Vivir sintiendote una putita por dentro, sabiendo lo rica que puedes llegar a ser como nena, y tener que seguir todos los estándares que la sociedad le impone a un varoncito, es difÃcil. Caminar por la calle entre la gente y mirar a una monumental mujer que se te acerca y sentir su atracción, por que sÃ, sientes atracción, pero al mismo tiempo mirarle detalladamente el brillo de su piel en sus torneadas piernas depiladas, lo delicado y al mismo tiempo sencillo de sus zapatos de tacones de aguja... saber que ella disfruta de la caricia del viento entre sus muslos y sobre todo, saber que detrás de ella los hombres le miran con deseo y lujuria... es sentir deseo pero al mismo tiempo sentir envidia, sin que nadie lo sepa.
Jamás me imaginé que la sensación de caminar por la calle envidiando a las nenas y deseando a los nenes, no serÃa nada en comparación con la de caminar por la calle y saber que entre la gente hay muchos que conocen mi pequeño secreto... ...
leer más