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Con el guardia de seguridad

6 de septiembre de 2009

Me empecé a desnudar y él dijo, no es necesario que te quites toda la ropa, yo lo besaba y me quitaba todo porque quería que viera mi tanga, después me preguntó,- Estaba todo planeado, ¿verdad?, le dije,- Si lo estoy pero te encontré a ti y me estoy divirtiendo, se sentó en el wáter y me monté encima de él, hizo a un lado mi tanga y comenzó a meterme el dedo, yo solo gemía como una puta.

Me gusta ponerme hilos dentales de mujer y salir a la calle con ellos agachándome en cualquier oportunidad donde algún hombre me pueda ver, preferentemente guardias de seguridad porque me excita demasiado que un uniformado con bigote tupido me vea y me diga guarradas.

Lo he hecho durante mucho tiempo desde los 22, también lo hago cuando estoy con amigos heterosexuales, me gusta sentir el hijo partiendo mi culo sin que ellos sepan que traigo uno puesto, en especial el rojo de encaje que me queda divino.

En una ocasión me paré frente a una empresa donde estaba el seguridad, me bajé de mi coche y como sacando algo debajo de mi asiento yo por fuera de mi carro y al agacharme y estirarme la camiseta se me levantaba dejando ver toda mi tanga roja, el seguridad me estaba mirando y solo me dijo, – Ayyy tuu! En un tono como diciéndome que putitaaa, lo cual me excitó demasiado y corrí a hacerme una paja, solo por haberme visto, pero no pasaba de ahí con los guardias.

Siempre he querido que un guardia me agarre y me coja sin parar, que me diga lo puta que soy y lo bien que lo hago.

He visto guardias buenísimos, el que más me ha encantado fue un pelón musculoso con un bigote negro tupido, era un dios, pero yo por más que me agaché él no volteó a verme, lo cual de igual manera me fui a hacer mi paja imaginándome que él me había puesto una cogida memorable.

Pero un día pasé por una empresa donde vi al guardia afuera, rápido estacioné el coche unas cuadras atrás y me fui caminando hasta donde él estaba, pasé y lo vi, lo saludé  y contestó a mi saludo, y yo haciéndome pendejo le dije que necesitaba saber donde estaba un antro que mis amigos me estaban esperando, él me contestó donde estaba supuestamente,  y digo supuestamente porque me estaba mandando a otra parte de la cuidad, obviamente yo conozco mi ciudad a la perfección, me preguntó que si no era de aquí y le dije que no, él también me dijo que no era de la ciudad y comenzamos a platicar de banalidades.

Yo me agachaba con el supuesto de que me amarraba el tenis pero él no se daba cuenta. Siguió con su plática y me preguntó que si tenía novia, contesté que no y me preguntó que por qué y yo solo contesté por qué no, y me dijo, bueno, tal vez no te gustan, ¿verdad? a lo que yo contesté no, puso una cara de sorprendido y me preguntó, ¿Te gustan los varones y solo moví la cabeza diciendo sí.

El me dijo que también le gustaban, y que se sentía muy solo ahí todas las noches haciendo guardia y le dije que si se quería divertir un rato, el todo nervioso me dijo que estaba en su trabajo que si lo veían lo corrían, yo solo le pregunté, ¿Hay cámaras aquí afuera? me respondió que no y le dije, vamos al baño de tu oficina, el cuartito donde están todos los de seguridad, no pudo decir que no y fuimos para adentro, no sin antes preguntarme-   ¿Te gusta besar?, él no era guapo pero traía uniforme de seguridad y yo andaba bien caliente ya así que contesté que si y nos metimos.

Me empecé a desnudar y él dijo, no es necesario que te quites toda la ropa, yo solo lo besaba y me quitaba todo porque quería que viera mi tanga,  cuando me tocó la cintura y sintió la tanga de encaje me dijo, ahh, traes tanga y le pregunté, – ¿Te gusta? Y contestó que si, después me preguntó,- Estaba todo planeado, ¿verdad? no estás perdido – y le dije,- Si lo estoy pero te encontré a ti y me estoy divirtiendo, se sentó en el wáter y me monté encima de él, hizo a un lado mi tanga y comenzó a meterme el dedo, yo solo gemía como una puta y quería penetrarme pero no traía condón.

Me metía el dedo fuertemente y yo continuaba gimiendo y me decía,- ¿Te gusta? Yo solo contestaba que sí. Me agaché a mamarle una verga pequeña pero cabezona y le dije, – ¡Cabezonas, como me gustan!  El gozaba como le mamaba la verga hasta que se vino en mi boca, me paré, como el baño era muy pequeño quedábamos pegaditos, mis nalgas pegaban con su panza y eso me excitaba mucho más, me sentía una puta bien hecha, él nunca se quitó su uniforme y yo estaba solo con la tanga, me dijo, – Te dejaré a solas para que te cambies! Me cambié y salí.

Le dije, -Ya me voy por que me están esperando, y me dijo espero que se repita y yo conteste que sí. Pasaron unos meses y regresé por ahí para ver si de casualidad estaba y estaba otro guardia pero no volteó para nada así que perdí otra oportunidad y me quedé pensando si lo habrían corrido por cogedor.

Y bueno ahora me voy porque voy a una empresa donde no tienen guardia de seguridad si no ¡Policía! Y eso me prende el doble, intentaré a ver si este si me da verga hasta por donde no…

Espero  les guste mi relato.

Autor: Hilodental

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