El nuevo trabajo de mi mujer V Final

Después de su Ascenso la actitud de mi mujer cambio, más segura, más abierta, mas sexual, a mí en casa me tenía loco con las historias que me contaba del trabajo y teníamos una vida sexual más activa que nunca pues, según ordenaron Silvia y Jean Claude, seguía sin ser penetrada en el trabajo y llegaba a casa cachondísima. En la oficina, en caso de calentón extremo, solo tenía que llamar por teléfono y cualquier becario se arrodillaba ante su mesa comiéndola el coño hasta correrse en su boca.

Dejó su antigua ropa a un lado y empezó a vestir mas sexy, elegante y provocativa a la vez. Al trabajo iba siempre vestida con trajes de ejecutiva, tacón alto, medias o pantys y, por lo que pude curiosear en sus cajones, nunca llevaba ni bragas ni sujetador. Empezó a utilizar prendas de Sado que combinaba elegantemente con su ropa, faldas de cuero, algún que otro corpiño, incluso cruces de latex que cubrían sus pezones. Ya solo respondía ante Silvia y Jean Claude con los que actuaba de forma sumisa aunque cambiaba al Rol de Ama en cuanto salía de su despacho.

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El nuevo trabajo de mi mujer IV (Una escapadita)

El ascenso había mejorado nuestra situación, mi mujer había ido transformándose, y de la esposa sumisa con que me casé apenas quedaba nada, se había convertido en una segura y atractiva mujer consciente de su atractivo, que desprendía sexualidad por los cuatro costados. Ahora era muy activa
sexualmente, antes yo era el pornográfico, el que le enseñaba cosas, vídeos, relatos y variedades sexuales, ahora era ella la que me daba clases, cada noche era para mi un descubrimiento, nunca sabía por donde podía salir ni hasta donde querría llegar, la chica tímida y cortada que conocí había dado paso a una autoritaria y dominante mujer de negocios.

Silvia y ella trabajaban codo con codo, se había convertido en su mano derecha y compartían confidencias y encuentros sexuales. Mi mujer estaba, ahora, por encima de los actores y directores y solo respondía ante Silvia y Jean Claude.

De vez en cuando bajaba al Set de rodaje y, para recordar viejos tiempos, le hacía una buena mamada a Peter mientras la actriz de turno le comía el Coño, pero ahora era ella la que decidía cuando, como y donde iba a eyacular el actor. Seguía pavoneándose ante el personal provocando más erecciones, es lo que tiene la erótica del poder. De vez en cuando pasaba por los servicios solo para escuchar a los operarios haciéndose pajas, elegía a alguno al azar y, aparte de acabarle la paja, le dejaba que le limpiara el coño y el culo después de hacer sus necesidades.

Nuestra nueva situación económica nos permitía hacer alguna que otra escapada y siempre tenía preparado para mi alguna sorpresa. En esta ocasión fuimos a las Islas Canarias, nos alojamos en un elegante hotel en la misma playa con todos los gastos pagados por parte de su empresa. Después de llegar y echar el polvo de rigor, decidimos bajar a la piscina. Mientras acabamos nuestros mojitos mi mujer iba analizando los gustos sexuales de cada uno de los clientes, “a ese le gusta que le peguen y le aten, es un sumiso de libro”, “ese, es pasivo, “este otro activo”, “chupapollas”, “golfas”, “busconas”, “ese esta casado pero le gusta comerse rabos en los aparcamientos”, “Ama”, “Travesti”, “Gay”, “Bisexual”, “lesbiana” tenía de todos y para todos y yo cada vez más asombrado. Después del tercer mojito mi mujer se quitó el pareo, que hacia de vestido de playa, y dejó a la vista
su última adquisición, un minúsculo bikini, tanga en la parte de debajo y con una parte de arriba que apenas le cubría los pezones. La mire totalmente sorprendido mientras me dice que si me gusta, y no puedo evitar una gran erección al ver a mi mujer prácticamente desnuda en medio de una piscina llena de gente que no dejan de mirarla, ellos a escondidas, ellas llenas de envidia. Nunca la había visto así y eso provocó en mi una gran excitación al saberme el tipo más envidiado de la piscina.

Al rato mi mujer decidió que nos fuéramos a la playa. Una vez allí ni corta ni perezosa se quito la parte de arriba, se bajo el tanga y se quedo completamente desnuda, “no quiero que me queden marcas” me dijo. Todavía recordaba la vergüenza que pasó la vez que hizo Topless. “Pero ¿esta playa es nudista?” pregunté. “claro por eso he escogido este hotel, nunca habíamos estado en una y me apetecía probar, así que quítate el bañador”, “pero… estoy totalmente empalmado” le contesté, mi mujer se empezó a reír “mejor, también yo quiero presumir de marido, además es una zona de Cruising y seguro que muchos agradecerán la visión”. “¿Cruising?, joder, me acuerdo cuando no sabias ni una palabra de sexo y ahora…¿de qué va eso del cruising? “Son encuentros sexuales en
sitios públicos, parques, centros comerciales, playas…normalmente en ambientes homosexuales, pero hay de todo” En menos de media hora, ya habían pasado 5 hombres ofreciéndose a bajar mi erección de diversas formas, mi mujer estaba disfrutando de la situación y los despedía con un “tranquilos, yo me encargo”. De repente apareció por la playa un mulato paseando con el torso
desnudo, con un bañador blanco ajustado que marcaba una enorme polla, obviamente llamaba la atención de todos lo que había por la zona y en los 100 metros que recorrió hasta pasar por delante de nosotros se tuvo que ir quitando moscones a cada paso, cuando estaba a punto de pasar frente
a nosotros mi mujer me dijo que se iba a bañar, cuando se cruzó con él se agacho, como si se le hubiera caído algo ofreciéndole la visión de su hermoso culo, él hizo algún comentario que hizo que mi mujer se riera, comenzaron a hablar mientras ella me señalaba y me miraban los dos sonrientes, estaban lo suficientemente alejados para que yo fuera
mujer al oído pero desde luego su polla reaccionó de inmediato. Mi mujer se metió en el mar y el mulato vino hacia mí, se dirigía a unos árboles que había a nuestras espaldas, al pasar a mi lado dijo amablemente “ahora nos vemos”. En cuanto volvió mi mujer, le pregunte sobre lo que habían estado hablando, “quiero probar una cosa, es una sorpresita, te va a gustar, vamos”, ¿adonde?” conteste, no seas tonto y sígueme” se puso una camisola, las botas camperas y el gorro de vaquera y con sus grandes gafas de sol se dirigió al pequeño bosque que había al inicio de la playa. Llegamos a los primeros árboles. Nada. Nos adentramos un poco y en un pequeño claro se encontraba el mulato, apoyado en un árbol, sin el bañador, con su enorme rabo al aire, ofreciéndose, contoneándose, al llegar a su lado mi mujer dijo “este el George, es Bisexual” y sin mas dilación se puso en cuclillas ante el, cogió su enorme verga y se la metió en la boca, apenas le cabía. Empezó a lamer su capullo y mientras con una mano le agarraba los huevos, con la otra le acariciaba el culo, “¿pero que haces?, dije, una cosa era que me contara lo que hacia en el trabajo, donde yo no era capaz diferenciar la parte real de la fantasía sexual, no sabía si era todo cierto o lo hacía solo para excitarnos. Una cosa era fantasear mientras estábamos en la cama y otra cosa muy distinta era ver a mi mujer comiéndose una polla delante mía. Me miraba y, como adivinando lo que pasaba por mi cabeza, se reía, en la posición en que estaba le podía ver claramente el coño totalmente húmedo. Los celos me atenazaban, por un lado quería irme, decir algo, me sentía totalmente humillado y cuando George, me dijo “Joder con tu mujercita, que ganas tiene de rabo, se nota que hace tiempo no prueba una buena tranca” apunto estuve de pegarle, pero por otro lado estaba excitado, lo habíamos hablado muchas veces y ahora ahí estaba ella chupándole la polla a otro hombre delante de mí. “Ven cariño, pruébala”. ¿Cómo? exclame, tenía su punto lo de la mamada pero que yo hiciera ¿que? “anímate hombre” dijo George, “esta deliciosa” dijo mi mujer, “tranquilo que yo te enseño, a él no le importa que seas un principiante” me acerque, me sentía ridículo, de rodillas al lado de mi mujer con una erección de caballo, viendo en primer plano como se comía una buena polla. La escupió, “es mejor que este lubricada”, bajaba y subía el pellejo con maestría, lo bajó hasta abajo ofreciéndome el capullo, me cogió de la cabeza y me la acerco, yo me resistía, “no eres menos hombre por esto, de hecho a mi me pones todavía más, siempre he accedido a lo que me has pedido, ahora te toca a mi hacer realidad mis fantasías y quiero verte chupando una buena polla”. Acerque mi boca, y saque la lengua, la acerque hasta tocar la punta, con la cara de quien prueba algo que no le gusta, estaba húmeda y sabia un poco salada, abrí la boca y mi mujer me introdujo el capullo en la boca, apenas podía respirar, “tranquilo, cariño”, “respira por la nariz, lubrícala, vamos, metetela”, empecé a chuparla, podía notar en mi boca todas la venas, la forma del capullo, y la dureza del miembro, mi mujer empezó a hacerse una paja, juntamos nuestros labios alrededor del capullo y bajábamos hasta los huevos cada boca por un lado de la polla. Alrededor sin darnos cuenta se estaba congregando algunos mirones para ver de cerca semejante escena, varios ya tenían su polla en la mano y habían empezado a pajearse. Mí mujer y yo seguíamos chupando, cuando empecé a notar el liquido preseminal en mi boca, me aparté, mi mujer cogió la polla y se la metió en la boca, empezó a chupar con mas ímpetu, se apartó y mientras seguía pajeando la polla con la mano, abrió la boca y mirando a los ojos del mulato le decía, “vamos dámela toda, quiero tu leche en mi boca, vamos cabrón córrete en mi cara” de repente un gran explosión de leche lleno la boca de mi mujer que, sin dejar que cayera ni una sola gota, abrió la boca, en su interior se veía toda la corrida, me cogió y me dio un beso largo y excitante mientras el semen del mulato caía entre nuestras bocas. Nada más acabar y aún de rodillas mi mujer se dio la vuelta y dirigiéndose a los que estaban mirando les dijo “y vosotros que necesitáis, queréis correros en mis tetas, algunos huyeron despavoridos pero cuatro de ellos se quedaron, se acercaron a mi mujer y empezaron a pajearse aceleradamente, mí mujer les miraba, “vamos capullos llenarme de leche, no valéis para otra cosa que para mirar, vamos” les incitaba mientras se lamía los pezones, empezaron a eyacular y grandes chorros cubrieron la cara y las tetas de mi mujer, alguno le dijo que si se la chupaba a lo que le respondió, “que te la chupe tu mujer esta noche y te la follas mientras piensas en mí y en lo que has visto hoy”. Se fueron alejando, mi mujer de rodillas completamente empapada en Semen le hizo una seña al mulato que se arrodillo y empezó a lamerle todo el semen del cuerpo hasta dejarle completamente limpia, me miraron,” faltas tú cariño” y me hicieron una mamada conjunta tan brutal que no tarde en correrme en sus caras mientras se morreaban pasándose mi semen el uno al otro. Después de un rato y ya recuperado de la corrida, cogimos nuestras cosas y nos fuimos, mi mujer se despidió del mulato con un enigmático “Nos vemos esta noche, acuérdate de traer a tu amigo”.

 

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El nuevo trabajo de mi mujer III (El Ascenso 2ª Parte)

Después de Lamer directamente del suelo la corrida de Silvia, llevó a mi mujer al cuarto de baño. Silvia la secó, la limpio bien. Cogió la cadena de los pezones y la llevo al salón, se sentó en un sillón y le ordeno que se tumbara en el suelo, “Ábrete bien de piernas zorra”, se abrió lo que pudo mostrando su mojado coño,

– “Así me gusta, empapada, estas cachondisima cerda, vas a saber lo que es disfrutar”.

El tono autoritario y la humillación verbal a la que estaba siendo sometida la hacían estar más que excitada si cabe. Mi mujer notó como un hilillo de flujo le resbalaba entre las piernas, se estaba volviendo loca por que le comieran el coño o le metieran un buen rabo, estaba desesperada cuando Silvia le dijo, “lo estas haciendo muy bien esclava, como premio voy a dejar que te toques, hazte una paja para mí”, en cuanto escuchó la orden, mi mujer se llevo las mano al coño y empezó a masajearse el clítoris. Con dos dedos bajaba por su raja notando la humedad y volvía al clítoris con los dedos empapados de flujos y continuaba con el masaje, ahora con los dedos húmedos y calientes la sensación era tal, que estaba a punto de correrse. Cerró los ojos dejándose llevar por el orgasmo inminente cuando notó algo caliente y húmedo sobre su clítoris, abrió los ojos y vio a Silvia arrodillada entre sus piernas, con su experimentada lengua la estaba llevando al séptimo cielo, excitada se abrió los labios con las dos manos, separó aún mas las piernas mostrándole su clítoris duro y excitado como una pequeña polla

– “Cómetelo hija de puta!!!!, sorbe asiiii!!!!, siiii!!!!siiii!!! Aaaahhhhhhh!” .

Estalló en un orgasmo que empapo la boca, los labios y la barbilla de Silvia, que levanto la cabeza relamiéndose y limpiándose la boca con la mano, con sus dedos, recogió restos de flujo de la comisura de los labios y se los llevo a la boca

– “que rico, vamos date la vuelta ofréceme el culo”.

Todavía sin haberse repuesto del orgasmo, mi mujer se dio la vuelta, y se puso a cuatro patas,

– “abre las piernas, baja la cabeza y ábrete el culo con las manos quiero ver como tienes el ojete” mi mujer obedeció sin rechistar, expuesta, con su culo abierto, sin pudor, esperando caña. Silvia se arrodillo, le escupió en el culo y empezó lamerlo, primero alrededor del agujero, luego largos lametazos del coño al culo, cuando estaba todo bien lubricado metió su lengua en el ojete, la puso dura y empezó a penetrar el agujero que poco a poco se iba dilatando lo suficiente para que la lengua entrara sin esfuerzo, Silvia metió un dedo, primero la punta, fue moviéndolo circularmente hasta que entró hasta el fondo, empezó a masajearle el clítoris, el culo iba amoldándose al dedo cuando Silvia metió otro, primero con un poco de resistencia, pero enseguida entró. Silvia empezó a meter y secar los dos dedos del culo, una y otra vez hasta que empezaron entrar sin esfuerzo, mientras con la otra mano la acariciaba el clítoris y la palma de su mano frotaba la raja arriba y abajo. Mi mujer estaba en el cielo, necesitaba una polla que la reventara, si lengua buscaba algo que lamer y empezaba a mover su culo introduciendo mas al fondo los dedos de Silvia, de repente Silvia paró. Se levantó.“no por favor, no me dejes así Ama, follame” dijo mi mujer moviendo todavía su culo. Silvia salió de la habitación y volvió al poco tiempo, llevaba en su mano dos consoladores, uno era un vibrador negro, el otro era una gran polla de color rojo, Silvia se puso un arnés en la cintura a modo de tanga, con un agujero en la parte delantera donde coloco la polla roja.

Mi mujer estaba salivando solo de verlo.

– “Vamos que te vas a comer este rabo, lubrícalo, que te va ha reventar el culo” mí mujer se lanzo a chupar esa polla de látex con ansia, mojándola y humedeciéndola restregando su lengua arriba y abajo como una golfa desesperada. Silvia cogió el vibrador negro le coloco la punta en el clítoris y encendió el sistema. Las vibraciones pusieron a mi mujer a mil, cuando estaba a punto de correrse, Silvia volvió a parar.

Mi mujer no aguantaba más, la suplico que la follase y Silvia le dijo, “ponte delante de mi, a cuatro patas, con el culo bien en pompa, quiero que te masturbes para mí, métete dos dedos en coño y uno en el Culo y empieza a moverte puta” mi mujer obedeció, se metió los dos dedos en el empapado coño, flujos le caían por la mano y chorreaban en el suelo, la otra mano alcanzo su culo y se metió un dedo, y empezó a moverse, como una puta, sin ningún ápice de vergüenza, estaba totalmente emputecida, de repente Silvia metió en vibrador negro en su coño, lo puso a su máxima potencia, y mi mujer empezó a moverse, a introducir hasta el fondo el vibrador, en eso estaba concentrada cuando notó la punta de la polla de Silvia en el culo, solo en la entrada, sintió su dureza.

Silvia empezó a empujar, muy lentamente, el culo de mi mujer se iba tragando esa polla, primero la punta, solo el capullo, Silvia empezó a mover su polla, metiendo y sacando el capullo muy lentamente, luego empezó a introducir la polla, poco a poco hasta meterla entera, mi mujer sentía una mezcla de dolor y placer que la hacia emputecerse todavía mas, Silvia empezó a sacar la polla, hasta el capullo y volviéndola a meter, el culo de mi mujer estaba ya totalmente dilatado y la polla entraba y salía cada vez con menos dificultad, hasta que empezó a salir y entrar sin ninguna resistencia, momento en que Silvia empezó a bombear subiendo el ritmo, hasta el fondo y afuera, cada vez mas rápido dándola caña, empezó a darle cachetes en el culo, “vamos puta, mueve ese culo” mi mujer estaba en éxtasis, empezó a moverse al compás de las embestidas de Silvia, los dos agujeros repletos, el coño totalmente encharcado con el Vibrador metido hasta el fondo a su máxima potencia y una buena polla reventándole el culo, solo le faltaba llenarse la boca y ahora mismo daría lo que fuera por comerse una buena polla, Silvia pareció leerle el pensamiento y la oyó decir

– “este es Jean Claude, es tu verdadero jefe, el que esta por encima de mi”

Mi mujer alzo la vista y vio ante si un hombre de unos 50 años, atractivo, con el pelo blanco de media melena peinada para atrás y barba de cuatro días, estaba con la camisa abierta y su torso desnudo, con tal erección que sus calzoncillos apenas podían contenerla y anunciaban una tremenda polla que hizo que se le cayera la baba y empezara a salivar.

Bajó el calzón y apareció una enorme polla rodeada de bello blanco, con sus vena marcadas y su capullo brillante asomando, coronado por una gota de liquido preseminal en la punta y unos enormes huevos que anunciaban una gran cantidad de semen, parecía un toro,

– “me disculparas cariño, pero llevo observando toda la sesión desde la habitación contigua y no he podido evitar empezar yo solito, pero no quería acabar y creo que mereces ser tu la que termine”.

Mi mujer intentó meterse la polla en la boca, pero apenas le daba para cubrir el capullo, bajó el pellejo hasta abajo y empezó a lamer la punta, por la parte del frenillo, se metió el capullo y empezó a chupar, mientras Silvia, excitada con la escena, aceleró aún más el ritmo, dándola palmadas en el culo.

Mi mujer no aguantaba más y justo cuando su cuerpo se abandono en un brutal orgasmo, Jean Claude exploto en su boca, trago todo lo que pudo, pero era tal la cantidad de semen que se le derramaba por la boca y le corría hasta los pechos, Jean Claude saco la polla pero aún tenia un par de latigazos que llenaron de semen su cara y su pelo.

Se quedo extasiada en el suelo, su cabeza descansaba en un charco de Semen, con Silvia jadeante detrás de ella y Jean Claude delante, de rodillas mirando al cielo, después de un momento en que todos parecieron empezar a recuperarse,

Jean Claude la miro, miro a Silvia y dijo,

– “el puesto es suyo ¿no, Silvia?”, por supuesto, “considérate Ascendida”

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El nuevo trabajo de mi mujer II (El Ascenso 1ª Parte)

Mi mujer llevaba ya varios meses en su nuevo trabajo, y entre mamadas y pajas se había hecho toda una profesional. Peter, el actor porno, solo dejaba que ella le tocara entre escena y escena, incluso mi mujer sospechaba, que no eyaculaba en las escenas reservándose para correrse en su cara, en su boca, incluso, alguna vez, en sus pies, corridas que mi mujer aceptaba encantada. A veces cuando iba muy cachonda se ponía la polla de Peter entre las tetas haciéndole una cubana hasta que eyaculaba en sus tetas y ella aprovechaba para lamerse los pezones llenos de semen. Nuestra vida sexual había mejorado notablemente, ella me contaba lo que hacía en el trabajo y nos excitábamos tanto que follábamos casi cada noche.

En el tiempo que llevaba trabajando nadie la había penetrado, ni se había atrevido a proponérselo, así pues mi mujer se paseaba a sus anchas por el set de rodaje, dejando que se marcaran sus pezones erectos a través de la camisa blanca. Por petición de Silvia, iba siempre sin bragas y la excitaba ver como los ayudantes de rodaje, guionistas, iluminadores y demás trabajadores hacían posturas imposibles por intentar verla el coño. Entre las escenas que veía, las mamadas y las pajas a Peter, iba siempre caliente como una perra y había empezado a gustarle eso de exhibirse. Alguna vez, entre toma y toma, cuando Peter necesitaba algo más que sus manos para mantener su erección, se había arrodillado allí mismo y delante de todos comenzaba a comerle el rabo, colocándose en una posición que dejaba ver su hermoso culo y su coño, tan húmedo, que chorreaba formando un pequeño charquito de flujo en el suelo. Le encantaba calentarlos, moviendo su lengua sobre sus labios de forma sensual, poniendo posturas que dejaban ver su culo o su coño, luego me contaba lo que la excitaba imaginar la de pajas que se habrían hecho pensando en ella.

Un día fue al servicio y escuchó como en el compartimiento de al lado alguien se estaba haciendo una paja, al oír sus tacones el desconocido paró, pero en cuanto ella empezó a mear, no pudo aguantar mas y empezó a machacársela con fruición. Tan ensimismado estaba en su masturbación que no escuchó a mi mujer levantarse y, aún con la falda por la cintura, abrir la puerta del servicio pillándole con las manos en la masa. El pobrecillo se sonrojo, era Alberto, el becario de 20 años que, pese a su corte inicial, no podía quitar los ojos del coño de mi mujer que le dijo “quieres que te eche una mano”, la cara del chaval era un poema, mi mujer se escupió en la mano y con un sabio movimiento, provoco que chorros y chorros de leche salieran de aquella joven polla, a continuación y prácticamente sin darle tiempo a recuperarse de la corrida, mi mujer puso una pierna en el bidet mostrando todo su chocho abierto ante le cara de asombro de Alberto, “me vas a tener que hacer un pequeño favor, no había papel, ¿me lo puedes limpiar con tu lengua?”, Alberto se lanzó a lamer con ansia ese coño empapado de flujos y orina, se afanó hasta dejarlo totalmente limpio. Cuando quedo satisfecha con el servicio, mi mujer se bajo la falda, le dio las gracias no sin antes advertirle, “quizás otro día te dé el gusto de que me corra en tu boca” antes de irse se fijó en que ya estaba otra vez empalmado, seguro que caería otra paja a su salud.

Un día, a la hora de comer, recibió un mensaje de Silvia, “esta tarde a las 18:00h en mi casa”, nunca le habían pedido nada fuera de su horario, pero la pagaban muy bien y no quería negarse, así que acudió a casa de Silvia. Llamo a la puerta con cierto nerviosismo y curiosidad. Silvia abrió la puerta. La recibió con una bata de seda negra hasta el suelo, con un gran escote que bajaba hasta su ombligo, tan fina, que dejaba entrever las aureolas de su pezones. -Pasa, ¿quieres tomar algo?- le dijo Silvia. Se dio la vuelta y mi mujer no podía dejar de mirarle el culo, aún lo mantenía firme y duro, pese a sus 45 años tenia un cuerpazo- “Tendrás curiosidad por saber para que te he hecho venir, se trata de…¿cómo decirlo? Un ascenso podría ser la palabra. Como sabrás tengo que encargarme de reuniones, financiación, contratos, distribuidores, tengo que acudir a cenas de trabajo… en fin no paro, incluso organizo reuniones y proyecciones en mi casa y, claro, necesito alguien de confianza que me eche una mano. Tus condiciones laborales van a mejorar notablemente al igual que tus ingresos, pero, aunque tengo plena confianza en ti, deberás pasar algunas pruebas para ver si eres lo que estoy buscando, ¿te interesa el puesto?, “claro” respondió mi mujer, “cualquier ingreso extra siempre es bienvenido”. “Comencemos pues” dijo Silvia mientras le ponía la mano en el hombro, “en este mundillo del porno hay gente muy especial con gustos muy especiales, y hay que dominar muchas facetas y variantes, hay que conocer los diferentes gustos y fantasías de los clientes, tendrás que familiarizarte con todos los nombres y saber de que van cada uno. ¿Has oído hablar del BDSM?. Se trata de la abreviatura de Bondage Dominación Sado y Masoquismo y engloba todas sus variantes, eres ¿Ama o Esclava?” “Pues no lo se” contesto mi mujer, “nunca me lo he planteado, ni siquiera sé si me gustaría probarlo”, “No te preocupes, yo te voy a enseñar a ser las dos cosas. Pasa a esa habitación y ponte lo que tienes encima de la cama”. Mi mujer entró en la habitación y encontró unas botas altas de tacón, un corsé de Cuero negro que dejaba sus tetas al aire y un collar, se empezó a excitar, la verdad es que la estética del Sado siempre la había puesto mucho y el cuero y el látex hacían que se mojara solo de sentir su tacto. Se lo puso, le quedaba perfecto, estaba encantada, los tacones realzaban su precioso culo y el corsé la hacían una figura estupenda, con las tetas al aire y los pezones duros se coloco el collar, se miró en el espejo y satisfecha de lo que veía se dijo a si misma, “pero que guarra estas hecha”. Salió al comedor. “Estas muy atractiva” le dijo Silvia, “vamos a comenzar con tu adiestramiento, a partir de ahora tendrás que dirigirte a mi como Ama”, le puso una correa al collar y le mando ponerse de rodillas, mi mujer obedeció, Silvia le hizo dar un par de vueltas a cuatro patas alrededor del salón mientras asentía y le daba cachetes en el culo “el culo más en pompa”. “Que se te vea bien, quiero ver ese agujero del culo”. “Baja mas la cabeza, como si fueras lamiendo el suelo, así muy bien putita, ahora vas a se mi zorra, lo sabes ¿no?, para eso has venido. Lo estas deseando, crees que no noto como me miras, el culo y el escote, ¿quieres ver bien mis tetas?” Silvia se quito la Bata, estaba desnuda completamente salvo unas medias y unos zapatos de tacón, tenia un cuerpo espectacular, con unas enormes y duras tetas. “Vamos, cómeme los pezones, pónmelos bien duros”. Mi mujer empezó a lamer los pezones, empezó a rodearlos con la punta de la lengua, para luego darles pequeños mordisquitos que hicieron que Silvia empezara a gemir “como me estas poniendo Puta”, y cogiéndole de la correa le ordeno que la siguiera al servicio, en el baño, en una bandeja, había una cuchilla de afeitar, espuma y todo lo necesario para un buen rasurado, “ me vas a afeitar el coño”, Silvia se abrió de piernas todo lo que pudo dejándola ver su precioso coño. Mi mujer cogió la espuma de afeitar, se la echo en la mano y empezó a extenderla por el coño y el pubis de Silvia, cogió la cuchilla y empezó a rasurar, con cuidado quito el poco bello que quedaba y pasó a rasurar los labios del coño, notaba como Silvia se estaba poniendo cachonda, su coño brillaba por el flujo, veía su almeja completamente abierta y húmeda, mi mujer estaba empezando a relamerse, se moría de ganas de darle un lametazo. Acabó de rasurar y con agua empezó a quita la espuma, con la mano empezó a masajearle el coño y el clítoris, Silvia empezó a gemir, la cogió de la cabeza y se la metió entre las piernas, mi mujer empezó a lamer con ganas, primero el coño, de abajo arriba, grandes lametazos hasta llegar al clítoris y vuelta a empezar, Silvia se estaba volviendo loca, la agarro del pelo y le ordeno que le sorbiera el Clítoris, “Vamos esclava, cómeme el clítoris, Siiii, que bien, puta como me gusta!!”, la echo la cabeza para atrás y la escupió en la cara, “espera, todavía no quiero correrme”. La hizo tumbarse en el suelo del baño, y se puso en cuclillas sobre su cara dejándole ver su mojado coño y su culo, “esto se llama “Facesitting” y ahora, cómeme el culo, lo quiero bien limpito, lubricado y dilatado, vamos cerda”. Mi mujer empezó a chupar el agujero del culo, empezó a meter la lengua en el ojete mientras notaba como este se iba abriendo poco a poco. Daba lametazos por todo el culo hasta llegar a el coño. Mi mujer estaba cachonda perdida, estaba como una perra saboreando ese hermoso culo, se estaba poniendo muy cerda, estaba llegando al punto de perder el control, ese punto en que haría lo que le pidieran se sentía muy guarra . Después de una buena corrida, que mi mujer se trago sin dejar ni una gota, Silvia la cogió, la levanto del suelo, le puso dos pinzas en los pezones unidos por una cadena y tiro de ella hasta la cama, “¿Sabes lo que es el Skirting?”, “no mi Ama” contesto mi mujer, “es la eyaculacion femenina-contesto Silvia- vas a aprender a hacerlo y te lo vas a comer enterito. No todos en el mundo del Porno son hombres, te sorprendería saber cuantas mujeres están en este mercado y ellas son todavía más exigentes, no se conforman con unas buenas pollas y esto te aseguro que te conseguirá cualquier contrato”. Silvia se sentó en el borde de la cama, se abrió de piernas con los tacones apuntando al techo le ofreció una espectacular panorámica de su coño empapado después de la corrida y de su culo bien abierto después de la mamada que le había dedicado mi mujer. “Meteme dos dedos en el coño y empieza mover la punta hacia ti, así, así!! que bien, chúpame el clítoris, Diiiossssss, sigue, sigue!!!, ahhh, ahhhh, meteme un dedo en el culo, vamos, vamos, Siiiiiii, Siiiiiiii, meteme otro dedo si que gusto!!, me corro, me corrro aaahhhhhhh!!! Cómetelo todo guarra!!!” de repente un gran chorro salió del coño de Silvia llenando a boca y el pecho de mi mujer de fluidos y haciendo un charco al borde de la cama, parecía que se hubiese meado encima, pero ni la textura ni el sabor eran de orina. Mi mujer se quedo alucinada, nunca había visto nada así, se moría de ganas de probarlo. Tenia el coño encharcado, estaba a cien y hasta el culo le estaba pidiendo guerra. “ A que esperas puta, limpia el suelo con tu lengua, si así, ofreciéndome el culo. Bien, primera fase superada, ahora llega la segunda parte de la prueba, ¿Te han roto el culo alguna vez Cariño?”

Continuara…

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El nuevo trabajo de mi mujer I

Después de años en paro, y tras sopesarlo mucho, mi mujer decidió responder a una oferta de trabajo. El anuncio había sido publicado en algunas de las paginas porno que mi mujer veía cuando quería hacerse una paja y yo, por mis turnos, no podía satisfacer. En el anuncio aclaraba que no se trataba de un casting, ni de hacer de actriz, ni de realizar ninguna escena de sexo.

La citaron en un chalet a las afueras, y cuando llegó, todo estaba preparado para la grabación de una escena de sexo, los actores en sus camerinos, la iluminación ajustándose, los cámaras en su sitio y el director dando sus últimas instrucciones. Se presento a la ayudante de Producción, ésta, le fue presentando a todo el equipo, dejando en último lugar a la Productora, una atractiva mujer de unos 45 años que vestía un traje de ejecutiva que hacía que se marcaran sus voluptuosas formas, se presento como Silvia. Cumplido el protocolo, mi mujer pregunto cuál iba a ser su cometido, ¿llevar los cafés, secretaria personal de la Productora quizás?. La ayudante de Producción, le explicó, que su trabajo iba a consistir en mantener la erección del actor a lo largo de los descansos, cambios de posturas, iluminación y demás interrupciones que el rodaje sufriera. Mi mujer se sorprendió y se indigno tanto, que a punto estuvo de abandonar el rodaje, pero el dinero y una cierta excitación le hicieron pensárselo. Preguntó a la ayudante que como y cuando debía hacerlo, a lo que ésta le contesto, -“eres mujer, ya sabrás como mantener a un hombre empalmado, ¿no?, Utiliza tus armas”.

El rodaje comenzó, se trataba de una escena en la que una mujer madura le hacia una entrevista de trabajo a un hombre de unos 40 años y al que, después de comprobar su formación y dotación, acababa follándose encima de la mesa, en el sofá y de todas formas imaginables. El guión seguía el orden previsto, después de una larga mamada empezaron a follar, ella con las piernas bien abiertas encima de la mesa y él bombeando con potencia, por toda la habitación se escuchaba el sonido de la polla entrando en aquel coño completamente húmedo. A mi mujer le estaba empezando a excitar la escena y notaba como sus pezones empezaban a ponerse erectos y duros, a punto estuvo de empezar a tocarse en ese mismo momento cuando el grito de “corten” del director la sacó del trance. Los actores volvieron a sus puestos y el director empezó a dar nuevas ordenes y a colocar las luces, esta vez apuntando al sofá. Mi mujer, estaba de pie al lado del actor que tomaba un bote de bebida energética, no podía quitar la mirada de aquella polla, poderosa, enorme, empalmada y totalmente embadurnada de los flujos de la actriz, Silvia, que estaba presenciando la escena, se acerco a ella y le susurro al oído, -“a que esperas, aprovecha, no seas tonta, si lo estas deseando y encima te van a pagar por ello, ¿crees que no noto como tienes los pezones?”, y dándola una palmadita en el culo se marcho a su despacho. Mi mujer se armó de valor y fue acercando su mano lentamente a la enorme polla que empezaba a dar muestras de decaer, la agarro con una mano, notando su dureza, sus venas, la mano se le empapo de flujos, apenas podía cerrarla alrededor de ella, tal era el grosor del miembro. Poco a poco empezó a menearla, despacio, con la primera bajada noto como la polla se empezaba a endurecer, bajó al pellejo hasta el final y vio aparecer el amoratado capullo, húmedo, brillante, imponente y así siguió, lentamente, notando como la polla iba reaccionando y se iba poniendo más y más dura, noto como en la punta empezaba a asomar una gota de liquido seminal, se estaba poniendo tan cachonda, que apunto estuvo de lamerla con su lengua. Tan absorta estaba, que apenas escuchó al actor decirle, -“nena, que vas a hacer que me corra, tranquilízate, luego si quieres me lo acabas en el camerino pero ahora tengo que trabajar” y con una sonrisa, le apartó la mano y fue hacia el set de rodaje. Mi mujer se quedo ruborizada y bastante cortada, y mientras volvía a su silla no pudo reprimirse y disimulando todo lo que pudo, se lamió la palma de su mano.

A las 13:00h el director anunció una pausa para comer, todo el mundo empezó a recoger. La actriz se puso su bata y se marcho a la ducha, el actor hizo lo mismo y se marcho a su camerino. Mi mujer se disponía a acompañar al equipo de rodaje a comer cuando la ayudante de producción le comunico que el actor solicitaba su presencia. Fue a su camerino y le encontró desnudo, frente al espejo, aplicándose aceites y cremas en su musculado cuerpo, -“vamos, que tengo que ir a comer” le dijo Peter, mi mujer le contesto, que qué se suponía que ella debía hacer, -“acabarme esto” le contestó señalando su gran erección, -“como supondrás, no puedo estar 2 horas sin eyacular”. Mi mujer comenzó a hacerle una paja, despacito, lo estaba disfrutando, cuando empezó a ver el sonrosado capullo a punto de estallar y con las primeras gotas de semen a punto de aparecer, no pudo aguantarse más y poniéndose de rodillas se metió aquella polla en la boca, casi no le cabía pero su gran experiencia le hizo tragársela entera, el actor comenzó a follarle la boca, notó las primeras gotas en su lengua, se saco la polla y abrió la boca esperando el chorro de semen, dos sabios lametazos en la punta del capullo acabaron por hacer estallar aquella polla llenándola de leche la boca, la cara, y derramándose por su cuello hasta llegar a sus tetas lo que aprovechó para frotarse los pezones con la leche del profesional, que se encontraba extasiado. -“Tenia que dar el visto bueno a tu contratación” dijo, -“y vaya si lo voy a dar, pasa ahora mismo por el despacho de Silvia a firmar el contrato y nos vemos a la 16.00h”.

Cuando entró en el despacho, Silvia estaba colgando el teléfono. -”¿Qué tal tu primera mañana?. -“Bien, interesante” contesto mi mujer. -”Acabo de colgar a Peter, y me acaba de dar el visto bueno a tu fichaje, tienes que firmar tu contrato”, Silvia se levantó, llevaba la falda ajustada y la blusa blanca, al agacharse a darle el contrato, mi mujer no pudo evitar echar un vistazo a su generoso escote que hacia adivinar unas enormes tetas, mi mujer estaba excitada como una perra después del trabajito en el camerino y notaba sus braguitas mojadas, no pudo evitar pensar en como tendría los pezones, se sorprendió pensando en el morbo y el sexo que exudaba esa mujer. Mientras firmaba, esos pensamientos la hicieron relamerse lo que le trajo de repente un sabor a semen que aumento más si cabe su excitación, ¿lo habrá notado Silvia?, ¿lo habrá olido?, pensó, cuando levanto la vista, sus ojos se cruzaron con los de Silvia que la observaba con una sonrisa picara por encima de sus gafas, -“Peter me ha hablado de lo bien que manejas la lengua, es más, me ha dado todos los detalles”, -“al parecer forma parte de mi trabajo” contesto sumisa mi mujer, -“ya” dijo Silvia sin disimular su sonrisa, -“También forma parte de tu trabajo como asistente mantener conforme a tus jefes, en este caso yo, y lo que me a contado Peter, me a excitado mucho, de hecho tengo el coño chorreando, y seguro que tu también estas mojada, ¿te has comido un coño alguna vez?” -“No” dijo mi mujer, le costaba mantener la serenidad, aquella mujer le ponía mucho y estaba deseando comerle los pezones, el coño o lo que la obligara, llevaba toda la mañana mojada y ya iba como una perra en celo, y las insinuaciones de su nueva jefa la estaban humedeciendo tanto que notaba como los flujos le chorreaban por las piernas, Silvia se dio cuenta de ello y le puso la mano entre las piernas, -“pero chica como vas, si estas apuntito de correrte, déjame a mi”, al sentir el tacto de su experimentada mano, mi mujer comenzó a gemir, un par de dedos en su coño y unas caricias de clítoris hicieron a mi mujer llegar a una gran corrida que la dejo empapada y abrazada a Silvia. Su nueva jefa sonrió, y le dijo -“no me iras a dejar así” y acto seguido se subió la falda se quito hábilmente las bragas y se abrió de piernas ante mi mujer que, exhausta por la corrida, no pudo quitar los ojos de ese depilado coño que brillaba de los flujos de Silvia, nunca había estado con una mujer pero se lanzó a lamerlo con ganas, pasando su lengua a lo largo de su raja y dedicándole unos suaves lengüetazos a su clítoris, Silvia gemía como una loca, -“me estas poniendo como una perra, fíjate que cerda estoy” y dándose la vuelta le obligo a comerle el Culo, mi mujer lo lamía mientras tres de sus dedos entraban y salían del coño de Silvia mientras con el dedo gordo le acariciaba solícita el clítoris, Silvia llego a un orgasmo bestial que dejo a mi mujer con la boca llena de su flujo. Acto seguido, se acicaló, se bajó la falda y se dirigió a mi mujer, -“esta tarde quiero que te pongas esto” dijo señalando un minifalda de ejecutiva negra y una camisa blanca semitransparente, -”y a partir de ahora nada de bragas ni sujetador, quiero que todos vean tus pezones duros y tu coño húmedo cuando te agaches, aquí somos una familia, tranquila, nadie va a acercarse a ti sabiendo que eres mía. Y ahora vístete que vamos a comer”, “bastante comida había tenido ya” pensó mi mujer “para mi primera mañana de Trabajo”.

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