Trabajo express

Era 29 de Octubre y a eso de las 10 de la noche sonó el timbre del depto. Me levanté a abrir la puerta y me encontré con una vecina, pequeñita, apenas sobre el metro cuarenta, pero exquisita, un cuerpo muy proporcionado, cintura, cadera espectaculares.

Traía en su mano un enterito negro y me pregunta por Alexa, ella estaba muy ocupada en su taller terminando unos trajes que le habían ordenado. La hice pasar y le pedí que esperara. Le avisé a Alexa y la verdad es que no quería atenderla, pero ante mi insistencia accedió.

Mey, es el nombre de la vecina, le pide un favor muy especial, lo que traía era parte de un disfraz para la fiesta de Halloween que se haría a la mañana siguiente en su oficina y lo necesitaba para esa ocasión, lo que implicaba que tendría que arreglárselo inmediatamente. La llevó hasta nuestro dormitorio para que se pusiera el traje y poder marcarlo para su compostura. Luego le pidió salir hasta el living y comenzó a marcarlo.

Yo sentado, viendo tele con un ojo, y con el otro no podía dejar de mirar como se le iba marcando la figura de ese hermoso y pequeñito bom bom.

Terminada la primera faena Mey volvió al dormitorio, pero dejó abierta la puerta lo que me dejó verla en ropa interior, pero ella se dejaba ver. Llamó a Alexa para entregarle el enterito, que se fue al taller. Mey siguió en el dormitorio en ropa interior, con voz baja me dice “vecino”, me acerqué a la puerta y la ví, exquisita, me quedé sin palabras, y ella, tomando la iniciativa, me dice “que le parece lo que está viendo?”.

Luego de mirar de arriba a abajo le dije “exquisita”, inmediatamente llevó sus brazos a su espalda, desabrochó su sostén y lo dejó caer. No sé como pude reaccionar tan rápido, pero en segundos me quité mis ropas y me abalancé sobre su diminuta figura, todo era más pequeño, pero muy proporcionado.

Me recosté en la cama boca arriba y ella se montó, su conchita estrechita apenas pudo recibir mi pija que ya explotaba, mis manos disfrutaban de esa cinturita y ella cabalgaba y cabalgaba. Su espalda comenzó a sudar y sus gemidos, aunque contenidos, eran cada vez más frecuentes, hasta que soltó un “más…más…qué riiiiicoooo”, junto con ello exploté y mi semen repletó su cosita.

Intenso es lo que sucedió. Rápidamente tuve que vestirme y salir del dormitorio, mientras ella cerró la puerta.

Unos minutos después Alexa le entregó el trabajo y al salir se despidió con un “gracias por todo”, mientras se despedía de Alexa y me miraba.

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Su pareja se llamaba Julio

Mañana calurosa, estábamos solos en casa, suena el timbre del depto, lo que significa que es algún vecino dado que no se avisó por citofono.

Me levanto a abrir, estaba con un pijama corto, bastante ajustado, miré por el “ojo de buey” y efectivamente era un vecino, por su apariencia colombiano. Fui a cerrar la puerta del dormitorio y volví a abrir la puerta.

Al momento de ver a la persona que estaba tras de de lapuerta, me encontré con un joven de unos 25 años, efectivamente con acento colombiano, pero esta vez, con modales finos, su vestimenta era unos jeans pescadores, chalas y una polera ajustada.

– “adelante..” le dije, “en que puedo ayudarlo?.

Me respondió con una pregunta—!aquí vive la señora de las costuras?”.

Si, fue mi respuesta, pero no traía nada por lo que le pregunte..

– qué se le ofrece?,

– es que tuve un problema con estos pantalones, mire…

y se dió vuelta para mostrame que estaban descosidos.

De paso pude ver en primera fila ese tremendo trasero, se notaba trabajado, durito y paradito. Como ya era mi costumbre, lo hice pasar hacia el dormitorio opuesto al nuestro y le dije que se sacara los pantalones y me avisara cuando estuviese listo.

Mientras hacia eso, le avisé a Margarita que tendría que hacer un trabajo urgente. En verdad no le gustó mucho, pero la pega es la pega. Volví donde el colombiano y ya estaba listo, me pasó el pantalón y se lo llevé a Margarita.

Hasta acá todo un caballero, pero, pero, volví a atender a nuestro cliente, que estaba encerrado en la pieza, parado al lado de la cama, entré,  y a esa altura mi pija ya estaba inflada y casi se salía del pijama,

–  vamos a tener que esperar unos 10 minutos, así es que póngase cómodo,

todo ello sin dejar de mirar su paquete que estaba tomando forma, tras su diminuto calzoncito, porque lo que tenía puesto no era un calzoncillo.

Dado el escaso tiempo, fui casi directo al grano,

– “que hermoso luce tu cuerpo”, le dije.

– “gracias, el tuyo no está mal”, respondió.

– “nunca te había visto, vives acá, sólo o con alguien?, le volví a preguntar.

y su respuesta fue

– “si, llegué hace unos días acá, estoy con mi pareja, Julio es su nombre”.

– “Qué suerte tiene Julio”, fui mi último cumplido.

Con ello se me acercó, con una mano tomó mi paquete y con la otra mi cabeza para darme un beso, de esos que solo ellos saben dar.

Yo lo apreté contra mi, le tomé su trasero con ambas manos y rápidamente le quité sus calzoncitos.

Ya van tres minutos…Lo acomodé boca abajo y le comencé a dar un beso negro, su orificio sabroso, con mis manos amasaba su paquete, gordito, color mate, y poniéndose durito. Lo puse a lo perrito y le enterré mi pija, lo primero fue su gemido luego los míos ya que en un mete y saca durante algunos minutos solté mi chorro dentro de su potito.

Apenas sucedió aquello, me dio vuelta y me comía mi potito, su lengua en mi ano lo dejaba mojado entero, me tiró de espalda, me puso un cojín bajo mi cadera y me enterró esa pija, hermosa, rica, caliente y mojada. Mis gemidos y los suyos hacían coro, unos segundos y mi potito sintió ese jugo calientito, señal inequivoca de haber dado placer.

Ya pasaron siete minutos. Rápido aseo y fui a preguntar a Margarita como iba el arreglo, “está casi listo”, bueno lo espero.

Lo terminó y me lo pasó para entregarlo, nunca supo que el goce había sido supremo. Le entregué el pantalón y se fué…nunca supe como se llamaba, sólo que su pareja era Julio.

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Adelante y atrás

Esa mañana el auto tenía restricción, en nuestra ciudad por un problema de smog se prohibe usar el automóvil y para ello se utilizada el número final de la placa patente para definir el día de la semana que le corresponde esa medida, de modo que tuve que tomar el metro para ir a la oficina. Como de costumbre el lograr subir a un carro del metro es toda una odisea y una vez que se logra quedan todos los cuerpos atrapados y pegados unos a otros. Me tocó estar tras una mujer de mediana edad un poquito gordita y con un trasero que justo me quedó a la altura de mi pija y tras de mi me tocó un hombre cuya pija chocaba con mi culito. El movimiento al partir y cada curva hacia que mi cuerpo de fuera calentando y por lo que sentía la pija de él se iba colocando durita y por supuesto la mía también, el camino es largo y para llegar al centro de la ciudad no era menos de media hora. A poco de andar sentí que me hablaron al oído y me djieron “parece que te está gustando” con un acento peruano y un excelente español, y seguramente lo decía porque cada vez más y más me pegaba a su pija durita, pero estaba en eso cuando siento que me están acariciando la mía, una mano me rozaba el entrepiernas y la gordita me apretada su culito con mi pija, el metro seguía cada vez más lleno y no había posibilidad de moverse, así es que el goce y lo mojado se hacía cada vez más intenso. El peruanito ya casi me atravesaba y la gordita ya me entregaba todo su culito. El peruanito me soplaba la nuca y más me calentaba, lo suyo ya era una roca y el goce de la gordita hacía que siguiera corriéndome mano, no pude aguantar y bajé mi mano y agarré la pija del peruanito, estaba gordita, durita, exquisita, incluso ya se podía sentir lo mojado de su pantalón. La estación me estabamos pasando era la penúltima antes de bajarme, así es que tenía poco tiempo para evitar que sólo fuese una calentura de metro, como pude saque mi celular y le pedí al peruanito su número, que uno a uno me lo fue dando al oido, para corrobar le marqué y escuché el llamado, así le entregué el mio. La gordita que, seguramente escuchó, me pidió el mio e hizo lo mismo, llegó el momento de bajarme y así lo hice.

Días después decidí llamar al peruanito me contestó y quedamos de acuerdo. Recibí el llamado de la gordita y mi condición de bi me dió la patudez de invitarla para el mismo encuentro, cosa que aceptó. De lo que ocurrió les contaré otro día.

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Sorpresa Sorpresa

Lo pensé mucho antes de compartir esta nueva y rica experiencia, pero al fin decidí publicarlo. Ese mediodía, como habitualmente sucedía, nos juntaríamos con Angela a compartir un ratito en el depto. que no estaba a más de una cuadra de su trabajo y a mi me significa sólo 5 minutos en metro desde mi trabajo.
La llamé a la hora fijada, pero presentaba un problema que no le permitiría salir antes de media hora, así que decidí ir a hacer la hora en el depto, quizás pensando en ver las noticias de mediodía. Cuando abrí la puerta sentí un ruido que provenía del dormitorio principal. No debiese haber nadie porque los niños (2 varones de 17 y 11 años y la niña de 15 años) estaban en la escuela.
Cuando abrí la puerta del dormitorio no había nadie, así es que entré al baño y me trata de sorprender Juliana con un grito para asustarme. ¿Qué haces acá? le pregunté…Tío salí temprano, así que llegué hace un ratito. Vestía su uniforme, ese de la faldita mini a cuadrillé y una polera blanca ajustadita. A sus 15 añitos Juliana era una mujer, era como su madre pero 25 años menor, exquisita, su pelo largo y rizado, su carita hermosa me hacían pensar lo que me perdí, ya que conocí a su madre cuando ya tenía 30 años y debió ser tan exquisita como Juliana a esa edad.
Y ud. no está en su trabajo, que hace acá?…me sorprendió su pregunta, no sólo quise pasar a buscar unos papeles que se me quedaron anoche. No será que venía a otra cosa? dejando entrever que sospechaba que su madre vendría luego. No, le insistí, sólo vine a eso. Tío no nací ayer…pero para que no pierda su tiempo…mientras comienza a sacarse su polera…me dice estoy yo, este momento se presentó de casualidad y me imaginé muchas veces verla como mujer, pero jamás de la forma en que se presentó la oportunidad. Al ver sus blancos pechitos, muy bien formados no pude evitar que mi pija comenzara a tomar dureza. Toma la iniciativa y acercándose me abraza y me da un beso muy ardiente, seguía sorprendido, y cuando separa los labios de los mios me dice, tío siempre he querido que sea ud. quién me quita la virginidad. Hace unos dos años que tengo sueños con ud. desde un día que sentí el goce de mi mamá, esa respiración agitada, ese placer que veía en su cara luego de que ud. le hacía el amor. Un día estaba espiándolos y ví su paquete, tan rico, tan calentón que sólo quiero abrir mis piernas y sentirlo entrar en mi cuerpo. A esta altura mi pija ya se escapaba del pantalón. Lentamente desabroché el cinturón, desabotoné el pantalón, ella se encargó de sacarmelo, mientras yo me sacaba la camisa. A ella sólo le saqué su calzoncito, la dejé con su faldita cologiala. Mis manos comenzaron a acariciar ese cuerpo virgen, sus pechitos, sus suaves brazos, sus muslos, la recuesto y levanto su falda comenzando a pasar mi lenguita por sus piernas hasta llegar a su cosita, con poquitos bellos, mi lengua la rodeó y penetró entre sus labios, mientras con mis manos acariciaba sus tetitas. Varios minutos pasaron y ella me hacía sentir que lo disfrutaba, vino un cambio de posición, yo quedé de acostado de espalda y ella se subió y se sentó sobre mi miembro, la cara y expresión de la misma cuando comenzó a ingresar en su cuerpo, me hicieron sentir algo que nunca más lo volveré a sentir, el placer de desflorar a una niña exquisita, ser el primero, haber sido elegida por ella, me hicieron sentirme todo un macho. Luego de su dolor inicial Juliana comenzó un mete y saca, que en otra oportunidad me habrían hecho acabar inmediatamente, pero era tanta la responsabilidad de darle placer que fui capaz de hacerla acabar, su susurro al acabar, diciéndome, tío esto es más rico que lo que me imaginé, me dieron más fuerzas y non le dí tiempo a descansar y fui yo quien, dándola vuelta y dejándola a ella ahora bajo mi cuerpo, le hice un entra y saque acompañado de palabras calientes que le hicieran saber lo exquisita que era y la fogosidad que transmitía. La calentura llegaba a su tope y seguí montado en ella y la penetración con ritmo la volvieron hacer acabar. Luego de la segunda vez, sus gemidos de placer fueron más intensos y comencé a darle más duro y con toda mi humanidad sobre ella exploté, mi semen entro por completo, no había tiempo para evitar cualquier problema, el placer y el goce y el hacerle sentir la leche dentro de su cuerpo era el símbolo de la pérdida de su virginidad.
Si alguien a vivido esto comprenderá el placer que se siente y pueda entender la razón que me llevó a dudar si compartir esta deliciosa situación.

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Amante del gasfiter

Ese día el calor era intenso, la humedad asfixiante. Mi señora había ido supermercado y me encargó que estuviese atento a la puerta, a pesar que vivimos en un condominio y todas las visitas las anuncian por citófono, lo que sucedía era que el “gasfiter” era un joven que estudiaba construcción y era hermano de una vecina.

Cuando tocó la puerta bajé a recibirlo, al momento de hacerlo, me encontré con un hombre de unos 25 años, más bien menudo, pero con unos atrevidos short, recién ahí me acordé de un comentario de mi esposa, “el hermano de la vecina es super fino”, su cuerpo pequeño, se soportaba sobre dos piernas gruesas, su torso muy bien formado lucía precioso bajo esa musculosa que complementaba esos pantaloncitos ajustado que me hicieron mirar su paquete. Sus cejas muy arregladas daban otro indicio, pero cuando lo saludo, esa mirada, si uds que lo saben, esa mirada me lo dijo todo. Atiné a decirle.. pasa por favor, tu haz venido antes, así es que supongo sabes donde está el baño. Sí, fue su respuesta, y subió mientras yo me quedé un poco atrás, sólo para verle el culito, que era casi más rico que su paquete. Su cuerpo por detrás era de una lolita, muy acinturado y un potito espectacular.

Esperé algunos minutos y subí a ver como iba su tarea, el trabajo era en la descarga del baño, por lo que su posición era a potito parado, la puerta del baño abierta daba la posibilidad de disfrutar ese paisaje. Juan, ese era su nombre, me pide ayuda, le faltó una herramienta y me pregunta si la tenemos en casa, le dije voy a ver, y le dije, lo que pasa es que mi señora es la que arregla las cosas acá en la casa, y agregué, a ver si tomaba el tema “ella es el hombre de la casa”, y era literalmente así. Ella me calentaba con besitos negros, con deditos y juguetitos, lo que le permitía gozar de mi tremenda pija, que crecía casi a explotar luego de ese pre calentamiento. Y entró en el juego…Ahhh ¿en todo, todo?, con esa preguntaba entré de lleno en el campo de la seducción. Sí, en todo todo, fue mi respuesta, junto a una mirada muy parecida a la que recibí de Juan cuando llegó a casa.

Su señora es muy hermosa y tiene un cuerpo espectacular, me dijo, ella me había comentado de tí, la verdad es que mi señora me había dicho que era un poquito raro, pero parece que eso no era todo..Sí que le comentó de mí? Que eres muy gentil y que tenías un cuerpo envidiable, cosa con la cual no estoy de acuerdo, porque tu cuerpo no es envidiable, es exquisito y provocador.

Luego de aquello Juan, se acerca y antes de darme un beso interminable me dice, y qué esperas para comenzar a comértelo?. Ese rico beso y su abrazo hizo que ambas vergas crecieran al unísono. Lo primero que le saqué fue su musculosa, luego esos ajustados short, que dejaron ver unos exquisitos colalés transparentes, que ya estaban mojaditos y su verga rosadita casí salían de elllos. Fuera colalés y su cuerpo era de unachica, pero su verga, ya en su máxima expresión, se veía exquisita. Teniendolo totalmente desnudo, me saco los pantalones y boxer de una, la camisa me la saqué como una polera, ambos desnudos comenzamos con un delicioso 69, su verga en mi boca, ese olor tan rico y calentón, su mamada de diosa y ambos con los deditos jugando con los hoyitos, luego el 69 cambió a besos negros, ambos disfrutabamos a full, susurros y palabras obscenas eran el complemento del ambiente, ninguno quería apurar las cosas sólo disfrutarlas. En eso y me imagino aprovechándose del memento me dice, tu señora lo chupa tan rico como tú, así que espero que me lo metas como ella. Curiosamente, en lugar de perturbarme la confesión, me calentó aún más, porque ella, sin duda, pasaría a formar parte activa de esta relación.

Muchas veces, cuando ella me lo metía le pedía que consiguiera a alguien, no importando que se la comiera a ella también y la oportunidad había llegado y lo seguía disfrutando. En eso estabamos cuando llega del supermercado, le pedí a Juan que se escondiera en el baño, pero no para ocultar lo que estaba pasando sino para darle una exquisita sorpresa. La llamé para que viniera a ver el trabajo, yo me quedé en boxer, pero mi pija estaba como le gustaba a ella.

Cuando me ve, me pregunta, en que estás y por qué tan cachondo?, no digas nada y ven, acompañame a la cama, mientras comencé a besarla y a quitarle su ropa, muy rica y caliente es mi señora, así que luego ya estaba a la par, ahí comencé a hablarle y a susurrarle lo rico que sería la presencia de un tercero, y me contesta, veo que Juan te dejó muy caliente…por qué dices eso, porque cuando me iba me encontré con él y lo ví como andaba vestido, y la verdad es que es muy rico, esa frase me permitió decirle, y si lo invitamos a ser un tercero, crees que aceptaría…tú que tienes tanta cercanía con él porque no se lo propones…le insinué, La verdad es que lo he pensado, me dijo, pero no me atrevo…bueno yo lo invitaré, le dije, de verdad lo harías, fue su pregunta, no sólo me voy a quedar en pensarlo, lo voy a hacer ahora mismo,

Juan…Juan, nos quieres acompañar dije en voz alta…y en ese momento sale con su colalés y su pija rica por delante.

La mirada de mi señora más que de sorpresa fue de placer.

El juego entre tres siempre fue un tema de calentura, pero ahora la realidad superaba la ficción, Juan era el tercero perfecto, rico, cuerpo de mujer, pija de hombre el bi que siempre soñamos. Luego de mucho placer llegó el momento sublime, acabando dentro de mi señora y recibiendo la leche de Juan en mi potito. Esta relación sigue aún, somos tres, Juan mi señora y yo seguimos disfrutando del sexo cada noche, a veces la leche de Juan la recibe mi señora y la mia se la entrego a Juan, otras recibo la lechicita de Juan y el recibe el juguetito de mi señora, lo que hace que la verga de Juan valga por dos, nunca imaginé un alma tan gemela, ahora los dejo porque Juan está golpeando la puerta y mi boxer ya está mojado.

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caí chanchito

Ese día ambos nos tomamos libre de nuestros trabajos.

Ella tenía que hacer unos trámites en el centro y por la tarde yo tendría que acompañar al niño a un evento deportivo. De buena persona se levantó sin hacer ruido y se fue a su trámite, los niños habían ido al colegio.

Entre sueños siento el timbre y me levanté en pijamas a ver quién era, por el ojo de la puerta pude ver que era la vecina del departamento del frente, si esa misma que tiene una figura espectacular, a sus casi treinta y tantos aún mantenía una cintura de lola, un queque paradito y unas lolas de perderse en ellas.

Era la oportunidad que tanto había esperado, así es que me la jugué, fuera los pantalones del pijama y me quedé en boxer y con la polera y de manera despreocupada abrí la puerta, tratando de hacer creer que esperaba que fuera alguien de casa.

La vecina con cara de sorpresa me dice “disculpe, pero no pensé que estaría ud. en casa”, no disculpe ud, le dije, haciendo el ademan de taparme algo de mi cuerpo, …”pero dígame si puedo ayudarle”..le insistí, no se preocupe vecino, vengo más tarde, pero ante mi insistencia logré que entrara al departamento.

Ella como siempre lucía una polera rebajada que deja ver sus preciosos pechos y unos jeans ajustado que me hacen tener malos pensamientos. La verdad vecino, es que tengo un problema que me da hasta verguenza decircelo, dígame y que más verguenza que la mía al estar así vestido delante suyo. Lo que pasa es que se me echó a perder el baño y tuve que cortar el agua y necesito darme una ducha, antes que terminara le dije, pero de que se preocupa, use la nuestra. Me dijo voy a buscar toalla y lo necesario para bañarme. En menos de 3 minutos estuvo de vuelto, en esos minutos aproveché de lavarme y hacerme ver un paquete atractivo, ya que noté en ella, dentro de su habitual coquetería una leve mirada hacía mi verga.

Cuando regresa, la acompaño al baño, aún sabiendo que su departamento era igual al nuestro y que no debiese tener problemas para usarlo, y esto me corroboró que ella también quería algo más, porque se dejó atender y ponía caras de no saber para que nuestra conversación siguiera. Una vez explicado todo, salí y ella comenzó su ducha, que no duró más de 5 minutos. La sorpresa ahora es mía, ella salé semi desnuda, sólo un colalé y la toalla sobre sus cabellos, y con mirada insinuante me dice…cuántas veces se imaginó este momento?, mientras mi verga se endurece mi rostro se contrae y me impacta su jugada.

Muchas, pero muchas tantas como no se lo imagina, fue mi respuesta, y ella se acerca y junto con agarrarme la verga me apreta contra sus pechos, esos mismos que tantas veces pensé en tenerlos en mis labios. lo que vino después fue sexo, era una mujer fogosa, caliente, ardiente, una putita, todas las posturas, adelante, atrás fue una hora del más rico placer, y nos olvidamos de todo, tanto así que cuando sentí que se abre la puerta del departamento, recién recordé que mi pareja estaba con su día libre, sin embargo mi vecina no hizo ni atisbo de preocupación, sino al contrario, sus ojos se pusieron felices, Gabriela, así se llama mi pareja entra y se dirije a nuestra pieza, donde estabamos con Marcela (mi vecina), cuando abre la puerta mi sorpresa fue mayúscula, venía sólo en ropa interior y con esa cara, que tanto conozco, de querer sexo, se acerca a Marcela y le da un beso, de esos que sólo dos mujeres saben dárselos y se funden en un abrazo y comienzan a correrse mano, en eso me miran y Gabriela me dice, con Marcela somos amantes desde hace algunos meses y ella me pidó que te compartiera con ella, pero antes quería comerte sólo, siempre estuve esperando en su departamento y le dí una hora a solas, ahora tendrás que comernos ambas, cada vez que queramos y preparate porque siempre estamos con ganas de sexo, a ninguna nos gustas penetrar así es que te usaremos para ello y tu pago será el amante de Marcela, cuya verga es la que te gusta, pero para eso debes ganartelo.

A Simón le gusta comer potitos y el tuyo será su regalo.

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Una visita inesperada

Aquella tarde los niños salían tarde del colegio. Y yo me desocupé muy temprano de la oficina, a eso de las 4 de la tarde ya estaba llegando al depto. Ester llegaría junto a los niños, ya que se había quedado haciendo horas extras. Llegando me duché y me puse cómodo, unos short y una musculosa. Llevaba unos 10 minutos tirado en la alfombra viendo tele cuando suena el citófono, el conserje me dice que la Srta. Ingrid pregunta por su tía Ester, le contesté que pasara. Ingrid era una sobrina de unos 24 años, pero representaba no más de 18. Todo bien puesto pero en chiquitito, al menos eso recordaba de ella, y por eso ni siquiera intenté ponerme algo encima, cuando tocó el timbre del Depto abrí sin tapujos, pero grande fue mi sorpresa al verla acompañada de un muchacho de unos 18 años, moreno, cuerpo de gym, musculosa y unos jeans muy ajustados, debo reconocer que abrí la puerta pensando en hacer la maldad con ella, pero cuando la cerré el objetivo era Diego, así se llamaba. Pasen por favor…. están en su casa. Hola Tío, me dice Ingrid, junto a un abrazo y un beso, era tanto que mientras me daba el abrazo mi mirada se fué hacia Diego, creo que lo desnudé y él se dió cuenta. Presentame a tu amigo, ahh es Diego, un amigo, nos estamos conociendo y me acompañó a ver a mi tía Ester, y ella no está? , que lata Hoy sale tarde y va a estar aquí a eso de las 8 y media, puchas que mala suerte, venía para que me arreglara unos pantalones, uno mío y el otro de Diego. Bueno, le dije, pero podrían dejar listo lo que necesitan, son bastas supongo le dije, a lo que me contestó lo de Diego si y hay que entrarle un poco en la cintura y lo mio es ajustarlo de abajo. En que topamos, dejésmolos marcado. Yo acompaño a Diego a la pieza para que se cambie, mientras tu lo haces en la otra pieza. Hice pasar a Diego a nuestra pieza, le dije con confianza sácate los pantalones a la par que yo cerraba la cortina. Se sentó en la cama y se los sacó, pero el pantalón que se debía arreglar quedó en la bolsa que tenía Ingrid, así es que fuí a buscarlo, golpeé y pedí permiso para entrar, Ingrid me contestó pase, y estaba en colalés, entre eso y el paquete de Diego no sabia que hacer, perdón Ingrid, vengo por los pantalones de Diego, sáquelos ud mismo por fa, están en ese bolso, mientras me lo mostraba, . Los tomé y se los llevé, me lo encontré de pié con unos boxes y un paquete exquisito, como todo joven actual, sin preámbulo me dijo, mirando las fotos de Ester ( tenemos un cuadro collage incluyendo fotos en bikini), esa es su señora? si claro, tiene buen gusto en mujeres, es el mismo para los hombres? me puse rojo, y a reglón seguido me dijo, es que veo que mi paquete lo tiene clavado, no ha dejado de mirarmelo. Contra eso no queda más que jugarse la carta mayor…y te gustaría una mamada. No sólo una mamada, le tengo ganas a Ingrid y éste ambiente puede ser propicio para lograrlo. La Ingrid me habló todo el camino de Ud. es como su “placer culpable”, me decía que la tía Ester tenía suerte de tenerlo para ella. Y cuál es tu plan? . Vaya a la pieza donde está ella y comience un juego de seducción, si pregunta por mi, dígale que pasé al baño y que al parecer me demoraré. Le hice caso, volví a golpear y pedir permiso y nuevamente me hizo pasar. Seguía en colales…Está crecidita sobrina, hace cuánto que no nos vemos. Hace como tres años, pero Ud. está igual, ni se nota que es 15 años mayor que mi tía Ester. Gracias le dije, junto con darle una mirada distinta, de esas que expresan el deseo. Ingrid la percibe y me dice, le pasa algo tío?, lo dices por mi mirada, Sí fue distinta. Claro que es distinta, te miré como mujer y realmente eres bella, estas hermosa y estupenda. Tío le debo confesar que siempre esperé escuchar eso de Ud. Yo siempre lo miré como un hombre, desde que tenía 15 años me decía “la suerte de la Tía”. Bueno parece que llegó el momento me dije, me acerqué la tomé por la cintura y le dí unos de esos besos, que si duran 30 segundos, ponen duro todo. En medio de eso reaccionó y dijo: ¿Y Diego?, y aquí me jugué la segunda carta; ya se nos integrará, ¿cómo dijo tío? tu debut va a ser doble, Diego me contó que siempre tuvistes sueños húmedos conmigo y estuvo de acuerdo en esperar que te convenciera a que fuese de a tres. Ella se acercó, me tocó el paquete, que a esa altura ya casi explotaba, bajó con sus manos lo sacó y comenzó a pasárselo por su cara, luego apuntó la punta hacia su boca y comenzó una mamada de esas, en ese instante abrí la puerta para invitar a Diego, quién no se hizo esperar y ya sin sus boxes se nos acopló, lo primero fue abrazarme por la espalda y sentí toda su pija en mi potito, sus fuertes brazos sobre mis hombros y el placer de la lengua de Ingrid que seguía mamando. Acomodé a Ingrid de espalda sobre la cama, al momento que sacaba mi pija de su boca y lentamente, pasando por sus senos, su estomago, fue mojando su cuerpo hasta llegar a su conchita, huesudita y pequeñita, el placer de volver a penetrar una conchita pequeñita mi daba un enorme placer, que fue mayor cuando, al estar recostado sobre ella, Diego comenzó a besarme y mojarme el ano, primero probó con un dedo y antes de de que me diera cuenta sentí su tremenda verga entrando en mi hoyito, mientra mi pija entraba y salía del sapito de Ingrid, era tanto del placer que mis movimientos fueron agrandando cada vez más la pija de Diego hasta sentir esa lechecita caliente dentro de mi hoyito, el suspiro de placer de Diego en mi nuca y mis suspiros al odio de Ingrid, mientras ella hablando al oido me decía, “nunca me imaginé que esto sería tan rico”.

Que ha pasado desde entonces….sólo les puedo decir que hemos sido 4.

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El vecino gozó

Estela y yo estabamos viendo tv, suena el citofono para indicarnos que un vecino queria solicitar un trabajo (Estela hacia composturas y arreglos en general), le dijimos que podia subir.

Cuando llegó al Depto. nos encontramos frente a una persona normal, de unos 60 años que vivía en un piso superior, que necesita que le cortaran sus cortinas porque le llegaban hasta más allá del piso. El problema era que las medidas debía ir a tomarlas a su depto. Estela no puso problema, pero por supuesto me solicitó que la acompañara.
Cuando entramos al depto de Julio, ese es su nombre, un ambiente de excitación nos inundó. De dos ambientes, muy acogedor, con una iluminación que invitaba a la seducción, algo extraño nos pasó. Las cortinas eran del dormitorio, así es que Estela tomó sus alfileres y comenzó su tarea, mientras Julio y Yo conversabamos sobre lo acogedor de su depto, allí supe que estaba separado y vivía solo, pero tenía un gusto un especial, que mi hizo mirarlo con “otros ojos”. Por la puerta miramos como Estela seguía afanada y despreocupada dejando ver su hermoso cuerpo y precioso busto, miré a Julio y noté que le llamó la atención, pero seguía sintiendo que tenía algo “especial”.
A esa altura, por mi cabeza comenzó a rondar mi deseo bisexual, pero ahora con un hombre mayor.

Julio notó en mi que algo ocurría y me preguntó cómo hacia para tener a mi lado una mujer 20 años más joven y tan bella, fue la pregunta que me permitió entrar al terreno que quería, “es importante darle variedad, ella disfruta de mis gustos y yo le dejo que ella se dé los suyos” le contesté, enseguida le pregunté, ¿ y cómo hace un hombre vigoroso para estar sólo? me dijo, es difícil llevarlo, pero también practico la variedad. A esa altura Estela ya terminaba y pidió permiso para usar el baño para refrescarse.

Mientras ella estaba en el baño, Julio y yo comenzamos a acariciarnos por sobre nuestros pantalones y no me equivocaba sobre lo que siempre pensé de los hombres mayores, un miembro gordo, pesado y carnudo, era lo que sentía.

Julio tenía sorpresas, en su closet, tenía ropa interior femenina y disfraces para ellas. Le dije que se quedara preparando sus sorpresas, mientras yo le pedía a Estela que me dejara entrar al baño que necesita ocuparlo. Ella me abrió la puerta y entré rápidamente, ella estaba secándose la parte superior de su cuerpo, cosa que aproveché para comenzar a seducirla, me dijo “no acá, no en la casa lo hacemos”, al oido le dije, y que te pareció este ambiente? y me señaló..te quería hacer el mismo comentario, algo tiene que provoca seducción. Por eso entré acá, te miraba mientras hacías lo de las cortinas y me calenté, mientras le decía esto la apretaba por detrás y mi verga dura la colocaba sobre su trasero, cosa que a ella le excita.

Me dijo, pero como lo vamos a hacer acá?, acá no le dije, me seduce la idea de invitar a Julio; ¿ cómo se te ocurre?, me dijo, y en eso abrí la puerta del baño y cerré la puerta del dormitorio, diciéndole que Julio me había pedido si podíamos esperar mientras el bajaba a comprar una bebida, dado que le había dado lata no tener para ofrecer ni un refresco.
Así los pero..desaparecieron y comencé a quitar su ropa, y le pedí que se vendara los ojos para hacer más sensual el ambiente, por supuesto Estela accedió y aproveché de abrir la puerta del dormitorio, afuera estaba Julio, con un “colale” y una tremenda verga escapando de ellos. Le pedí a Estela que me chupara la verga, pero por supuesto era la de Julio, cosa que Estela dándose cuenta de aquello comenzó a disfrutarlo aún más. Luego de dejarlo muy mojado y mientras yo le corría mano y nos besabamos con Julio, le cambiamos la verga a Estela, mientras Julio me apuntalaba con su jugüito me dilataba el hoyito. Le pedí un 69 a Estela para dejar mi potito a disposición de Julio, el que me mandó a guardar ese tremendo paquete, grueso y carnudo.
Cambiamos y Julio hacia el 69 con Estela y me tocó a mi penetrarlo, ese potito, ese hoyito con muy poco uso y tocarle esas piernas peludas era una delicia, tanto que me fuí dentro de él, sin condón, y Julio acabó en la boca de Estela. Todo esto fue el primer round, ya les contaré en la segunda parte todos los goces que recibió Estela.

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Olimpiadas, de sexo

Hace algunos años atrás se realizaron los primeros juegos Municipales en nuestro país, la sede fue la ciudad de Copiapó. Llegaron delegaciones de 12 comunas, las más importantes del país. Se competía en diversas disciplinas, entre otras, Atletismo; Basquetbol; Voleybol; Natación, Tenis de Mesa y por supueso Futbol. Como los presupuestos eran ajustados, tanto mujeres como hombres debíamos de particpar en más de un deportes. Mucha camarería y el alojamiento fue en dos Liceos en uno las mujeres y en el otro los varones, las salas de clases se convirtieron en dormitorios y en sacos de dormir o camarotes, según  fue la suerte era la cama. En ese tiempo ya sentía atracción por los hombres, a pesar de tener etiqueta de “buen amante” entre las mujeres. Me gustan, especialmente, aquellos que realizan trabajos físicos, en la delegación iban gente de Aseo y de Jardines, lógicamente, jóvenes y deportistas. Ariel era uno de ellos, con un cuerpo especial, y no muy agraciado de cara, por eso de la fortuna fue mi compañero de asiento. El viaje duraría más de 15 horas y se inició a eso de las 9 de la noche. Pasada las 3 primeras horas se apagan las luces interiores, se cierran las cortinas y nos pasan unas mantas para protegernos un poco del frío. Ariel me dice que al él siempre le a costado dormir durante los viajes y que además debe desaborchar sus pantalones para no sentirse tan presionado. Yo le digo que si quiere se los puede sacar, total la manta le ayudaría a cubrirse y le ofrecí la ventana para que le fuera más cómodo. Me lo agradeció y efectivamente se sacó los pantalones, a esa altura, ya nuestros ojos se habían acostumbrado a la oscuridad, así que pude ver sus boxes blancos y el bulto debajo de ellos. Seguí haciéndome el amable y esta vez le dije que si le era más cómodo levantaramos el separador de asiento, también le gustó la idea, a todo eso mi pene comenzaba a tomar una dureza, señal inequívoca, de mi calentura. El siguiente paso fue preguntarle si en realidad era más cómodo sacarse los pantalones, por supuesto la respuesta era obvia, pero sólo lo hice para tener una excusa para sacarmelos. Acomodó su espalda contra la ventana y quedó con la cara hacia mi lado, ni tonto ni perezoso, tomé su misma posición, pero con mi espalda, hacia su cuerpo. Bueno al principio, un “disculpe” de su parte, cuando me rozó con su bulto, mi respuesta fue “no te preocupes, seguro nos va a pasar más de una vez esta noche”. Al poco rato volvió a suceder, pero esta vez no hubo disculpas ni queja mía, más bien me acomodé para sentir un poco más. A los pocos minutos, su bulto se puso durito y sentí que ya no era casualidad el roce. El movimiento del bus, las curvas ayudaban, cada minuto que pasaba el gusto era mayor, mi pene se humedecía y el contacto era cada vez por más partes del cuerpo, las piernas ya se rozaban, yo lampiño, él peludito. Cuando notó que yo no sólo no decía nada, sino que me lo “acomodaba”, puso una mano sobre mi cintura y me apreté hacia él. Fue el momento en que decidí sacar mi boxer. Y la humedad de su boxer, lo sentí en mi culito. Estaba mojado, con mi mano le tomé el paquete y con la otra hice el gesto para que se quitara sus boxes. No habían palabras, sólo movimentos. Se quitó los boxes y con su puntita, húmeda, comenzó a mojar mi hoyito. Un dedito al principo para buscar mi hoyito, luego dos para, una vez seguro, me puso la puntita. A esa altura mis manos acariciaban sus piernas y sentía en mi nuca su jadeo. Cuando iba entrando su enorme miembro, escuché sus susurros que me decían al oído. “así que el machito era mariconcito”, “te vas a comer toda mi pija y te voy a dejar mi lechecita en tu hoyito”. Yo nada podía decir sólo apretar sus brazos o sus muslos como señal de aprobación. Ariel era rico, un hombre completo, con olor a macho, pelos de machos, muslos de macho y un pene enorme de macho. Me lo comí entero, mi hoyito lo gozó y su lechecita tibiesita quedó dentro de mi. Cuando lo sacó todavía le quedaba restos, sin decir palabra, baje hasta su pene y con mi boca se lo limpié, no hay nada que me caliente más es el olor a calentura, pero este macho era mundial, mi boca se lo hice crecer al tiro, y tomó el tamaño y la dureza adecuada de inmediato. Mi lengua y mi boca hicieron el resto, a los pocos minutos explotó, pero esta vez en mi boca…..Y este es solo el comienzo del viaje…pronto lo que se viene.

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El maestro mirón, también gozó

Esa tarde decidimos ir a un Motel, Ruth, es riquísima, 95 de busto, 63 de cintura y 90 de caderas, pelo rizado castaño claro y su rostro es hermoso.

Ese día vestía un jeans con un polera ajustada a su cuerpo, dejando ver la línea que separa sus senos.

Apenas entramos sus calientes besos me pusieron a mil, nos desnudamos rápido, tan rápido como dos adolescentes, los besos fueron bajando, primero a su cuello, la tomé por sus caderas y sus piernas se aferraron sobre mis muslos, esa es la posición con la cual explota, mi pene calzajusto sobre su “cosita” y ella hace su trabajo, se lo acomoda y su cuerpo arde, su espalda se moja y en pocos minutos acaba con gran placer. Luego la tiendo sobre la cama y comenzamos a recorrernos nuestros cuerpos, un perfecto 69, sólo que esta vez, además de, ella hacer una mamada espéctacular y yo de besar y enterrar mi lengua en su conchita, Ruth llegó hasta mi hoyito y con su lengua recorría la periferia, hasta que se decidió a pasarme y meterme su lengua.La sensación es maravillosa.

Nuestra habitación da hacia un patio interior, en ese instante se escuchan voces,  una mujer da indicaciones a un maestro para que arregle la techumbre y lo deja haciendo el trabajo, en nuestro nido todo está muy caliente, mi pene está que explota y Ruth sigue besando y penetrando mi hoyito, de pronto me habla y me dice, “parece que encontré tu debilidad, ¿ te gustaría sentir algo más dentro?, en la calentura no me importó lo que me dijo, es más la aumentó. Mientras por el tragaluz de la habitación se deja ver una silueta, era la del maestro, que con el calor y poco espacio del lugar estaba sin su polera y con su short, muy ajustado.

Al darme cuenta que el tipo estaba mirando, dejé a Ruth a su vista, mientras yo le ofrecía a ella mi pija para que me la mamara. Al estar parado sobre la cama, queda a unos pocos centimetros del lugar donde él se encontraba, y levantado mis brazos, con suavidad golpeé el techo, sin dar luces a Ruth. El muchacho se dió cuenta y lo invité a bajar, pero que entrará por la puerta de servicio de la habitación. Entendió las señas. De alguna manera me las ingenié para que Ruth fuera al baño, mientras yo le quité el seguro a la puerta. Con Ruth, aún en el baño, hice pasar al muchacho, que a esa altura era mejor de lo que yo esperaba, de unos 25 años, moreno, algo flaite, y un paquete que ya se le escapaba de su short.

Le dije que el precio a pagar por Ruth era mi culito, aceptó y se ocultó al lado de la cama, a esperar mi invitación. Ruth vuelve renovada, lo primero es lo primero, nuevamente la subí y como siempre aferreda con ambas piernas sobre mis muslos comenzó a gozar lo que más le gusta mi pija. Pocos segundos y su espalda húmeda delata su calentura, sus susurros de “mi amor…mi amor….” me indicaban que la primera parte estaba cumplida. La tiendo sobre la cama y yo le ofrezco mi potito, ya sin pensarlo comenzó a meter su lengua y a humedecer mi hoyito, una vez que me sentí a punto me acosté sobre ella y le susurré al oido lo caliente que me pone su beso negro, ella me hablaba acerca de como sentiría mi pene, mientras alguien me penetrara, esa fué la clave para dcirle que lo experimentaríamos, comencé a penetrarla y dejé mi culito al aire, con mi mano vino la señal, sin antes advertir a Ruth que no se asustara que los deseos de verme penetrado estaban a punto de cumplirse, su rostro fue de sorpresa. pero su calentura era mayor. El muchacho, con mucha suavidad, me introduce un dedito, luego dos, yo sobre Ruth a punto de explotar, y siento la puntita, mojadita, un gran dolor inicial y un gran placer final. Ruth aprovechando mi verga hinchada, como nunca, El muchacho comienza un mete y sca, cuyo ritmo llega hasta Ruth, gozando ambos llega el climax, pero fue de a tres, mi potito, virgen, hizo explotar primero al muchacho, su leche, calientita, la sentí en mi interior y luego por mis piernas, Ruth gozando y acabando una vez más y yo explotando al inetrior de ella, un litro de leche. El olor a pico y a hombre era placentero. En eso la voz de la mujer llamándolo hizo que desapareciera de nuestra cama, Ruth satisfecha y yo desvirginado por el ano. Que rico es tener la capacidad bisexual de sentir por ambos lados.

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Un encuentro no programado

Todo se estaba dando, Jani caliente, como siempre, yo dándole lo que ella quiere. Eran ya las 2 de la madrugada y nuestra pieza con la puerta entreabierta, Loly aún no llegaba, se suponía que la vendrían a dejar a casa, Juan se llama su amigo. Loly recien cumplió los 18 años, hermosa como su madre, pero con un cuerpo que huele a virgen, unos pechos hermosos, una cintura espectacular y un queque paradito y “supongo” durito. Juan, un amigo especial, 23 años, un cuerpo de hombre grande, pero un potito de niñita, él lo sabe y de ahí mis dudas respecto a su sexualidad. Nuestro sexo cada vez es más caliente, pero sentimos abrir la puerta de entrada y nos quedamos “tranquilos”. Pero pasaron algunos minutos y no sentimos más movimiento. me puse el boxer y una musculosa y bajé. En el living estaba Loly, dándole un beso negro a Juan, mientras él le chupaba su conchita, no me escucharon, así es que me quede mirando el espectáculo, unos minutos pasaron y Juan se acomoda a penetrarla, mientras ella le mete un dedito en su ano, que parece ser la debilidad de Juan, fue en ese el momento en que decidí que era una oportunidad única, con Juan sobre Loly y su culito al aire, me acerqué, me bajé el boxes, suavemente le quité el dedo de Loly de su ano, y le puse la puntita, nada más que la puntita, ya tenía su hoyito dilatado, así es que la puntita se transformó en el todo. Un gemido de placer se hizo escuchar y comenzó a darle con fuerza a Loly, porque yo había comenzado un meta y saca que lo gozaba con placer, duró muy poco, porque Juan acabó rápidamente, y Loly no logró su orgasmo. Al salir Juan, me vió Loly y con su mirada me pidió que la penetrara, lo mio estaba a mil, así es que se la metí, y al parecer, lo mio era un poco más gueso que lo que Juan le había entregado, Loly comenzó a disfrutar y me dió mucho placer, acabamos juntos, mientras Juan nos miraba. Sólo ahí me acordé de Jani, así es que les pedí que se fueran a la cocina, para decirle a Jani que se estaban preparando un café y me quedé un rato con ellos. Este fue el primer encuentro, luego se vinieron muchos más con……..Juan.

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Una casualidad, que se convirtió en “casualidad”

Aquel día todo había sido difícil, decidí pasar a ver a una compañera de trabjo, una mujer de unos 45 años, que había enviudado hace unos pocos meses, siempre fue muy deportista, así es que su cuerpo esa fibroso, aún cuando sus seños pequeños su culito era paradito y tenía una cintura de una lola. Al momento de pasar a su departamento me encontré, por casualidad, que estaba acompañada de una pareja de amigos, ella de unos 35 años, bonito cuerpo, y mirada provocativa, él de unos 50 años, también atlético. En un comienzo sentí que había llegado en mal momento, pero Nelly, insistió en que me quedara. La conversación fue girando y llegamos al tema sexual. Era una pareja muy liberal, ella comenzó a contar una historia, en que participó junto a Nelly, un fin de semana que había terminado con ambas haciendo el amor, las hormonas de ambas tenían algo de varón. Dado el relato que escuché no me sorprendió que Renato contara su “mejor” sexo, una noche con Patty y un amigo. A esa altura mi polla ya reventaba. El relato de Nelly, también incluía a tres, Cuando llegó mi turno, no encontré nada mejor que partir diciendo, “bueno, después de todo lo que he escuchado, mi relato será una realidad, así es que los invito a formar parte del mismo”. Se acercó Nelly, se agacha y me baja el cierre, saca la verga y comienza a mamarla, mientras Renato le saca los senos a Patty y le corre mano por su conchita. En eso estabamos cuando Renato le toca el hombro a Nelly para pedirle que le deje mi pija, Nelly bajo hasta el sapito de Patty, y Renato inició su labor. Al poco rato los 4 desnudos, Renato chupando mi culito, Nelly en los senos de Patty, yo en el sapito de la misma Patty y ella chupando la pija de Renato. Tras algunos minutos, mi pija estaba en el sapito de Patty, como venganza, Renato me enterró su pija, el primer dolor y luego un doble placer, mientras Nelly sacó su juguete, se puso el cinturón y enterró a Renato. El olor a sexo, el sudor de los cuerpos y el placer fueron nuestros compañeros por algunas horas. Una noche especial, luega de aquello, Nelly invitaba a parejas a su departamento, y cuando estaba segura de que el juego podía hacerse, los volvía a invitar, pero ahora con un amigo que lleg “por casualidad”.

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Re debut en el camarín

Luego de mucho tiempo inactivo volví a jugar futbol. Un viejo amigo me contactó para integrar un equipo con varios ex alumnos del colegio. Liga para mayores de 45 años. Los sábados por la tarde eran los partidos y luego de ellos, nos juntabamos a celebrar, los triunfos o las derrotas y también los empates. Por supuesto mi bisexualidad la tenía asumida. El camarín era entretenido, muchas bromas antes de los partidos y, dependiendo del resultado, lo era al final. En uno de esos partidos, me cambiaron al finalizar el primer tiempo, junto a Jaime, así es que nos quedamos en el camarín, mientras todos volvían a la cancha. Este fue el momento en que afloró lo mio. Jaime se conservaba bastante bien, el trabajaba en camiones, muy varonil y de aspecto fuerte. Se quitó el equipo y entró al sector de las duchas. Lo mismo hice, las duchas no tienen sepración así es que el vitrineo era sin disimulo. Su verga me impresionó, alrededor de unos 22 cms y gordita, como me gustan. De manera premeditada, se me cayó el jabón, y más aún me agache, dejándole mi culito a su alcance. La broma no esperó. “no sabía que se te caía el jabón en la ducha”. Y mi respuesta fué inmediata, aún agachado…”y, tu como en la cancha, te la dejanda picando y no la metes adentro”. bastó ese comentario para que su verga, comenzará a ponerse dura. Así es que aproveché y le dije, “pero al menos reaccionas rápido”. Noté que se puso algo nervioso, y siguió jabonándose, yo mientras le seguía mostrando mi culito y me jabonada de manera insinuante. No aguantó y me preguntó..¿dónde aprendistes a jabonarte de esa forma?. Me dí vuelta y le contesté con una pregunta..¿quieres que te enseñe o que te jabone?. Jaboname, me dijo y dejó a disposición esa tremenda verga. Comencé por su espalda, parado tras él cruce mis brazos hacia su pecho, junto a un leve y sutil roce, bajé mis manos hasta su estómago y sin parar llegué de inmediato a su verga, la cual ya explotaba. Sus vellos, su piel comenzaron a ser mios, pasé por delante y bajé hasta su verga, la mire y la introduje en mi boca, tremenda, sabrosa, mientras mis manos tocaban su culito, durito como un joven. Volvimos al sector del vestuario y puse mi pie derecho sobre la camilla de masaje, mientras Jaime comenzaba a darme un beso negro, su lengua rozaba mi ano y ya explotaba, un dedito, dos, y su pija, hasta el fondo, sin dolor, sólo con placer, mete y saca por algunos minutos y su leche dentro de mi y corriendo por mi pierna, fué el primero de mis mejores partidos.

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El inicio de un bi

Dicen que la vivir es recordar, y al sentarme frente al PC inicié un viaje al pasado.

Año 1976, con 20 años y mi sexualidad a full, ya había pasado por la vecina, esa de 40 y tantos con unos kilitos de más, pero con unos senos que siempren son los sueños de los jóvenes: Así también había desvirginado alguna lolita (como llamabamos en Chile a las jovencitas).

En eso pasaba mis días cuando, por esas cosas de la vida, estando sólo en casa, llaman a la puerta y era Gustavo, un vecino del barrio, de 18 años, de hermosas facciones y un cuerpo muy especial, casi femenino, pregunta por mamá, que se dedicaba a arreglar ropa. Le contesto que no está, pero si le puedo ayudar en algo, ..no me dijo, le traía un pantalón para hacer la basta, se lo dejo y luego vuelvo…, pero yo te puedo ayudar, si sé como se toma, la dejamos marcada y luego ella la termina. Bueno, pasó y por supuesto tuvo que cambiarse para poder hacer la prueba. En eso estaba, cuando lo miro y realmente tenía un cuerpo espectacular, por detrás no podría decir si era un hombre o una mujer. Me puse cachondo, me acerqué para tomar la medida, y la verdad comencé el coqueteo, Que hermoso cuerpo es el que tienes?, te gusta me contestó, es agradable mirarlo, le dije, y agregué ¿cómo se vería con ropa interior femenina?. Lo quieres ver?, buscame ropa de tu mamá y lo vemos. Fui hasta el closet de mi madre y busqué lo más sensual que encontré, un dinimuto bikini de color carne y una malla para que se pusiera en la parte superior. Se despojó de su ropa, y nuevamente me sorprendió, tenía una verga de esas que uno se quisiera, hasta ese instante me consideraba un macho, pero al pensar en su verga, comenzé a dudar, me entraron unas ganas locas de acariciarla. Bueno se puso la ropa interior y me hizo un pequeño desfile, a su termino me dijo.. y tú te vas a quedar así?, en ese mismo instante me quité la ropa, lo dí vuelta y comencé a acariciarlo, cruce mis manos por delante de sus pechos y baje hasta tomarle su paquete que, con la textura del bikini de mi madre, se me hacía más exquisito. Como pudo se dió vueltas y me dió un beso, profundo, caliente, que me hizo olvidar, que era un hombre y nunca había tenido ni siquiera en sueños pensamientos para ello. Luego de aquello bajó hasta mi cosa y comenzó a comermelo, me empujó hacia la cama y siguió su mamada, pero luego siguió hacia mi ano, su lengua recorría una y otra vez toda la periferia hasta que su lengua se introdujo en mi orificio, virgen, pero por poco tiempo. En esos instantes aproveché de convertir todo en un 69 para introducir su tremenda verga en mi boca, sumado a todo su calentamiento previo, empecé a saborear sus jugos, a punto de explotar lo puese en 4 patas, le acomodé mi puntita y lo penetré, suavemente, muy suavemente, mi pene fue entrando en su cuerpo y sentí su cuerpo temblar, se movía de tal forma que sentía un placer muy especial, que en pocos minutos logró hacerme explotar, que inmediatamente sucedido, se cambiaron los papeles y fuí yo quien le dejó a su disposición mi cuerpo, su verga mojadita, comenzó a buscar el lugar por donde debía penetrar, sus besos anteriores, habían logrado humedecerlo, sumado a lo suyo, se dió inicio a una suave penetración, no exenta de dolor, pero plena de placer. Una vez dentro fuí fácil presa de su mete y saca, que duró hasta el momento en que toda su leche quedó dentro de mi cuerpo, esa cosita, jugosita y caliente me estremeció. Desde ese instante no he dejado de sentir el placer por ambos lados.

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Fue un sueño, hecho realidad

Fueron tantas las veces que pensé en que ello ocurriría que cuando sucedió creí que era un sueño. Mi pareja, al igual que todos los días Sábados fue a casa de su hermana. Esta vez acompañada sólo con su hijo pequeño de 9 años, ya que su hija mayor (18 años) tendría una actividad en la U. Yo como de costumbre, me quedaba a ver el futbol por la tv. A diferencia de otras ocasiones, lo hice en el dormitorio, recostado sobre la cama. La nena, cada día se parecía más a su madre, hermosa, voluptuosa, una bella cintura y sus caderas conformaban una mujer, ya no era una niña. Esa tarde, en el entretiempo del partido, cambiaba el canal y pasé y la verdad me quedé un rato en una película para adultos, justo en el momento que un hombre mayor seducía a un muchacho joven, cosa que normalmente me calienta. Desde fuera de la habitación es posible ver la pantalla y por supuesto escuchar los diálogos. Pasaron algunos minutos y Patty entra y sin mucho preámbulo me dice, “tío, te gustaría seducir a un jóven?”, no supe que decir, ni sé que cara puse, sólo sentí un calor en mi cara y con voz nerviosa y temblorosa le dije ¿por qué preguntas eso?, porque te he estado mirando y creo que debe ser tu fantasía erótica. Pero mi fantasía, y ella no lo sabía, la incluía, así es que aprovechando su “impertinencia”  le dije, y que tal si en ella te incluyo. Desde hace mucho que esperaba que me lo dijieras, tío. Cuando escucho como haces sentir a mi mamá, sus quejidos y sus gritos de placer me mojo y no dejó de pensar el momento en que sienta tu cosa dentro de mi. Como comprenderán me puso a mil, pero como esto parecía un sueño, tocan la puerta y era Felipe, su gran amigo, que era un apuesto moreno, de un cuerpo hermoso y era en quién pensé cuando Patty me preguntó por seducir a un jóven. Abres tu o abro yo le pregunté, voy, me dijo, pero no te muevas quedamos pendientes en algo. baje el volúmen de la tele para escuchar el saludo de ambos. Sólo alcancé a escuchar una risa nerviosa. Patty llegó con Felipe hasta la pieza y me dijo, tío quédate un rato con Felipe mientras me ducho. Me presento le dije, soy Pedro tú como te llamas, Felipe. ¿ eres el pololo de Patty?, no, me dijo, somos muy buenos amigos. Te gusta el fútbol? no me gusta me dijo, bueno, entonces sigamos viendo la película. Recuestate si quieres porque no hay sillas acá y si te sientas en la punta de la cama se baja el colchón. Así lo hizo, y seguimos con la película. El adulto ya había seducido al joven y lo llevaba a su casa para hacerlo suyo, al ver la escena me pregunta, tío, le gustan estas películas, la verdad es que sí. Noté que sus ojos bajaron a mi paquete. Y a tí, la verdad es que me gustan los maduros y Patty me dijo que estabas cachondo por un muchacho como yo, es cierto?, bueno se nota o no? y con mi mano toqué mi paquete. No aguantó y me sacó la mano, para poner la suya. Entre tanto en el baño no se escuchaba la ducha. Tomé a Felipe y le dí un  beso con mi lengua le llegué hasta la garganta, muentras comenzamos a sacarnos la ropa. Como suponía Patty espero que estuviésemos desnudos para entrar en escena, con unos calzancitos y sus pechos al aire. En ese momento Felipe me daba una mamada de esas, con mis manos invito a Patty hasta la cama, ella se acerca y me deja sus pechos para que me saboree, sus pezones preciosos, rosados pasan a ser parte de mi boca. Felipe sigue en lo suyo, pero ahora baja hasta el lugar que me pone cachondo, se acerca a mi ano yendo desde adelante, me acomodo, dejándo a Patty recostada boca arriba y comienzo a recorrer su cuerpo desde sus senos hasta su cosita, que tenía olor joven, sus flujos me hicieron pensar lo dicho por ella, “me mojo cada vez que escucho el placer de mi madre”, mientras Felipe tenía a su disposición mi ano, sentía como sus dedos comenzaban a dilatarlo. Patty estaba preparada, sus piernas abiertas y dispuesta a recibirlo entero, mientras comienzo a penetrarla, Felipe pone su puntita en mi ano, fue como un sueño, entrando en Patty y siendo penetrado por Felipe, vino un mete y saca por ambos lados, que, como en los sueños, terminó con todos al mismo instante, Patty recibiendo mi leche y yo la de Felipe.

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