CLASE PARTICULAR DE MATEMÁTICAS LUEGO DE MI APUESTA

Como les había contado en mi anterior relato, luego de una apuesta me convertí en amante de Susana, mi irresistible profesora particular de matemáticas.

Luego de aquella nuestra primera vez cuando nos hicimos amantes, no podía dejar de pensar en ella, en su cuerpo maduro escultural y firme; en esas hermosas y ajustadas calzas que normalmente viste un poco por comodidad, un poco por la doble actividad que realiza enseñando matemáticas y conduciendo un gimnasio, y por supuesto porque una calza ajustada es la prenda perfecta para potenciar la figura sugerente de una mujer madura hermosa dejando traslucir sus diminutas y excitantes bikinis que enloquecen a quien la mire.

No veía las horas que llegara el lunes siguiente para poder asistir nuevamente a una clase con ella con la excusa de preparar mi evaluación del próximo jueves en el colegio, pero la mala fortuna (o la buena) hicieron que me accidentara el domingo por la tarde jugando un partido de rugby. Me resultaba muy doloroso desplazarme por lo que dije en casa con todo el pesar de mi alma que no podría ir a tomar clases. Para sorpresa mía, mi madre me dijo que era vital que yo tomara esa clase y que llamaría a Susana para que viniera a mi casa a darme la clase en forma particular en vez de que yo fuera a su casa.

Susana no da clases en los domicilios particulares según todos sabemos y ella misma le aclaro a mi vieja cuando ella se lo propuso por teléfono pero le dijo que en mi caso; dado el accidente que había tenido y la inminencia de mi evaluación haría una excepción.

Como sus clases y actividades en el gimnasio comienzan entre las 5 y las 6 de la tarde, llego a mi casa entre las 2:30 y 3 de la tarde. Mis padres que acostumbran dormir siesta estaban a punto de acostarse, mi padre ya estaba en su dormitorio y mi madre fue la que atendió la puerta y luego de darle las gracias por la excepción realizada nos comunico que también se retiraba a dormir la siesta y nos dejo en el living de la casa.

Un párrafo aparte me merece el recuerdo de Susana y el impacto que me produjo verla nuevamente. Tenía una de sus habituales calzas muy ajustadas, ese día cortas y de color verde oliva que al estirarse dejaba en evidencia una tanga súper diminuta cuyo color no se podía notar pero que descubrirlo sería mi objetivo más inmediato.

Yo estaba sentado en el living de la casa con mis cuadernos sobre de la mesa ratona y Susana se sentó a mi lado con el propósito de comenzar nuestra clase, o al menos intentarlo. Quiso comenzar a esbozar algunos conceptos matemáticos pero toda la situación me produjo una excitación que se ponía en evidencia más y más a cada instante. Como era un día de bastante calor mi atuendo consistía en unas amplias bermudas y una musculosa por lo que la erección creciente era cada vez mas notoria.

Susana miro sin disimulos como me crecía el bulto entre las piernas y mientras me apretaba la pija sobre de las bermudas me dijo: parece que hoy no tenes muchas ganas de estudiar, lástima que están tus viejos en la casa. No me podía perder semejante ocasión así que le dije veni cosita rica, vamos a la cocina así podemos cerrar la puerta para evitar que desde adentro alguien nos pueda escuchar.

Una vez en la cocina cerramos la puerta, ella se me acerco para meter sus mano dentro de mis bermudas y sacar mi pija para comenzar a masturbarme muy despacio mientras su mirada lasciva ponía mi calentura a mil. Entonces comencé a acariciar su concha con una de mis manos por sobre de su calza mientras la otra hacia lo propio con su hermoso culo.

Cuando su excitación era evidente por la humedad que mis dedos percibían sobre de su empapada calza, de a poco la fui dando vuelta y haciendo que sus manos dejaran de masturbarme para apoyarse sobre la mesada de la cocina. Le baje su calza hasta las rodillas y ella me dijo quiero que hoy me cojas así como estoy, sin sacarme más ropa porque puede venir alguien.

Me pare detrás de ella, con una mano separe la tela de la tanguita que se interponía en mi camino y con la otra pude guiar mi pija hacia su hermosa y rica vagina que ya completamente mojada esperaba ansiosa mi visita.

Vi como mi verga comenzaba a penetrarla primero lentamente y luego cada vez más rápido entrando y saliendo cada vez más dura entre sus crecientes sollozos y excitantes gemidos de placer.

Cuando ya mi ritmo se había convertido en brutal y era más que evidente que en cualquier momento podría acabar, ella me dijo mi amor, quiero que ahora que tenes la pija bien mojada me la metas por el culo, me encanta que me cojas por el culo, vos fuiste el primero y el único en cogerme así, ni siquiera mi marido lo ha hecho nunca.

Como podría rehusarme a semejante pedido. Se la saque y acto seguido comencé a penetrar ese culo hermoso que se movía ante mí. El espectáculo era maravilloso: mi pija cada vez más adentro de ese culo que me enloquece, su tanguita celeste apartada por mi mano hacia la derecha que parecía que en cualquier momento se rompería y ella cada vez mas acostada sobre la mesada de la cocina abriéndose lo máximo posible, gozando y pidiéndome que la inunde de una vez.

Aguante lo máximo posible penetrando el culo de mis sueños hasta que no pude mas y tuve un orgasmo gigante después del cual quedamos los dos cansados y traspirados. Luego de unos instantes nos vestimos mientras ella me decía: me voy porque esta clase ya ha acabado, igual que vos.

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