Apuesta con mi profe de matemáticas

Estaba en clases con mi profesora de matemáticas a quien llamaremos Susana como nombre de fantasía para no comprometer a nadie. Es una mujer casada y tiene un cuerpo muy bien conservado. Como tiene un gimnasio asiste a cuanta clase puede, lo que mantiene cada parte de su cuerpo en su lugar y en apariencia también muy firme.

Un día en una clase en la que yo me estaba haciendo el alumno avanzado y ella quería demostrarme que mis conocimientos distaban mucho de eso hicimos una apuesta: ella me dio un ejercicio muy difícil y me dijo que no podría resolverlo jamás; yo me sentí tocado y le dije que si lo podría resolver pero que para que valga la pena mi esfuerzo intelectual tendríamos que hacer una apuesta que de ganarla compensara mi esfuerzo a lo que la profesora muy segura me dijo: te apuesto lo que vos quieras, lo que sea. Como se imaginaran era imposible para mi resolver ese problema por lo que decidí ir a otra profesora para que me resolviera el ejercicio y poder regresar triunfante a cobrar el premio de mi apuesta.

Finalmente llego el gran día en que tenía que volver a tener una clase de apoyo con mi profesora particular y como tenía mi ejercicio matemático resuelto y quería cobrarme la apuesta con el hermoso cuerpo de la profe es que le pedí tener clases algo mas tarde de lo habitual calculando que en ese horario tendría grandes chances de ser el único alumno en su casa. Como lo que pensaba pedir para cobrar la apuesta era muy pero muy especial y tenía mucha fe en que ella me la pagaría es que cargue en mi bolsillo una pequeña botella de vaselina, por lo que se imaginaran el trofeo que me daba vueltas en la cabeza.

Llegue a la casa de Susana y para mi alegría se estaba retirando el ultimo alumno del turno anterior; según mis cálculos por suerte no había nadie más que yo para la clase que estábamos por iniciar. Ni bien puse mis cuadernos sobre la mesa saque mi ejercicio de la apuesta resuelto y lo puse sobre de la mesa con aire de suficiencia pero sin poder disimular el morbo que dominaba mi mente. Para eso seguramente ayudaba mucho el atuendo que tenía la profesora esa tarde – noche: una calza color azul marino súper ajustada que le marcaba una tanga diminuta y una camisa semi transparente de color café bajo la que se advertía tenuemente un sujetador negro que contenía sus hermosos pechos.

Ella quiso comenzar la clase normalmente sin haberse percatado que sobre la mesa estaba el dichoso ejercicio resuelto por lo que le dije, perdón profesora, no quiere revisar el ejercicio y ver si todo esta correcto para que yo pueda cobrar la apuesta que tenemos pendiente?

Susana estaba parada en frente mío al otro lado de la mesa por lo que di vuelta el cuaderno con el ejercicio para que ella pudiera revisarlo. Pude ver su cara de escepticismo cuando se apoyo con los codos sobre la mesa para revisar mi tarea; la profesora estaba segura que el ejercicio no estaba correctamente resuelto. Esa posición dejo su hermoso trasero parado en todo su esplendor y no quise perderme semejante espectáculo por lo que me puse de pie y camine hasta pararme por detrás de ella a una distancia prudencial para poder observarla diciendo como pretexto para verla por atrás: a ver profesora que le parece la resolución del ejercicio? Ella siguió revisando el ejercicio conmigo parado detrás de ella. A medida que revisaba el ejercicio y se percataba que estaba correctamente resuelto comenzó a decir aha, aha que sorpresa, parece que está bien resuelto, a ver revisemos con mucho cuidado ….. Mientras decía eso comenzó a menear suavemente su cintura, seguramente porque ya sabía de qué se trataba mi propuesta para cobrarme la apuesta. Verla así con esa hermosa cola parada frente a mí me produjo una excitación tremenda, mi verga se puso durísima y quería salirse del pantalón.

Finalmente Susana sin abandonar su posición y mirando incrédula mi cuaderno dijo: me sorprende que el ejercicio este bien hecho, seguro que lo hiciste vos? Pensé que no podría pero finalmente me decidí y avance hacia ella, le pase mis manos por la cintura y la traje hacia mi diciéndole, si profesora, lo hice yo solo y ahora voy a cobrarme la apuesta, usted dijo que me apostaba lo que sea, lo que yo quiera, y quiero que este culo hermoso sea mío ya.
Ella en un primer momento no quiso saber nada y se paró de repente y comenzó a querer escapar de mi abrazo diciéndome estás loco quien te pensas que soy? pero al querer forcejear pudo sentir que mi verga estaba bastante dura y poco a poco comenzó a hacer sus intentos de escape menos intensos hasta que comenzó a refregar su culo sobre mi erecta verga que ardía de deseos de penetrarla.

Entonces me acerque a su oído y le dije suavemente: yo sabía que me ibas a pagar la apuesta preciosa. Comencé a levantar mis manos para poder sentir sus hermosas tetas y pude sentir un primer gemido muy tenue que preanunciaba lo que sería nuestro primer polvo que iniciaría una larga lista de encuentros amorosos que marcarían a fuego mi vida para siempre.

Luego de acariciar sus hermosos y duros pechos mientras besaba su cuello y mordisqueaba sus orejas, pase mis manos sobre su espalda para hacerla inclinar y recostar sobre la mesa. Ella no opuso resistencia alguna y deslizo sus brazos sobre la mesa volteando a su paso todos los libros y cuadernos que nunca utilizaríamos en esta clase especial.

Saque de mi bolsillo la botella de vaselina y baje suavemente su calza que dejo a la vista una hermosa tanga blanca que se metía dentro de su raja. Con los dedos de mi mano derecha comencé a estirar la tanga hacia atrás para retirarla de su culo y con la izquierda lleve la botella a mi boca para destaparla. En cuanto pude comencé a tirar pequeños chorros de vaselina en la parte superior de su cola que corrían por su raja pendiente abajo hasta llegar a mis dedos para ayudarlos a penetrar más fácilmente en ese hermoso trasero.

Primero fue un dedo y luego dos los que fueron poco a poco tratando de dilatarla apropiadamente para mi pija. Mientras mis dedos cumplían su cometido ella gemía cada vez con más fuerza y sus sonidos denotaban una excitación creciente que llevaron a mi verga a su máxima expresión. Cuando ya no pude más de un tirón le rompí la tanga cosa que la enloqueció ya que con sus manos se abrió las nalgas ofreciéndome pagar su apuesta mientras gimiendo como una loca me decía cógeme ya, métemela ya mismo.

Dispuesto a cumplir con sus pedidos me baje inmediatamente el pantalón y el bóxer para que mi verga salte caliente y dura frente a su culo. Me puse vaselina en toda la pija y se la metí de golpe. Ella gritaba y se movía cada vez con más fuerza y sus manos intentaban abrir cada vez más sus nalgas para que no quede nada de mi pija afuera mientras gritaba siiii papito así, más más.

Mientras ella abría sus nalgas yo baje mis manos y la agarre de las piernas para subirla y acostarla sobre la mesa y cuando la pude acostar me tire encima de ella y la penetración fue total y absoluta. Ella gritaba y saltaba diciendo siii papito acabame, inúndame, mojame toda ya mismo. No se cuanto tiempo habremos pasado gozando hasta que no pude mas y tuve un orgasmo monstruoso que le inundo todo el culo y ayudo aun mas a la lubricación para que mi verga bailara feliz adentro suyo.

Nos quedamos así hasta que mi verga estuvo completamente flácida. Recién entonces nos levantamos y ella me abrazo y me dio un hermoso primer beso. De más está decir que a partir de esa apuesta nos hicimos amantes. Yo tuve esa certeza cuando ella me acompaño hasta la puerta dando por concluida nuestra clase del día y me dijo al oído, estuviste genial así que no creas que esta vaya a ser la última vez.

(Visitado 5.972 veces)
Me gusta / No me gusta

One comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *