La miro a través del espacio de la puerta semi abierta, temblando con el miedo y la emoción de siempre ante su llegada. Desnudo con tan solo el collar abrochado en mi cuello, mis manos y rodillas al suelo, y la correa del collar doblada en la boca, la espero emocionado para ofrecerle el mango de la correa. Pero ella al salir del ascensor no da mas pasos. Se detiene en el rellano mirándome como mis ojos asoman tras la puerta semi abierta. Lleva una bolsa de compras y justamente se coloca de pie a espaldas de la puerta del vecino, frente a mÃ. Milena ladea la cabeza y sonrÃe al verme ruborizado tras el escaso espacio que deja la puerta entre abierta. Me pregunto por que no entra, ¿que hace allà parada en el rellano?. Entonces chasquea los dedos y señala con el Ãndice el lugar del suelo donde debo acudir.
Oh noo!!!, se que no puedo dudar ante una orden. Asà que abro la puerta empujándola con la nariz, y gateo hacia ...
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