Acto seguido procedà con el mete y saca hasta sentir mis huevos golpearse contra su nalga. GemÃa, gesticulaba, me pedÃa que parase, pero con el correr de la acción me pedÃa que lo haga más fuerte. Con el bamboleo me corrà de forma espectacular y le llené su desagüe anal con toda mi leche. La apretaba contra mà hasta que se me salió la última gota de semen.
En esa época contaba yo con 22 años y estaba cursando la facultad de matemáticas en los primeros años. La historia que lo voy a relatar sucedió en el mismo barrio donde vivÃa. Resulta que yo estaba de novio con una chica de 18 años, de cabellos rubios, largos y llamativos, en realidad muy linda y cuya relación no era tan bien visto por sus padres.
Con la familia de mi novia vivÃa su prima Marité quien contaba con 18 años, hermosa chica, de fÃsico esbelto y bien desarrollado de estatura mediana y de ojos color miel que hablaban con la mirada, tenÃa unos labios carnosos y tentadores acompañada siempre con una sonrisa picaresca. Era en realidad el foco de atracción del barrio, pues su vestimenta hacÃa que su bien proporcionado cuerpo resaltara más de lo normal y a la vez invitaba a que se vea un poco más de lo debido.
Todo empezó cuando a fines de diciembre mi suegra, de ese entonces, me pide que le enseñe matemáticas a Marité, puesto que ella no habÃa pasado de curso al final de año y debÃa prepararse para rendir un examen extraordinario en el mes de febrero próximo. Accedà a su petición aclarando que serÃa en mi casa y el horario de clases serÃa los dÃas lunes, miércoles y viernes, a partir de las 09:00 h hasta las 11:00 h, porque yo trabajaba a partir de las 13:00 h en un lugar bastante apartado de mi casa.
Llegó el primer dÃa de clases y la estaba esperando a Marité en mi casa, especÃficamente en mi dormitorio. Aclaro que vivÃa con mis padres y una hermana en un departamento de 3 dormitorios y la habitación del medio era la que me correspondÃa exclusivamente. Al llegar ella a la hora señalada, la recibà y me saludó con dos besos, con su mirada y su sonrisa muy picarescas, pero mi mayor sorpresa fue la forma en que vestÃa, tenÃa puesto una miniblusa bastante escotado y que no le alcanzaban la cintura, dejando al descubierto su pancita perfectamente rectas, y más abajo tenÃa puesto una pollerita de minifaldas que le llegaban solamente hasta la mitad de su cuarto y que dejaban ver a plenitud sus piernas bronceadas de color canela y bien formadas. Estaba como para devorarla completamente.
La hice pasar a mi cuarto, en donde tenÃa una mesa de dibujo, la cual nos servirÃa para estudiar, además de una cama, un equipo de sonido y un ropero. La invité a que se sentara en la silla, traje otra silla para mà y me senté cerca suyo para comenzar con la lección. En esas horas mi madre se pasaba en la cocina muy ocupada, mi padre estaba en su oficina y llegaba alrededor del mediodÃa y mi hermana se pasaba el dÃa en la casa de sus compañeras. Al principio hacÃa como que no la miraba y trataba de concentrarme en lo que debÃa explicarle, ella no se quedaba quieta y a cada tanto me decÃa que sentÃa mucho calor, la verdad es que en ese mes el calor de repente se torna insoportable y para apaciguar un tanto el calor, encendà el ventilador de techo, pues no tenÃa acondicionador de aire y con el ruido que hacÃa difÃcilmente nos escucharÃan desde las otras habitaciones.
Luego, llegaba unos momentos en que me era difÃcil no mirarla ya que el escotado de su miniblusa permitÃa ver sus hermosos pechitos con su sujetador super sexy. Ella notaba enseguida que la comÃa con la mirada y se sonreÃa constantemente. Esta situación me excitaba de sobremanera y me daba cuenta que a ella también, pues se le notaba en la punta de su pecho porque la tenÃa bien paradito. Yo tenÃa puesto una remera bastante grande y un pantalón buzo también bastante holgado y mediante ello podÃa disimular mi erección. No intentaba hacer ni decir nada, más aún teniendo en cuenta que los primeros dÃas estudiábamos con la puerta del dormitorio abierta.
Durante toda esa mañana traté de mantener una conversación dirigida únicamente a sus lecciones, a fin de no desviarme hacia el tema que ella trasmitÃa con su sola presencia y que era sexo. Al retirarse ella me quedaba con una calentura impresionante, pero pensaba que no podrÃa ni siquiera acariciarla porque era la prima de mi novia. Casi siempre era ella la que querÃa iniciar la conversación sexual haciéndome preguntas muy personales e Ãntimas al cual yo no accedÃa a contestarla, al principio.
En uno de esos dÃas apareció ella vistiendo su miniblusa escotado y sin portasenos y haciendo juego con su minifalda, que me parecÃan cada vez más pequeños. Al verla asà empecé a dejar de lado mi condición de novio fiel y la encaré diciéndole lo bien que le quedaba su conjunto y que es difÃcil dejar de admirar sus hermosos pechos con sus pezones rosaditos y paraditos. Ella al principio se sonrojó y en enseguida se sonrió agradeciéndome por lo dicho, a la vez que se acomodaba para dejarlos ver mejor. Comencé a ser más osado todavÃa y apoyé mi mano derecha sobre su muslo izquierdo dándole un liviano masaje y le dije lo duro y suave que lo tenÃa.
El haber sentido mi mano sobre su pierna la excitó notablemente soltando un suspiro muy profundo y al mismo tiempo separó un poco mas sus piernas invitándome con ese gesto a que la acariciara un poco más arriba. Asà lo hice, levantando un tanto su pollerita para que se viera su tanguita y su muslo lleno de pequeños pelitos rubios. La visión que tenÃa era impresionante y la excitación hacÃa que ella note mi bulto entre mis piernas.
Al rato ella también puso su mano sobre mi cuarto, yo tenÃa puesto un pantaloncito de fútbol, por lo que mi erección era evidente, y la dirigió hacia mi entrepierna. En ese momento abandoné su mini y metà mi mano por debajo de su blusita y le agarré de uno de sus pechos sobándola suavemente hasta sentir que su pezón durito y levantadito como queriendo explotar. Ella no se animaba a tocarme el bulto, solamente rozaba suavemente con su palma la cabeza de mi aparato que apuntaba hacia arriba. Le pregunté si tenÃa novio y si ya tuvo relación sexual, me contestó que estaba peleada con su novio y ya hacÃa 3 semanas que no lo veÃa. También me contó que en una oportunidad, su primer novio la penetró pero en una situación no tan cómoda y a las apuronas por lo que ella no consideró como un acto sexual en toda su magnitud. Al escuchar esto, yo me dispuse a atracarla en ese mismo momento, pero lastimosamente llegó la hora en que debÃa irse.
Ni se imaginan como pasé las siguientes horas, me la imaginaba en todas las poses y por la noche ya me habrÃa masturbado como 5 veces, es que tener una carne fresca de esa categorÃa no sucede todos los dÃas.Llegó el dÃa siguiente y ya la estaba esperando nuevamente en shorcitos y remera liviana, y apareció ella vestida esta vez con un pantalón largo de hilo color rosa casi trasparente en donde se le notaba claramente su tanguita color blanco, arriba tenÃa puesto otra miniblusa y naturalmente, no tenÃa puesto sus portasenos. Al verla vestida asÃ, tragué saliva y bien serio, la hice pasar a nuestra sala de estudio, pero que esta vez no serÃa de matemáticas sino de sexo.
Al entrar cerré la puerta sin llave y nos dispusimos a repasar su lección. Esperaba el momento clave para iniciar la cacerÃa. Luego de ½ hora, le dije “descansemos un rato” y ella accedió, entonces me levanté de la silla y me senté en la cama de forma transversal mirando hacia la puerta. Ella también vino a sentarse a mi lado y me dijo “apuesto a que no te animas a llavear la puerta” y me sonrió, entonces le contesté “yo me animo, pero la que no se animarÃa sos vos” y como si nada, se levantó y llaveó la puerta con cuidado para no hacer ruido. Seguidamente se acercó y se paró delante de mÃ, yo me recosté de espaldas en la cama, mirándonos fijamente, se sentó sobre una de mis piernas con sus piernas abiertas y mis muslos tocando su entrepiernas, notando que su pantalón ya lo tenÃa humedecido. Al instante sentà que mi excitación se aceleraba y mi pija empezaba a crecer sin disimulo. Ella lo notó enseguida y pasó a recostarse al lado mÃo. Me volvà a sentar para mirarla mejor y empecé a recorrer mis manos por sus senos, primero y por sus muslos después.
Ella cerraba sus ojos y gemÃa suavemente. La agarré por la espalda y la acomodé mejor en la cama haciéndola acostar completamente. La besé en los labios casi devorándola y le metà mi lengua en su boca para alcanzar los suyos. Al rato ya estábamos con un lengüeteo desenfrenado. Ella estaba dispuesta a aceptar todo lo que yo querÃa. Con las dos manos la empecé a sacar su miniblusa y al tener delante de mà esos hermosos senos, cosa que nunca lo olvidaré, la agarré con una de las manos y con la boca comencé a succionar la punta de uno de ellos, notando como se le ponÃa cada vez más durito, mientras con la otra mano le masajeaba el otro seno pellizcándole la puntita.
Sus gemidos eran cada vez más seguidos, su pulso, al igual que el mÃo, estaba aceleradÃsimo y más aún a sabiendas que en la sala mi madre recibÃa la visita de unas amigas suyas. De repente las manos de ellas se empezaron a inquietar buscando mi bulto. Yo le seguÃa besando sus pechos por turno y luego, comencé a bajar mis besos por su pancita hasta llegar a su pantalón. ProcedÃ, inmediatamente, a quitárselos suavemente besándole en cada parte de su cuerpo que quedaba al descubierto. Sentà que con esa acción mÃa ella ya alcanzó más de un orgasmo. No decÃa ni una sola palabra, solo respiraba medio jadeando y con continuos gemidos. La desprendà de su tanguita sin apuros, disfrutando plenamente del espectáculo. Me metà entre sus piernas y haciéndola abrir me agaché para chuparle su conchita. Ella me apretaba la cabeza con ambas manos hacia su cuerpo diciéndome lo bien que lo hacÃa y de lo mucho que estaba disfrutando.
Mordisqueaba su clÃtoris y le succionaba sus labios vaginales. Estando de esa forma por varios minutos recibà en mi cara un tremendo orgasmo suyo y que me relamà bebiendo su preciado jugo. Me fregué la cara y me levanté. Me saqué mi remera y me acosté de espaldas. Ella se levantó y se arrodilló al lado de mis piernas, bajó su cabeza hacia la mÃa y me dio un beso calentÃsimo. Me dijo: ahora lo disfrutarás tú, ya lo verás. Acto seguido, me bajó el pantaloncito primero y el anatómico después, saltando de su encierro ese pájaro que querÃa volar al nido ajeno.
Una vez desnudo, se posicionó entre mis piernas y me agarró de la pija, frotándola lentamente de arriba para abajo. Acercó sus labios a la punta de mi polla y primero lo besó y luego se fue introduciendo en la boca como si fuera un verdadero helado de chocolate. Esta pequeña era una experta. Lo hacÃa tan bien que ya estaba a punto de largar. Se lo hice saber. Levantó la mirada y me preguntó: “¿No es malo el tragarse?- con un gesto de aprobación le dije – “Está bien y no te preocupes que no pasa nada”. Nunca tuve una descarga igual, le llené de semen y ella hasta tosÃa de la cantidad que le pasaba por su garganta, pero no soltó en ningún momento mi pija y se lo tragó todito. Al sacar mi aparato de su boca, me lo dejó reluciente tal cual como lo habÃa metido, sin rastro alguno de semen. Qué orgasmo jefe que me ligué, esto fue de primera división. Sensacional y lo mejor de todo es que recién empezaba. Se levantó y nuevamente empezó a fregar mi aparato con su mano y me dijo – “Me gusta su tamaño y ¡lo quiero sentir dentro mÃo!”. Yo no decÃa nada, solamente esperaba a que mi pija se ponga tiesa. No tardé mucho en volver a estar a punto. Ya nomás la acosté boca para arriba. Me puse nuevamente entre sus piernas y me agaché para relamerle nuevamente esa preciosa conchita que esperaba ansiosa a su taladro. Luego le hice pasar la cabeza de mi pija por toda su abertura y al sentir que la tenÃa bien lubricado la empecé a meter la cabeza suavemente, pues la querÃa disfrutar al máximo.
Ella se contorneaba y se movÃa para atrás pidiéndome: “Por favor mételo ya”. “Tranquila mi putita vamos entrando suavemente” – decÃa yo. “Por favor, ya no aguanto” – me replicaba. Continúe en forma lenta metiendo y sacando, hasta que lo metà todito. Ella suspiró y comenzó a moverse como enloquecida. Yo al mismo tiempo la empecé a mordisquear la oreja, le introducÃa mi lengua en el oÃdo. VeÃa como se le ponÃan los pelitos de punta. Le besaba en el cuello dándole chupaditas, pero tratando de no dejarle marcas en la piel. Luego procedÃa por su boca chupando también sus labios y su lengua. Ella me apretaba con sus manos mis nalgas con el vaivén del mete y saca de una forma salvaje. Me pedÃa- “No pares ahora, sigue, sigue asÃ, ok, ya viene, ya viene, sÃ, sÃ, sÔ Y sentà sus uñas clavándome la espalda, a la vez que se iba relajando con movimientos tipo espasmos. Yo aún no llegué a terminar y como ella ya estaba relajada, le dije que se volteara – “En esta posición voy a acabar más rápido” – le dije.
Ella accedió y primero metà toda mi cara entre sus nalgas para chupar su botón negro, la ensalivé con la lengua y después con sus jugos que corrÃan aún por la entrada de la conchita. Le metà un dedo y me dijo – “Me va a doler”. Le dije que le picarÃa al principio pero que después le pasarÃa y le darÃa un placer inigualable. “Te prometo que lo hago suavecito y si no te gusta lo suspendemos, ¿ok?”- le aclaré. “Bueno” – contestó.
Mojé mis dedos con mi saliva y lo introduje en la cola. De manera cuidadosa le fui metiendo, primero un dedo y luego dos dándole giros para que se acostumbre al grosor. Saqué mis dedos y mojé la cabeza de mi pija con sus jugos y con un poco de saliva y lo coloqué a la entrada del culo. Empecé a forzar de manera suave y progresiva. “Uuuyyyy, esto está que arde” – me decÃa, mientras seguÃa avanzando. Cuando le metÃa unos centÃmetros me quedaba quieto y asà sucesivamente hasta llegar al fondo. “¿Ya está?” – me preguntó. “Ahora vas a sentir lo mejor” – le contesté. Y retrocedà un poco y avancé con todo. “Aaahgg” – le escuché gemir. Pasé a tocar su clÃtoris con una mano y con la otra le pellizcaba la punta de su tità (tetas).
Acto seguido procedà con el mete y saca hasta sentir mis huevos golpearse contra su nalga. GemÃa, gesticulaba, me pedÃa, al principio, que parase, pero con el correr de la acción me pedÃa que lo haga más fuerte. Con el bamboleo me corrà de forma espectacular y le llené su desagüe anal con toda mi leche. La apretaba contra mà con fuerza hasta que se me salió la última gota de semen. Jadeante y cansado de tanto ir y venir, todo sudoroso. Se acostó y me salà de adentro. Le di la vuelta y me tiré a besarla nuevamente en la boca.
Me acosté al lado de ella abrazándola y pasando nuevamente mis manos por todo su cuerpo, empezando por sus espaldas, sus nalgas, sus muslos, su entrepierna, la abertura de su conchita, sus vellos púbicos, su pancita hasta llegar a sus senos. Le dije – “Eres una chica fenomenal y lo que hemos realizado, nunca lo llegué a hacer con otra, incluyéndole a tu prima”. Me besó en la boca de forma dulce y me dijo – “Yo nunca lo hice de ésta forma con nadie y ahora sà sé lo que es hacer el amor, me encantó que me hayas enseñado todas estas cosas. Sin duda eres el mejor profesor que he tenido. Ah, y no te preocupes que de mi parte jamás se va enterar mi prima de esto. Este será nuestro secreto y si volvemos a tener otra oportunidad yo no lo desaprovecharé”.
Después de vestirnos, ella se fue muy contenta. No sé si habrá entendido sus lecciones de matemáticas, pero estoy seguro que sobre sexo ya está muy avanzada. Al terminar sus exámenes se fue a vivir con otros parientes y nunca más la he vuelto a ver. Espero que les haya gustado.
Autor: Cduarte
Aún no hay comentarios
Canal RSS de los comentarios de la entrada | URL para TrackBack
Debes iniciar sesión para hacer comentarios.