Relatos eroticos, Sexo, Sexo gratis, Videos porno, Fotos porno, Porno, Porno gratis, xxx

Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

Ella siguió mamando mientras yo lamía su coño. Sus pechos rozaban mi piel, lo cual me produjo más excitación, empecé a gritar que me iba a correr, ella siguió chupando hasta que yo dejé de lamer su coño y ella, igualmente, dejó de lamer mi polla la cual empezó a soltar el semen. Cuando pensé que todo había acabado mi madre se volvió a agachar y lamió todo mi semen. Sentía como se lo tragaba.

Me llamo Sebas y tengo 18 años. Soy estudiante, residente en un pueblo de Madrid. Mi madre se llama Marta, tiene 36. Es esteticista y está divorciada de mi padre desde que yo tenía 5 años. Se casó embarazada con mi padre, el cual se ha vuelto a casar. Ella ha tenido varios ligues, unos más duraderos que otros, pero actualmente está sin compromiso.

Lo cierto es que es una mujer bastante atractiva. Tiene el cabello castaño y largo, no es muy alta pero tiene un cuerpo bastante interesante, sobre todo los pechos. Nunca me había interesado en ella hasta que la oí hablar con una amiga acerca de su relación sexual con un novio que tenía por entonces, lo cual me dejó perplejo.

A partir de ahí empecé a interesarme por mi madre desde otra óptica, fruto del apetito sexual juvenil. Empecé a entrar al servicio cuando ella estaba dentro y hurgaba a menudo en su cajón de la ropa interior, con la cual me masturbé varias veces. Más de una vez había tenido que disimular el tamaño de mi pene con mi madre cerca.

Yo juego a fútbol. A principios de temporada el entrenador nos sugirió que nos depiláramos las piernas de cara a la próxima temporada. Así pues le pedí a mi madre que me las depilara y ella, advirtiéndome del daño que me causaría, aceptó depilarme tras acabar con la mujer a la que estaba tratando en la habitación que tenemos en el piso para atender a sus clientas. Mientras tanto, me fui a mi habitación.

Media hora después de aquella noche de septiembre, mi madre me vino a avisar, que ya estaba lista para depilarme. Me dijo que me fuera para la habitación de su trabajo y me dijo que me pusiera en calzoncillos, para poder depilarme adecuadamente. Así lo hice.

Mi madre entró en la sala minutos después y me pidió que me tumbara en una especie de diván que tiene para trabajar. Llevaba una bata para trabajar en verano y unos vaqueros. Se le notaba el sujetador y el canalillo, pero a esto no le di importancia hasta después. Mi madre empezó a afeitarme las piernas para tener que extraer menos pelo. Empezó por los tobillos. Cuando pasó por la rodilla y se dirigía hacia arriba me entró un cosquilleo que empezó a tornarse en excitación a la altura de la ingle. El pene empezó a ponerse en erección ante mi vergüenza más absoluta.

Mi madre se percató y empezó a reír, diciéndome: “¿Qué te pasa Sebas?”. Yo no contesté porque era obvio que estaba excitado. Mi madre seguía sonriendo y mi pene ya estaba casi todo lo duro que podía estar. Era una situación realmente embarazosa. A continuación mi madre hizo algo que recordaré toda mi vida: Agarró ligeramente mi pene por fuera del calzoncillo. Yo abrí los ojos en señal de sorpresa, pero a continuación empezó a masajearme y mi sorpresa se tornó en placer, ante la atenta sonrisa de mi madre que parecía disfrutar con el pene de su hijo. A continuación mi madre dijo: “Mis braguitas estaban manchadas de semen. ¿Sabes algo?”. La respuesta era obvia, por lo que yo cerré los ojos sin decir nada.

De repente dejó de masajearme. Abrí los ojos y vi como se quitaba la bata. Vi sus grandes pechos dentro de un coqueto sujetador marrón. Sin quitárselo tiró de el hacia abajo para desnudar su pecho derecho. A continuación se dirigió hacia mi y me lo puso frente a la boca. Era una situación violenta pero de gran complicidad. Yo empecé a lamer con delicadeza su pezón, muy erecto. Ella, con su mano izquierda, siguió masajeando mi polla. La excitación crecía por instantes. El sabor de su pezón era muy dulce. Mientras yo seguía chupando su pezón, ella dejó de tocarme y empezó a desabrocharse sus vaqueros, dejándolos caer al suelo. A continuación retiró su pecho de mi boca y pude ver como llevaba puesto un tanga marrón. Se dio la vuelta para que la contemplara y dijo: “Se tú mismo”.

Tras oir eso, me bajé los calzoncillos y en la punta de mi pene ya había cierta cantidad de líquido preseminal. Mi madre tomó mi polla, llevó su boca hasta ella y empezó a chuparla. La engulló entera ante mis gritos de excitación. La mamaba a gran velocidad, alternando el pene con los testículos. No tardé en decirle: “Me voy a correr”. Al oír esto, paró bruscamente y observó como mi pene estaba palpitando. Si hubiera tardado 5 segundos más habría eyaculado en su boca. En un primer momento, mientras me la mamaba, mis manos se posaron sobre su cabeza para impedir el acto, pero a renglón seguido mis manos describieron el gesto de su cabeza en señal de mi aprobación.

Mientras observaba mi polla, echó el respaldo del diván hacia tras, colocándolo en horizontal. A continuación tomó un taburete y puso mi cabeza entre sus piernas. Podía oler todos sus jugos. Ella misma desplazó ligeramente su tanga hacia un lado y se quitó el sujetador y me pidió que chupara. Así lo hice ante sus gritos. Ella se frotaba los pechos mientras yo chupaba su vagina. Me preguntó si alguna vez había hecho un 69, yo la dije sinceramente, entre pasada y pasada, que una vez con Mireia –una exnovia- pero que no me gustó. Al oír esto dirigió su cabeza a mi polla y la engulló por segunda vez, dándome el mayor placer que jamás me ha dado una mujer. Le dije: “Sigue por favor”.

Ella sin decir nada siguió mamando rápidamente mientras yo seguía lamiendo su coño. Sus pechos estaban rozando mi piel, lo cual me produjo más excitación aún si cabía. Pronto empecé a gritar de nuevo que me iba a correr, ella siguió chupando hasta que yo dejé de lamer su coño y ella, igualmente, dejó de lamer mi polla la cual empezó a soltar el semen. Cuando pensé que todo había acabado mi madre se volvió a agachar y lamió todo mi semen. Sentía como se lo tragaba.

Tras acabar de eyacular mi madre se levantó y, con los labios mojados de mi líquido, me dijo: “Tengo al mejor amante en casa. El próximo día nos vamos a echar un buen polvo”. A continuación me besó en la boca y se fue por donde había venido, dejando su sujetador, bata y vaqueros en el suelo. Yo me quedé en la misma posición en la que había estado, pensativo, con el pene todavía ligeramente erecto. Había sido la mejor experiencia sexual de mi vida y fue con mi madre. Tomé en ese momento la determinación de que no volvería a ocurrir… pero no fue así.

Si te ha gustado el relato y quieres que cuente algún otro encuentro con mi madre, mi mejor amante, deja tu comentario.

Autor: Sebas

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Con mi madre en su lugar de trabajo, 8.3 out of 10 based on 3 ratings
  
categoría:

1 comentario »

  1. geekfer dice:

    me dejaste picado y creo que vas muy bien en tus relatos.sugerencia: te falta un poco mas describirte y a tu mamá. Y claro que queremos saber mas de ti y tu mama en proximos relatos

    GD Star Rating
    loading...
    GD Star Rating
    loading...

Canal RSS de los comentarios de la entrada | URL para TrackBack

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para hacer comentarios.

Bienvenido a la mayor comunidad de escritores de relatos eróticos


Copyright © 2008. Gestores Profesionales de Contenidos Digitales S.L.
Todos los derechos reservados