Relatos eroticos, Sexo, Sexo gratis, Videos porno, Fotos porno, Porno, Porno gratis, xxx

Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

BACHILLERATO

29 de marzo de 2005

Desde que tuve uso de razón empecé a comprender que yo no era como los demás niños; no compartía sus juegos de fuerza, de saltos o carreras. Antes bien, me sentía inclinado a las distracciones de la niñas, más reposadas y menos movidas. Cuando tuve diez años me ponía a veces las braguitas y camisitas de mi hermana (un año mayor que yo), siempre a escondidas para que no me regañaran, pero con las que me sentía muy a gusto; me encantaba la suavidad de la seda o del satén sobre mi piel delicada, poco curtida.

A los trece años, en plena pubertad, me di cuenta que no compartía las emociones de mis compañeros cuando se referían a ésta o aquella compañera, comentando lo buena que se estaba poniendo o los cómo le crecían los pechos&Veía a las chicas con indiferencia y, en cambio notaba el crecimiento evidente de los miembros viriles de mis compañeros, fenómenos que experimentaba con el mío, que se mantuvo siempre en muy discretas proporciones, por no decir pequeño.

En mi mismo colegio había un chico, dos años mayor que yo, cuya familia y la mía tenía bastante amistad, por razón de vecindad y de la profesión de nuestros padres, ambos militares. Entre Andrés, que así se llama él, y yo empezó a fomentarse una amistad. Andrés es alto, moreno, fuerte, de músculos bien desarrollados, de ojos café y boca bien delineada, con labios gruesos, frente despejada y cabellos negros rizados. Cada día lo admiraba más, o eso creía yo, que mi devoción por él era simple admiración. El también tenía cierta consideración conmigo, porque mientras yo era muy buen estudiante y se me daban muy bien las materias científicas, como las matemáticas, física y demás, él aprobaba raspando, cuando no suspendía.

Un día en que me encontraba charlando con un compañero de curso durante un descanso entre clases, se me acercaron tres niñatos y empezaron a burlarse de mí, llamándome nenaza, maricona& y otros términos parecidos. No podía ni quería pelear, por lo que intenté irme, pero ellos me rodearon y comenzaron a tocarme las nalgas, los muslos, el pecho&Yo les pedí que me dejaran en paz, pero ellos insistieron. En aquel momento llegó Andrés y la emprendió con ellos a empujones y puñetazos, hasta que los puso en fuga. Yo estallé en llanto y me refugié en su pecho dándole las gracias. En aquél momento se me aclaró todo en mi mente: estaba enamorado de Andrés, tan alto, tan fuerte, mi protector. Naturalmente, a nadie conté nada sobre mis sentimientos y mucho menos a él por temor a que su rechazo rompiera nuestra amistad.

Pasó el tiempo y a principios de curso, yo con 18 años recién cumplidos y mi amigo con 20. Se había retrasado y ahora estábamos en el mismo curso que él repetía. Nuestras familias habían acordado que estudiáramos juntos a mayor parte del tiempo, c Nada más llegar, pasaba al cuarto de aseo, se lavaba un poco y, ya en donde estábamos los dos, cambiaba sus pantalones por unas calzonas de deportes que le llevaban a medio muslo. La habitación estaba bien caldeada y no había problemas de frío.

Durante los primeros días nada pasó, aparte nuestras sesiones habituales de estudio, y lo único que recuerdo era la emoción nerviosa que provocaba su cuerpo junto al mío. Un volcán a punto de erupción. A veces hablamos de cosas distintas a nuestros temas de estudio y, claro, Andrés habló de sexo, nada más natural, dada su edad. Me contó cierta aventurilla con una compañera de instituto, nada trascendente y gratificante, porque la chica resultó ser una estrecha, de la que no hubo modo de casi ni tocarla y la tuvo que dejar por imposible. Me preguntó por mis experiencias y yo me puse rojo y me atreví a decirle que ni había tenido ninguna experiencia ni pensaba tenerla. Me preguntó porqué y yo, más rojo aún, le contesté que las chicas no me gustaban. Punto final a la conversación y seguimos trabajando

Un día, a mediados de Noviembre, cuando la oscuridad de la noche llegaba, estábamos resolviendo problemas de trigonometría; en un momento dado, sin poder saber quien fue, mi rodilla izqu

ierda contactó con la derecha de Andrés, un contacto casual, tal vez, que no solo se mantuvo, sino que yo forcé más y se extendió a nuestros muslos. Yo estaba algo nervioso, pero en la gloria. El contacto se mantuvo, cada vez más firme, hasta que dejamos de poner atención a la trigo y nos quedamos mirándonos a los ojos fijamente. Y ¡por fin! Ocurrió lo que tanto había anhelado: su boca se unió a la mía y pasó su brazo por mi espalda, atrayéndome hacia él. Mi mano descansó sobre su muslo desnudo y, como atraída por un imán, fue subiendo hacia la cremallera de su bragueta&

Cuando nuestras bocas se separaron, estaba descorriendo la cremallera, entro en la abertura, buscando su polla semi erecta. La tomé con mi mano derecha y empecé a hacer lo que tanto había soñado: acariciarla y notar la emoción de sentir como aumentada sus dimensiones. Totalmente erecta medía unos 17 cm. y unos 3 cm. de diámetro. Entonces inicié mi primera paja, siguiendo las pautas de las que yo mismo me hacía: lento, al principio y acelerando poco a poco. Su boca besaba mi cuello, una caricia que me enloquecía, pero cuando aceleré el ritmo, su boca buscó la mía, su brazo me apretó contra sí mismo, y su respiración se hizo jadeante. Al fin, explotó su caldera, y los chorros de semen salieron disparados, y algo de aquel líquido caliente resbaló por mi mano&Con un pañuelo de papel que tenía a mano, me limpié e hice lo mismo con la cabeza de aquel miembro que tanto había deseado acariciar Cuando se calmaron nuestras fiebres vinieron las explicaciones. Él me dijo que se lo había hecho muy bien, que le había gustado, y yo le contesté que le amaba desde hacía mucho tiempo y que, por favor, no me despreciara. Antes al contrario, dijo él, que también me quería y le gustaría seguir adelante con esta relación tan linda. En resumen, quedamos en ser novios y seguir adelante.

Desde entonces, todas las tardes, de lunes a viernes, las empezábamos con abrazos y caricias, besos y la consiguiente masturbación manual. A mediados de Diciembre se me ocurrió una travesura que trajo consecuencias im-portantes en mi posterior comportamiento: sustraje del armario de mi hermana una de sus braguitas y me las llevé en la cartera de mis libros. Cuan experimentado en mi vida. Me sentía como una verdadera mujercita totalmente entregada a mi amante. En aquellos días adquirí la costumbre de hablar en femenino durante nuestros encuentros, porque ese era el verdadero sexo que sentía en mi interior. Aún así, creo que faltaba algo en nuestra relación, algo que presentía, pero que no acertaba a definir.

Lo contaré en un próximo relato

Agradeceré los comentarios de los lectores. Gracias

Autor: Lorenzo atuad201 ( arroba ) hotmail.com

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
BACHILLERATO, 10.0 out of 10 based on 1 rating
  
categoría:

Ningún comentario »

Aún no hay comentarios

Canal RSS de los comentarios de la entrada | URL para TrackBack

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para hacer comentarios.

Bienvenido a la mayor comunidad de escritores de relatos eróticos


Copyright © 2008. Gestores Profesionales de Contenidos Digitales S.L.
Todos los derechos reservados