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COMPARTIENDO VERGA CON MI HERMANA II

2 de diciembre de 2008

Saludos nuevamente y agradeciendo todos sus comentarios a mi correo por el relato anterior. En esta ocasión deseo relatarles como mi cuñado me compartió con un muy buen amigo suyo.

Como ya les había comentado, jugamos futbol los sábados por la tarde. En esa ocasión, una semana después de que me desvirgo en su casa, habíamos quedado de jugar como siempre y todo hasta ese momento trascurrió normal, a las seis de la tarde ya estábamos por terminar y supuse que iríamos a su casa para tomar algunas cervezas y ver los partidos del sábado por la noche. Pero no ocurrió así, Rubén comentó que en esa ocasión no podría y algunos decidieron ir a un bar no queriendo llegar a su casa temprano.

Mi cuñado y yo subimos a su auto y me emocioné pensando que había inventado un compromiso para tener todo listo y así pasar la tarde libre metiéndome la verga en mi colita como ya lo habíamos hecho en toda esa semana, pero me molesté un poco cuando al salir del estacionamiento del campo de fútbol subió a Efren, un muchacho de linda carita y cuerpo de encanto de 22 años que estudia en el Instituto donde mi cuñado da clase.

Subió y se acomodó en el asiento trasero, y después sugirió que paráramos en una tienda de conveniencia para comprar algunas cervezas a lo que Rubén acepto de inmediato. Efren bajó del auto y nosotros lo esperamos en el auto, entonces mi cuñado Rubén tomo mi mano y la puso en su paquete pidiéndome que lo acariciara un poco, a lo que no pude negarme a pesar de que la gente pasaba a un lado del auto. Retiré mi mano antes de que Efren regresara y noté que mi cuñado se quedó con una erección que le levantaba el pantaloncillo de juego de forma considerable lo que me calentaba sobremanera.

Efren sugirió dirigirnos a las afueras de la ciudad a la sombra de unos arboles que es conocido por la posibilidad de tomar alcohol sin que la policía te moleste. En el trascurso Efren platicó que estaba molesto porque su novia se encontraba con la regla y ese fin de semana no podría darle verga como era su costumbre según nos platicó.

Fue entonces que me calenté al imaginar un trió con aquel par de machos que tenia a mi alrededor, altos, guapos, muy machos y lo mejor de todo, hombres que al calor de unas cervezas lo les importaba si el culo que penetran es de una linda putita como sus novias o el apretado y recién estrenado culito de su amiguito con tintes de gay.

Cuando llegamos a aquel lugar comenzamos a beber y a platicar de alcohol, y al paso de unas cuantas latas de cerveza salieron los temas sexuales. Efren comentaba que nunca había probado el sexo anal y que si apenas llevaba un escaso año de comenzada su vida sexual, y que su primera vez había sido con una prostituta. En cambio Rubén sin ningún pudor hablaba de su vida sexual sin importar que la putita que ponía a cuatro patas fuera mi hermana.

-¿No te molesta como este cabrón habla de tu hermana, Salvador?- Me preguntó después de que Rubén relató como se la había cogido apenas ese mismo día por la mañana. -No, se que mi hermana está buena y que Rubén se la coge desde mucho antes que fueran novios.-Contesté yo de una forma relajada. -Pues que suerte de tener un cuñado así- dijo Efren. –Huy! No sabes cuanto hermano. -contestó de inmediato mi cuñado con esa sonrisa pícara que me mata.

Total que así transcurrió un buen rato y cayó la noche y con ella la bendita oscuridad. Cuando Efren se retiraba a orinar yo aprovechaba para sobarle el paquete a mi cuñado y enseguida se puso muy cachondo. Como empezó a soplar el viento decidimos entrar al auto de la misma forma en que habíamos llegado. La plática siguió igual de caliente hasta que llegó el tema más interesante, pues mi cuñado le preguntó a Efren que si en alguna ocasión tenía la posibilidad de tener sexo gay lo haría.

–No puedo decir que no, la verdad nu

nca lo he pensado; no se que tan alivianado sea.-dijo un poco desinhibido por las cervezas que ya llevaba encima. – ¿Y si te dijera alguien que te la chupa lo aceptarías? – le preguntó una vez más Rubén. –Una mamada si, yo creo que cualquiera una mamada si la acepta, total cuando eres tú quien la recibe no te comprometes con nada.- contestó Efren.

Para este momento mi culito estaba que escurría miel al suponer el plan que tenía mi cuñado. Durante esa semana que me había metido la verga una vez y otra vez en mil y un formas, y en donde había depositado litros de semen en mi culito, yo había empezado a fantasear que otros hombres disfrutaban de ese agujero caliente que a mi cuñado le daba tanto placer. Y estar ahí ante esa posibilidad tan real me puso tan cliente que se me escapó un:

-¡Pues si quieres yo te mamo!

En cuanto Efren terminó de hablar. Mi cuñado me miró emocionado y me dijo:

– Estaba esperando que se lo pidieras como la putita en la que te he convertido.

Efren no pudo ocultar su cara de asombro pero no menciono ninguna palabra. Bajé del auto y me pase a la parte trasera a un lado de ese lindo hombre que estaba ansioso de sexo, y sin darle tiempo de nada bajé el cierre de su pantalón y noté que no llevaba ropa interior, algo que he descubierto que me calienta sobre manera. Saqué un verga semidormida y sin mencionar palabra la empecé a lamer despacio para luego meterla entera a mi boca y sentir esa linda sensación de que un pito se ponga duro en tu boca.

Efren me empezó a acariciar la cabeza y a gemir con pequeños ruiditos que solo hacían que me calentara más, empujaba despacio esa verga que ya había alcanzado sus máximas dimensiones, nada exageradas algo así como 18-20 cm. pero muy linda, con un olor delicioso y llena de venas coronada por una preciosa cabeza que simulaban un hongo.

-¡Pero que linda putita eres! Tú lo sabías ya cabrón, estoy seguro que ya le metiste la verga a su jodido culito como lo haces seguido con la puta de su hermana ¿verdad?- le dijo a Rubén quien no pudo evitar soltar una carcajada. –Te dije que la sorpresa te iba a gustar, verdad que la mama de lujo.- Dijo mi cuñado al tiempo que empezaba a acariciar mi culito por encima de la ropa.

Mi cuñado había preparado toda ese embrollo para ofrecerme a su amigo y que yo comparara su verga y comprendiera que solo la suya era la que me daba el mayor placer según me dijo después.

–Cuando me hablaste de una sorpresa pensé que conseguirías unas putitas de esas a las que les das clase para que nos las cogiéramos en tu casa, pero esta pinche putita no le pida nada a esas pendejas, la mama bien sabroso. –dijo Efren entre gemidos. – Y espera a que le metas la verga, no lleva ni quince metidas de verga, está nuevecito, lo estrené yo.

Le dijo mi macho al momento que continuaba su linda labor de meterme mano en mis nalgas así empinado como me encontraba llenándome la boca con ese pito que estaba tan duro como una roca.

Continuamos así por un lapso de diez minutos más en los que con la experiencia adquirida de mamar verga logre que terminara en mi boca. –Si…si…ay te van los mecos puta abre la boca….ya….ya…yaaaa! vociferó mientras su linda verga escupía un rio de mecos que tragué como la puta desesperada en que me he convertido cada vez que mamo una verga o me la meten por mi culito, que no puedo evitar cada vez que me caliento, aunque actúe como activo con mi novia a la que últimamente he tenido muy descuidada dado que ya estoy disfrutando más darle las nalgas a mi cuñado Rubén para que me encaje su linda verga a encajarle la mía a mi novia, que ya sospecha un poco de que me gusta la verga tanto como a ella.

Total que ahí no acabó la noche, de hecho aun empezaba, pues después de eso nos dirigimos a la casa de Rubén que aunque estaba un poco lejos de donde nos encontrábamos el trayecto se me hizo corto mientras yo le chupaba la verga a Efren que a pesar de la espectacular venida no había perdido firmeza.

Los quince minutos que tardamos en llegar hasta la casa me la pasé chupando su verga como si fuera un rico helado, solo que este estaba tan caliente como yo al imaginar lo que vendría, pues estaba por probar la segunda verga de mi vida y tan solo una semana después de que mi cuñado me abrió el culo para siempre y que desde entonces necesita de una verga que le calme la calentura con salvajes embestidas y lechita caliente.

Cuando llegamos a la casa y en

cuanto la puerta se cerró me abalancé sobre mi cuñado Rubén de quien me acordé no le había siquiera chupado la verga en todo el día, pero me detuvo una vez más.

–Tranquila putita, esta noche tenemos invitado y toda tu calentura será para consolar a mi amigo, así que ya sabes, pórtate tan puta como lo haces conmigo, que le queden muchas ganas de volverte a partir el culo.

Estaba encantado, mi macho me daba permiso de comportarme como una putita y si lo hacía bien tendría la posibilidad de probar esa linda verga tantas veces como lo deseaba. Traté de portarme muy puta, comencé yo a desnudar a Efren el que se dejaba llevar por el desenfrenado deseo que tenía hacia mi y mi colita.

Comencé a chuparle la verga tan suave que estuvo a punto de eyacular aunque me retiré a tiempo y controló la venida, pues deseaba que la leche me la diera en mi culo que ya escurría de deseo. Antes de que me desnudara, mi cuñado apareció con una tanga entre las manos y de inmediato supe que se trataba de una de las tantas que le quitaba a la puta de mi hermana después de enterrarle la verga, y también supe que igual como la había hecho con él, deseaba que solo apareciera con esa tanga roja diminuta y así ofrecerle la cola a su amigo que explotaba de deseo.

Así que sin perder tiempo entré a la habitación para enfundarme en esa prenda que supe estaba usada y sucia. Me daba un morbo terrible el sentir esa tanga en mi piel, saber que mi cuñado se las bajaba primero a mi hermana para bañarle las nalgas de leche por la mañana, y por la noche, se las daba al putito de su hermanito con el que se “llevada tan bien”, para que lo excitara de forma descomunal e igual como hacia con ella, guardarle su verga en lo más profundo de su ser.

Salí solo con la tanga y en cuanto me vio Efren me hizo ponerme a cuatro patas sobre el sillón, acarició lentamente mi cola y con una delicadeza digna de un caballero simplemente me hizo a un lado la provocativa prenda y con mucha saliva lubricó mi colita al tiempo que me metía el dedo medio. Con mi excitación y su delicadeza al meter su largo y huesudo dedo, me colita estaba lista para las embestidas que seguirán. Me colocó la cabeza a la entrada y supe lo que vendría, tendría otra verga alojada en mis entrañas, me sacudiría con embestidas salvajes y con mi esfínter apretando su verga lo haría escupir su semen dentro de mi culo.

Y así sucedió, su verga entró hasta el fondo provocándome un lindo placer por la forma de hongo que tenía, creo que son las vergas más deliciosas de todas, y yo ya he tenido de tres tipos dentro. Entró en un solo movimiento y pedía a gritos a Rubén que me acercara su verga para que pudiera chupar esa verga que me hizo mujer.

Esa verga que me condujo al delicioso sexo gay, la misma verga que unas veces está dentro del delicado culito de mi hermana y otras veces esta llenándome la cola de semen. Esa verga de la que soy adicto y de la que todos los días tengo la necesidad por lo menos de mamar y tomar sus jugos. Efren estaba con unos empujones salvajes que me tenían desfallecido y con una tremenda erección. En un segundo se separó de mi y se sentó en el sofá, con lo que supuse deseaba lo montara yo.

Y así fue, cabalgué a ese potro y su larga verga que me provocaba placeres indescriptibles, mientras que mi macho Rubén solo se conformaba con tener su verga hasta el tope de mi garganta. Dos machos que le daban verga a su putita, a una putita más caliente que cualquiera de las mujeres con las que habían estado en toda su vida. Rubén se retiró para hablarme al oído y decirme muchas cositas calientes como que mi cola era el centro de placer, que no necesitaba mi verga para sentir placer, que sintiera el placer de tener una verga dentro de mi, y cosas por el estilo, con el fin de que me viniera sin tocarme.

-Llénale el culo, párteselo, métesela hasta el fondo como lo hiciste con la puta de su hermana- dijo mi cuñado en un estado de excitación total. – Si, que sienta el mismo placer que sintió la zorra de su hermana el día que le dimos verga hasta el cansancio. – contestó Efren aumentando el mete saca.

¡No lo podía creer! Ese par de machos que me daban verga a mi, ya se la habían dado a la puta de mi hermana. Eran unos cabrones, se culeaban a la hermana y al putito hermano a su gusto. Sentía un morbo y un placer inimaginables que bastaron unos

segundos para que vaciara en el pecho de Efren con una cantidad enorme, como nunca lo había hecho, y sin tocarme un vez el pito. Lo había logrado, mi culo me daba todo el placer que necesitaba para provocar una eyaculación, me sentí mujer, y lo mejor, me sentí muy puta.

Efren me retiró de él una vez más y me acostó boca arriba en el sofá y nos acomodamos de forma que tenía mis piernas en sus hombros y ahora si le miraba su expresión en una cara que reflejaba toda la lujuria posible aumentando a cada segundo la intensidad con la que me cogía, e instantes después me sacó su verga de mi culito para que me echara sus mecos en mi pecho. Me sorprendió mucho, no paraba de arrojar leche y un chisguete alcanzó mi cara. Con sus dedos recogió un poco de su propia leche y me la dio a probar, con la excitación que sentía disfrute comiéndome su venida. Sentía desfallecerme y me recosté un poco para descansar, pero después me acordé que mi cuñado apenas y si había participado y no se había venido, he intenté mamársela pero me dijo que así estaba bien.

Efren apenas y se recuperó y comenzó a vestirse por que debía marcharse y yo le di las gracias por el placer que me había otorgado con un besito en su verga que aunque ya flácida conservaba un tamaño considerable. Nos quedamos solos mi cuñado y yo le indiqué que me gustaría bañarme y no puso objeción. Entré a la regadera con la leche escurriéndome por las piernas y un delicioso palpitar en mi ano que me provocaba una excitación sin igual.

El agua tibia me mojaba la piel y cerré los ojos mientras tocaba mi verga con la intención de masturbarme, pero de repente sentí una mano que me tocaba las nalgas, abrí los ojos y ahí estaba mi cuñado con su pito apuntando al cielo.

-Ahora si te toca atenderme a mí, ya sabes lo que debes hacer- así que simplemente me arrodille para chupársela y sentir como me entraba hasta el fondo de la boca al tiempo que el agua de la regadera caía en mi cara. Cuando sentí que ya era tiempo solo me levante, me di la vuelta y le ofrecí mi ya abierto culo, y así parados con el casi cargándome bajo el agua me la mandó a guardar hasta el fondo para finalizar con una corrida espectacular en mi boca y así coronar un sábado espectacular que creía pasaría viendo tv en mi casa aburrido como una ostra.

Cuando llegué a casa ya un poco tarde, mi hermana estaba de un humor del demonio. Lógico, ese día no había tenido su ración de verga como era su costumbre, y no pude evitar soltar una pequeña risita al imaginar como mi cuñado la contentaría una vez más como siempre lo hacia, se la cogería como de costumbre y una vez más se quedaría con la tanguita para que yo, como su putita clandestina, se la pusiera y en nuestras tandas de sexo me la hiciera a un lado y metiera esa pito que ahora más que nunca compartimos y cobijamos con dos culos tan diferentes pero igual de calientes.

En el próximo relato les contaré como mi cuñado me convence para que hagamos un trío con mi novia y de como él se la metió hasta el fondo. Agradezco una vez más sus comentarios, quejas y demás a mi correo. Un tierno beso.

Autor: salvatoredevita salvatoredevita (arroba) hotmail.com

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