Comencé a penetrarla muy lentamente se fue incorporando pero pronto estaba al ritmo de la cogida, se movÃa de forma diferente, estaba muy sexy y yo entraba y salÃa de ella, regresé a mis fantasÃas y ella empezó a relatarme la forma que quisiera probar la verga de otro hombre, mi estado iba en aumento, ella moviéndose como loca seguÃa diciendo que le permita probar a otro hombre
Tenemos casi 5 años juntos y es especial como hemos ido conociendo el otro yo de cada uno de nosotros. Ella a sus 33 años solo ha tenido dos relaciones serias en su vida y por lo tanto solo 2 relaciones sexuales con tipos diferentes. Yo por mi parte a mis casi 45 puedo decir que me cuesta trabajo recordar todas mis vivencias sexuales sin embargo no tengo problema con una mujer experimentada o inexperta, me da igual.
Ese es el caso de Clara, con los años y arrinconándole en los momentos de sexo en los cuales fantaseamos le he hecho confiarme cosas porque se da cuenta que me excita, y si, soy muy morboso y el hecho de imaginármela haciendo cosas con otros, mezclado con su dosis de chica conservadora pero a su vez una curiosa sexual, hemos ido fantaseando las más complejas situaciones.
Ella al momento de conocerme tuvo sexo de inmediato y ambos lo disfrutamos mucho, ella llevaba tiempo sin estar con un hombre y al ser yo un tipo nuevo en su vida le daba un toque de sensualidad, de mi parte el deseo de una mujer con un cuerpo tan sexualmente apetecible me hizo desearla mucho más, incluso le propinaba unas cogidas magistrales, al ser más petisa que yo se mira muy frágil a mi lado pero eso también es parte del morbo, es tan pequeña que mi pene la llena toda y se viene de una manera abundante y deliciosa contrayéndose en mi verga erecta.
PodrÃa decir que la he educado sexualmente, pero lo que más me ha interesado es saber de sus experiencias sexuales con otros chicos porque no podÃa creer que una mujer asà no haya tenido sexo con otros, pero no, no fue asÃ, tuvo encuentros sexuales menores y ella complació oralmente a varios chicos además sin llegar al coito, solo lo hizo con sus dos novios anteriores.
Mi loca cabeza me hizo pensar en dos posibles candidatos a ese premio y sin dudarlo atiné con ellos, uno era un colega suyo con quien habÃa desempeñado varios proyectos y otro un empresario que la contrató para desarrollar negocios. Ambos eran potentados y fÃsicamente atractivos.
En nuestras sesiones procuré que ella gozara al grado de entregarse completamente a mis deseos y solo lo hacÃa estando muy excitada, por tal improvisamos de todo, pelÃculas, escarceo, fantasÃas, el sexo mismo de manera que la haga perderse y yo llego a un estado de erección estable que disfruto mucho.
Su inocencia la hace traicionarse ya que le he pedido que me cuente y ella evade tratando de inventar, sin embargo una ocasión que estábamos muy excitados le pregunté si le gustaba la verga de Manuel y se excitó muchÃsimo, me dijo que si aunque era mediana, a esto le siguió un letargo de ella que la rodeaba de morbo y excitación, inmediatamente le dije que si le gustaba más la de Claudio y ella sin pensarlo dijo que era bella, que tenÃa un aroma a macho delicioso, que su pequeño glande cubierto por un prepucio suave le deleitaron muchas veces los labios, dijo me que incluso habÃa llegado a darle besos en el ano en una ocasión.
Simplemente estallé en ella sin consideración invadiéndola abruptamente con mi semen dando fe que yo la poseÃa y era para mà sin duda alguna, ella se sentÃa realmente poseÃda y lo disfrutaba de verdad.
Las fantasÃas siguieron y yo no me conformaba con lo que me habÃa contado, ya lo sabÃa todo de ella y tenÃa deseos de buscar nuevas sensaciones, empecé con preguntas relacionadas a incluir a un hombre en nuestras sesiones, esto lo hacÃa también durante las sesiones de sexo mientras la tenÃa penetrada, poco a poco conforme ella misma cooperaba diciéndome que le gustarÃa estar con otro hombre yo fui dándole más realidad a la fantasÃa, le propuse que le presentarÃa a todos mis amigos paulatinamente y que sin compromiso cuando ella lo deseara me dijera si alguno le interesaba, igual lo hice en tono de burla, acabé dentro de ella nuevamente pero le pedà que lo pensara muy sutilmente.
Con el paso de los dÃas y sin su aprobación o consulta previa fui llevando amigos a casa en momentos que ella estaba sola y que sabÃa que andaba con ropa ligera, no le molestó aunque estaba tÃmida, fue un trabajo muy fino pues tardé meses enteros tramando mi propio placer, y siempre sin preguntarle o presionándola, simplemente la dejo y se deja llevar por el instinto mismo y la relación se ha tornado más abierta y firme.
Llegado el invierno en una de esas fiestas de fin de año nos invitó Gustavo, un amigo de los dos que se habÃa separado, era una fiesta de su empresa y Clara y yo asistimos aunque algo aburrida, logramos zafarnos llevándonos a Gustavo con nosotros a un antro de Salsa, ahà ella y Gustavo bailaron durante largo rato al compás que bebÃamos como locos todos, Clara nunca lo habÃa hecho asà que estaba bastante risueña y desinhibida en relación a su habitual forma de ser, total que yo lo he disfrutado mucho porque vi que ambos se gustan y yo no siento celos sino excitación.
Finalmente alcanzamos a Gustavo a su departamento y nos fuimos a casa, de camino mientras ella dormitaba de cansancio me desvié hacÃa un albergue transitorio y estando ahà pedà una habitación, la subà casi dormida y me encerré con ella colocándola sobre la cama, lentamente la desnudé y probé su sexo húmedo y con aroma a mujer, estaba llena de flujos y eso indicaba su estado, completamente desnudos ambos la recosté y de lado empecé a tocarla y a lubricarla con gel, su vagina, su ano, sus pezones, y todo el tiempo besando sus oÃdos. Poco reaccionaba.
Mi calentura iba en aumento y comencé a penetrarla lentamente, muy lentamente se fue incorporando pero pronto estaba al ritmo de la cogida, se movÃa de forma diferente, estaba muy sexy y yo entraba y salÃa de ella sin compasión, regresé pronto a mis fantasÃas y ella empezó a hablar de más, empezó a relatarme la forma que quisiera probar la verga de otro hombre, mi estado iba en aumento, ella moviéndose como loca seguÃa diciendo que le permita probar a otro hombre pues la he convencido con mis fantasÃas, pero que no quiere que eso cambie nuestra relación y que sea para unirnos y tenernos más confianza.
En esas estamos, no hemos encontrado a un tipo que le inspire el salto final, su decisión es sobre un tipo de 35 a 40 años de preferencia casado y no gordo, de buen nivel, educado y bien dotado, es parte de su propia fantasÃa y hasta que no sea como ella quiere seguiremos esperando.
Autores: Clara y Dabby
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