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COMO TUVE RELACIONES CON MI PRIMA

30 de agosto de 2006

Hola. Como están. Este relato, quiero aclararles que es 100% real, y no incluye vergas de 20 centímetros ni en ningún momento me pidieron que le echara mi leche calientita ni que le rompiera el culo.

El nombre de mi prima, que le llamaremos Lucero, tiene 26 años igual que yo, a caso será más grande que yo por unos meses. Ella está juntada desde hace 3 ó 4 años, y eso fue porque quedó embarazada de un niño, que por cierto es muy bonito. Goza de una buena posición económica, pues su esposo es auditor de una importante empresa consultora a nivel internacional.

Ella es de tez muy blanca, cabello muy rizado, alta para ser mujer aquí en México, 1.70 m. Conserva bastante bien su figura a pesar de haber tenido al niño. De nalgas no tiene mucho, pero tienes unos senos que desde que éramos adolescente me llamaron la atención, y he de decir que fueron motivo de muchas de mis masturbaciones, senos de mediano tamaño, pero muy redondos.

Desde que ella se juntó con su marido ya no había pensado en ella en cuestión sexual. Resulta que hace poco mi hermana se la encontró en una tienda departamental, y se fueron a comer juntas con su hijo. Al poco rato mi hermana habló a la casa y nos dijo a mi mamá y a mí que los alcanzáramos en un restaurante de hamburguesas cerca de nuestra casa, y así fue.

Cuando llegamos y vi a mi prima, llevaba una blusa algo escotada y a decir verdad volví a pensar en ella como mujer, el verle su cintura de inmediato me volvió a cruzar por la cabeza esos pensamientos cochambrosos de cuando era adolescente. La saludé con la mayor naturalidad y mi madre se sentó del otro lado con mi hermana, mientras a mi me dejaron junto a ella. Fui a pedir mi comida, y mientras ellas platicaban de algún espectáculo que se presentó en la ciudad, yo mientras comía, le veía de re ojo la blusa. El hijo de mi prima se encontraba en el área de juegos junto con uno de mis primos pequeños. En una de esas salidas de los niños mi prima se paró y se puso en cuclillas para amarrarle los zapatos a su hijo, y me dejó ver un hermoso calzoncillo rosa que traía debajo de esos pantalones de mezclilla. De inmediato cuando terminó de amarrárselos se subió el pantalón. No sé si se haya percatado de que la vi, pero yo intenté actuar de lo más normal. Ella siguió platicando y decía que su esposo pasaba muy poco tiempo en la casa, que trabajaba sábados y domingos, y que durante todo el mes que viene iba a irse a un intercambio a Canadá, pero que ella no le quería decir nada porque no quería frustrarle sus metas personales, hasta incluso unas lágrimas salieron de sus mejillas cuando hablaba de eso.

Hace algunas semanas, necesitaba la ayuda de un contador, ya que en mi nuevo trabajo me van a pagar bajo un esquema de honorarios, y pensé en hablarle a ella, que es contadora, para preguntarle los riesgos y las responsabilidades que ello conlleva. Me dijo que fuera a su casa el miércoles a eso de las 4 de la tarde. Llegué puntal. Ahí estaba ella, con un pantalón tipo sastre negro, que marcaba un calzoncillo en forma de triángulo sobre las nalgas y una blusa un poco holgada que solo marcaba el contorno de sus hermosos senos. El niño andaba corriendo por toda la casa.

Me ofreció algo de tomar. Platicamos de algunas cosas triviales, de cómo el iba en su nueva casa, acerca de los vecinos, ventajas y desventajas de vivir en un departamento etc. Me explicó a groso modo cuales eran los pasos a seguir para poder emitir recibo de honorarios y al cosa de las declaraciones de impuestos. Luego me enseñó algunas fotos de sus viajes. Y para este entonces el niño ya se había quedado dormido y se lo llevó a su recámara, y ahí fue cuando comenzamos a tener una charla en uno de sus sillones de la sala.

- Oye prima, tu hijo es una bala ¡eh! – Si, se ha vuelto un latoso, lo bueno es que ya falta poco para que entre a la escuela – ¿Oye, y cómo te has sentido ahora que tu esposo va a estar de viaje tanto tiempo? – Pues mira, la verdad como trabaja tanto tiempo entre semana, y los fines

de semana también, pues la verdad ya ni lo siento, lo siento más por el niño que si le hace falta su padre. Aquí yo me las arreglo sola en todos los aspectos.

- ¿En todos? Y solté una fuerte carcajada.

En eso me da un golpe en el brazo.

- ¡Síguele eh! – Oh, pues yo nada más decía.

- Pues mira, si te he de hacer una confesión la verdad hasta en ese aspecto me las arreglo sola, pues siempre que llega de trabajar entre semana dice que se siente muy cansado, y a veces cuando se puede es el fin de semana, y a veces solo podemos poco tiempo porque también se tiene que ir o sale pasear con el niño.

- Ah, no manches prima. Te entiendo, y si también te he de hacer una confesión, desde hace casi 6 meses que terminé con mi novia la verdad no he podido encontrar alguna chica con la cual llevar una buena relación, y pues a veces también me toca arreglármelas solo, pero como dijo una vez la señora Talina Fernández “No hay nada más rico que el aguayón” – Jajajaja. Si verdad. La verdad es que creo que desde hace un buen tiempo que no me toca un buen chiqui, chiqui.

En eso me le quedé viendo directamente a los ojos, y ella a mí, me le acerqué y ella se quedó inmóvil. En ese momento fue cuando dije: ¡¡¡Lo arruiné!!! .

Comenzamos a besarnos de una forma primero muy tierna, la recosté sobre el sillón y le pasaba la mano por las piernas, subiéndola ocasionalmente para agarrarle la nalga y la parte interior de los muslos. Mi pene lo restregaba contra su vagina que se sentía de lo más rico. La comencé a besar por el cuello y a meterle la lengua en la oreja y solo podía percibir su respiración agitada. Le metí la mano por debajo de la blusa a tocarle su abdomen y poco a poco subí las manos hasta agarrarle los senos. Se los tocaba de una forma delicada en forma de círculos, le bajé el brassier y pude por fin tocar esos pezones que tantas masturbaciones me merecieron. De forma suave se las agarraba y los estiraba mientras la seguía besando en la boca. Bajé a chupar esos pezones, a pasarle la lengua alrededor de la aureola y luego succionando le chupaba los pezoncitos. Yo solo escuchaba su respiración agitada. Ella me pegaba la cabeza a sus senos, le gustaba como se los succionaba. Me quité y levanté mi torso para sacarle la blusa y de forma bastante hábil le desabroché el brassier con una sola mano. Ella también me quitó la playera que llevaba y los dos quedamos con el torso desnudo. La volví a besar y fue una sensación bastante rica el sentir sus senos pegados a mí, mientras yo los intentaba sobar con mi torso.

Después de unos segundos me dejé caer un poco al lado del sillón y le comencé a pasar la mano primero por el interior de sus muslos y luego por encima de su vagina, despacio, pero con algo de fuerza, se sentía caliente y con un poco de humedad, mientras ella también pasaba su mano masturbándome por encima de mi pantalón. Le desabroché su pantalón y le metí la mano por encima de su calzoncito, pasándole la mano por su vagina, que ya se sentía húmeda y más que caliente. Ella procedió a desabrocharme también mi pantalón, pero ella si me lo bajó un poco con todo y bóxer que traía y metió su mano por debajo, me agarró el pene y me comenzó a masturbar de forma lenta. Sus manos se sentían suaves, delgadas y frías, lo que hizo que todavía me pusiera más caliente. En eso empecé a pasarle solo dos dedos por la zona del clítoris de una forma súper rápida. Su respiración se agitó de manera extraordinaria, paro de masajearme el pene y solo se quedó inmóvil, disfrutando. Cada vez le hacía de forma más rápida, y luego pausaba y se la sobaba en círculos, pero ella agarraba la mano y me la volvía a poner en esa zona, diciéndome que le gustaba que le hiciera rápido, y así lo hice. De plano ya no me aguanté las ganas y le bajé el pantalón junto con su calzón, blanco de algodón. Ella también me quitó los pantalones junto con mi bóxer.

La besé de nuevo ya totalmente desnudos, mi pene ya rozaba su vagina que se sentía demasiado húmeda. Regresé un poco a chuparle los pezones, a succionarlos. Su respiración ya era más que agitada. La abracé y la levanté para dejarla sentada en el sillón. En eso yo me puse de rod

illas y le abrí las piernas. Ella se dejó caer sobre el respaldo y comencé a chuparle alrededor de la vagina, las ingles, los muslos, ella se movía inquieta, como queriéndome dar su vagina, pero me gustaba hacerla sufrir un poco, me pegaba la cabeza a sus piernas, pero yo solo chupaba a sus alrededores, hasta que por fin accedí, primero a pasarle la lengua por sus labios vaginales, y luego la penetré con la lengua, adentro de su vagina la metía y la sacaba de forma rápida, luego se lo hacía con fuerza y la metía lo más profundo que me alcanzaba. Después subí a su clítoris, y comencé a jugar con mi lengua veloz, se la tocaba de una forma muy, muy rápida con la lengua, y a veces paraba y la penetraba de nuevo con la lengua. Sus manos no soltaban mi cabeza y sentía como su cuerpo se arqueaba de una forma brusca.

Decidí que era suficiente y que ya la tenía demasiado caliente. Así como estaba, puse mis rodillas en el sillón rodeándola, y le levanté las piernas. Con el pene comencé a tallarle el clítoris, ella me agarraba las nalgas apretándomelas e intentando pegárselas hacia su cuerpo. Ahí fue cuando por fin se la metí, entró sin problema alguno ya que su vagina estaba encharcada. Primero despacio, se la metía y sacaba de forma lenta, algunas ocasiones cuando estaba adentro movía la cadera en círculos. De repente comencé a aumentar el ritmo, se la metía y sacaba con ritmo, hasta que llegó el momento en que se la metía con la mayor rapidez posible, y volví a hacérselo despacio, muy despacio, y otra vez a la mayor velocidad posible. Ella emitía algunos gemidos, pero se notaba a leguas que los intentaba contraer para no hacer mucho ruido. La acosté en el sillón y la puse en la posición de misionero, sus piernas las recargué sobre mis hombros. Huy, que rica vagina, como tenía las piernas lo más apretadas, los pies quedaban a un costado de mi cabeza. La penetraba de la forma más profunda que podía, comencé igual, despacio, cuando la tenía adentro se la movía en círculos. Ella me agarraba de las nalgas, me las apretaba y se las pegaba hacia su cuerpo. Comencé de nuevo a aumentar el ritmo, hasta penetrarla lo más rápido posible. Después de unos minutos sentí que me iba a venir. Cuando la seguía penetrando le pregunté ¿Adentro o afuera? Ella con los ojos cerrados solo me apretó las nalgas hacia su cuerpo, así que entendí perfectamente el mensaje. Procedí a metérsela de nuevo lentamente, y aceleré el ritmo a la mayor velocidad posible, sentía un frío recorrer todo mi cuerpo y con unos pequeños gemidos le avisé que ya iba a venirme. Ella me agarró con más fuerza las nalgas y me las presionaba hacia su cuerpo. Contraje las nalgas hacia su cuerpo con mucha fuerza. Yo creo que el orgasmo me duró como 1 minuto y así en esa posición me quedé.

Después nos dejamos caer en el sillón, quedamos los dos recostados, sin mencionar una sola palabra. Luego de unos minutos ella se levantó y se llevó su ropa al baño. Yo también procedí a recoger la mía y en cuanto ella salió del baño le dije que yo iba a entrar. Me vestí y me fui a sentar al sillón mientras ella estaba en su recámara. Entré y estaba acomodando algunas cosas. Le dije que ya me iba y le agradecía la asesoría contable. Me dijo que estaba bien y que luego nos veíamos. Ninguno de los dos supimos que onda. Hasta el día de hoy no la he vuelto a ver ni le he hablado.

Les agradezco la gentileza a los que terminaron de leer el relato, y les recalco que esto fue 100% real. Si gustan escribirme a mi correo escucho opiniones y porque no, algunos consejos.

Saludos.

Autor: Julio César hotcesar22 (arroba) yahoo.com

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