Yo ya estaba vencida y sólo me entregué al placer, sus embestidas cada vez eran más rápidas, era lo más rico que habÃa sentido en toda mi vida, de pronto mi hermano comenzó a moverse más fuerte y más rápido, no me pude contener y tuve mi primer orgasmo, él seguÃa con sus embestidas y de pronto sentà como me llenaba de semen todo mi interior.
Hola me llamo Vanesa actualmente tengo 22 años, lo que les voy a contar pasó hace cuatro años. Mi hermano mayor (Gino) tenÃa en ese entonces 21 años, él estudia en la universidad en Lima y sólo viene a visitarnos en vacaciones, desde muy niños siempre hemos sido muy unidos, él siempre me cuidaba y me defendÃa como su hermanita que soy. Pues bien era un dÃa febrero que él llego a la casa y como era de esperarse todos lo recibimos con los brazos abiertos, yo para ese entonces tenÃa 18 años y aún faltaban nueve meses para cumplir los 19, los chicos siempre me asediaban, tenÃa un buen trasero, una cinturita pequeña, bonita de cara y tengo buenos pechos. Mi hermano se quedó sorprendido al verme ya toda una mujer.
Por las noches siempre salÃamos a dar una vuelta, él siempre me abrazaba y yo nunca lo soltaba y cuando se encontraba con algunas amigas yo lo celaba mucho, él solo reÃa me daba un beso en la frente, era el hermano más lindo del mundo conmigo, siempre me confiaba sus cosas y me daba consejos.
Una tarde estábamos solos en casa viendo televisión en mi cuarto y me quedé dormida en sus brazos, entre sueños y a oscuras siento la mano de mi hermano que me acariciaba la cintura lo cual para mà era algo normal, pero a la vez sentÃa unos cosquilleos que me gustaban, de pronto su mano iba bajando lentamente hasta llegar al borde de mi short, introdujo lentamente su mano por debajo de mi short y ropa interior y comenzó a acariciarme las nalgas, yo en ese momento estaba confundida no sabÃa qué hacer y mientras él me acariciaba, yo me quedaba quieta sin decir nada, sus caricias cada vez eran más apasionadas, incluso intentó introducirme su dedo en mi ano, pero luego se detuvo, sacó lentamente su mano, me tomó de la cintura y me acomodó boca arriba, empezó a acariciarme de la cintura y subÃa lentamente hacia mis pechos, yo lo detuve con mi mano, pero intentó seguir y le dije: ya suéltame no me toques. Y él se hizo el dormido y como que algo soñaba.
Después por las noches entre sueños sentÃa como me agarraba los senos y los acariciaba por encima de mi top, me tomaba la cintura y acomodaba su pene en mi trasero, incluso en una ocasión me tomó fuerte de la cintura y comenzó a puntearme descaradamente y hacÃa movimientos bruscos, yo algo asustada me quedaba muda o hacÃa la que me estaba despertando y él me soltaba. Ya no sabÃa que pensar, pero sea como sea él era mi hermanito y yo lo querÃa mucho, a lo mejor era que estaba soñándose cosas pensé, asà que no tomé importancia y lo seguà tratando de lo más normal.
Él me hablaba de sexo y lo que opinaba sobre eso, me preguntó si era virgen, cuáles eran mis fantasÃas eróticas o que si me masturbaba, yo sólo me sonrojaba y también le hacÃa ese tipo de preguntas, lo cierto es que me excitaba hablar de eso. Al dÃa siguiente nos fuimos a unas cabinas de Internet, mientras navegábamos por la red él me mostró algunos videos pornográficos, luego me hizo leer un montón de relatos eróticos, entre ellos los de incesto, lo cual me causó mucha sorpresa y a la vez algo de repugnancia.
Aquella noche nos acostamos como de costumbre, por el calor que hacÃa el dormÃa sólo en truza y yo con un short pequeño y un top, ya era de madrugada cuando siento algo grande y tieso en mis manos, mi hermano me sujetaba una mano con la cual me la llevaba a su pene y se frotaba, se estaba masturbando con mi mano, yo estaba asustada y confundida, pero no decÃa nada, los movimientos eran cada vez más rápidos y de pronto mi mano quedó llena de semen, él metió mi mano por debajo de su truza, tanta era la presión que mi mano no podÃa salir de ahÃ, asà estuvo un buen rato hasta que él se quedó dormido, saqué lentamente mi mano y me fui a mi cuarto. Al dÃa siguiente estaba molesta, al parecer él se dio cuenta y trató de acercarse, me hablaba bonito, como quien dice aquà no pasó nada.
Yo dormÃa sola en mi cuarto y él en la sala, yo le era indiferente y creo que eso le dolÃa mucho. Por las noches cuando recordaba todo lo que habÃa ocurrido desde que él llegó, como me acariciaba, y me punteaba me daba coraje y a la vez algo de excitación. Al cuarto de al lado estaba el de mis padres y escuchaba sus gemidos, estaban haciendo el amor, y yo sólo escuchaba y me excitaba, prendà la tele para no pensar en lo que estaba escuchando y en la pelÃcula que daban habÃan algunas escenas eróticas que me ponÃan a mil.
Siguieron pasando los dÃas y todas las noches siempre eran mis padres haciendo el amor, hacÃan tanto ruido que no me dejaban dormir, me puse a analizar el comportamiento de mi hermano de por qué me manoseaba, porque me hacÃa ver videos pornográficos y por qué me hizo leer esos relatos eróticos y sobre todo los de incesto, llegué a la conclusión de que él querÃa hacerlo conmigo, y de pronto escucho los gemidos cada vez más fuertes y comencé a imaginarme haciéndolo con mi hermano, él estaba en la sala.
Me levanté, me desnudé y me puse una pequeña bata, estaba por ir a la sala, cuando me dije a mà misma ¿qué estás haciendo? Asà que regresé a mi cama, pero no podÃa dormir, la ansiedad me estaba matando, en eso pienso: pero si solo voy a ir a dormir con mi hermano, no va a pasar nada. Fui a la sala, ahà estaba mi hermano echado boca arriba, yo me acosté a su lado, lo abracé y me quedé contemplándolo, en ese momento no sé que me pasó, sólo tenÃa ganas de darle un beso, me armé de valor y le di un piquito tierno, a lo que él me correspondió con un beso apasionado y me tomó fuerte de la cintura, se sentó en el colchón y yo estaba encima de él, estábamos besándonos y acariciándonos, con su mano derecha desató mi bata y la quitó por completo, me acostó boca arriba y me acariciaba las tetas, luego me las chupaba y me pasaba su lengua por mis pezones, nunca habÃa sentido tanto placer, luego fue bajando y me besaba mi sexo, me lamÃa el clÃtoris mientras que con sus manos me acariciaba las tetas, asà estuvimos un buen rato hasta que de un sólo tirón se quitó su truza me abrió las piernas y colocó su pene en la entrada de mi vagina, en ese momento reaccioné y me dije ¿pero qué estoy haciendo?
Ya era demasiado tarde, quise zafarme, pero mi hermano me sujetaba fuertemente e introducÃa su pene en mi vagina, me dolÃa un poco, pero él seguÃa empujando hasta que entró todo, quise gritar, pero me contenÃa, le clavé las uñas en la espalda y él me respondió con otra embestida, me besó y comenzó con el mete y saca, yo ya estaba vencida y sólo me entregué al placer, sus embestidas cada vez eran más rápidas, me besaba como loco y no separaba su boca de la mÃa, nuestra respiración era cada vez más agitada, era lo más rico que habÃa sentido en toda mi vida, gemÃa en silencio para no hacer mucho ruido, tenÃa el temor que mis padres despertaran y nos encontraran, de pronto mi hermano comenzó a moverse más fuerte y más rápido, no me pude contener y tuve mi primer orgasmo, él seguÃa con sus embestidas y de pronto sentà como me llenaba de semen todo mi interior.
Él se quedó encima de mà un buen rato, estábamos muy agotados, nadie dijo ni una sola palabra, después él se dio la vuelta y me puso encima suyo, me tomaba de la cintura mientras me penetraba lentamente, a mà eso me gustaba e inconscientemente comencé a moverme a su mismo ritmo, lo cabalgué como una loca después de unos minutos no me pude controlar más y comencé a gemir fuerte, él se sentó y me besó rápidamente para que asà ya no haga ruido, y mientras tanto me seguÃa penetrando, luego me puso boca abajo, me tomó de la cintura, me levantó un poco y me clavó su pene.

Me tomó entre sus brazos, me apretó muy fuerte y me bombeaba con violencia, besaba mi cuello, y me amasaba las tetas, eso era demasiado para mÃ, yo mordÃa el colchón para contenerme, mi hermano estuvo largo rato penetrándome, mientras que yo tuve dos orgasmos más, al rato él otra vez terminó por venirse dentro de mÃ.
Se recostó y se puso a descansar yo me quedé muda, no sabÃa que decir, luego se fue al baño, me puse mi bata y me puse a pensar en lo que habÃa hecho, sentÃa vergüenza de mà misma, de pronto él llegó otra vez, me hice la dormida, estaba yo de costado cuando mi hermano me levantó la bata hasta la cintura, colocó su pene en mi vagina y siguió penetrándome un largo tiempo una vez que terminó nos quedamos dormidos.
Ya en la mañana, me levanté rápido y me di un baño, después de dos dÃas aunque tenÃa mucha vergüenza hablé con mi hermano de lo que habÃa pasado y ahora la preocupación era que no nos habÃamos cuidado, me faltaba cuatro dÃas para que me viniera mi regla, asà que tuvimos que esperar, afortunadamente no salà embarazada.
Después de eso nos alejamos un poco, pero más adelante tuvimos unos cuantos encuentros más, aunque después ya no accedà más.
Hace poco estuvimos a punto de hacerlo otra vez, y desde ahà me sigue insistiendo, la verdad es que sà me gustarÃa volver a hacerlo con él, pero sé que esto está mal, no sé qué hacer.
Autora: Vanesita
HOLA VANESITA:
SABES….TU RELATO ES COMO MAS REAL A DIFERENCIA DE LOS ANTERIORES RELATOS QUE HE LEIDO………EN LO PERSONAL A MI ME HA GUSTADO, HASTA TAL PUNTO (A mis 48 años)ME HICE UNA PAJA EN HONOR A TU RELATO…….EN CUANTO A TU SOLICITUD……..YO TE DIRIA..SI TUVIERA UNA HERMANITA COMO TU, YO TODO SE LO DEJARIA TIEMPO AL TIEMPO Y MIENTRAS TANTO LO DISFRUTARIA AL MAXIMO (A mi fascina este tipo de comentarios ojala lo practicaria, puesto me gusta lo extremo, lo intocable por los valores de la sociedad), AL FIN Y AL CABO SERIA ESTE TIPO DE RELACIONES LO MAXIMO, ESO SI SIN DEJARIA NINGUNA PRUEBA (Embarazo)……..ASI QUE CUIDATE !!!…..UN BESO
bueno vane soy un fiel lector de estos relatos lastimosamente no e podido poner en practica nada pues de aconsejo q si de verdad disfrutas el sexo con tu hermano dale gozalo y experimenta para q el dia q te encuentres un hombre le hagas temblar el mundo del mejor sexo q le hayas dado cuarlquier cosa deja un mensaje yo te contesto bye
La verdad Vanesa estoy impresionado porque tal pareciera que mi hermana relató lo que pasó entre ella y yo hace muchos años. Nunca hemos hablado de eso, pues ya estamos casados, pero ahora que te leo, peso que ella sà loha de haber disfrutado y si me lo pidiera, yo aceptarÃa. Asà que anÃmate.
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