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Como me cogí a mi prima

28 de mayo de 2009

Mi verga recuperó la dureza con las caricias, así como estábamos me dijo muy despacito y al oído: ¿Me vas a coger otra vez primito? Todas las que pueda, le dije. Y ella se levantó lo suficiente como para que le entre otra vez la pija, se la ensartó muy lentamente, gozando de cada milímetro. Me decía: Que linda verga tenés hijo de puta, me encanta.

Esto sucedió hace un par de días atrás, el sábado 9 de mayo. Mi prima tiene 24 años, madre soltera de dos niños, de distinto padre, ¡je!

Yo tengo 23, vivo con mi madre y mi tía, la madre de mi prima. Ella acaba de separarse de su última pareja, padre de la niña, y estaba bastante deprimida, por lo que invitó a un par de amigos a comer unas pizzas en su casa.

La verdad es que no tengo mucha onda con ella, pero de pura casualidad, estaba ella en mi casa saludando a su madre, y me invitó, pidiéndome además que le ayude a hacer las pizzas. Cierto es que cuando estaba por soltar una excusa cualquiera para no ir, mi madre dice que me gusta cocinar, y que me salen muy bien las pizzas (cosa que es cierto) Así es que no tuve más remedio que ir.

El sábado en cuestión, fui con la única remota esperanza de que vaya alguna amiga buena y yo ligase algo, que ya me estaba haciendo falta. Cuando llegué, ella estaba con un vestido un poco por encima de la rodilla, nada despampanante, pero que le queda bastante bien. No tiene un gran cuerpo, tiene algún kilito demás, pero al menos todo está firme.

Para mi decepción, solo una amiga fue, y dos chicos más. La chica dijo que se iba temprano porque la pasaba a buscar el novio para ir a bailar, así que me dije que me iba a acabar toda la cerveza para pasar el mal sábado que me presagiaba. Los dos niños se fueron a la cama temprano y yo a cocinar. Comimos las pizzas con mucha cerveza, y cuando pasó el novio de la amiga a buscarla, los dos chicos aprovecharon para irse también así no tendrían que llamar un taxi. Mi prima me dijo a mí, ¿vos no te vas a ir no? Es temprano todavía, quedate un rato más porfi…

Las ganas de aprovechar yo también que tenía, pero bueno, me quedé. Seguimos tomando cerveza, y ella prendió un porrito que tenía guardado. Lo fumamos, nos reímos de pavadas, en fin, lo usual en estos casos.

A eso de las 4 de la mañana, le dije que me iba y ella me empezó a agradecer:

-Gracias primito por haber venido, y gracias por quedarte y no dejarme sola. Entonces me abrazó, un abrazo largo mientras repetía los agradecimientos.

La verdad es que sólo una vez, una navidad que estaba con una pollera cortita, y yo pasado de alcohol, me había fijado en sus piernas, y eso había sido todo. Pero el alcohol, el cigarrillo, la situación… en fin, se me empezó a poner dura la pija, y ella no me soltaba, tenía que notarlo, la tela del vestido era muy ligera.

Abrazada como estaba, me da un beso en la mejilla, vuelve a poner la cabeza en mi pecho y mi verga crecía cada vez más. Nos quedamos callados uno o dos minutos, siempre abrazados, parados en el comedor. Se separa un poco y me vuelve a besar en el mismo lugar, una, dos veces, muy lentamente, una tercera más cerca de la boca, se separa, nos miramos, y nos empezamos a besar ya sin más remilgos.

Comenzamos con un par de besos suaves, para, de a poco, ir sacando las lenguas, y metiéndolas en la boca del otro. Las manos, por su parte, hacían lo suyo. Las de ella me acariciaban la nuca y el cuello, y las mías, bajaron de su espalda a la cintura y de ahí a su culo. Ella empezó a gemir suavemente y su lengua ya buscaba más calientemente la mía, mientras empezaba a frotar su pubis contra mi verga, que ya estaba que reventaba.

Lentamente fui subiendo su vestido y a acariciar su culo, le pasé el dedo mayor por toda la raja, justo entre medio de los cachetes, y ella soltó un suspiro ya más fuerte. Le empecé a besar el cuello y su mano izquierda me bajó el cierre del Jean para sacar mi pija fuera y comenzó a subir y bajar la mano muy lentamente.

Estuvimos así unos momentos y yo ya estaba por acabar, así que le dije que pare, lo que ella mal interpretó, pensó que no quería seguir, y, al mismo tiempo que me volvía a comer la boca, me dijo: No me vas a dejar así primito, ahora estoy toda mojada. Entonces se arrodilló y me la empezó a chupar. Traté de aguantar, pero no fue mucho, le dije que pare, que estaba por acabar, entonces se levantó, la llevé hasta la mesa, la senté en ella y le saque la tanga. Ella me decía:

-Dale primito, cogeme, cogete a tu prima que está caliente.

Ella misma se puso la cabeza de mi pija en la concha, y se la metí despacio y muy fácilmente. Estaba empapada de la calentura. Comencé a cogerla, era claro que no íbamos a durar mucho con la calentura que teníamos. Ella me agarró del culo y me atrajo más hacia ella, comenzó a gemir cada vez más y tuvo un orgasmo, conteniéndose para no gritar para no despertar a sus hijos. Yo no quería acabarle adentro y se lo dije, así que me salí, y ella me lo volvió a chupar. Le dije: -¡Acabo! ¡Acabo!, me sonrió con la verga en la boca y siguió chupando. Le solté toda la leche acumulada que tenía y ella se la tragó toda.

Yo me senté como estaba, en una silla, y ella se montó arriba mío y nos quedamos abrazados sin decir nada.

Al cabo de unos momentos, se retiró un poco, me miró, nos sonreímos, me dio un beso en la boca y me dijo: Que rica lechita que tenés, me encantó. Yo no dije nada, seguimos besándonos un rato y mi verga recuperó la dureza con las caricias, así como estábamos me dijo muy despacito y al oído: ¿Me vas a coger otra vez primito? Todas las que pueda, le dije. Y ella se levantó lo suficiente como para que le entre otra vez la pija, se la ensartó muy lentamente, gozando de cada milímetro. Me decía: Que linda verga tenés hijo de puta, me encanta.

La verdad es que no es muy larga (16 cm) pero sí bastante gorda (7 cm) Me estuvo cabalgando así durante un rato, ya no había tanta urgencia, así que podíamos disfrutarlo más. Le pedí que se dé vuelta y me cabalgue así, le agarré las tetas y le pellizqué los pezones, aceleró el sube y baja y me decía: Síííí, asiii que me encanta, pellizcame más fuerteeee, asiiiiii.

Le empujé la cabeza hacia delante para que se agache, y empecé a juguetear con su culo. Con el dedo pulgar empecé a acariciar el anillo de su agujerito y de a poco a meterlo, muy despacito. Ella gemía y se movía cada vez más y me decía que siga, que le meta todo el dedo que estaba por acabar. Le hundí el resto de dedo y empezó a tener convulsiones, estuvo acabando no sé cuánto tiempo clavándome las uñas en mis piernas y mordiéndose el labio para no gritar.

Cuando terminó, se dio vuelta y me llenó de besos mientras me decía:

-Gracias primito, que lindo me hiciste acabar, ahora me voy a tomar tu lechita otra vez, y se agachó y me empezó a mamar la verga maravillosamente.

La llenaba se saliva, la recorría de arriba abajo, me pajeaba mientras se metía las bolas en la boca. Al ser el segundo polvo pude aguantar más y disfrutarlo un rato, cuando le dije que ya acababa, se la metió toda adentro y sacaba la punta de la lengua para tocarme los huevos. Así le eché el segundo lechazo que también se comió golosamente.

Al rato ya me fui, pero antes hicimos planes para el próximo fin de semana, íbamos a ver cómo nos arreglábamos para estar solos. Ya les contaré cómo sigue esto.

Autor: Cagliostro

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