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COGIENDO CON MI TIA JULI

13 de octubre de 2007

Cuando tenía 18 años de edad tuve una experiencia que jamás podré olvidar. Era verano y me encontraba pasando unos días en casa de mi tía, ya que mis padres se habían ido de viaje. Mi tía tenía unos 40 años, aunque no los aparentaba y estaba aún soltera. Tenía un culo de infarto, de aquellos que ves pasar por la calle y te quedas mirando embobado. No era muy alta, pero era muy linda y le gustaba ir siempre bien vestida y ceñida, supongo que para que los hombres le miraran. Yo siempre me había fijado en ella, por lo menos desde que recuerdo, y últimamente cada vez me fijaba más descaradamente, hasta el punto que ella se daba cuenta de que la miraba con ojos de vicio, aunque nunca me decía nada e incluso a veces sonreía cuando me descubría mirándole el trasero.

Día 1:Después de comer, me puse a ver la tele mientras ella recogía la cocina. Salió de la cocina con la escoba en la mano, para barrer las posibles migas que hubieran caído al suelo. Llevaba un pantaloncito tejano con las piernas recortadas a tijera, y aunque no se veía nada, si se agachaba se empezaban a intuir sus nalgas. Mientras me daba la espalda para barrer, pude contemplar de reojo su culo, o mejor dicho su culazo. Cuando se inclinaba hacia delante, casi se veía su culo. Yo me dejaba caer hacia atrás en el sofá, buscando poder ver aquello. Ella me miraba y se reía, diciéndome que me iba a caer al suelo. Mi polla empezaba a despertar con ese espectáculo. Cuando acabó salió del comedor y volvió al rato.

Se sentó en la silla, a dos metros de donde estaba yo. Había traído un pintauñas, y se disponía a pintarse las uñas de los pies. Cuando subió la pierna para recostarla sobre el asiento y así poder alcanzar a pintarse, pude ver cómo desde mi posición se veía perfectamente su entrepierna. Su pantalón era tan corto, que se podía ver perfectamente su ropa interior de color oscuro. Yo me puse colorado al momento y retiré la vista hacia la tele. Ella notó que me puse nervioso y sonrió mientras me miraba. Cuando terminó de pintar uno de sus pies, me pidió si le podía hacer un favor.

-¿Puedes soplarme en las uñas? Es que sino tardan mucho en secar, y no quiero manchar nada.

Yo le dije que sí, que no me importaba. Me acerqué a ella y me puse de rodillas. Le empecé a soplar mientras le miraba a los ojos para ver si lo hacía bien. Entonces ella movió la rodilla y dejó a la vista su entrepierna. No podía creerlo, pero no era ropa interior oscura lo que había visto hacía un momento, sino su coño rasurado. Tenía una rajita perfectamente depilada, como la de una niña. Me puse muy nervioso y giré la vista hacia sus pies mientras ella se reía.

-Lo haces muy bien, seguro que lo has hecho antes.

-No, nunca lo había hecho, de verdad. Entonces ella se acercó y me dio un beso en la cara.

Yo estaba muy excitado por aquello, pero fui incapaz de hacer nada al respecto. El resto de la tarde la pasamos jugando a cartas en casa. Ella dejaba que le mirara la entrepierna y el culo haciéndose la disimulada, como si no me viera, y un par de veces la pillé mirando mi entrepierna, que estaba abultada como nunca. Por la noche, al acostarme, me masturbé con locura, y pude oír o quizá imaginar, un jadeo que venía de la habitación de mi tía.

Día 2: Al levantarnos por la mañana, ella me dijo que si no le importaba acompañarla a casa de una amiga suya, Laura.

-Tiene un hijo de tu edad, así que seguro que os hacéis amigos.

Yo le dije que sí, que no me importaba. Salimos una hora después, ella se había puesto un pantalón claro muy ceñido, marcando el tanga que llevaba. Yo al verlo ya empecé a ponerme caliente, y el día sólo acababa de comenzar.

Cuando llegamos a casa de Laura, abrió ella la puerta. Era una mujer de la edad de mi tía, y según me había explicado de camino

a su casa, se había separado hacía ocho años. Era una mujer muy atractiva, con mucho pecho y un culo de infarto, que pude ver cuando se giró al cerrar la puerta. Las dos andaban delante de mí, así que podía mirar aquellos culos, no sabía cuál era más apetecible. Iba absorto mirando, cuando Laura se giró para decirme algo. Vio perfectamente cómo le estaba mirando el culo, pero ella no dijo nada.

-Mi hijo y dos amigos suyos están en esta habitación. Abrió la puerta y ellos se callaron de golpe.

-Espero no interrumpir nada chicos. Os presento a mi amiga y su sobrino. Ellos se levantaron y le dieron dos besos cada uno a mi tía mientras la miraban.

-Hola chicos. Les dije mientras levantaba la mano, mientras tanto, mi tía y su amiga salían de la habitación.

-Hola. Respondieron todos. Los chicos eran todos de mi edad, así que pronto hicimos amistad.

-¿Qué estáis haciendo?. Les pregunté.

Ellos se miraron y me dijeron.

-¿Se puede confiar en ti verdad? Me dijo el hijo de Laura, Pedro, que era el más bajito y gordo de todos.

-Claro que sí, ¿por quién me tomáis, por un chivato? -Tranquilo, no te ofendas, pero queremos estar seguro de que no dirás nada a nadie.

-Te has fijado en Laura. Dijo uno de los amigos de Pedro.

-Sí, ¿qué pasa? No quise decir que estaba rebuena delante de su hijo.

-Estábamos hablando lo bien que se ve con ese pantalón. ¿Te has fijado? Mirando a Pedro dije: -Sí, la verdad que se ve muy bien.

-¿Sólo muy bien? Mi madre tiene un culo que vuelve loco a todos los hombres. Siempre la piropean por la calle, incluso aunque vaya con ella.

-Les estaba contando a los chicos. Proseguía Pedro. Que cada vez la veo más provocativa por casa.

Ella desde que se separó de mi padre no ha vuelto a salir con un hombre, y ahora le veo cada vez más necesitada, o al menos eso creo.

Yo no entendía cómo Pedro podía hablar así de su madre, y más delante de nosotros. Pero como a él no parecía importarle, seguí el juego.

-La verdad que Laura tiene un culo impresionante. Le dije.

-Te quedas corto, es una mujer de infarto. Dijo uno de los chicos.

-Por cierto, tu tía tampoco está nada mal. Dijo Pedro.

-Pues la tenían que haber visto ayer. Y les expliqué lo que había pasado por la tarde, exagerando un poco más la cosa. Al momento de haberlo explicado, me arrepentí de haberlo hecho, pero ya era demasiado tarde.

-Realmente, tienes unos culos muy apetecibles. Con gusto me las cogería a las dos. Dijo uno de ellos.

-No te pases, que estás hablando de mi madre. Además, si alguien tuviera que follar aquí sería yo, que es mi casa. Ustedes a la cola chicos.

Estuvimos un rato charlando sobre aquello y poco a poco fuimos calentándonos. Decidimos hacer un juego. Teníamos que ir los cuatro al comedor, donde estaban ellas, y con cualquier excusa, tocar el trasero de una de ellas. El primero que lo consiguiera ganaría la apuesta. Salimos los cuatro a la vez camino del comedor, pero ellas no estaban allí. Escuchamos voces en la cocina, así que nos acercamos sin hacer ruido. Entonces pudimos escuchar lo que decían.

-Pues sí, como te decía, mi sobrino estuvo ayer toda la tarde mirándome el culo y yo estaba como loca de caliente. No me atreví a hacer nada, pero sé que a él le hubiera gustado probar mi trasero.

-Es normal, tienes un culo muy bien puesto.

-Tú también tienes un culo que seguro que vuelve loco a los hombres.

-Sí, es cierto, y más de una vez he sorprendido a mi hijo espiándome a mis espaldas.

-¿Tu hijo? ¿Y tú has hecho algo? -No, no he hecho nada, pero te mentiría si te dijera que no lo he pensado más de una vez.

-Veo que estos chicos están muy necesitados. Continuó mi tía.

-Tanto hablar de esto me está subiendo un calorcito que ni te cuento.

-Jajaja, a mi también.

-Oye, quieres que vayamos a provocar a los chicos, será divertido ver sus caras de excitación.

-Ummm, me parece bien.

-Pero espera, será mejor que nos quitemos la ropa interior, así facilitará más las cosas. Dijo Laura. Y le empezó a bajar los pantalones a mi tía. Ella reía mientras lo hacía. Luego le quitó el tanga y le dio un beso en su rajita. Mi tía puso cara de haberle gustado y

luego las dos rieron.

-Ahora me toca a mí. Dijo mi tía. Se puso de rodillas y le empezó a manosear el culo con una mano mientras con la otra le desabrochaba el pantalón.

Laura se reía mientras lo hacía. Ella se dio la vuelta, dejando su culo delante del de mi tía. Cuando le bajó los pantalones, la tía le metió la lengua por el culo, moviéndola dentro de ella. Laura dejó de reír y empezó a gemir, mientras con la mano obligaba a la tía a que le metiera más adentro su lengua.

-Ohh, qué bien lo haces, me estoy poniendo muy caliente.

-Umm, siempre quise probar tu culo Laura, he de reconocer que siempre me había fijado en él.

- Yo también he pensado alguna vez en tu culo, Juli, pero nunca me atreví a confesarlo.

Las dos se levantaron y se pusieron los pantalones. Los chicos salieron disparados para su cuarto, intentando hacer el menor ruido posible. Estaban los cuatro calientes al haber oído aquello y sus pollas les correspondían de igual forma. Sabían que aquella era una ocasión inmejorable, pero no sabían si la cosa llegaría hasta el final o por el contrario sería un simple juego de niños. Los cuatros nos sentamos en el sofá, con las piernas cruzadas para disimular nuestros paquetes. Entonces aparecieron Laura y mi tía por la puerta. Se marcaban claramente sus rajas en el pantalón, se los habían subido adrede para que sus rajas quedasen perfectamente dibujadas.

-Hola chicos, estamos las dos muy aburridas, ¿quieren que hagamos algo todos juntos? Las dos podían ver cómo nuestras miradas se dirigían hacia sus coños. Ellas se miraron y sonrieron alegremente.

-¿Y a qué queréis jugar? Les preguntó Pedro mientras se tocaba involuntariamente la polla con la mano.

Ellas advirtieron que los cuatro estábamos empalmados, y eso les hizo ponerse más calientes. Entonces las dos se pusieron delante de nosotros. Laura llevaba de la mano a mi tía, indicándole donde se tenía que colocar. Laura se giró y abrió la puerta del mueble que había detrás de ellas.

-Hay por aquí una baraja de cartas, creo.

Los cuatro dirigimos la mirada al culo de Laura. Era impresionante, como no llevaba ropa interior, se le marcaba todo. La tía vio cómo mirábamos descaradamente el culo de Laura, entonces Pedro no pudo resistirlo más, se sacó su polla fuera del pantalón y se quedó mirando a mi tía. Ella no podía creer lo que Pedro estaba haciendo. Entonces, como si estuviera hipnotizada, aceptó la invitación que le ofrecían y se arrodilló para mamar aquella polla. Ella se la comía como loca, y nosotros envidiosos, sacamos también las nuestras al exterior. Laura se giró con una baraja en la mano.

-Ya le encontré. Entonces vio como Juli le estaba mamando la polla a su hijo y nosotros estábamos todos con la polla en la mano.

-¿Creo que no quieren jugar a las cartas verdad chicos?

Y se acercó hacia mí, que estaba en la punta opuesta del sofá.

Se puso de rodillas, y le guié la cabeza hasta mi polla. Ella abrió la boca con gusto y engulló entera toda mi pija. La mamaba como una perra en celo.

Mi tía por su parte iba mamándosela también al que se sentaba al lado de Pedro, y no quitaba ojo del resto de pollas. Laura cambió de polla, comiéndose la que tenía al lado mío. Las dos mamaban como locas y nosotros estábamos en la gloria. Por un momento dejaron de mamar las pollas, y empezaron a besarse las dos. Se pasaban la lengua, mientras continuaban pajeándonos. El ambiente se estaba calentando cada vez más y nadie sabía cómo iba a acabar aquello.

-Yo también quiero probar cómo la chupa Juli. Dijo el que tenía al lado. Así que ella se colocó delante de él y le propinó una buena mamada.

Laura estaba ahora mamándosela al chico que estaba más cerca de su hijo, sin poder dejar de ver cómo su hijo se la meneaba. Yo miraba a Pedro cómo él se fijaba en su madre, cómo se la chupaba a su amigo y el culazo que tenía. Mi tía sin previo aviso empezó a meneármela y luego se acercó a mí y se la metió en la boca.

-Estaba deseando poder mamar tu polla, ayer estaba muy caliente sobrino.

Le hice que se la tragara nuevamente, obligándole a tragarla entera. Mientras ella me la iba mamando, los tres vimos c&oa

cute;mo Laura empezó a menear la polla de Pedro, sin dejar de mamársela al otro chico. Como Pedro no puso impedimento alguno, se arrodilló ella delante de Pedro y empezó a mamarle la polla. No podíamos creerlo, estaba mamándole la polla a su propio hijo. Estuvieron un rato así hasta que dijeron:

-Bueno chicos, ya tienen sus pollas apunto, ahora utilícenlas como crean conveniente.

El chico que estaba a mi lado se situó detrás de mi tía. Con la mano situó su polla en su culo y la empujó de un tirón. Mi tía gritó de dolor al meterla de aquella manera. Justo cuando le iba a decir algo al chico, yo le hice bajar la cabeza hacia mi pija y le invité a tragarse mi polla nuevamente.

-No pares de chuparla perra. Le dije a mi tía en el oído.

Ella me miraba a los ojos mientras intentaba gemir de dolor. Le hacía subir y bajas la cabeza para metérsela entera en su boca. El chico que estaba situado tras ella, cada vez bombeaba con más fuerza, haciendo con cada sacudida que mi tía se echara encima de mí. Entonces escuché a Laura gemir como loca. El otro chico se había situado detrás de ella y le estaba petando el culo mientras ella se la mamaba a su hijo. Juli no pudo resistirse a mirar la situación, y pude observar una expresión del placer mientras miraba cómo su incestuosa amiga se la mamaba a su hijo.

Estaban las dos como locas. Mi tía quiso notar mi polla en su culo, así que se dio la vuelta para que la enculara yo. Me puse detrás de ella y le metí mi polla mojada en su culo. Mientras le petaba el ojete, los dos amigos de Pedro se intercambiaron las posiciones. Se acercó el que le petaba el culo a Laura con la polla en la mano y se la ofreció a mi tía. Ella no dudó en tragarla directamente, aún sabiendo que venía del culo de su amiga.

Se le veía como loca comiéndole la polla al chico y yo me volvía loco de ganas de probar también aquello. Laura había visto como la tía se la había mamado sin importarle que hubiera estado en su culo y eso le hizo subir aún más su temperatura. Laura seguía mamándola a su hijo, mientras el otro chico le continuaba petaba el culo con fuertes sacudidas.

Estuvimos unos momentos así, hasta que la amiga de mi tía se levantó y se arrodilló justo al lado del culo de mi tía. Le separaba las nalgas a mi tía con ambas manos y colocó su boca abierta al lado de las nalgas de la tía. Aquello era una invitación para entrar en su ardiente boca. Así que saqué mi polla sin pensarlo dos veces y la acerqué un poco a la boca de Laura, para ver cómo reaccionaría ella. Ella no dudó ni un instante en ir a buscar mi polla con su boca, mamándola sin llegar a tocármela con las manos. De una sola vez la metió en su boca y la saboreó mientras la mamaba.

Mi tía vio lo que ella hacía y se puso como loca. La volví a meter nuevamente en el culo de mi tía. Notaba cómo ella hacía fuerza con su culo, de esa forma lo notaba más cerrado. Laura ahora pasaba la lengua por mi polla, mientras entraba y salía del culo de Juli. Ella sonreía, hasta que su hijo se puso detrás de ella y la empezó a coger en el culo. Al girarse vio como era su hijo, y no el amigo el que le hacía el culo. Se encendió al verle dándole por culo con tantas ganas.

Saqué mi polla del culo de Juli, y salió algo marrón, decidí igualmente dársela a mamar directamente a Laura, ya que no había visto que había salido sucia. Le giré la cabeza hacia mi polla, y le hice que la tragara entera. No tardó ni un segundo en notar el sabor de mi polla. Mi tía Juli había visto cómo había salido de su culo, y disfrutó viendo como Laura la estaba mamando sucia. La amiga de mi tía intentaba sacarse la polla de la boca, pero yo no le dejaba hacerlo. Le obligué a mamarla de aquella manera, hasta que estuvo limpia.

-Oh, tu polla ha salido sucia. Me has hecho comerla sucia cabrón. Me dijo cuando le solté la cabeza.

Entonces se acercó su hijo con la polla en la mano. También estaba manchada. Ella no sabía que hacer. Como era incapaz de moverse, su hijo le llevo la cabeza hacia su sucia polla y le obligó a mamarla así.

-Oh, chúpala bien puta. Le decía a su madre. Ella estaba muy excitada y se dejó llevar.

-¿Te gusta como tu madre

te limpia la polla? Lo decía con la cabeza mirando hacia arriba, con la vista clavada en la cara de su hijo.

Ella tenía los labios marrones, un recuerdo de aquella mamada. Entonces se relamió, comiendo todo lo que había en sus labios. El hijo al verlo, le obligó nuevamente a mamarla así. El resto, seguimos aquel juego. Penetramos el culo de ambas y le dábamos a comer a Laura y a Juli.

Cuando salía una polla muy sucia, ellas se ponían como locas al ponérselas delante de sus bocas, se la quedaban mirando y finalmente la empezaban a mamar por la parte más sucia. Laura estaba como loca, y mi tía se moría cada vez que veía cómo mamaba una polla que había salido de su culo. Laura comía todo lo que le dábamos, no rechistó ni una sola vez. Al principio nosotros le poníamos las pollas delante para que se las comiera, pero después de un rato era ella la que iba a buscar aquellas pollas manchadas.

-Chicos, no se olviden de mí. Decía mi tía, que era la que menos pollas sucias mamaba.

Ahora todas nuestras pollas salían del culo con dirección a la ansiosa boca de Juli. Las primeras veces que entraban pollas en su boca, casi vomita, pero poco a poco se acostumbró a mamarlas así, hasta el punto de provocarnos para que continuáramos haciéndolo.

-Oh chicos, me están convirtiendo en una cerda. Dijo mi tía, que volvía a tener otra polla, con recuerdo del culo de Laura, por mamar.

-Come puta, haz que mi polla quede limpia. Ella la metía entera en su boca, mientras babeaba sin parar, haciendo desaparecer cualquier resto del culo de Laura o del suyo propio de mi polla.

-¿Te gusta ver cómo te como esa polla sobrino? -Me encanta tía, pero no pares de comer mi polla.

Ella la continuó mamando, mientras le seguían perforando el culo.Después de continuar con aquel juego unos minutos, situamos a las dos en el centro de la habitación de rodillas, con la boca abierta y juntas la una de la otra. Los cuatro empezamos a corrernos, inundando sus bocas y caras de leche. Ellas se peleaban por introducirse la mayor cantidad de leche en sus bocas, robándoselas mutuamente de la cara con sus lenguas viperinas.

-Bebed leche putas, no dejéis ni una gota.

Dijo el hijo de Laura. Ellas bebieron todo lo que cayó en sus bocas y luego se morrearon, pasando los restos de leche a la otra. Nosotros disfrutábamos viendo aquel espectáculo, mientras dejábamos caer las últimas gotas de leche sobre ellas. Las dos continuaron besándose durante un buen rato, ofreciéndonos un excitante espectáculo. Al rato las dos se levantaron y se fueron a duchar.

Salieron desnudas de la habitación camino del baño, pasando delante de las puertas del balcón. Yo no sé si había allí alguien mirando, pero en caso de que hubiera habido alguien, hubiera disfrutado de ver a dos hembras impresionantes con sus caras llenas de leche. Los chicos y yo nos quedamos allí comentando lo que habíamos hecho. Prometimos que no diríamos nada a nadie, pero que aquello lo tendríamos que volver a repetir.

Autor: Principiantex

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