Autobus

Hetero. Una pareja se sube en un atestado autobús y en medio de la gente y a pesar del calor, encuentran momento para sus juguetes eróticos.

Imaginaos. Pleno mes de julio, 35 grados, cuando apenas te daba el sol. Me dirigía con mi novia al centro de la ciudad, en una de esas tardes de compras. Tuvimos que coger el autobús ya que había tenido algunos problemas con la moto. Al estar en pleno verano, el servicio de autobuses era algo limitado, por lo que tardo mas de 45 min. en llegar. Nuestra sorpresa fue ver lo llenísimo que estaba, y apenas eran las 4 de la tarde. Subimos, como pudimos, a sabiendas de que si lo dejábamos pasar, el siguiente tardaría años en llegar. Nos situamos a regañadientes, mas o menos, en el centro del autobús, cogiéndonos bien fuerte de la barra para no caernos con el movimiento. Por distintas circunstancias, ella se fue moviendo hasta colocarse de espaldas a mí, pero sintiendo su cuerpo a escasos milímetros de mí.

No sé debido a qué, supongo que al inmenso calor que hacía ahí dentro, pero comencé a darle suaves besos en el cuello. Ella ladeaba su cabeza y apartaba su preciosa melena, para facilitarme el trabajo. El autobús estaba completamente lleno y era muy posible que la gente nos pudiera observar. Como pudo, ella se dio la vuelta y me dio un beso en los labios, a la par que, suavemente me susurraba que lo dejara estar porque había gente y le daba vergüenza que nos vieran. Luego volvió a darse la vuelta y quedarse de espaldas a mí, nuevamente. Poco a poco fuimos adentrándonos hacia el final del autobús. Seguía habiendo mucha gente por lo que seguía de espaldas a mí. Después de esperar unos minutos, volví a las andadas. Comencé a darle suaves besos, pero esta vez en una oreja, y acariciándole el pelo. Notaba que poco a poco iba cediendo en su negativa de un principio. Siguiendo de espaldas a mí, me cogió la mano, y me la puso en su muslo derecho.

Ella llevaba un suéter sin mangas, de color azul pastel, y una, muy sexy, minifalda. Realmente es preciosa. Inmediatamente mi mano fue deslizándose hacia su entrepierna. Toque su sexo con mis dedos, primero por encima de un pequeñísimo tanga que llevaba. En el momento que mi novia notó el contacto de mis dedos, se estremeció, cerrando un poco las piernas hasta quedar mi mano atrapada, pero sin llegar a apretar. Tenía mi mano atrapada entre sus piernas y eso me excitaba aún más. Mientras deslizaba suavemente mis dedos, ella giró un poco la cabeza y me dijo en voz muy baja "…apártalo". Interpreté que ya estaba cansada que le tocara por encima del tanga y que deseaba notar directamente mis dedos en su coño. Así hice, le aparté un poco el tanga y comencé a jugar con sus "labios". Ella se sentía muy excitada, y puedo asegurar que yo también. Comencé a introducir muy despacio un dedo mientras le acariciaba, o mejor dicho ,jugaba con su clítoris. Primero despacio, y poco a poco, acelerando un poco más el movimiento de mis dedos. Ella mientras, intentaba apretarse un poco más a mí, y cómo no, notó cómo mi pene iba creciéndome a marchas forzadas. Eso aún le excitaba más y más. A los pocos segundos, no pudo aguantar más y se corrió, notando yo, cómo sus fluidos empapaban mis dedos, y soltando ella, un disimulado gemido, que no se apreció en demasía debido al jaleo que había montado en el autobús. Mi novia se giró, poniéndose frente a mí, y nos dimos un apasionado beso. Se me acercó, hablándome a la oreja, diciéndome que había sido genial, y a continuación besándome de nuevo.

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Eso no fue todo lo que ocurrió ese día, pero el resto de lo que pasó lo dejaré para un próximo(espero) relato. Espero que guste esta historia y más adelante dejaré una dirección para que podáis responderme directamente.

Johnny L.

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Sobre el autor: Kara Marqueze

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