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COMO TUVE SEXO ANAL CON MI ESPOSA

25 de diciembre de 2006

Ante todo quiero darle las gracias al Licenciado por haberme escuchado, y en su momento el haberme dado tan buenos consejos. Todo comenzó cuando un compañero de trabajo, que por casualidades de la vida tiene el mismo nombre mío, y que para los efectos llamaré Ramiro. Bien Ramiro (el blanco, ya que yo soy Ramiro el negro) regresó de su luna de miel, y el primer día de estar con el grupo de la oficina comenzó a contar con lujo de detalles íntimos, todo lo que su mujer y él hicieron durante la semana que disfrutaron de un crucero por las islas del Caribe. Estando escuchándolo, me parecía mentira que un hombre se expresase así de su mujer.

Ustedes dirán, y ¿Que es lo que tu estas haciendo ahora? Pero es muy distinto, por una parte ustedes no saben ni quien es mi mujer ni quien soy yo, por lo que esto de escribir sobre lo que nos ha pasado, yo entiendo que en gran parte me ayuda a mi de cierta manera, y por otra parte puede que entre los lectores ya sean mujeres u hombres, alguien se encuentre en una situación similar a la que yo pasé, y esto le pueda servir de forma alguna.

Bien, Ramiro desde que llegó a la oficina no dejaba de hablar de las veces que mantuvo sexo con su esposa, y como lo fueron haciendo durante toda la travesía, por lo que sin querer nos fuimos enterando de que su esposa es una mamadora incontrolable, que además es de las mujeres que prefiere que le den por el culo la mayoría de las veces. Cosa que aparte de calentarme mucho el estar escuchándolo, por decirlo de alguna manera sembró en mi la semilla de la curiosidad, ya que yo en mis quince años de casados nunca he realizado con mi mujer. Una vez cuando joven le cogí el culo a una vieja vecina de la casa, pero más fue el desagrado que pasé cuando saqué mi vástago todo lleno de mierda, que nunca más intenté volver a tener sexo con alguna otra mujer por ese tan particular lado.

Continuando con las cosas que Ramiro nos contaba, les diré que en ocasiones me daba vergüenza y lástima el solo escucharlo, ya que me imaginaba que apenas él salía de su casa, por lo que él nos contaba, su mujer sería capaz de pararse desnuda, en la puerta para invitar a cuanto macho pasase para que se acostase con ella, ya que cuando nos relataba las andanzas de ellos dos en el crucero, nos relató que la primera noche que pasaron en alta mar, los dos se encontraban caminado por una de las cubiertas del barco, cuando a ella se le ocurrió jugar al esconder con Ramiro, finalmente la encontró dentro de uno de los botes salva vidas, pero completamente desnuda, y con su culo abierto para que él se lo metiese, cosa que no dudo que pudo haber hecho en ese momento.

Cosas así nos fue contando Ramiro, al parecer son tal para cual, ya que según nos relató más tarde, cuando los dos se encontraban en el baile y cena del Capitán, mientras bailaban una balada con sus cuerpos bien juntos, a nuestro compañero de trabajo se le paró su verga, y al parecer siguió los dictámenes de la cabeza que no piensa, por que según nos contó agarró a su mujer y salió fuera del salón, y en uno de los corredores o pasillos del barco, se sacó su verga y ella se agachó para mamársela de inmediato, suerte que todos se encontraban en la cena del Capitán.

Ustedes comprenderán que uno no es de hierro, y el estar escuchándolo casi todo un día el hablar así sobre su luna de miel, le despierta la libido al más dormido, y yo no soy la excepción que confirma la regla. Por lo que desde que salí de la oficina o mejor dicho desde que lo escuché hablar así en la oficina, me preguntaba a mi mismo, como sería comerle el culo a mi mujer o que por lo menos que me lo mamase, mi mente fue dando vueltas a esa pregunta, hasta que al fin me decidí hacerlo. Pero yo no contaba con la colaboración que tenía mi tocayo.

Rosario mi mujer es de fuerte convicciones religiosas, al igual que yo, lo que me hacía mucho más difícil el tocar el tema. Fue cuando al pasar lo

s días me di cuenta que eso me estaba obsesionando, a tal grado que no podía pensar en otra cosa que no fuera en el culo de mi mujer, en cierto momento llegué contemplar la idea de sodomizarla a la fuerza, pero no soy hombre de eso, también llegué a pensar en emborracharla o drogarla a tal grado que metérselo cuando estuviera sin sentido, pero me pareció la acción propia de un cobarde por la que la rechacé casi de inmediato, también pensé en pagarle a una puta para comerle el culo y que me lo mamase, pero el solo pensar en poder contagiarme con una enfermedad venérea, me desilusionaba. Con que cara me le presentaría a Rosario luego, en fin ya únicamente me quedaba el tratar de hacerlo a la buena, pero la primera vez que lo intenté me quedé con la carabina al hombro, quiero decir no pude ni tan siquiera metérselo en su coño, ya que Rosario se molestó conmigo como era de esperar, y esa noche cerró sus piernas y de aquello nada.

Lo peor era que mi mujer tiene muy buenos muslos, y por ende un culo hermoso, y la muy condenada los fines de semana, cuando hace la limpieza de la casa, se embute dentro de unos pequeños pantalones cortos que me tiene todo el día enfermo, ese sábado me la llevé a nuestro dormitorio y aprovechando que nuestros hijos, una pareja de catorce y trece se encontraban en casa de sus abuelos, comencé a jugar con mi mujer, la cosa fue que terminamos los dos en la cama, haciéndolo como de costumbre, pero con la pequeña diferencia que de vez en cuando mis dedos rozaban el hueco de su culo, lo que me excitaba tremendamente y a ella parecía no molestarle, o sencillamente no le prestó la atención necesaria.

A la semana siguiente, Ramiro continuaba hablando de como el fin de semana pasado le había comido el culo a su mujer en la casa de los padres de esta, mientras que los visitaba. Eso provocó el que yo perdiese la concentración, y a la vez cometí un error en una de las computadoras de la oficina del Licenciado, que me costó todo el día y parte de la noche el corregir, al día siguiente el Licenciado me citó a su oficina, y lejos de venir a joderme con lo que yo había hecho, me preguntó de manera muy afable que era lo que estaba sucediendo, ya que había notado que el nivel de producción dentro de la oficina había bajado mucho, y él no comprendía la razón, fue cuando le comenté sobre las narraciones que nos hacía Ramiro sobre su luna de miel y sobre su vida intima matrimonial, eso le aclaró el panorama de la oficina.

Cuando yo pensaba que la conversación estaba terminada, el Licenciado continuó charlando conmigo, y hasta me ofreció un whisky, y me hizo ver lo tenso y nervioso que me encontraba, fue cuando tras charlar informalmente un rato, le conté que gracias a las narraciones de Ramiro, tenía una obsesión de comerle el culo a mi mujer, y de los inconvenientes que había tenido, eso le produjo mucha gracia a mi jefe y tras pensar en silencio un rato, me dijo que tanto mi esposa como yo estábamos invitados a su hacienda el fin de semana, pero que dejásemos los críos con lo abuelos.

Luego me dijo que ese fin de semana compartiríamos con su novia, y que además también invitaría a Ramiro y a su recién casada esposa.

Al siguiente sábado cuando llegamos a la hacienda del Licenciado, desde que llegamos nos trataron a cuerpo de Rey, su novia es un personaje público a la cual mi esposa le tiene mucha admiración por su desempeño como jefa de una agencia de gobierno. Ramiro llegó algo más tarde con su recién casada esposa, realmente yo esperaba ver toda una hembra, pero me desilusioné la tipa, apenas hablaba, casi no tenía senos y su culo se veía casi insignificante comparado con el de mi mujer, eso sí tenía una boca inmensa, quiero decir sus labios son muy gruesos o grandes, que se yo, la cosa era que los tenía grande. En una de esas, nuestro jefe, mi tocayo y yo, salimos a montar a caballo, mientras que las chicas se quedaron tomando el sol en la piscina de la hacienda.

Cuando regresamos, creo que noté que algo había cambiado en el ambiente, posteriormente el domingo en la noche estando en casa, Rosario mi esposa me contó todo lo que hablaron ellas tres. La cosa fue que luego de montar a caballo y practicar una especie de caza, regresamos a la casa de la hacienda del Licenciado, luego de que compartimos un rato me di un baño, y en la noche había una pequeña fiesta con músicos y todo lo de

más, quiero decir comida y bebida, fue cuando mi jefe me llevó aparte y me dio varios consejos, entre ellos me dijo, que de lo que estaba bebiendo su mujer yo no tomase ni una gota, lo segundo que cada vez que pudiera la sacase a bailar y lo hiciera lo más pegado que pudiera a su cuerpo el mayor tiempo posible, que cuando tuviese una oportunidad le susurrase al su oído, lo bella que estaba y lo buena que se veía en ese orden, además me preguntó cuando fue la última vez que yo le había mamado el coño a ella, yo me quedé en silencio y él comprendió que jamás le había hecho eso a mi mujer.

Y me comentó, Ramiro tienes que ver eso como una de las negociaciones de la oficina, en todo negocio se intercambia una cosa por otra, es recomendable que estés dispuesto a dar placer para obtener placer, y diciendo eso se retiró de mi lado para concentrarse en su novia.

Casi de inmediato puse en practicas sus consejos, y medida que la noche avanzaba me fui poniendo más y más atrevido, mi verga erecta y caliente se aplastaba contra su cuerpo, al principio ella estaba algo recatada, pero con el pasar de la noche la música y los tragos Rosario se fue desinhibiendo, a tal grado que fue ella la que me prácticamente me arrastró a nuestra habitación esa noche, al llegar de inmediato nos comenzamos a besar, como teníamos años que no lo hacíamos, mis manos fueron recorriendo todo su cuerpo con toda y ropa puesta, la que nos duró muy poco tiempo encima, a medida que avanzaba el tiempo ella me fue desnudando a mi y yo a ella, cuando me tocó el quitarle sus pantaletas, se las retiré mientras que permanecía de pie frente a ella, fue cuando comencé a pasar mi lengua por sus pies, para luego ir subiendo hasta sus rodillas al mismo tiempo que mis manos acariciaban sus piernas abiertas y parte de sus bien formados muslos, finalmente me encontré frente a frente con su húmedo coño, por unos instantes lo dudé, pero finalmente me decidí a enterrar mi cara en esa negra pelambre.

Para Rosario fue casi una sorpresa, dio un quejido largo y profundo de placer, y colocó sus manos sobre mi cabeza, con las que me apretaba con fuerza contra su sabroso coño, lentamente fui cambiando de posición hasta que sentí una de las cosas más sabrosas que me mi vida yo hubiera sentido, era algo entre húmedo y caliente que comenzaba a ser pasado por sobre mi pene, para posteriormente comenzar a chuparlo, yo por mi parte continuaba mamándole el coño a mi mujer, mientras que ella a su vez me daba una tremenda mamada de verga, en mi frenesí mi boca chupó su clítoris un sin fin de veces, mi lengua se enterró en su vagina y jugó con sus labios, se los chupé y mordí con cariño hasta que la escuché gemir de placer una y otra vez, me encontraba de los más entusiasmado con ese sabroso descubrimiento, al tiempo que mi mujer me chupaba y mordisqueaba sabrosamente mi verga, y en ocasiones su lengua se dirigía directamente a mis cojones.

Justo cuando me encontraba a punto de venirme en su boca, para mi era evidente que Rosario durante ese corto lapso de tiempo había alcanzado más orgasmos que los que le pude haber producido en lo que iba del año, fue cuando se me ocurrió continuar pasando mi lengua por aquel oscuro lugar tan cuidado por ella, nuevamente dudé por unos segundos, el recuerdo de la relación con aquella vieja por poco me daña la noche, pero cerrando mis ojos dejé que mi lengua se enterrase entre su par de nalgas.

Por unos instantes Rosario permaneció en silencio, por lo que llegué a pensar lo peor, pero de momento dio un sabroso grito agudo de placer y sacando mi verga de su boca dijo, hay papi que sabroso es eso sigue, sigue no pares mi negro lindo, yo continuaba como un desesperado metiendo mi lengua dentro de su nalgas, y cuando menos lo esperaba ella cambió de posición colocándose en cuatro, al yo incorporarme y ver ese bello espectáculo del culo de mi mujer ante mí, creo que estaba a punto de que me diese un sincope cardiaco de la emoción, según me incorporaba mi lengua pasaba por sobre el colorado ojete de mi mujer y ella se cimbraba de placer, mis manos fueron tomando sus caderas mi cuerpo se fue acercando lentamente al de ella, mi verga se encontraba completamente erecta y toda mojada por la saliva de ella, mientras que su esfínter palpitante chorreaba mi saliva, tomé con mi mano derecha mi verga y lentamente comencé a pasarla por sobre su colorado hueco, el sentir su calor me excitaba más a&ua

cute;n si eso puede ser posible.

Lentamente se lo comencé a ir introduciéndoselo, al principio Rosario chilló de dolor un poco, y yo a pesar de mi gran interés por metérselo por completo dentro de su culo me detuve, fue cuando ella como tomando apoyo con sus manos echó todo su cuerpo para atrás de un golpe, a la vez que daba un tremendo grito de dolor y placer. Yo sentí como mi verga se abría paso entre sus carnes y tripas, el calor que emanaba de su culo para mi era algo sublime, lo apretado de sus nalgas me hacía gozar al máximo ese momento, mis testículos comenzaron a chocar contra sus nalgas, mientras que mi mano izquierda se la comenzaba a enterrar dentro de su coño, Rosario movía su culo con una maestría solo digna de ella, yo sentía como si su hueco me estuviera chupando mi verga, sus quejidos de placer me hacían disfrutar más aún nuestra diferente relación, no se que me provocó eso pero de momento se me vino a la cabeza, el morderle su cuello y al sentir mis dientes contra su tersa piel, ella quebraba su espalda como para disfrutar más del momento.

Finalmente me vine dentro del preciado culo de mi mujer, algo que jamás yo había pensado durante mis años de casado que se pudiese producir. el resto de la noche nos la pasamos besándonos y acariciándonos, de vez en cuando yo se la mamaba a ella y ella a mi, finalmente se lo metí en su sabroso coño para finalmente quedarnos dormidos por el agotamiento físico de ambos.

Al día siguiente nos levantamos como si fuéramos un par de recién casados, luego de otra revolcada en la cama nos dimos una buena ducha juntos, donde jugamos un rato más, cuando por fin nos vestimos y salimos a desayunar nos encontramos con la sorpresa que lo que nos estaban sirviendo era el almuerzo, por un rato los presentes nos hicieron el blanco de sus jocosos comentarios, y tanto Rosario como yo, nos encontrábamos colorados como un par de tomates, hasta que ella con cierta gracia dijo, triste es el caso de ustedes, que por lo visto no pudieron hacer nada, por estar pendiente a nosotros, lástima. Después de lo dicho por ella, más nadie continuó molestándonos.

El domingo en la noche me enteré, por boca de mi mujer de par de cosas, una que la novia de mi jefe en determinado momento, comentó ante mi mujer que era bueno que los baños tuviesen vide, al principio mi esposa no entendía ese comentario y por curiosidad le preguntó a su admirada conocida la razón de esa preocupación, la tía le comentó que a ella le encantaba con eso, ya que a ella le gustaba que mi jefe le diese por el culito de vez en cuando, y que además no tenía que estar preocupada por salir embarazada, luego la recién casada esposa de mi tocayo reforzó dicha afirmación, así que cuando llegamos de montar a caballo, ya mi esposa había comenzado a tener curiosidad por ello.

Lo otro que resultó ser una sorpresa para todos los presentes fue el enterarnos que la esposa de mi tocayo no era una ella, si no un el. y lo peor desde mi punto de vista es que él todo el tiempo lo ha sabido.

Actualmente Ramiro fue trasladado a un área donde no puede distraer al personal de la agencia, con sus relatos de corte erótico o mejor dicho pornográficos, sobre él y su "mujer" y pensar lo mucho que me calentó el desgraciado con esos relatos. Pero gracias a ello, hoy en día mi mujer y yo hemos re descubierto un diferente placer sexual. Por su parte mi jefe creo que ya terminó con aquella novia que llevó a la hacienda, actualmente se encuentra relacionado con una artista o algo así.

Autor: Narrador narrador (arroba) hotmail.com

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