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CUANDO ME FUI A ESTUDIAR

2 de abril de 2004

Con los chicos y uno era adopatado

Hola a todos los lectores. En primer lugar, advertir que este es mi primer relato, así que pido comprensión…

Ah! La historia es real, 100% real. Ocurrió cuando yo tenía 16 años, casi 17. Un verano, mis padres me mandaron a Cambridge (Inglaterra) a estudiar inglés. Ibamos muchos españoles, y allí teniamos clases de ingles todas las mañanas y las tardes las dedicábamos a salir por ahí, conocer la ciudad, y bueno, lo típico a esa edad, primeros amores, primeros contactos…, pero no es eso el objeto de mi relato.

El régimen de alojamiento allí suele ser vivir en el seno de una familia inglesa, en su casa, con la que ciertamente no tienes mucho trato, te limitas a dormir, comer , cenar y punto. Hablas un poco con ellos en las comidas (cuando se coincide… porque a mi me dejaban muchas veces la comida hecha y comia solo) y poco más. Los ingleses, a diferencia de los americanos que no reciben dinero por hospedar a estudiantes extranjeros, sí cobran por tener en su casa a un estudiante durante un mes, por lo que su interés es más económico que otra cosa…no se preocupan de que hables o aprendas su idioma, sino que se limitan a darte lo necesario e imprescindible para que estés bien.

Bueno, pues la familia inglesa que me acogió a mí era un poco particular. Estaba compuesta por una señora de unos 45 años, soltera o separada, divorciada o que se yo…, pero lo importante es que no había un hombre en la casa. Ella habia adoptado a una niña, que tenía unos 12 años cuando yo estuve allí, y a un chico, que tendría mi edad, más o menos. Pero como digo, los dos eran adoptados.

La señora físicamente se podría decir que era muy normalita. No , no era la típica madurita espectacular de las que suelo leer en los relatos, sino que era muy normal. Alta y delgada, eso sí, pero vaya, que no despertaba en mí ningun pensamiento erótico ni me atraia físicamente. Unos pechos pequeños y un culo tambien pequeño, casi plano, sin curvas. La veía simplemente como una señora más.

Todo transcurrió normal, sin nada digno de destacar, hasta que un sábado, la señora se fue a llevar en coche a sus hijos, que tenian actividades en un club deportivo en el que estaban apuntados. Yo me quedé en casa solo, y me fui a duchar, después de desayunar tranquilamente. Cuando estaba duchándome escuché que la señora entraba a la casa, ya de vuelta de dejar a los chicos en el club. Oí que me saludaba y yo le contesté, pero no me escuchó, o yo creí que no me escuchaba. Grité más alto y entonces ella abrió la puerta del baño y me dijo que ya me había oído. Yo estaba dentro de la bañera con la cortina echada, o sea, ella no me podía ver.

Se fue, pero al medio minuto volvió a entrar con unas toallas limpias, y me dijo que si me las dejaba encima del water o me las daba. Yo, instintivamente, saque mi brazo como para cogerlas, y ella estaba con su brazo estirado y con los ojos cerrados como para no querer verme. Me hizo gracia su gesto y me reí. Ella tambien se rió, abrió los ojos y me dijo que cogiera las toallas y que si yo quería, me ayudaba a enjabonarme. Yo no entendí bien, pero ella se adelantó, cogió el gel y por señas me indicó que me diera la vuelta, dándole la espalda a ella para enjabonarme por detrás. Yo debí ponerme rojo y cara de vergüenza, y ella me dijo que no fuera tímido, que yo era como un hijo más para ella, y que es lo más normal.

Yo, atonito, me dí la vuelta como un idiota, me quedé ahí parado, de pie, dándole la espalda, totalmente tenso, y ella comenzó a darme jabón por la espalda, y echando agua a la vez para hacer más jabón, mientras me iba diciendo lo mismo, que yo era como un hijo para ella, que si mi madre en España no me ayudaba también a lavarme… Yo, la verdad, estaba muerto de vergüenza y contestaba con monosílabos y con la típica sonrisa asintiendo a lo que me decía.

Ella me enjabonaba la espalda, los brazos, los hombros … de una manera natural, pero comenzó a hacerlo cada vez mas despacio, más suavemente, como haciéndome un masaje, lo que empezó a gustarme. Bajó las manos por la espalda, por mis caderas acercándose hasta mis glúteos y con toda la

tranquilidad del mundo, bajó a mis piernas, a mis muslos, los cuales acariciaba suavemente por detrás y también por delante, pasando las manos por el exterior de mis piernas.

Yo comencé a excitarme por la situación, e instintivamente, tuve que echar mis manos hacia delante apoyándome en la pared, en la misma posición en la que se encuentran los detenidos cuando son cacheados por la policia. Esa situación me estaba poniendo muy tenso y muy nervioso, pero a la vez muy excitado. Mi cabeza pensaba a un ritmo vertiginoso, y yo dudaba entre darme la vuelta y decirle algo (pero qué le podia decir???) o dejarme hacer. Opté por esto segundo, y no dije nada, yo me dije a mi mismo : que sea lo que Dios quiera, que haga ella lo que quiera, y tú a disfrutar.

Ella ya no hablaba, solo seguía con sus manos dándome jabon por las piernas, y yo me decidí a invitarle a que hiciera lo que tuviera que hacer… No quería que encontrara dificultades, al menos yo no se las iba a poner. Abrí un poco las piernas, y ella no tardó en pasar a la acción, comenzó a pasar sus manos por el interior de mis muslos, subiendo y bajando las manos, llegando a rozar mis testículos. Yo me dejaba hacer y emitía pequeños gemidos de placer, como de consentimiento, mientras abría un poco más las piernas. Yo ya entendí la situación y me dejé hacer.

Ella sin decirme nada, con su mano izquierda bajo mis piernas, me cogió los testículos masajeandolos muy suavemente, se veia que no me queria hacer daño, mientras con la derecha me acariciaba el culo, la espalda… Yo ya estaba desatado y excitadísimo y abrí descaradamente las piernas, con mis brazos estirados hacia delante. La posición era de total sumisión a sus deseos, a sus manos.

Su mano izquierda iba masajeando al mismo tiempo mis testículos con sus dedos estirados y la palma de la mano abierta y con el dedo gordo acariciaba mi ano, lo que me produjo una erección total. Yo gemía dándole a entender que me gustaba mucho lo que hacía y que yo no ponía objeción alguna. Estaba a punto de estallar, cuando su mano derecha, y pareciendo que me leia el pensamiento, la adelantó por el exterior de mi pierna, para agarrarme el miembro comenzando un sube-baja glorioso. ¡¡¡ Estaba masturbándome una señora de 45 años!!! Nadie hablaba, ninguno deciamos nada. Yo le oia a ella aumentar el ritmo de su respiración. Me quise volver hacia ella, pero ella me lo impidió. No quería que cruzaramos las miradas. Me preferia tener de espaldas.

Yo comencé a moverme como penetrando su mano, la que dejó quieta por unos instantes, dejando su dedo indice y pulgar haciendo como una “o” alrededor de mi pene, y yo follando a ese circulo. Su mano izquierda habia dejado mis testículos y noté como un dedito suyo, largo y delgado, jugaba con el agujerito de mi culo, el cual tenia ya en pompa. Nuestros gemidos aumentaron y ella captó que yo estaba a punto de eyacular. Me agarró los testículos con la izquierda y con la derecha me dirigió el pene para que la corrida fuera a parar a la pared. Fue una corrida muy abundante, larga, a la que ella acompañó con unos gemidos que casi eran gritos.

Me di la vuelta. Ella me pidió que quedara en secreto entre nosotros. Yo le pedí que me limpiara con su boca. Me dijo que no. Que sentía lo ocurrido, que habia sido un error, que la perdonara. Otro dia le insinue repetirlo, pero ella se negaba.

Sin embargo, el ultimo dia de mi estancia allí me hizo un regalo de despedida, que quizás cuente en otra ocasión.

Autor: Az

az4347 ( arroba ) hotmail.com

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