente, para luego metérselo en su boca que chuparlo como si fuera un chupete. Mi polla reaccionó al estímulo, ella lo acariciaba y lo chupaba, lo succionaba fuertemente. Yo estaba nuevamente listo para la guerra. Ella estaba dispuesta otra vez más. Así mojados como estábamos, la lleva a la cama y de una sola, la penetré, bombeaba como desesperado, ella contestaba de la misma manera. Nos movíamos fuertemente, la cama crujía de nuestros embates, así estuvimos por unos 10 minutos, cuando ella me dijo, ahora me toca a mí hacerte gozar, espero poder hacerle. Me dio la vuelta, me puso boca arriba y comenzó a mamármelo nuevamente, la acomodé para hacer un 69, y darnos gusto los dos. Lamía y relamía su deliciosa vagina, para pasar luego a besarle y lamerle su culito. Estaba todo comprimido, algo oscurito, pero delicioso. Ella me dijo que ahí también le gustaba que la besara, que lo siga haciendo. Se lo mordía suavemente, ella se erizaba a cada mor

disco que le daba. Finalmente comencé a meterle la punta de mi lengua, ella gemía, dejó mi polla para dar rienda suelta a sus jadeos, dando pasó a un nuevo orgasmo. Se había venido. Le sobaba con mi dedo medio su ano, previamente lubricado con mi saliva. Lo presionaba dando círculos sobre su ano. Poco a poco fue cediendo y permitiendo que entrara la punta de mi dedo. Ella gemía y se movía como si la estuviera follando. Mi dedo estaba haciendo su trabajo, juntamente con el dedo, pasaba mi lengua, lo que le gustaba mucho. Ya cuando vi que estaba lo suficiente dilatado, me levanté y le dije que la iba a penetrar por atrás, ella me dijo que tuviera cuidado que no quería que le doliera. La puse en cuatro, y le metí mi polla primero en su vagina para lubricarla con sus jugos, Estuve bombeándola por unos minutos, hasta que la vi más encendido, se la saqué y la puse en la entrada de su culito. Presioné suavemente y su esfínter fue cediendo, dando pasó a mi polla. Cuando ya hubo entrado mi glande, me detuve, ella jadeaba y su respiración era nuevamente agitada, estaba por venirse, Le acariciaba al mismo tiempo su clítoris y con la otra mano sus tetas. Yo estaba en la Gloria. Tenía a esa mujer para mí. Yo me importaba su oficio, solamente ella me importaba. Quería hacerle feliz, quería hacerle disfrutar al máximo. Comencé a moverme en forma circular en su ano, para ir metiéndole lentamente mi polla hasta el mismo fondo, ella estaba llegando a un estrepitoso orgasmo que la hizo gritar a viva voz y empujar para atrás, diciéndome, métemelo toditito mi amor, mummy que rico se siente. Papacito te amo.

Yo seguía bombeándola, mete y saca, ella se acompasó conmigo y llevamos el mismo ritmo, la cama parecía que se iba a desbaratar con nuestros movimientos, hasta que juntos nos vinimos en otro orgasmo lleno de placer y éxtasis.

Acabamos y nos quedamos tendidos y rendidos totalmente. Habíamos estado cerca de dos horas follando, nos habíamos olvidado del mundo, nos desvinculamos de todos, para estar solamente los dos disfrutando de esta gran oportunidad.

Nos levantamos al cabo de una hora de estar hablando y besándonos, cuando la vi totalmente desnuda de pie a cabeza y pude contemplar todos sus atributos, quedé prendado de ella más que antes. Era para mi una verdadera diva de la belleza. No era linda, no era preciosa, simplemente era divina. Sus nalgas paraditas y redonditas que se movían acompasadas al caminar. Sus pecho duros, paraditas y coronados por unos pezones que me invitaban a besarlos a chuparlos, Unas piernas, uff ni para qué decirlo, era una belleza, torneaditas, no delgadas ni gruesas, tal como me gustaba. Una vulva, que parecía que había sido premiada con media libra más de carne que cualquier otra mujer. Ahh su cara, qué puedo decir de su cara, era una belleza angelical. Tenía carita de muñequita, de esas que se dibujan al gusto de cada uno. Todo esto me sorprendió mucho, ya que nunca había reparado en ninguna otra mujer como en Rachel. Pia era una diosa, Jane una furia sexual hecha mujer, con un cuerpo que muchas quisieran tener, pero con Rachel era distinto. ¿Qué me estaba pasando?

Nos vestimos y salimos a la casa principal. Eran cerca del medio día, y había tomado una decisión: Me quedaría otro largo tiempo más, no me importaba perder el nuevo semestre, ya lo recuperaría. Llamé por teléfono a mi casa hablando con mi madre para informarle la decisión que había tomado, lo cual conociéndome cómo soy con mis estudios, les fue una sorpresa que tomara tal decisión, preguntándome por qué había decidido eso. Le respondí, Que había conocido a una verdadera mujer. Una mujer que me llena totalmente. Por favor cancela mi participación en este semestre en la U.

Regresaron mis tíos, y les informé que había decidido quedarme, y si podía hacerle en casa, a lo que respondieron que estaban totalmente contentos con esa decisión. Preguntaron que cómo así había decidido eso, si me habían visto decidido a irme. Les respondí, cosas, solamente cosas.. Pia fue más directa y me preguntó, si Rachel había tenido que ver con mi decisión, en ese mismo momento entraba Rachel a la sala de TV. Y oyó la pregunta de Pia, yo mirando a Rachel y tomándola de su mano les respondí que sí, que ella era la razón por la cual deseaba quedarme más tiempo. Pensé que el motivo de mi de

cisión iba a ser mal recibida, pero todo lo contrario, Pia me abrazó y me dijo, Mira, Rachel es como parte de la familia. Si realmente tu quieres a Rachel, nos parece muy bien a todos.

Les voy a pedir un gran favor les dije, deseo que liberen a Rachel de cualquier obligación en esta casa, ¿lo pueden hacer? Ellos respondieron, Dalo por hecho.

A partir de ese entonces, Rachel se mudó a mi cuarto y me atendía de mil maravillas, hasta el día de hoy.

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Mi tío lejano (II)

Gay, primera vez, filial-tío-sobrino. Su tío le narra como tuvo su primera experiencia homosexual tras la muerte de su esposa. Se aman varias veces más hasta que el tío parte a su casa.

Como les conté antes pasé un fin de semana espectacular con mi tío me enseñó muchas maneras de tener placer . Me confidenció que él había comenzado las practicas sexuales con hombres dos meses después que murió su mujer , debido a que se sentía tan mal por la perdida de ella; un amigo le invitó a pasar unos días a la casa de campo de sus padres , él aceptó dejando a mi primo Andrés con su abuela . Lo siguiente es lo que él me narró:

Los primeros días solo fue llorar y sentirme triste, pero , una tarde comenzamos a beber con mi amigo hasta embriagarnos ,posteriormente Marcelo me llevó a mi habitación y comenzó a desnudarme , me sorprendí dentro de mi embriaguez que tuviera una erección, Marcelo por su parte vio que mi slip ya no podía contener tremenda erección ,me dijo Claudio ¿parece que tienes mucha tensión acumulada? ¿Quieres liberarte un poco ? No alcancé a decir nada cuando él comenzó a besar mi verga por encima del slip , para luego quitármelo¡¡¡¡¡oh qué hermosa la tienes !!!!!Y tan gorda te la voy a exprimir sin dejarte una gota me decía ,lo raro era que esto me estaba gustando mas que desagradarme. Me lo lamió desde la punta hasta las pelotas y que no dudó en metérselas completamente en la boca. Luego sin dejar de tocarme se fue desnudando , tenia un cuerpo musculoso el cual me llamó la atención sobremanera , se tendió desnudo al lado mío para formar un 69 , me di por enterado y en forma instintiva comencé a succionarle la verga mientras que él hacia lo propio conmigo . No demoramos mucho en contorsionar nuestros cuerpos y en forma paralela eliminamos cada uno las respectivas leches las cuales se depositaron garganta abajo yo no quería tragarla pero no me pareció tan mal. Marcelo dijo quiero que me comas el hoyito , no soy maricón le contesté, entonces, Marcelo respondió, el que tengamos un momento de sexo no quiere decir que lo seas , me sentía un poco atolondrado por el alcohol y dándole un beso en la boca le respondí afirmativamente, me lo succionaba para levantarlo nuevamente, no tardó mucho tiempo en lograrlo ya que me caliento con mucha facilidad a pesar de mi edad (50) (a propósito Marcelo tenia 45), se la ensalivó bastante para luego sentarse en mi mástil que como les decía antes mide 25 centímetros, se quejaba por el dolor y a la vez por el placer que le estaba prodigando mi tremendo pedazo de carne . ¡¡¡oh mi amor , me estas rompiendo las entrañas!!! Me decía , mientras lo cabalgaba , no aguanté mucho el mete y saca y me corrí dentro de él . Luego el sueño y el cansancio nos venció y nos quedamos dormidos . Ya en la madrugada el canto de los gallos me despertó , pero no sólo eso ; sentía mi culo húmedo , Marcelo me estaba comiendo el hoyito y eso me hacia sentir una sensación de placer indescriptible , la verdad es que estaba gozando sintiendo la lengua de Marcelo dentro de mí . Sin pensarlo le miré y le dije ¡¡¡¡quiero que me la metas !!!!!!!!!. Me sorprendí yo mismo el haber dicho eso pero la sensación de placer se había apoderado de mí, que ya no pensaba en nada más , Marcelo me alzó la piernas y las puso en sus hombros, y trató de introducírmelo por mi estrecho hoyito que hasta ese entonces era virgen. Le rogué¡¡¡¡¡métemela toda papito!!!!!! , se la comenzó a meter hasta que logró dilatarme el anillo de mi culito apretadito que tenía .Sentí dolor pero a la vez placer ,me culeaba cada vez más rápido , ambos gemíamos de placer, me atacaba el culo frenéticamente mientras me masturbaba después de varios minutos que me parecieron horas, me gritó ¡¡¡¡ te voy a llenar ese culito con mi leche!!!!! Y se vino dentro de mí, mientras yo tenia la eyaculación más hermosa de mi vida descargándola sobre su pecho, y él tomando mi leche con sus manos se la metió en su boca y me dio un beso compartiendo mi leche aún caliente. Se quedó un instante con su verga dentro de m&iacute

; para luego sacarla y darme nuevamente otro beso , el primero de muchos que nos dimos , lo que duro mi estadía en la granja de sus padres.

Claudio me dijo que se habían quedado 3 semanas pero que no hubo día que no se la metieran ambos. Después que regresaron a la ciudad tuvieron varios encuentros sexuales hasta que un día le avisaron a mi tío que le habían asesinado en un asalto; estuvo con pena durante mucho tiempo porque había perdido a su primer amor (hombre ) , cuando me contaba no pudo contener sus lagrimas y lloró en mi hombro , luego le besé y le dije que no se preocupara que siempre yo estaría con el para ayudarle a superar sus penas.

La noche anterior a su ida de vuelta a casa , hicimos el amor toda la noche hasta la madrugada , le fui a dejar al terminal de buses , no sin antes decirme que deseaba que fuera a verle , también para conocer a su hijo mi primo Andrés .

Después de un tiempo le extrañé mucho, a pesar que nos comunicábamos por teléfono, sobre todo me faltaban sus caricias que él me daba por las noches me decidí a visitarlo. ¡¡¡ah!! No les dije que con mi novia terminamos , le dije que no estaba seguro de que la amaba y que nos diéramos un tiempo para pensar si nos queríamos realmente . Ella aceptó aunque lloró mucho porque decía que me amaba mucho , no quise decirle nada para no herirla como les decía me fui a casa de mi tío sin avisarle. Pero eso se los contaré en otra ocasión .

si les gustó mi relato y quieren saber como termino ese fin de semana de locura escribanme a mi imail gustavofigueroa (arroba) uole.com

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MI HISTORIA (II)

Continuación del relato erótico ” Mi Historia ” publicado en “El Rincón de Marqueze.net” el día 27 de Febrero de 2002.

Después de esa noche mi hermano y yo seguimos haciéndolo a diario, en

cualquier sitio, en la cama, en la sala, en la cocina, incluso varias veces

me obligo a salir sin bragas y sin sostén mientras íbamos de compras o en

un supermercado, había veces que lo llegábamos a hacer hasta tres veces al

día, mi hermano era un semental y yo me estaba convirtiendo en una puta,

aunque suene mal decirlo, pero así me sentía, y créanlo o no, me gustaba ser

así, yo era muy feliz con mi hermano su polla de 20 cm. me volvía loca, a

los 18 años el se hizo de una novia. Pero nuestra relación siguió como

siempre, solo que lo hacíamos menos veces para mi desgracia, y el aunque lo

hacia con su novia, me decía que conmigo era mucho mejor, yo tuve novio

después de eso, porque no pude aguantar la baja de sexo en mi vida, aunque

con el solo llegue a sexo oral, porque el creía que yo seguía siendo virgen,

si se hubiera enterado, el era un amor, pero no se comparaba en nada a mi

hermano y menos en lo descomunal de su polla; a los 17 corte con mi novio

porque no me satisfacía como Juan, y obligue a mi hermano a cortar a su

novia, lo quería solo para mi, desde ese momento fuimos como novios, mis

padres no sospechaban nada de nuestra relación filial, solo creían que

éramos muy cariñosos entre nosotros, a esa edad yo ya estaba completamente

desarrollada y los 20 cm. de Juan a los 17 ahora eran a los 19 años 25 cm.

Como mis padres trabajaban hasta noche, nosotros nos habíamos acostumbrado a

coger en la tarde, en la casa sin ninguna consideración, incluso ya ni

llegábamos a poner llave a la puerta, pero esto fue un grave error; un día

de esos en que nos hacíamos el amor salvajemente en la cocina, yo estaba

completamente inclinada en la mesa, mientras el me penetraba por detrás, en

la tarde nunca tuvimos reparos y hacíamos el amor a grito abierto, sobre

todo mío, ya comprenderán porque, verdad

—metemela hasta el fondo juanito, rompeme—

—como te gusta mi polla hermanita, te vuelve loca—

—si Juan cogeme fuerte…así…argggggggggg—

Estábamos tan absortos en los gritos, que nunca escuchamos la puerta de la

casa, y mucho menos la puerta de la cocina, de pronto escuchamos un ruido

¡era mi padre viéndonos en la puerta de la cocina!, oh dios, no supimos que

hacer, nos quedamos congelados, mi padre se quedo inmóvil en la puerta, no

se cuanto tendría parado ahí viéndonos; no dijo nada, se dio media vuelta y

se fue a su cuarto, Juan y yo nos quedamos fríos, papa nos había visto

cogiendo, que pensaría de nosotros, me vestí como pude, no encontré mis

bragas, así que me puse mi minifalda sin ellas, me puse mi blusa, no llevaba

sostén y me fui a hablar con el, yo desde niña he sido mas cercana con mi

padre que Juan, así que pensé en ir a arreglar las cosas con el, me arme de

valor y subí a su cuarto, toque varias veces, no abrió, intente abrir la

puerta y esta no tenia seguro así que lo hice, al abrir la puerta me

encontré con el en la cama llorando

—papi discúlpanos—

—pero subí—

—lo siento debimos tener mas cuidado—

—pero corazoncito, desde cuando—-

—desde los 17 papá —

—y con tu hermano o con otros—

—con Juan—

—pero son hermanos, hija mía, mis hijos…dios, que hice mal—

—ay papito…no hiciste nada mal, al contrario nos has dado todo—

—si pero que han hecho—

—es que…papito, siempre nos hemos deseado—

—y lo dices así como así—

—ay papá, vamos a ser sinceros—

—pero corazón, esta mal—

—al principio yo tampoco quería, pero desde la primera vez a sido

maravilloso—

—me duele oírte hablando así susy—

—ay papito ¿tu nunca deseaste a tus hermanas?

—no, claro que no, hija, como vas a creer que haría algo así—

—yo lo hago papá—

—si hija, pero esta mal, que tiene el, que no tenga otro hombre hijita—

—ay papá, si yo te dijera…..que no le viste la tranca a tu hijo—

—susy!….no

puede ser que hables así, y ¿solo por que tiene una verga

grande lo haces con él?

—pues no es solo por eso papá, pero si influye—

—ay corazón si no es tan grande, es casi del mismo tamaño de la mía,

normal, estoy seguro que si buscaras encontrarías amigos igual que el—

—claro que no papá, nunca he encontrado—

—porque no buscas cariño, el es tu hermano por dios—

—ay papá….tu no entiendes el me llena tanto—después de que dije esto

ultimo, mi papá rompió en llanto en la cama, se mecía los cabellos, yo no

supe que hacer y fui a consolarlo

—no llores papito—

—corazón—

—papá—lo abrace y pegue a mi cuerpo al suyo, su cabeza quedo acurrucada

en mis pechos

—no llores papá, por favor— no sé como fue que paso, pero mi mano rozo

su pantalón a la altura de la polla, y por el tamaño me di cuenta que era

mas o menos como la de mi hermano, como ha de gozar mamá pensé, mis ojos se

posaron en el bulto de papá y no se, si porque le toque la polla o por que

estaba en mis pechos, pero el hecho es que se le estaba poniendo dura al

viejo y en mi presencia, supongo que era por mi, la verdad me sentí

halagada, me daba morbo estar con mi padre y que este se estuviera excitando

—no llores papá, yo te juro que estoy muy bien—

—no lloro por ti hija, creeme—

—entonces porque lloras papá—

—por mi corazón….me siento culpable—

—pero de que —

— ¿de que hija?, ¿quieres saber de que?….mira como tienes a tu padre

corazón—me dijo esto, mientras tomo mi mano y la puso sobre su durísima

polla, —-mira como tienes a papito…..me siento tan culpable de haberme

excitado con mi hija—

—ay papito—le di un beso en la boca, que el me correspondió con la

lengua, en un momento estaba dándole a mi padre el beso mas apasionado de mi

vida, que morbo, con mi mano le saque la polla del pantalón, era enorme

también, no tanto como la de Juan , pero unos 20 cm mas o menos, el me tomo

los pechos y se puso a lamerme los pezones, que para ese entonces estaban

durísimos, le empecé a hacer una paja a papá, estaba ardiendo y el también

no quise esperar mas, me levante la minifalda y me clave su polla en mi coño

hasta el fondo, no saben ustedes que sensación tan placentera es que tu

padre te meta su rabo, yo estaba como loca, subía y bajaba tan rápido, que

no aguantamos mucho, yo me corrí y unos minutos mas el lo hizo dentro de su

hija, nos recostamos en la cama mientras nos besábamos, el se notaba que

quería mas, por su tronco erecto, así que como buena hija, baje hasta su

polla

—tu susita bonita te puede comer la polla papá—

—si bonita cómele la verga a papi–

—gracias papá—me trague todo lo que pude de su polla, nunca pude

comérselas por completo eran demasiado grandes para mi boca, soy de boca

exquisita, con mis manos le hacia una paja, mientras mi lengua recorría su

cabeza, su tronco, sus huevos…que delicia

— ¿tu hijita te lo hace bien?

— si maravilloso mi vida—

–papi….—

—dime corazón—

—tengo hambre, ¿me das lechita?—yo creo que esto lo puso a mil, porque

en seguida descargo una buena cantidad de semen en mi boca, me lo trague

todo, ya tenia experiencia, le limpie la polla

—gracias por tu leche papá esta riquísima—le dije mientras pasaba la

lengua por mis labios, tomando lo ultimo de semen.

— ¡dios! Hija que divino, es la primera vez que me la maman y que se

tragan mi lechita—

— ¿cómo es eso papá?—

—si hija tu mamá nunca lo ha hecho, no le gustan muchas cosas, de hecho

solo lo hacemos ahora una vez al mes, ella piensa que es sucio

corazón

—ay papá…. ¡si supiera de sus hijos! y ¡si nos hubiera visto!—

—se moriría hija, es muy recatada, cuando lo hacemos, es con la luz

apagada, para que te des una idea—

—bueno papá, entonces tu hija te va a enseñar muchas cosas

—nock, nock…se oyó un toquido en la puerta del cuarto, era Juan que

había visto todo, me imagino

— ¿ya terminaron o me espero?—

—Juan hijo…

—a poco no esta rica tu hija papá

—gracias—dije

—si hijo esta riquísima—dijo papá

—bueno—dijo Juan, y se dirigió hacia mi, —nada mas que yo no termine

lo que estaba haciendo— se puso de

trás de mí y me metió su polla hasta dentro

del coño, papá se quedo mirándonos hasta que terminamos, Juan se corrió en

mis pechos, fue riquísimo, después no dijimos nada y cada quien se fue a

hacer algo.

CONTINUARA…….

Autor:

M.de Sade

Escríbeme a crs1018 (arroba) hotmail si tienes algún comentario.

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Me gusta tu novio

Bisex, trío, filial-hermanastros, relato del dia. Acostarse con el novio oriental de su hermanastra es la pasión de nuestro protagonista. Hay confianza con ella porque no en vano ya han tenido muchos encuentros en la cama y se conocen muy bien sus preferencias. Y qué trío pueden hacer…

Con mi hermanastra Mónica nos llevamos apenas tres años, yo tengo 28 y ella 25 recién hechos. Muchos fines de semana los pasamos en una casa en la sierra a la que se acerca nuestra madre, separada, el domingo. No queda lejos de la ciudad y eso nos permitía, ya de pequeños, escapadas a ella sin el estricto control de los padres. Hacía unos meses que Mónica se veía con Kazuki, un estudiante japonés algo menor que ella, un cielo de chico. El pelo lacio y negrísimo, apenas sin vello, con una piel clara y tersa como un niño y una carita arrebatadora, casi de niña. Por supuesto, Mónica sabía que mis miradas a su noviete no eran casuales, años atrás había descubierto mi secreto cuando me pilló follando con uno de nuestros primos. Sin embargo optó por ayudarme en todo y, a veces, incluso salíamos de ligue juntos aunque, algunas veces volvíamos los dos juntitos. Hacíamos juntos el amor de vez en cuando e incluso se ocupaba de mi culito con una polla para cinchar que compramos a medias. Nuestra relación era sencillamente genial. Uno de mis mejores recuerdos hasta entonces era el polvo que nos echamos juntos con uno de sus exnovios, que terminamos jodiendo ella y yo mientras él me rompía el culo, quedando clara ya mi bisexualidad más absoluta. El caso es que ella se dio cuenta enseguida de la atracción que yo sentía por Kazuki. Me pilló un viernes y charlamos de ello. La intención de Mónica no era excesivamente seria con el japonés, pero tampoco le gustaba la idea de que me follase a todos sus novios. Sin embargo, me confesó que había visto a Kazuki, que ya conocía mis aficiones, husmeando por mi cuarto un sábado en el que yo había salido.

Eran las cuatro o cuatro y media de la madrugada y Mónica, según dijo, se despertó. Su amante no estaba en la cama, así que pensó que habría ido al baño, pero el joven se demoraba demasiado. Además, en cuanto se asomó al corredor, vio que había luz en mi habitación. En lugar de dirigirse a ella directamente, Mónica abrió sigilosamente el balcón que compartíamos ambos y se acercó a la ventana. Lo que vio la dejó de piedra primero y cachondísima después.

El efebo asiático sabía que Mónica no se despertaba ni a tiros hasta el amanecer, así que campaba a sus anchas por mi cuartito. Andaba por él en pelotas, tal y como dormían los dos. Sobre la cama habían echadas algunas de mis revistas gay que Kazuki devoraba con fruición. Aún estando de espaldas Mónica sabía que el joven se estaba masturbando, ya que sus movimientos le delataban. Más sorprendida se quedó en cuanto su noviete agarró uno de mis finos consoladores y sustituyó con él al dedo que se metía insistentemente en su anito. Se puso en cuatro, con su carita apoyada en mi almohada, y se lo enterró lentamente sin dejar de pajearse con la otra mano. En estas, Mónica había empezado a acariciar su abultado clítoris entre divertida por el descubrimiento y furiosa por no colmar del todo a su amante. Estaban ambos en lo mejor de la paja, cuando Kazuki sustituyó el pequeño falo plástico por una polla de látex de considerables dimensiones. El japonesito continuaba ajeno a todo, devorando la revista de jóvenes homosexuales y apuntando el dildo hacia su culito. De un solo empujón tragó la polla sin esfuerzo aparente, lo que evidenció su destreza en esas lides. Quedó quieto unos instantes y, al poco, inició un mete y saca delirante. Mónica se quedó de piedra al ver que su amante se corría sin siquiera tocarse el nabo, ya que con una mano manejaba el dildo y con la otra aguantaba su postura. Un hilillo de semen cayó sobre las sábanas entre espasmos del chico que se desplomó sobre ellas acto seguido. Según ella, mi hermanastra volvió a su cuarto a esperar y, al cabo de unos quince minutos, apareció el asiático con cara de no haber roto nunca un plato y volvió a la cama con ella.

Mientras la escuchaba, no podía casi creer lo que Mónic

a me contó. Parecía casi demasiado bueno para ser cierto. Lo que faltaba saber era hasta qué punto llegaba la bisexualidad de Kazuki ya que, según mi hermanastra, se la follaba a menudo y a conciencia. Decidimos, entre los dos, descubrirlo el próximo fin de semana. Nos pasamos los días siguientes planeando nuestros movimientos por la casa, en busca de la mejor manera de pillar a Kazuki en nuestras provocaciones.

Al fin llegó el viernes y los dos tortolitos se dirigieron al chalé. Yo no debía llegar hasta el sábado a mediodía, así que se instalaron en su habitación y salieron hacia el pueblo más cercano. Después de una corta tanda de copas, volvieron a su nidito, en el que ya les estaba esperando en mi escondite. Pasaron a su habitación y Mónica, con total desfachatez, le comentó que ese día no tenía ganas, así que se echó a dormir. A eso de las dos de la madrugada, cómo esperábamos, Kazuki salió en una de sus excursiones nocturnas después de asegurarse del "profundo sueño" de mi hermanita. Pude verlo a contraluz, desnudo por el pasillo dirigiéndose al baño. Estaba hermoso, con su esbelta figura, sin un pelo y su melenita a lo Cleopatra. Un culo respingón y terso remataba la escultura andante que era el japonés. De pronto, pasando de largo el cuarto de baño, se metió en mi habitación, momento que aproveché para colarme en la habitación de Mónica y avisarla.

Salimos al balcón y espiamos por la ventana. No parecía ser ni la tercera ni la cuarta vez que hacía eso, ya que andaba por mi cuarto como si lo conociese perfectamente, su confianza era tal que no se molestó siquiera en ocultar las luces que encendió. Sabíamos que, con las luces encendidas y la persiana medio bajada, éramos casi invisibles para él, así que nos pusimos algo más cómodos. El bello Kazuki abrió el cajón de mi mesita que contenía mis revistas, sin dudar un instante acerca de cual era. El caso es que yo había puesto sobre las revistas un par de sobres con fotos mías, sólo o con algún amigo e incluso unas pocas en las que salía Mónica dándome mi ración de polla plástica. Se tumbó de lado sobre mi cama mirando con atención las fotografías ofreciendo a nuestra vista el hermoso culo dorado. Era imposible saber cuales de ellas serían aquellas en las que mostraba mayor atención. Lo que no pudo ocultar fue su sorpresa cuando descubrió lo que contenía el segundo de los sobres.

Reconozco que arriesgamos mucho al usarlas, pero era la única forma de descubrir hasta dónde podía llegar. Las fotos eran suyas. Aparecía él desnudo en la terraza tomando el sol, de cara y de espaldas. También conseguí unas tomas suyas en la cama, con su cuerpo brillando a la luz de la luna. En realidad fue Mónica quien me las prestó, pero el japonesito no tenía modo de saber que no era yo el que le había estado espiando. Afortunadamente pareció gustarle aquello y, esparciendo las fotografías por la cama, comenzó a pajear su pollita. Muy despacio se la agarró y pasó su mano por encima de ella mientras se masajeaba el trasero con la que tenía libre. Entonces encontró la ampliación de una de las fotos, la única que sabíamos positivamente qué era. Detuvo su masaje y quedó mirando fijamente la imagen. Era él, a dos vistas. Una de cuerpo entero, durmiendo y con la tranca empinada como estaba en ese momento. La otra era de su culito, abierto en una postura que mostraba a las claras el estrecho orificio anal que me volvía loco. Todo ello rematado por un corazón dibujado en rojo junto a su sexo. Aquel detalle me pareció innecesariamente amanerado, pero Mónica insistió en él.

De inmediato pasamos a la segunda parte del plan, tratando de aprovechar el estado en el que se encontraba la maravilla asiática. Procurando hacer bastante ruido, pero sin pasarme, cerré la puerta de entrada y abrí la luz del pasillo. Lo hizo rápido, pero alcancé a ver cómo apagaba las luces. No le di más tiempo, ni siquiera a que saliese por la ventana, según nos dijo luego mi hermanastra. El chico hizo exactamente lo que Mónica dijo que haría, se tumbó bajo la cama. Entré resuelto a mi habitación y descubrí mis fotos amontonadas junto a la almohada -¡Maldita sea, ya ha vuelto Mónica a husmear po

r aquí!-, dije en voz alta. Dejé caer mis ropas al suelo, deliberadamente cerca de la cama y, desnudo, me acerqué al escritorio, dónde Kazuki podía observarme.

Tomé las fotos del joven y las puse sobre la mesa, la ampliación la colgué del espejo por el que, fugazmente, llegué a ver al asiático "espiándome". Casi me da por reir, pero me aguanté. Contemplando las imágenes empecé a acariciar mis pechos, el culo, el sexo… Me enchufé un dedo en mi hambriento ojete mientras murmuraba entre suspiros el nombre del chico que había bajo mi cama. Al poco, me incliné sobre la cómoda, exponiendo mi culo abierto a tope a la vista del muchacho y, del cajoncito de la mesa, tomé el pollón de látex que la semana anterior visitase el paraíso anal de Kazuki. Le estaba echando tanto teatro a la cosa que pensé que se notaba demasiado. Gimiendo como una puta y sin dejar de suspirar ni proclamar mis pensamientos para con el oriental, me enchufé el dildo e inicié un mete y saca lentísimo. Hacía demasiado que no me lo metía, sentía mi ano abrirse con dificultad para dejar paso a la tremenda polla que, gracias a la relativa flaccidez del látex, se amoldaba a mi conducto. El hecho de conocer la presencia del guapo efebo bajo mi cama, combinado con el tratamiento que yo mismo me daba, me calentó como hacía tiempo que no me sucedía.

De pronto, saliendo de la nube en que estaba, recordé el plan que debíamos ejecutar hasta el final. Aguantando el pene de látex con una mano, salí de mi cuarto y me dirigí al baño. La verdad es que ahí se torció un poco la cosa. Esperábamos que Kazuki me siguiese o bien permaneciese en mi habitación, esperando mi vuelta. Sin embargo, lejos de eso, regresó a la habitación que compartía con Mónica. Ésta ni siquiera tuvo tiempo de terminar su entrada hacia la cama. Mis dos amores se encontraron cara a cara, en pie junto a su cama. En ese momento, Kazuki comprendió la mitad del plan. Pensó tan sólo que era mi hermanastra la que nos espiaba a los dos en nuestros trasteos por mi cuarto. Afortunadamente, demostrando su rapidez de reflejos, así se lo contó ella. -¿Me has estado espiando?-, preguntó el guapo asiático sin demasiada convicción. -Creo que has descubierto algo más hoy, ¿Verdad?-, respondió Mónica en referencia a sus fotos conmigo. A Kazuki no pareció sorprenderle ni disgustarle nada, así que confesó su bisexualidad de una forma un tanto directa. -Sé que a Marco le gustas, creo que él te gusta a ti, y ahora ya sabes que mi hermanastro y yo también somos amantes, ¿No crees que deberíamos aprovecharlo?-, soltó de golpe Mónica.

Mientras tanto, habían pasado ya más de diez minutos que se me hicieron larguísimos esperando en vano la irrupción del asiático. Un tanto desconcertado, regresé a mi habitación con la esperanza de encontrarle en ella, pero no había nadie. Entonces fue cuando, pegando mi oído a la pared, escuché las voces de los dos novios en la habitación contigua. Apenas lograba entender lo que decían, pero lo que sí entendí es que su puerta se abrió. Permanecí en pie ante mi propia puerta, cuando ésta se abrió y aparecieron, desnudos, Kazuki y Mónica.

Rompiendo el hielo, mi hermanastra se soltó de la mano de su novio y se acercó a mi. Poniendo suavemente sus manos sobre mi culo, me atrajo a ella y me estampó un beso larguísimo. Puestos a la misma altura, mi pene jugueteaba a la altura de su entrada vaginal, acariciando el abultado clítoris de Mónica. La chica comenzaba a calentarse de forma evidente, acercando más su pubis hacia mi tranca, hasta conseguir la irrupción en su caliente y húmeda concha. Kazuki se decidió enseguida a participar colocándose tras de mi hermanastra y besuqueando su cuello y sus orejas. Enseguida noté como ahora ya no eran dos manos, sino cuatro las que manoseaban mis nalgas. Mónica retiró las suyas permitiendo a su novio la total posesión de mis glúteos. Parecía increíble, pero sus manos eran más suaves incluso que las de Mónica, que se había separado ligeramente de mi, lo justo para sacarse mi babeante cipote de su coño. Como respuesta, alargué mis brazos acariciando la espalda del japonés con uno y su hermoso y duro culo con el otro. Mó

nica ladeó su linda cabecita y quedamos cara a cara el asiático y yo, mirándonos por unos instantes. Sin palabras de por medio, nos fundimos en un beso, chocando con nuestras lenguas, momento que aprovechó la chica para escabullirse de entre nosotros. Quedamos así pegados un rato, hasta que nos tumbamos sobre la cama para seguir descubriendo nuestro cuerpo. Lamí su piel amarilla por todos sus rincones, con especial atención a sus tetillas, duras y paradas, como saludándome con sus pezoncitos. Él me correspondía del mismo modo mientras, a nuestro lado, Mónica se metía el nabo de látex en su vagina y nos animaba a seguir.

El japonesito se las arregló para quedar encima de mí y se fue deslizando hacia el nabo tieso que yo le ofrecía. Mirándolo con cierta curiosidad, se llevó el glande a los labios y me estampó un beso delicioso. Su inexperiencia quedaba compensada por la enorme delicadeza que ponía en su tarea chupadora. Asesorado por Mónica, repasó con la lengua toda la barra hasta llegar a los huevos y volver a subir. Mi hermanastra se tumbó a su lado y se unió a la mamada, uno me comía el glande y el otro se dedicaba a los huevos. Ya me encontraba en la gloria, deseando que no terminase nunca aquella doble mamada, pero fui incapaz de resistir. Sin aviso alguno, solté una andanada de leche en la cara de mis dos amantes. Kazuki se llevó la mayor parte, alcanzado en la boca y nariz, mi hermanastra sólo tuvo tiempo de embadurnar sus mejillas con los últimos trallazos. Enseguida empezaron a besarse como locos, furiosamente, pugnando por cada goterón de semen que les había regalado.

Sin dejar de besuquearse, sentí cómo un dedo hurgaba en mi pozo íntimo, entrando y saliendo lentamente. Pronto fueron dos los intrusos que abrían mi esfínter de forma casi dolorosa. Los dos novios me miraron maliciosamente, con sus caritas brillantes aún por el tratamiento anterior, y se regodeaban viendo mi rostro ansioso. Mónica tomo el control y me levantó las piernas hasta que casi chocaron con mis hombros. El guapísimo asiático comprendió de inmediato las intenciones de la putita y, lentamente pero sin pausa, me ensartó en su polla. Kazuki y yo nos miramos fugazmente mientras él comenzaba a entrecerrar sus rasgados ojitos. La expresión de profundo placer que mostraba me excitó aún más que la dura y vibrante polla clavada en mi ano. Sus lentos movimientos folladores no se hicieron esperar y nuestras respiraciones se acompasaron enseguida. Por mi parte, al ver mi pene de nuevo erguido, opté por hacerme una paja al compás de la jodienda. Mónica se puso detrás de él y le lamió el culo. El muy cabrón llegó a pararse para facilitar las cosas a la chica, aunque reanudó su tarea a instancias de mis súplicas. La caliente hermanita, se incorporó y, acariciando el pecho de su amado con una mano, le clavó el dildo con la otra. La muy puta, según contó luego, sólo le había entrado la mitad al japonés, reservando la otra parte para su propio goce. Comenzó a chocar su pubis con el precioso trasero amarillo, follando a Kazuki que me transmitía cada embolada. Un polvo glorioso, allí estábamos yo enculado por el más guapo de mis amantes, él follado por mi hermanastra y ésta jodiéndose con la mitad del consolador. Por un rato jodimos alocadamente hasta que empezamos a corrernos. El primero, curiosamente, volví a ser yo. La leche bañó tanto mi pecho como el de Kazuki, que se vino casi a continuación. Se soltó dentro de mi recto, que acogió el caliente líquido acompañado por una descarga de placer para dejarse caer sobre mí. Seguidamente, ayudada por nuestros gritos, Mónica se corrió lánguidamente cayendo rendida a nuestro lado con la polla de látex saliendo de su coño mojado y pegajoso. Sólo escuché el suspiro de Kazuki al perder el tapón que ocupaba su culo hasta instantes antes mientras algo del cremoso regalo del japonés rezumaba por mi abierto culo.

Al cabo de unas horas me despertó mi querida hermanastra. Acariciaba mis tetillas, pellizcando los pezones hasta que entreabrí los ojos. Vi que también había dado a mi polla un tratamiento especial, ya que se encontraba apuntando al techo de nuevo. En cuanto me desperecé hizo lo mismo con su novio, sólo que me ordenó a mí ocuparme de su sexo. Tomé la fláccida tranca entre mis manos

y la descapullé suavemente dejando el glande al descubierto. Lo besé tiernamente y el japonés respondió con un respingo. Seguí manoseando el falito de Kazuki hasta que adquirió una consistencia importante sin llegar a estar totalmente erecto. Mónica no perdía detalle y, tomando una mano del aún bello durmiente, se la acercó al coño. Se estaba haciendo una paja monumental con la mano de Kazuki, hasta el punto que llegó a meterse cuatro dedos. Sudorosa y jadeante, me exigió que despertase al efebo asiatico. Delicadamente y sin dejar de prestar atención a su polla, agité un poco su pecho. Viendo que aquello no surtía efecto, me decidí a levantar un poco su culo y, con el ano a la vista, le enterré un dedo en él. Kazuki gimió un poquito pero no despertó. Animado por Mónica, que no cesaba de pajearse, metí otro dedo en el tierno esfínter y comencé a follarle. Esta vez sí salió de su letargo.

Nos miró como extrañado al principio, como si no recordase ya el nuevo estatus al que había llegado nuestra reciente relación a tres. A los pocos segundos despertó por completo y, sin siquiera mirar a Mónica, me dio un beso con lengua impresionante. Seguidamente, se volvió hacia su novia, a la que ya el coño le chorreaba a mares, y repitió la ceremonia. Mónica, sin poder resistirlo más, me apartó de forma un tanto brusca y, sin contemplaciones, se clavó en la estaca del japonés. Se puso a horcajadas sobre el chico y bajó hasta que su pubis chocó con el vientre de Kazuki soltando un grito desgarrador. Inició una alocada secuencia de sube y baja a lo largo de la tranca, ya tiesa, del oriental acompañándola con grandes jadeos.

Mi excitación había crecido para entonces tanto como la de los dos amantes. De forma un tanto apresurada, me afané en llenar la boquita de Kazuki con mi polla. Se la acerqué a sus húmedos labios y él, girando levemente la cabeza, los entreabrió. No hizo esfuerzo alguno para tragar el falo que le ofrecía, sino que me invitó a metérselo por mí mismo. Suavemente, con gran lentitud, empujé hacia la mojada cueva. Sentí mi glande apoyado en su lengua que comenzaba a abrazarlo. Dejé que jugase con él mientras la amazona de Mónica, sin parar de follarse, no perdía detalle de lo que acontecía, recordándonos en voz alta lo maricones que éramos. Aquello me ponía aún más cachondo de lo que ya estaba, me venían ganas de enchufarle todo el nabo a mi nuevo amante, pero logré contenerme. En lugar de eso, viendo que mi hermanastra se hallaba próxima al orgasmo, aproveché para zafarme de Kazuki y me puse tras de mi amada hermanita. La tumbé ligeramente hacia delante, cayendo ella sobre el guapo japonés y, de paso, ofreciéndome su prieto esfínter. Sin más preámbulo que una lubricadita rápida, le endosé mi polla buscando el roce con la de Kazuki. Cuando llegué al fondo, entre los gritos y jadeos de la zorra de Mónica, mi glande me transmitió el contacto con el nabo asiático a través de la fina pared que nos separaba. Fue como si una descarga eléctrica nos estuviese sacudiendo. Nuestro ritmo se incrementó mientras mi hermanastra orgasmaba sin parar, vertiendo su flujo sobre el vientre de Kazuki. Mordíamos a la niña como posesos, él en sus tetas y yo en su cuello, aproximándonos a la más salvaje de las corridas que recordábamos en tiempo. El hermoso amarillo puso sus ojos en blanco y, con un sonoro bufido se vació en el coño de Mónica que lo agradeció con varios grititos de placer. Poco después, sacando mi mástil del esfínter femenino, le esparcí mi leche por su espalda mientras me aferraba a sus tetas. Mónica se derrumbó junto a nosotros, destrozada al tiempo que los dos nos afanábamos en chupar mi semen que correteaba por su espalda.

A partir de aquel día, nuestra relación a tres fue consolidándose, hasta el punto que, incluso con el consentimiento de nuestra madre, nos mudamos definitivamente a la casa en donde todo empezó.

P.d.: Si os ha gustado este relato, hacédmelo saber. También me gustaría que me propusieseis personajes, situaciones, o cualquier cosa que se os ocurra. Email: pollaloca (arroba) latinmail.com

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