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Cogida en el microbús

9 de noviembre de 2009

Con una mano seguía guiando su tremenda pija en la entrada de mi culito y con la otra me tomó fuertemente del pelo y me dijo: te prometo que te la voy a poner despacito. Me calmé. Abrí todo lo que pude mis cachetes y la dejé entrar mientras mordía el suéter que tenía como almohada. Primero la cabeza abriéndose paso entre mis paredes y enseguida un cuarto más de su miembro.

Me llamo Viviana y he relatado otras experiencias en esta misma página. Lo que voy a relatar me pasó cuando recién empezaba a estudiar derecho en Buenos Aires y viajaba seguido a mi pueblo, Santa Rosa, en la provincia de La Pampa, Argentina.

Un viernes al salir a la nochecita de la facultad me fui con mi bolsito, que ya había preparado, a la estación terminal de ómnibus de Retiro. Saqué pasaje en un micro que paraba mucho en la ruta, pero era el primero que salía y la verdad es que no quería estar esperando mucho en la estación, lo que quería era subir al micro y dormir porque hacía varias noches que no lo hacía preparando exámenes.

Mientras esperaba se me acercó un chico muy simpático y buen mozo que me empezó a hablar: que iba a Toay (queda unos kms. antes que Sta. Rosa) a hacer un trabajo, que si conocía a donde él iba, que era ingeniero agrónomo, que vivía solo y otras cosas que no recuerdo, porque la verdad es que no me interesaba. Yo lo escuchaba como a tantos que se acercan a hablar por no cortarle el rostro, total, en un rato no lo vería más, pero no le daba mucha bolilla porque estaba muy cansada.

Apenas subí al micro me senté en el fondo, en un asiento para dos que ocupé yo sola porque había poco pasaje a esa hora. Apoyé la cabeza en la ventanilla, me acomodé de costado y me dormí. Al rato prendieron la calefacción y tuve que sacarme el suéter que aproveché para usarlo de almohada y las medias de nylon y volví a dormirme. Casi enseguida, entre sueños, comencé a sentir un inmenso placer, sentía caricias en mi cuerpo y las incorporé al sueño: estaba a orillas de un lago sola, desnuda y el sol y el viento como envolviéndome acariciaban todo mi cuerpo. Era realmente muy placentero, gozoso, después de muchas noches durmiendo apenas era como estar en el paraíso.

Entreabrí los ojos y vi que era el chico que me había estado hablando antes de subir. Se había sentado a mi lado y me estaba acariciando la cola y el interior de los muslos. Seguí haciéndome la dormida porque me gustaba y sobre todo, no quería salir de mi sueño. Quería detenerlo, pero la verdad es que no tenía fuerzas y además me gustaba. Mucho más cuando siguió frotando sus manos suaves pero firmes por encima de mi tanguita. Ya estaba mojada (debo confesar que me mojo enseguida y más cuando la situación es así de extraña) y, sin abrir los ojos, me corrí la tanguita para facilitar su tarea, tomé su mano y la puse en mi conchita guiándola para que me diera más placer.

El abrió mis labios y yo guié su mano hasta mi punto apenas comienza el tajo y para que me masajeara en redondo como me gusta. Siguió así un rato masajeando y metiéndome los dedos en la conchita que ya estaba empapada hasta que tuve un orgasmo. Medio dormida como estaba y sobre todo satisfecha, aún tuve fuerzas para recompensarlo. Bajé la cremallera de su jeans y sin mirar agarré su miembro. Era una verga tremenda. Ahí abrí los ojos para contemplarla. Ya estaba completamente dura y noté que su tamaño era descomunal. La saqué afuera del pantalón y comencé a masturbarlo por un rato con las dos manos.

El me tomó de la cabeza y empujó hacia abajo, así que me agaché, me la metí en la boca con esfuerzo y comencé a chupársela. La tenía agarrada con mis dos manos y pasaba mi lengua a lo largo del tronco desde los huevos hasta la cabeza que ya había salido de su envoltorio. El hacía fuerza para que yo me la engullera, pero me atoraba por su tamaño. Solo alcanzaba a meterme la cabeza en la boca y seguía pasando la lengua y pajeándola con mis manos. La tenía delante de mis ojos y no podía menos que relamerme ante tamaño pedazo de carne dura y reluciente.

Estuve así un rato largo pero se ve que no acababa fácil. Yo estaba muy cansada y satisfecha así que le pedí perdón y me acomodé para seguir durmiendo. Se puso como loco: -No me vas a dejar así, que te crees putita, te voy a llenar la ropa de leche, te voy a acabar encima, me dijo tirándome del pelo. Le dije que estaba muy cansada que me perdonara, que me dejara dormir un rato y le prometí que después seguía. Me contestó furioso que de ninguna manera, que no iba a quedarse así. Me ordenó que me quitara la bombachita en un tono que me asustó. Me la quité y la dejé caer en el piso.

Me tomó de la cintura con sus potentes brazos y me sentó encima de su verga y la fue acomodando hasta que logró clavármela en la conchita. Como estaba tan dura y yo tan mojada entró enseguida. Me volvió a volcar contra la ventanilla, me tomó por los hombros y me embistió con furia. Cada embestida me hacía golpear contra el asiento. Estuvo un rato así y yo volví a calentarme pero de pronto se detuvo.

Sin decir palabra me la sacó. Yo no entendí hasta que vi que se mojaba los dedos con su saliva y me los metía en el culito. Le dije no, pará, qué vas a hacer. Todo lo que alcanzó a decir fue cállate puta de mierda, ya vas a ver y empecé a sentir que trataba de embocármela por el culo. Entré en pánico recordando su tamaño y me resistí.

Pero fue inútil. Con una mano seguía guiando su tremenda pija en la entrada de mi culito y con la otra me tomó fuertemente del pelo y me dijo: va a ser mejor que cooperes si no te va a doler más todavía; te prometo que te la voy a poner despacito. Me calmé. Abrí todo lo que pude mis cachetes y la dejé entrar mientras mordía el suéter que tenía como almohada. Primero la cabeza abriéndose paso entre mis paredes y enseguida un cuarto más de su miembro.

Fue un segundo, una vez que entró la volvió sacar y me la metió toda de un saque.

Creí que me moría, mezcla de dolor y placer. Fue una breve cabalgata hasta que descargó una catarata de leche caliente dentro mí culito ardido y me hizo acabar otra vez. Cuando dejó de chorrear me dijo gracias mientras guardaba su enorme verga dentro del pantalón y se volvió a su asiento. Yo fui al baño a limpiarme y a ponerme nuevamente la bombachita y acomodar mi ropa, volví a mi asiento y dormí como un bebé hasta llegar a destino.

Esa fue la ida, la vuelta fue mucho más heavy, pero la voy a contar en otra oportunidad.

Autora: Viviana

Y ahora a bajar un buen video y a gozarla… Clika aquí http://www.videosmarqueze.com/ no te lo prives.

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Cogida en el microbús, 7.4 out of 10 based on 5 ratings
  
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1 comentario »

  1. pepiton dice:

    hola me encanto tu relato me gustaría saber cuales mas tenes….
    besotes….

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