José caminaba hacia la escuela intentando pasar desapercibido, ya que si se encontraba con alguna de las chicas que lo asediaban seguramente ésta se empeñarÃa en acompañarlo hasta su salón. Él no entendÃa que veÃan en él tantas mujeres. Nunca se habÃa considerado a sà mismo guapo, aunque era delgado y tenÃa la piel blanca. Sin embargo, él creÃa que sus facciones (ojos pequeños, nariz recta, labios delgados) no tenÃan ninguna novedad, y que su cabello negro y lacio solo hacÃa que sus facciones lucieran menos. Además, como si no supiera que debido a su uso de lentes lo llamaban a sus espaldas Harry o Potter. Quizás, solo tal vez, lo que de verdad veÃan en él sus alumnas era que era uno de los profesores más jóvenes de la planta docente. Aún no cumplÃa los treinta años, y aunque ya tenÃa algún tiempo de haberse graduado de la licenciatura, sabÃa que no le costaba ningún trabajo mezclarse con la marea de los estudiantes.
Afortunadamente aquel dÃa llegó a su salón de clases sin ser abordado ...
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