Un recuerdo inolvidable

Hola muchacho, no me queda más que escribirte esta carta.

Hoy mis manos, tuvieron a bien recordar aquel momento en que mis ojos descubrieron sobre la superficie de tus pants una protuberancia que le indicaron a mi emoción, que era ahí hacia adonde tanto había soñado que mis manos se acercaran. fue en ese momento en que mis manos sintieron por fin lo que años le llevó a mi cerebro tomar la decisión de enfrentar y decidir tener el valor para sentir lo deseado.

No olvido como mis manos ansiosas y tímidas a la vez, sintieron tu cuerpo en ese lugar tan específico, no olvidan y recuerdan con intensidad casi presencial esa protuberancia a través de la tela, como, con aquellos suaves roces, tu virilidad inició su despertar. sentí, no lo olvido como tomó fuerza mi necesidad de sentirte sin intermediarios, ni cómo mi pena y recato se hicieron a un lado, permitiendo que mi deseo les superara y asumiera el control absoluto de mis actos, permitiendo que mis sueños y deseos se despertaran en toda su intensidad. Ya no me importaba nada, te sentí entre mis manos, te vi y te sentí crecer y desarrollar tu virilidad, sentí la dureza y firmeza de tu miembro entre mis manos, cálido y turgente, creciendo a mi contacto, respondiendo a mis caricias. No olvido aunque quisiera, que mis emociones afloraban sin recato, que mi cuerpo despertaba como nunca lo había echo sino en sueños que creía equivocados.

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