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Confesiones de mi puta esposa

8 de mayo de 2009

Comenzó a besarme mis nalgas, las abrió con sus manos y dijo, jamás había visto un culito tan lindo y bien formado como el tuyo, luego comenzó a lamérmelo con la punta de su lengua hasta dejarme el culo bien humedecido y empezó a penetrarme con un dedo hasta que me abrió lo suficientemente el culo para meterme casi la mitad de su lengua, segundos después tuve un orgasmo explosivo.

Después de terminar una sesión de  hard sex con mi esposa, ella me confesó  que no era la mujer fiel y  decente  que yo pensaba que era, la realidad es que era toda una puta disfrazada de una dama de sociedad. Por obvias razones los nombres que usaré en este relato son ficticios por seguridad. Este es un relato 100% real, lo que leerán es un caso de real. Somos un matrimonio de 34 años de edad con 7 años de matrimonio.

Mi esposa Angela es una mujer de muy buen ver, piel blanca, ojos claros, cabello largo y lacio de facciones muy finas, nariz respingada y una boca muy carnosa. Tiene un lindo cuerpo esbelto, tetas grandes, redondas y muy paraditas, una cintura  muy pequeña, caderas bien formadas, unas hermosas nalgas de buen tamaño redondas y muy paraditas, la verdad tiene un culo fantástico y una panochita depilada, de una grande raja y labios vaginales muy carnosos y rosaditos, y unas piernas bien torneadas acorde a su cuerpo, una mujer hermosa y buenísima.

Pero lo más rico y deleitante de todo es que es una mujer sumamente sensual y expide su cachondearía por los poros de su piel. A pesar que al casarnos mi esposa era una chica muy seria en su manera de ser, en la cama era muy fogosa, aunque no como yo quería que fuera, pues en el sexo me encanta que una mujer sea toda una puta, pero con el tiempo mi esposa empezó a ser cada vez más erótica y de verdad llegó a ser tal y como yo quería que fuera… una gran puta en la cama.

Hace dos  meses estábamos viendo una película porno muy cachonda que trataba de las constantes infidelidades de una esposa y nos excitamos tanto que terminamos cogiendo en todas las posiciones que  veíamos en la película y terminé enculándola de  manera muy rica y me regocijé con su hermoso esfínter anal, cabe mencionar que de vez en cuando la enculo pero tan rico como lo hice en esta ocasión. La verdad que  uno de los atributos más ricos que tiene mi puta esposa es precisamente su culito, la verdad es algo hermoso ese agujerito, depilado, rosadito y con un ojo anal que te dan ganas de mamárselo todo un día completo y créanme que si lo vieran querrían estar detrás de sus nalgas lamiendo, chupando y besando ese rico agujero.

Después de terminar esta sesión le pregunté si lo había disfrutado mucho y me respondió que lo disfrutó como nunca, que esa película la había excitado de una manera que jamás había sentido.

Le pregunté a mi esposa si  se había calentado tanto por ver como la mujer de la película le era infiel a su esposo en repetidas ocasiones a lo que para mi sorpresa me contestó que   exactamente eso la hizo explotar de lujuria al máximo nivel, me quedé sacado de onda y le pregunté angustiosamente si ella en alguna ocasión me había sido infiel, mi esposa se quedó callada y viéndome a los ojos de una forma morbosa, le pedí enérgicamente que me contestara y ella me dijo: “¿Quieres que te diga la verdad o lo que tú quisieras que te dijera”, sentí que la sangre me bajaba hasta los talones y con sudor frio  le contesté que quería la verdad.

Mi puta esposa me dijo que ella no era la mujer fiel y decente que yo pensaba que era, me confesó que cuando estábamos a mes y medio de casarnos se acostó con un cliente de la empresa en que trabajaba ya que este le coqueteó en más de dos ocasiones y la invitó a cenar y después de esta cena terminaron cogiendo placenteramente y esa fue la primera vez que me fue infiel.

Me quedé sin habla por un momento y le pregunté si fue esa la primera vez que me fuiste infiel…¿ quiere decir que hay más infidelidades?, la respuesta de mi esposa fue: “Si mi amor hay más, te dije que no soy la mujer que tu creías que era, la verdad he sido toda una puta”. No pude más y le dije que me contara todo, mi esposa me empezó a confesar que hace 6 meses se contactó con un amigo de la infancia por el MSN, que además fue su novio, y chateando con este hombre, que se llama Gabriel, recordaron sus amoríos y finalmente quedaron de verse en un par de días ya que Gabriel vivía en el DF y vendría a Mazatlán de donde somos nosotros por asuntos de negocios y aprovecharía para verla, finalmente se citaron en un lugar y terminaron cogiendo en un motel.

Le dije que no lo podía creer de ella y le pregunté si había gozado mucho del sexo con su antiguo novio y me contestó: “La verdad es que lo disfruté mucho ya que tenía mucho tiempo sin verlo, además  que se puso buenísimo y tiene una verga riquísima que me encantó tanto  que me  pasé más de una hora mamándosela  y comiéndome su deliciosa leche”.

No lo podía creer lo que mi esposa me decía pero dentro de mi empecé a sentir sentimientos encontrados como coraje, decepción pero también sentí que me invadía una extraña excitación, le pedí que me diera detalles  de ese encuentro, mi esposa se rio y me empezó a acariciar mi verga que estaba erecta al 100% y siguió contándome: “ Cuando llegamos al hotel le pedí a Gabriel que me permitiera unos minutos para pasar al tocador, lo que él no sabía es que en mi bolsa traía un cambio de ropa especial para la ocasión ya que como había salido del trabajo llevaba puesto el uniforme del mismo.

Entré al tocador y me puse el vestido corto de lycra que tanto te vuelve loco de excitación y la tanguita roja diminuta de hilo dental que te gusta quitarme con tu boca”…. Me dio mucho coraje pero también me excité aún más ya que definitivamente Gabriel se iba a chorrear cuando la viera salir del tocador. Mi esposa continuó diciéndome: “Cuando salí del tocador Gabriel se quedó paralizado un momento y después se me fue encima y me empezó a besar el cuello bajando a mis tetas y las sacó del mini vestido y me las empezó a mamar y chupar frenéticamente, así fue bajando hasta llegar a mi panochita quedando de rodillas frente a mi, me levantó el vestido y comenzó a  lamerme la tanguita y luego la hizo a un lado y me lamió y chupó mis labios vaginales que ya estaban inundados de mis jugos amorosos.

Luego me volteó de espaldas y me hizo que me inclinara hacia delante y comenzó a besarme mis nalgas, lenta y apasionadamente, al mismo tiempo que me las acariciaba con sus manos, después de un rato, abrió mis nalgas con sus manos y soltó un suspiro profundo y dijo…Mamacita, jamás había visto un culito tan lindo y bien formado como el tuyo, luego comenzó a lamérmelo con la punta de su lengua hasta dejarme el culo bien humedecido y empezó a penetrarme con un dedo, luego con otro dedo hasta que me abrió lo suficientemente el culo para meterme casi la mitad de su lengua, segundos después tuve un orgasmo explosivo.

Estaba tan caliente y satisfecha que quise recompensarlo, me hinqué de rodillas, le bajé su pantalón y vi como un enorme bulto se movía debajo de su bóxer, se lo bajé desesperadamente y saltó en mi cara una enorme y gruesa verga, un poco más gruesa que la tuya, me quedé sin habla y segundos después me estaba comiendo la enorme cabeza de su verga, chupaba y chupaba esa cabeza mientras que con mi mano derecha le hacía una puñeta a su gran falo hasta que de pronto mi boca se inundó de  exquisitos chorros de espeso semen caliente, fue tanto que me llenó toda mi boca, me lo tragué todo y después le empecé a succionar su verga para comerme lo poco que le quedaba dentro.

Gabriel ya no pudo más estar de pie y se recostó en la cama. Pareció que su verga y mi boca tenían imán pues mientras él se acostaba yo no me desprendía de su verga ni un segundo y se la seguí mamando, pero esta vez le lamí y chupé todo el tronco de su falo lentamente, mientras le acariciaba sus huevos con una de mis manos, luego le chupé ese par de huevos tan ricos hasta que su verga se puso tan dura como el acero y comencé a comerme toda la verga, me la introduje hasta mis anginas, luego la sacaba de mi boca y me la volvía a meter todo lo que podía hasta que Gabriel soltó un gemido impresionante y segundos después me volvió a inundar mi boca de su espesa y ardiente leche tragándome hasta la última gota”.

Yo estaba escuchando a mi esposa y me estaba masturbando tanto que le dije que me correría y mi puta esposa inmediatamente se puso en posición de perrito frente a mí, levantó sus nalgas y se inclinó para mamarme mi verga y después de tres mamadas me corrí dentro de su boca y la zorra de mi esposa se tragó hasta la última gota de mis mecos.

Acto seguido le pedí a mi esposa que me siguiera contando hasta el final lo que había hecho con Gabriel y ella después de limpiarse mi leche que le quedaba en la comisura de sus labios continuó contándome:

Después de que Gabriel me chorreó toda mi garganta, me acostó en la cama boca arriba, me abrió mis piernas y comenzó a lamerme y chuparme mi rajita ya muy humedecida, luego introdujo sus dedos anulares muy profundamente en mi rajita y metió su lengua dentro mi  vulva, yo me retorcía de placer y le pedía más y más, acto seguido Gabriel introdujo dos dedos más de cada una de sus manos, ya tenía 6 dedos estrujándome mi panochita y toda su lengua dentro de mi ser, comencé a tener ricas convulsiones de placer y me retorcía toda hasta obtener un enorme y delicioso multiorgasmo.

Posteriormente a eso me puso en posición de perrito y me pidió que me inclinara lo más que pudiera y levantara mis nalgas, después abrió mis nalgas y  empezó a perforarme mi culito con esa verga descomunal que tiene. Me enculó por más de media hora, me corrí más de dos veces hasta que Gabriel terminó echándome toda su leche en mi culito y obtuve una serie de multiorgasmos nuevamente que me dejaron exhausta al igual que Gabriel. Nos quedamos dormidos un rato y luego nos cambiamos y salimos del hotel”.

Después de eso no pude más y tomé a la puta de mi esposa y la coloqué en la posición de perrito y  empecé a encularla frenéticamente preguntándole “¿Que te parece esto, perra de la calle, te gusta como te encula tu marido?” mi esposa me responde “ Siiiiiiii, así es como me gusta que me enculen, sin piedad, vamos destrózale el culo a tu puta esposa, trátame así como la puta que soy… anda cornudito cogeme así tan rico como lo han hecho los otros dos.

Terminé bañándole el culo con mi leche y mi esposa obtuvo por primera vez conmigo un gran y extendido multiorgasmo, después de eso la puse boca arriba, le levanté sus piernas hasta su rostro y la empecé a coger fuertemente en un mete y saca sin piedad y con ganas de desbaratarle su panocha de coraje y excitación pero esto volvió a mi esposa más ardiente y me empezó a decir que la cogiera más fuerte que así es como le gusta que la trate un hombre, no me dijo dos veces cuando la puse de lado encogiendo sus rodillas hasta que pegaran contra su rostro y la seguí cogiendo ferozmente por su panocha y luego le sacaba mi verga y se la metía en el culo…

Así estuve alternando sus dos hoyos, mi esposa ahora  si empezaba a gritar de dolor y de excitación hasta que ambos terminamos corriéndonos de leche y mi esposa tuvo otro multiorgasmo, nos quedamos exhaustos y abrazados.

Después de un rato le comenté que nunca me había excitado tanto y que la verdad es que la amaba aunque me haya sido infiel. Mi esposa me respondió: “Que bueno que lo aceptaste mi amor, porque la verdad tenía temor de comentártelo pues no sabía como reaccionarias, pero por lo que me he dado cuenta te excitaste mucho cuando te estaba contando todo y eso me encantó, ahora ya sabes que tienes una esposa  muy puta y que le gusta ser cogida sin piedad y también tienes que saber que me encanta observar el bulto que se le forma a los hombres en su entrepierna, eso me vuelve loca y quisiera comerme todos esos bultos.

Le comenté que en  su oficina, debido a que ella es la asistente del director general, se ha de dar vuelo observando vergas por donde quiera ya que son más de 300 empleados y la mayoría hombres, mi esposa me contestó que efectivamente le fascina ver todos esos bultos.

Le dije que si de todos esos hombres le gustaría coger con algunos y me respondió que hay un hombre en el departamento de sistemas que le fascina, y sabe que ella le gusta también a él. Me calenté tanto que le propuse a mi esposa que le coqueteara a ese hombre abiertamente para que se lo pudiera llevar a la cama.

Mi esposa quedó sorprendida y me miró con ojos lujuriosos y me preguntó: “¿De verdad te gustaría que me cogiera a mi compañero de trabajo?” asentí con la cabeza y se lanzó a mis brazos diciéndome: “Te amo como no tienes idea mi cornudito esposo, a partir de mañana comenzaré la caza de ese hombre y trataré de cogérmelo lo más antes posible”

Así que en dos semanas quedó consumada esa infidelidad pero en esta ocasión fue infidelidad consentida, pero los detalles de esta relación se las contaré en otro relato.

Autor: Gran tornado

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