Cuñados y primos.

Mi nombre es Jaime, tengo 46 años y estoy casado desde hace 20 años con Marta. Tenemos un hijo de 18 años, que se llama Rodrigo. Esta historia comienza cuando Rodrigo, terminó la secundaria y decidió estudiar contabilidad en la universidad de Buenos Aires.

Nosotros vivimos en un pueblo del interior del país, por lo que mi hijo se debería mudar a la capital, para poder estudiar. Los gastos para solventar los estudios de Rodrigo, se nos hacían imposibles, si teníamos que alquilar un departamento, por tal motivo le pedimos a mi cuñado, que vive en dicha ciudad, si mi hijo podía quedarse a vivir con su familia hasta que pueda trabajar y poder mantenerse solo. Sin dudarlo, ni por un minuto, mi cuñado le abrió las puertas de su casa a mi hijo.

Juan, mi cuñado, es viudo, Marian, la hermana melliza de mi esposa, falleció en un accidente de tránsito hace unos años. Juan, tiene 45 años y no volvió a tener pareja, tal vez, por no ofender a su hijo, Bernabé, de 20 años.

Rodrigo, se mudó con ellos al comenzar el ciclo lectivo y me manifestó que estaba muy a gusto conviviendo con su tío y su primo. Ya a mitad de su primer año, era un alumno destacado entre sus pares, es que él tenía una ventaja sobre los demás, pues Bernabé también estudiaba contabilidad y ya se encontraba en cuarto año, por lo que le explicaba, a Rodrigo, todas sus dudas. En poco tiempo, los dos primos se hicieron muy buenos amigos, no solo compartían horas de estudio, sino que también salían juntos a bailar y practicar deportes.

Fue a mitad de ese año que, por razones de trabajo, tuve que viajar a Buenos Aires y necesitaba quedarme por una semana, así que me alojé en casa de Juan. Como la casa solo tenía tres cuartos, por esos días, Rodrigo dormiría con Bernabé, en su cuarto. Llegué un lunes y durante el día estuve haciendo trámites, ya de tarde regresé a la casa y con Rodrigo preparamos la cena, que resultó deliciosa. Después, nos pusimos a ver televisión en el living. Haciendo zapping, quedó puesto un programa de sexo y el tema era sobre el tamaño del órgano sexual masculino.

–            Yo la tengo de ese tamaño.-dijo Rodrigo, cuando en el programa decían que unas vergas, eran de tamaño extra grande.

–            Ja, ja. No te creo, no tenés ni idea de que son 10 pulgadas.- dijo Bernabé.

–            Claro que sé, son 25cm. Yo tengo una verga de 25cm de largo y más de 6cm de diámetro.-respondió mi hijo.

–            La mierda! Salió dotado tu hijito, Jaime. Lo heredó de vos?-me preguntó Juan.

–            Ja, ja. Nunca me la medí, pero la verdad es que la tengo muy grande, también.-respondí.

Todos reímos y el tema terminó ahí. Después todos se fueron a dormir, menos yo, que me quedé viendo unos papeles que tenía que llevar al banco al otro día. Cuando decidí ir a acostarme, pasé por la habitación de los chicos y sin querer me puse a escuchar lo que hablaban.

–            Che y a las minas, no les duele cuando te las coges?-preguntaba Bernabé.

–            Bueno, yo estuve, solo con dos chicas, nada más y sí, les hice doler un poco.

–            Y te entra del todo?

–            Ja, ja. Bueno eso intenté, pero las hice llorar. Ja, ja.

–            Que hijo de puta, yo que pensaba que la tenía grande y la tuya es el doble.

–            No creo que el doble, cuanto te mide?-preguntó Rodrigo.

–            De largo 17cm y de ancho casi 4cm.

–            Bueno, no esta mal, solo parece chica si la comparas con la mía.

–            Che, te la puedo ver?-pregunta mi sobrino.

–            Ja, ja. La curiosidad mato al gato.

–            Dale! Así, comparamos.

–            Ok, pero no te desmayes.-concluyó Rodrigo.

Hubo un pequeño silencio.

–            Wouw! Es gigante!-comentó Bernabé.

–            Y eso que no está parada todavía.-respondió Rodrigo.

–            Bueno y que esperas? Ponela dura!

–            Yo necesito un poco de estímulo, Berna.

–            Uh, no tengo ni la compu, ni revistas, acá.-dijo Bernabé.

–            Entonces ya fue.

–            No! Para! Queres que te haga la paja yo? Cerras los ojos y te imaginas que es una mina, yo ni hablo para que no te desconcentres.-propuso Bernabé.

–            Eeeehhh. Está bien, pero no le cuentes a nadie, primo. Yo cierro los ojos.

Dejaron de hablar y al cabo de unos segundos, se escucharon unos tenues gemidos de mi hijo. Yo, no podía creer lo que estaba pasando, mi sobrino le hacía una paja a mi hijo, parecía un niño con chiche nuevo. Al escuchar como Bernabé, idolatraba la verga de mi hijo, me sentí orgulloso y contento por Rodrigo, él había heredado mi gran pija, era “hijo e tigre”, era mi hijo, tan vergón como yo. En ese momento, me vi la entrepierna y tenía una erección tremenda, me había excitado lo que había escuchado y me comencé a tocar.

–            Que haces?-dijo Rodrigo, como exaltado.

–            No te gusta?

–            Sí, pero, no pensé que me la ibas a chupar. No sé, si esto está bien.

–            Si te gusta, disfrútalo. Nadie se va a enterar de nada.-agregó Bernabé.

Al escuchar eso, mi excitación llegó a mil, saqué mi verga y me puse a pajearla. Luego de unos minutos, los gemidos de Rodrigo aumentaron y se corrió.

–            Te llené la boca de leche, Berna, perdóname.-habló mi hijo.

–            No te preocupes.

–            Te la tragaste?

–            Si.

–            Sos gay Bernabé?-preguntó Rodrigo.

–            No man, para nada. Nunca hice algo así, creo que me zarpé un poco.-respondió.

–            Está bien. Vamos a dormir.-concluyo mi hijo.

Yo me había acabado toda mi leche en el pantalón, cuando escuchaba que Rodrigo le había acabado a su primo en la boca. Nunca hubiera pensado, que una situación homosexual, me haría excitar de esa manera. Cuando me di vueltas para dirigirme a mi cuarto, vi que la puerta de la habitación de Juan se movió de repente. Yo fingí no darme cuenta y entré a mi habitación, pero estaba seguro que mi cuñado me había estado espiando.

El día siguiente, fue de muchos trámites e idas y vueltas por la capital, pero aunque estaba muy ocupado, no podía sacarme de la cabeza lo que había sucedido la noche anterior. Me imaginaba a mi sobrino chupándome la verga, como se lo había hecho a mi hijo. Me preguntaba si pasaría algo en la noche, entre ellos dos y no me lo quería perder por nada.

Esa noche, después de cenar y charlar un rato, nos fuimos a dormir. Luego de una hora de estar en la cama, me levanté como para ir al baño, pero con el objetivo de espiar a los jóvenes. Al pasar por su cuarto, me puse a escuchar detrás de la puerta.

–            Huy, como duele.-dijo Bernabé.

–            Ahora te la bancas, me lo pediste y te lo estoy dando.-agregó Rodrigo.

–            Es que, es muy grande!

–            Aguanta un poco más, la cabeza ya entró.

Mi hijo se estaba culeando a su primo, no lo podía creer. De inmediato, mi verga estaba dura como una roca y mientras escuchaba, me empecé a pajear. Después de un rato, los gemidos de Rodrigo se empezaron a escuchar e iban en aumento, pero también se escuchaba a mi sobrino, que emitía sonidos de dolor.

–            Que culito, primo, te la aguantaste toda, hasta el fondo.-dijo mi hijo.

–            Me la metiste toda?

–            Toda! Nunca me había entrado toda antes.

–            Por eso me duele tanto.

–            No seas boludo, desde que te puse la cabeza que te duele, ahora disfruta que te voy a hacer vibrar.

–            Haaaayyy.-gritó Bernabé.

Un grito, tras otro y luego muchos seguidos, que provenían de mi sobrino, pero luego empezó a gemir cada vez más. También se escuchaba a mi hijo, que gemía y hacía mover la cama, mientras penetraba a su primo. Luego Rodrigo aceleró sus movimientos y lanzó un grito, por lo que supuse que había acabado, en ese momento llené mi calzoncillo de leche, di media vuelta y volví a mi cuarto.

Al día siguiente, llegué temprano de hacer trámites, la casa parecía vacía ya que estaba en silencio, pero me equivocaba. Como tenía que usar la computadora, me dirigí a la oficina de mi cuñado y cuando entré, estaba Juan, que se quedó mirándome muy sorprendido. Enseguida, me di cuenta que se estaba masturbando, mientras veía algo en la computadora.

–            Juan, pensé que no había nadie.-dije.

–            Salí temprano del trabajo hoy.

–            Che, te estas pajeando?

–            Eeeeeeeeehh. Je, je. Un poco.-respondió.

–            Ja, ja. Un poco? Te estas haciendo tremenda paja! Mostrame lo que ves en la compu.- dije mientras me acercaba al monitor.

Me quedé boca abierta al ver, lo que él estaba viendo. Era el video de Rodrigo, que se estaba culeando a Bernabé, eso era lo que había pasado la noche anterior. No podía reaccionar, era increíble lo que estaba viendo, además el video mostraba a los jóvenes cogiendo con lujo de detalle. Inmediatamente, tuve una erección tremenda, que no podía ocultar.

–            Creo que a vos también te gusta el video.- me dijo Juan, mirándome la pija.

–            Como filmaste esto? Hay cámaras, en los cuartos?

–            No! La puse ayer, cuando los chicos no estaban.

–            Pero esto está mal, Juan.-dije.

–            No te hagas el distraído Jaime, te vi haciéndote una paja, detrás de la puerta de los chicos.

–            Pero te calientan los tipos?

–            No se, tengo algunos morbos con las pijas, pero en general me fijo en las mujeres. Además, siempre sospeché de Bernabé.

–            Para mí, esta es la primera vez que me excité pensando en hombres, ni siquiera lo había pensado antes, pero este video está mejor que el escuchar detrás de la puerta. Me hace, re, calentar.-dije.

–            Es una sensación rara, no la entiendo todavía. Por un lado sé que está mal, pero la calentura que tengo, quien me la baja.

–             Yo, me voy a hacer la paja.-dije y me bajé los pantalones.

Los dos nos pajeamos, viendo el video de nuestros hijos.

–            Que pedazo de pija, tienen vos y tu hijo.- comentó Juan.

–            Si, el pendejo tiene la misma verga que yo. Que orgullo!

–            Es realmente enorme, muy gruesa también.

–            Basta de dar vueltas Juan, comete mi verga, que están por llegar los chicos.- dije.

–            Que?

–            Pero, si te morís de ganas.- le contesté, mientras le agarraba la cabeza y la presionaba hacia mi verga.

No tuve que hacer mucho esfuerzo para agacharle la cabeza a Juan y además iba con la boca abierta, para engullir mi chota. Me chupaba la verga con mucho entusiasmo, parecía un experto, me encantaba como movía sus labio y su lengua, lo hacía mucho mejor que mi esposa. No pude aguantar mucho y le descargué todo mi esperma en la boca, él sin parar de chupar, pero también sin derramar una gota de mi leche, se hizo una paja hasta acabar. Nos quedamos un momento en silencio, pero después Juan agarró mi verga, que estaba un poco morcillona.

–            Que pedazo de verga cuñado! Que lindo se sentía dentro de mi boca!-me dijo, mientras agarraba mi verga.

–            Seguro, que te gusta mi pija, me la chupaste de una manera increíble, ni mi mujer lo hace tan bien.

–            Enserio? Es la primera vez que lo hago.

–            No te creo.-dije.

–            Es verdad! Yo creo que, al saber lo que a mi me gusta, cuando me la chupan, te hice lo mismo y por eso te gustó tanto.

–            Alguna vez escuché esa teoría, no se si creerte, pero de algo estoy seguro, entre hombres, nos entendemos”.

–            Lo mismo, digo.

–            Cambiando de tema. Como se daban anoche!-comente.

–            Querrás decir, como le daba tu hijo al mío.

–            Sí, claro, pero además, sabe usar vergón como todo un experto. Recuerdo, que yo no pude penetrar un culo, así de fuerte, hasta los veintipios de años.- le comenté.

–            Pero, ahora aprendiste a garchar así, no?

–            No te preocupes cuñadito, antes de irme al pueblo, te hago la cola. Ahora no te la rompo, porque están por venir los chicos.

–            Que hora es? (se fijó la hora en el reloj) Uh, no tenemos tiempo, en 10 o 15 minutos llegan.

–            Se me ocurre algo.-dije.

–            Que?

–            Te gustaría hacer una orgía con los pibes?

–            Ja, ja. Me lees el pensamiento, pero no sé como vamos a convencerlos.- me respondió.

–            Que te parece, si ponemos una peli porno después de cenar?

–            Pero, con que escusa?

–            Yo, ya tengo todo pensado. Te vas a alquilar dos DVD´s, uno que sea de una película porno, luego los cambias de caja, entonces  cuando ponemos el DVD en el reproductor, “Ho, sorpresa” hay una película porno en ves de la que elegiste.- conté el plan.

–            Claro, los chicos van a querer ver la película, sin problemas. Es un muy buen plan, Jaime.

–            Y viendo la película, nos ponemos todos cachondos.- agregué.

El plan, no podía fallar, los dos jóvenes, ya habían experimentado con otro hombre y por lo que había visto, les gustó mucho. En algún momento de la película, los cuatro estaríamos empalmados y alguien propondría hacernos una paja. Después de pelar nuestras pijas, al vernos, de seguro que compararíamos los tamaños y para eso tendríamos que juntarnos, ese en ese momento que algún manotazo se va a escapar. Lo siguiente, es fácil de imaginar.

Siguiendo el plan, después de cenar, Juan, propuso ver una película que había alquilado. Todos, pensamos que era una gran idea y nos fuimos al living, para ponernos cómodos en los sillones, pero además había un LCD de 42¨. Juan, colocó el DVD en el reproductor y rápidamente, antes que empiece la película, corrió al sillón. La película comenzó con los adelantos de otras películas porno y como sabrán, en los adelantos, están las mejores y más calientes escenas de sexo. Todos nos quedamos mudos, viendo la pantalla.

–            Papá, alquilaste una película porno?-dijo Bernabé.

–            No, alquilé una de acción, Rambo 5!- respondió Juan.

–            Los boludos del videoclub, deber haber equivocado los estuches.-agregué.

–            Ja, ja, ja, ja. Que gracioso!- Rodrigo, no paraba de reír.

–            Y bueno, sácala del aparato y vemos Rambo mañana.-dije.

–            No, déjala correr, tío. No quieren, verla un ratito? Para saber de que trata, la trama. Ja, ja, ja.- propuso mi hijo, riendo.

–            Trama? Ja, ja. Voto por darle una oportunidad a esta película.-agregó Juan.

–            Yo, también quiero verla.-dijimos al mismo tiempo mi sobrino y yo.

La película, empezó con una mina que se tocaba sola, pero después, uno a uno fueron llegando tipos por todos lados. La mujer los puso en hilera y les chupaba la pija a cada uno, pero luego se la empezaron a coger, por la concha, por el culo, doble penetración, etc. La escena era muy excitante y noté que todos, teníamos una carpa en el pantalón.

–            Huy, boludos, como le dan a la pobre, la están destrozando, me hacen re calentar.- les comenté a todos y rompí el hielo.

–            Yo también, estoy a full.- dijo Bernabé.

–            Cuando le meten dos vergas por el ano, como ahora, me re caliento.-dijo Juan.

–            Yo, ya la tengo dura como una roca.- comentó mi hijo, mientras se agarraba el trozo de carne, sobre el pantalón y nos lo mostraba.

–            Hijito, sos tan calentón, como tu padre.- al decir eso, manoteaba mi verga y la mostraba, tal como él había hecho.

–            No hay duda que soy tu hijo, pa!- me dijo.

–            Che, yo me quiero pajear, no aguanto más, la calentura.-dije.

–            Bueno, yo también tengo muchas ganas de hacerme la paja. Alguien tiene algún problema, si me la hago acá?- preguntó Juan.

–            Si mi papá se hace una paja, yo también me pajeo.-dijo Bernabé.

–            Listo, pelamos todos. Ja, ja. Que loco, me voy a hacer una paja con mi viejo. Ja, ja.-dijo riendo mi hijo.

Todos reímos, por el comentario de Rodrigo y luego pusimos, nuevamente, atención a la película. Fui el primero en animarse, me bajé el pantalón, me agarré la chota y me puse a pajearme. Un segundo después, todos estábamos con la verga en la mano y sobándola con ganas.

–            Viste, Bernabé? Estos dos, nos sacan mucha ventaja.- Juan, le comentaba a su hijo.

–            Son dos vergas enormes, no es justo.- respondió Bernabé.

–            No te tocó, no te tocó, ja, ja, yo por suerte tengo la herencia de mi viejo.- le dijo Rodrigo burlándose.

–            Bueno, pero las pijas de ustedes, no están nada mal.- dije.

–            Pero, si me comparo con vos, pierdo antes de la largada.- me dijo Juan.

–            OK, para que no haya conflictos, nos las podemos comparar los cuatro y listo.- propuso Rodrigo.

Todos estuvimos de acuerdo, nos paramos enfrentados y miramos, nuestras vergas. Definitivamente, mi hijo y yo, mostrábamos unos miembros que hacían ver a los miembros de Juan y Bernabé, muy pequeños. Entre ellos dos, Juan tenía una pija, levemente mayor a la de su hijo, se notaba en el lardo, casi unos 18cm. Entre Rodrigo y yo, estaba más pareja la cosa, las dos eran muy similares, tanto en tamaño como en grosor. Juan y Bernabé, observaron, nuestras vergas más detalladamente, para hacer de mediadores.

–            No sé, están muy parejas las dos.- dijo Bernabé.

–            Para mí, hay una leve diferencia en el grosor, a favor de Jaime.-acotó Juan.

–            Creo que tenemos que usar un centímetro para medirlas y listo.- dijo Bernabé.

–            Lo voy a buscar.- Juan mientras salía.

Tratábamos de medir, lo más objetivo posible, pero cuando me la medía yo, mi hijo no estaba de acuerdo con la forma en que me tomaba las medidas y a mí me pasaba los mismo, cuando él se medía la chota. De todas maneras, era una competencia divertida y nos reíamos a carcajadas. Decidimos que uno de ellos, nos mida y problema solucionado.

–            A mí no me jode, que Juan me toque un poco la verga.- me dijo Rodrigo.

–            Yo, no tengo problemas, en lo absoluto. Además seguro que lo disfruta.- le dije y nos reímos juntos.

Al final, de largo, ganaba Rodrigo, por un cm (25 vs24), pero de grosor ganaba yo, con 7cm de diámetro, contra 6,5 cm de él.

–            Y bueno pa, la tenemos casi iguales.

–            Casi, pero me gustaría, saber la circunferencia. Nos las medía Juan?- le pregunté.

Cuando Juan se agachó y me agarró la verga, yo hice un movimiento de caderas, haciendo que mi verga, rosara sus labios. Juan, levantó su mirada hacia mí y yo le acerqué, más aun, mi miembro, para que entienda que era el momento. ÉL, se la puso en la boca y se puso a mamarla. Los chicos, no sabían que hacer, pero se empezaron a pajear con mucha fuerza, sin decir nada. Juan, comenzó a chupar la verga de mi hijo también y la intercalaba con la mía.

–            Bernabé, vení acá y ayudá a tu padre, que solo no puede con las dos.- le dije.

Se acercó y arrodilló junto a su padre, para poder mamarme la verga, mientras su padre se la mamaba a mi hijo. Luego iban intercalando vergas en sus bocas.

–            Que lindo es estar así, con vos papá, nunca pensé que iba a compartir esto con mi padre.- me dijo Rodrigo.

–            Es verdad hijito mío, este momento es único. Te quiero mucho.

Nos abrazamos y nos besamos en la boca, con increíble pasión y por un largo rato, mientras los otros dos, nos chupaban las vergas.

–            Guau!!!- dije.

–            Es el mejor beso de mi vida.- agregó Rodrigo.

–            Lo mismo digo. Pero y si lo repetimos, mientras nos culeamos a estos dos?

–            Papá, sos un genio!

–            Bueno muchachos, a ponerse en cuatro patas.- les ordené.

–            Quieren pija?- preguntó mi hijo.

–            Si. –dijeron los dos al mismo tiempo, ya en cuatro patas.

–            Ahora van a tener pija.- agregue.

Les untamos, un poco de crema en el ano y le apoyamos nuestras vergas. Rodrigo, se iba a culear a Bernabé y yo a Juan, no quería perderme, el poder desvirgar ese culito. La verga de mi hijo, entraba más fácilmente, por el ano de su primo y este último, no paraba de gemir. Pero, yo no tenía esa suerte, mi verga a duras penes progresaba, además, Juan no paraba de gritar de dolor y se le caían las lágrimas.

–            Papá, tenés que relajarte, vas a ver que entra más fácil.-le dice Bernabé a su padre.

–            Mira, pendejo, no te burles de mí. Esta es mi primera vez, en cambio a ti ya te metieron una verga así.

–            Que?

–            No te hagas el desentendido, tu primito te desvirgó antes.- dijo Juan.

–            Ja, ja. No discutan en vano, cuando terminemos de cogerlos, eso dos culitos, van a tener, el hoyo del mismo diámetro. No te parece, hijo?

–            Ja, ja. Si!- rió Rodrigo.

–            Y ahora te voy a hacer doler mucho, cuñadito.-le dije.

Se la ensarté hasta el fondo de una sola vez y le empecé a bombear con todo. Juan, gritaba y lloraba.

–            Haaaaaaaayyyyy! Que dolor! Por favor, pará! No! Me duele mucho!- gritaba Juan.

Yo le seguí dando con todo, sin hacerle caso. También, mi hijo le empezó a dar con todo a su primo y este también gritaba y lloraba. Así, estuvimos por un buen rato, sin parar de colearlos, con toda potencia y de repente, los llantos cesaron, los gemidos de placer aparecieron y nos pidieron que no paremos, que les demos más.

–            Cuando les gusta, quiere decir que el culito ya está bien abierto.- le dije a mi hijo.

–            Claro, ya no sienten doler.

–            Exacto. Ahora, podemos intercambiar culos, sin problemas.- agregué.

Le dábamos a uno y después al otro, ahora nuestras vergas entraban, hasta el fondo de sus anos, con gran facilidad. Juan y Bernabé, disfrutaban mucho ser penetrados, gemían con mucho placer.

–            Hay! que placer! Voy a acabar!-gritó Juan.

–            Yo también!- agregó Bernabé.

Se corrieron los dos al mismo tiempo, mientras eran penetrados por mi hijo y por mí. Descargaron toda su leche, sin tocarse el miembro ni una sola vez, pero ni Rodrigo ni yo, habíamos acabado aún y le seguíamos dando muy duro.

–            Bueno, vasta! Acaben y listo!- nos dijo  Juan.

–            No, a mi me falta un poco.- respondió Rodrigo.

–            Pero, no damos más.- agregó Bernabé.

–            Ahora, se la aguantan!- dije.

Se quisieron zafar de nuestras vergas, pero nosotros lo impedimos y le seguimos dando fuertemente. Se los notaba molestos y referían dolor nuevamente, pero le dimos hasta que, por fin acabamos dentro de sus entrañas. Cuando sintieron nuestra leche, que les calentaba su interior, se excitaron nuevamente, de tal manera, que acabaron otra vez, mientras con mi hijo todavía teníamos las vergas en sus anos. Rodrigo y yo, sacamos nuestros miembros y empezamos a besarnos apasionadamente.

–            Hijo mío, este fue, el mejor momento de mi vida. Te vi, como un gran hombre, todo un macho, me vi en ti.- le dije a Rodrigo.

–            Para mí, también fue la mejor experiencia de mi vida, pero no por coger estos culos, sino por compartir este momento con vos. Te quiero mucho papá.

–            Yo también te quiero mucho hijo.-le dije mientras lo abrazaba.

Esa semana, nos cogimos a Juan y Bernabé, todas las noches. Cuando me marché, Rodrigo me contó, que les daba una noche a cada uno y les mantenía el ano bien abierto. Yo empecé a viajar muy seguido hacia la capital, pero eso es otra historia…

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picolo
Hace algunos meces que leí, por primera vez, un relato erótico por internet. Descubrí que me calientan mucho el bocho (cabeza) y me surgieron ideas también. Así que me animé a escribir algunos relatos por mi cuenta. Aunque escriba en primera persona, mis relatos sin ficticios, debe haber pocas personas que hayan vivido esas experiencias. Aunque soy gay, me gustan las historias tanto heterosexuales como homosexuales, pero obvio, mucha pija grande!! Je je. Se darán cuenta que en mis historias, siempre habrá un dotado que termina dominando al resto y gracias a su dotación terminan rompiendo anos. Espero que disfruten de mis relatos!!

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