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Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

Esta historia es muy reciente, puede ser la de cualquiera pero es la mía propia, inesperada, pero intensa e interesante, ocurrió en octubre del 2012.

Me llamo Robert y soy de una ciudad alejada como a 500 km de la capital del país. Soy casado con Marta y tengo dos niños Marvin de 7 años y Karla de 3 años, Tengo una vida muy feliz con mi esposa y toda la familia.

Por otra parte mi esposa tiene un hermano, Rey, que vive en la capital del país y esta casado con Leydi y tienen una niña, Gabriela, y viven en una casa con mucho espacio alrededor de la misma con un patio amplio y muchos árboles, realmente una casa muy bonita. Tengo una excelente relación con mi cuñado, su esposa e hija, específicamente a su esposa siempre la he encontrado una muchacha muy linda y atractiva pero solo eso, nunca me he imaginado ninguna situación con mi cuñada en primer lugar por el respeto enorme a mi esposa, su familia en general y en particular a mi cuñado, creo que su esposa nunca ha podido mirarme tampoco con otros ojos que no sean los de amigo o familia, porque por otra parte soy 16 años mayor que ella, mas bien soy rellenito y con 54 años, ya el paso de los años se siente en mi cuerpo y no creo que le pueda ser en nada atractivo a Leydi.

Resulta que hace poco me fue necesario una vez más viajar a la capital del país como parte de mi trabajo en la empresa y debía permanecer por dos noches allí, al tratar de buscar una capacidad en un hotel me percaté que todas las habitaciones en los hoteles de la capital estaban cubiertas ya que se estaba celebrando un congreso internacional referente a temas de economía y había una gran cantidad de participantes que tenían copados todos los hoteles.

Cuando ya casi me disponía a cancelar mi viaje por los problemas de alojamiento, mi esposa Marta me dijo que hablaría con su cuñada, pues la casa de ellos es muy espaciosa, tienen un buen cuarto de huéspedes y finalmente sería una oportunidad para que yo la acompañara un par de días, ya que Rey mi cuñado se encuentra trabajando fuera del país y solo viene dos o tres veces al año, trabajo que el ya esta por concluir.

Por supuesto que la esposa de mi cuñado respondió que no habría problema y así yo podría ver a mi sobrina que ya hacía un tiempo que no iba a visitarlas.

El día del viaje a la capital fui directamente a las oficinas donde debía trabajar y comencé con mi labor allí, solo viaje a casa de mi cuñado cerca de las 4 de la tarde para descansar, comer, dormir y volver al día siguiente.

Cuando me bajé del Bus y caminaba en dirección a casa de mi cuñado vi a mi pequeña sobrina que corría en dirección a mi con la intención de abrazarme y saludarme, la alcé en mis brazos y le di unos cuantos besos como siempre, así continué con mi sobrina hasta la casa y allí estaba la esposa de mi cuñado cortando la hierba del patio de la casa, por un momento dejó su trabajo y vino hasta mi para saludarme también con un fuerte abrazo y un beso e inmediatamente se puso a hacer café para los dos, tan pronto tomé café le pedí que me dejara terminar el trabajo de cortar la hierba, que aunque yo sabía que ella podía hacerlo, no tenía porque hacerlo ella si yo estaba allí, me despojé de mi ropa de oficina y me puse un short quedé sin camisa y salí a limpiar el patio, mientras trabajaba me di cuenta que Leydi me miraba con cara de agradecimiento en mi tarea la cual terminé cerca de las 7 de la noche, cuando me lavaba las manos ella me dijo que bueno tener a un hombre que haga las cosas de la casa y me comentó que mi cuñado ni cuando esta en la casa le ayuda en esas tareas, entonces entré al baño me bañé y salí fresco y oloroso del baño, Leydi me dijo, Robert pero que olor mas rico a hombre tienes, lo cual yo tome como un cumplido muy natural, esa era la relación normal entre nosotros.

De inmediato le pedí que pasara ella a bañarse que yo terminaría de preparar la cena, pues la niña veía la TV, así lo hicimos y ella salió muy bien arreglada en un short jean que le cubría sus nalgas y un poco más, pero no muy largo, por encima una blusa de tirantes de color azul y un brasier del mismo color que se veía por los laterales de su blusa, igualmente salió con un olor a mujer que no pude dejar de decírselo, pero igual de forma natural a lo que ella sonrió, así cenamos los tres juntos y después de lavar los trastos de la cocina nos pusimos a mirar la TV y algunos videos de música. Cerca de las 9.30 la niña se fue a dormir y mi cuñada y yo nos quedamos un rato más jugando cartas, en ese tiempo durante el juego conversamos y hablamos de muchas cosas, entre ellas un par de temas sobre sexo y satisfacción sexual, pero nada morboso, hasta que ella me dijo que se iría a dormir y yo me quedé viendo la TV.

Ella pasó a su cuarto donde dormía con la niña y después de algo más de una hora. Cerca de las 12 de la noche sentí a la niña toser y corrí hasta el cuarto a ver que le pasaba, Leydi intentaba zafarse de la ropa de cama para atender a la niña, pero yo le tome una mano y le dije quédate que yo me ocupo, así ella quedó recostada en su cama yo atendí la niña le dí un poco de agua la acurruque y se volvió a dormir y yo salí del cuarto, entonces Leydi se levantó de su cama y vino hasta la sala donde me encontraba otra vez y me dijo, nunca había tenido a nadie que se ocupara de la niña en esa situación y entro al baño.

Al salir me dijo que te pasa cuñado no tienes sueño y le dije, no, estoy viendo una serie que a mi me gusta y después seguro leeré un poco más para acostarme definitivamente y me dijo pues ahora perdí yo un poco el sueño te acompañaré un rato. En ese instante y sin ninguna mala intención le dije quieres que te de un pequeño masaje en los hombros para que relajes un poco y puedas dormir, me preguntó, y tu sabes, le dije bueno no soy experto pero un poco de masaje que te relaje algo lo se hacer, me dijo ha esta bien creo que me ayudará a dormir mejor.

Entonces nos fuimos a la cocina y en una de las sillas que separé de la mesa se sentó ella, yo me paré por detrás y con las yemas de mis dedos empecé a masajear ligeramente en círculos el cuero cabelludo debajo del abundante pelo de la esposa de mi cuñado y aunque debo confesar que en ese momento sentí mucho agrado por hacerlo y mi estomago temblaba como un niño no estaba pensando aún en que fuera a pasar nada extraordinario con la esposa de mi cuñado.

Seguí masajeando el cráneo de Leydi y de cuando en cuando acariciaba su pelo o acariciaba su cara con la parte posterior de mis manos cuando las cambiaba de posición, mi cuñada tiene un pelo ondulado muy abundante que se le ve muy bien. Después de estar cerca de 20 minutos dándole masaje en el cráneo le moví todo su pelo hacia delante y comencé a masajear su nuca desplazando los dedos de abajo arriba y de arriba abajo, en ocasiones daba masajes con los dedos pulgar de abajo arriba y mis manos regresaban hacia abajo con los cuatro dedos restantes acariciando toda la base del pelo y las paredes laterales de la nuca de Leydi quien al sentir estas caricias un par de veces dijo, ¡Que ricooo!

Después de repetir estos masajes y caricias por varios minutos más, traté de pasar a darle el masaje en el lugar acordado que era los hombros y la espalda más alta, pero ella llevaba una blusa de dormir de tirantes con un short todos de color malva y le dije, Leydi para darte el masaje en los hombros sería bueno si te pusieras una blusa sin tirantes, que solo se apriete por encima de tu pecho y me dijo, ah sí tengo una enseguida me cambio, de inmediato entró al cuarto y regresó enseguida con una blusa de algodón blanca con una goma que se apretaba a su cuerpo por encima de los senos y además me di cuenta que se había quitado también el brasier para liberar mas sus hombros, pero pude darme cuenta que tenía sus pezones bien duros que se hacían visibles sobre aquella blusa blanca.

De inmediato me puse a dar masaje en los hombros y espalda superior utilizando un aceite para masajes que estaba en el baño, de esta manera comencé a darle masaje en ambos hombros a la vez, cerrando siempre las manos y terminar el masaje hasta la parte más alta de su nuca, discretamente comencé a acariciar alternadamente la base de las orejas de mi cuñada y cuando lo hacía intentaba acariciarle la parte interior de sus orejas muy ligeramente con mis dedos índices, la primera vez ella se sonrío porque al parecer le dio cosquillas pero después pude notar como su piel se erizaba cuando repetía esta acción, así estuve por cerca de 10 minutos entre los hombros, la parte superior de la espalda, su nuca cuello y orejas, creo que ella lo disfrutaba mucho y un par de veces más había repetido ¡Que ricooo!

Poco a poco comencé a levantar con una mano la goma que ajustaba su blusa al cuerpo y con la otra mano extender el masaje por debajo de la blusa en su espalda y sentía como ella se acomodaba en la silla para que yo pudiera llegar con el masaje a los nuevos puntos que mis manos buscaban, me decidí e introduje ambas manos por debajo de la goma que ajustaba la blusa y comencé a rotar mis manos debajo de su blusa, ella seguía acomodándose para que yo tuviera libertad de llegar a otros lugares de su bella piel y en el momento que mi cuerpo mas temblaba, empecé a extender el masaje bajo su blusa hasta la base exterior de sus dos senos, mis dos manos daban masaje a su espalda y poco a poco llegaban a la base de sus senos y después un poco más arriba de la base hasta que logré por primera vez tocar sus dos pezones que estaban duros a mas no poder, los acaricie con un roce delicado y en ese momento no pude aguantar y le dije muy bajo en su oído ¡te gusta! Y me dijo ¡muchoooooo!, fue entonces cuando le pedí; déjame quitarte la blusa y acostarte en el sofá de la sala para continuar el masaje allí, en ese momento en un acto al parecer de cordura de la esposa de mi cuñado ella me dijo, y tu crees que sea correcto lo que estamos haciendo.

Le dije, Leydi respóndeme esta pregunta por favor, tu te sientes bien?, me dijo, yo encantada, realmente me siento muy bien con lo que me haces, yo le dije, lo único que yo quiero es que te sientas bien sin ningún otro objetivo, pues si te sientes bien, entonces es correcto lo que estamos haciendo, me dijo tienes razón y levantó sus manos para que yo le quitara su blusa, nos fuimos al sofá y acostada boca arriba comencé a masajear intensamente su abdomen y pechos, a los que acariciaba loca y delicadamente terminando en sus pezones, los que yo un par de veces ya había besado suavemente y continuaba con el masaje, ella llevaba puesto aún su short de dormir que le quedaba ligeramente holgado en su cuerpo, poco a poco comencé a extender el masaje hasta que mis manos se movían por debajo de su short y después llegaba con mi masaje hasta debajo de su panty, ligeramente mis manos rozaban la parte superior de toda su región pelviana, casi hasta donde empieza su sexo pero sin llegar allí, aunque ya sabía que podía pasar de todo no quería ir violentamente para evitar que ella se arrepintiera, yo estaba ahora si decidido a tener una experiencia sexual con mi atractiva y bella cuñada que no esperaba, pero que era muy excitante y placentera, no solo por prohibida y lujuriosa, sino también por lo bella, agradable y atractiva que es la mujer de mi cuñado y una vez más le pregunte te gusta y me dijo estoy muy excitada, le pregunte sigo o me detengo y me dijo, no ahora no te detengas que ya estoy muy excitada.

Fue entonces que le pedí voltearse en el sofá para masajear sus pies, cuando se volteó comencé por masajear varios minutos más toda su espalda y sus nalgas debajo del short, después comencé masajeando la planta de sus pies, primero con ambos dedos pulgar y después con un movimiento continuo del resto de los dedos y ella me decía Robert y eso que no eres experto, estoy flotando en el cielo con lo relajada y excitada que me estas haciendo sentir, nunca me imaginé que me podría sentir así, para entonces yo estaba dando masaje a sus piernas por ambas caras y subía por las caras internas de sus muslos subiéndolas por debajo de su short hasta pasar ligeramente cerca de sus labios vaginales pero sin llegar a tocarlos, una vez más un destello de cordura de ella y me dice, hay Robert pero no me vayas a tocar allí, le digo me detengo entonces y me dice no, no te detengas, pero si sigo yo si necesito tocarte allí, me dijo, bueno esta bien ya yo quiero también disfrutar hasta el final, entonces continué pero ya directamente comencé a tocar sus labios vaginales y su clítoris que como me imaginaba estaban todo bañados en sus flujos vaginales y eso le provocó sus primero grandes gemidos de placer, volví a pedirle que se volteara con su vientre hacia arriba y con ambas manos levante sus piernas e introduje mis manos para retirar su short y panty.

Con un movimiento casi profesional estaba mi cuñada totalmente desnuda acostada en el sofá de su casa y por unos milisegundos me detuve a contemplar la belleza de la esposa de mi cuñado, que realmente en sus 38 años y después de tener una hija parecía aún una princesa al estar desnuda en aquel sofá, fue cuando por primera vez intente besarla en la boca y ella respondió besándome muy rica y apasionadamente, al separarnos le dije Leydi tu sabes que te quiero mucho y esto lo estoy haciendo con mucho cariño, ella me dijo, gracias Robert no sabía que me querías tanto y necesitaba mucho de ese cariño que me das ahora mismo, poco a poco continué besándola pero ya no solo en su boca, sino también en su cara, su nariz, su cuello sus oídos, podía ver la piel de mi cuñada como se erizaba y quedaba como una gallina, todo contacto con su piel la hacía reaccionar muy agradablemente erizándose toda, para entonces me decía muy suavemente, Robert que rica me tienes, voy a explotar si no me haces algo más y rápido.

Mis besos fueron bajando y besando hasta que empecé a besar y chupar sus dos pezones que permanecían aún duros y excitados, las areolas de sus senos estaban también muy excitadas y se habían extendido un poco más, ella me decía, hay Robert que rico me estas mamando mis tetas, hacía tanto tiempo que no sentía ese placer en mis pezones, mi cuerpo esta hirviendo y temblando del inmenso placer que siento, sigue chupame más mis tetas que necesito sentirlo más y continúe mamando sus senos por unos cuantos minutos más, ella estaba muy rica así. Continué besándola pero desplazandome por su abdomen pasando mi lengua por su ombligo, sus caderas hasta que mis besos llegaron al mágico lugar de su vagina, eso fue después de recorrer su cuerpo con mis besos pero muy lentamente, comencé a besar su clítoris y un dedo de mi mano por debajo acariciaba cuidadosamente su perineo presionándolo y rotando sobre él, lentamente fui aproximando otro de mis dedos a la entrada de su vagina y comencé a penetrarla lentamente con mi dedo rozándole sus labios mayores y menores y tratando de humedecer toda esa zona con los abundantes flujos vaginale que desde hacía rato ella emanaba y ella entonces solo gemía ufffff, chhhhhh, achhhhh, rico que siento eso, que me estas haciendo que siento tan rico.

Seguí introduciendo mi dedo algo más profundo en su vagina, al tiempo que chupaba con mucha dulzura y deseo su clítoris, mi lengua rozaba ligeramente su clítoris y penetraba ligeramente en su vagina, fue entonces cuando el dedo de mi mano que antes acariciaba su perineo, empapado también por los flujos vaginales de Leydi se introdujo en su ano y comencé a entrarlo y sacarlo a la vez que hacía lo mismo con el que estaba en su vagina y mi lengua seguía friccionado y chupando fuertemente su clítoris; de repente comencé a sentir un fuerte movimiento de las caderas de mi cuñada al tiempo que me decía hay coño me corro, me corro aaah Robert no pares, coño no pares, que rico, coño que rico, me corrooo, me corooo y comenzó a moverse violentamente hasta que vi que su cuerpo comenzó a temblar y estremecerse por unos segundos, podía ver fuertes contracciones en su vientre, las mismas que se reflejaban en su clítoris que aún tenía en mi boca, así como en su vagina y ano que estaban aún penetradas por mis dedos; después su cuerpo había quedado exhausto por el esfuerzo físico, el placer, etc y se separó rápidamente de mi boca pues al parecer sintió alguna sensación no agradable cuando intenté reiniciar y chupar una vez más su clítoris después de aquellas envestidas de su cuerpo; sentí mucho placer de verla así y la volví a besar y acariciar en su boca, su cara, sus oídos, volví a admirar su belleza desnuda sobre aquel sofá y le volví a decir te quiero y ella me dijo esta claro que yo también te quiero.

Para entonces yo ni siquiera me había quitado una sola de la ropa que tenía puesta, pero estaba con un short de dormir y una camiseta, fue entonces que la esposa de mi cuñado así toda agotada me preguntó, y tú? Y yo que le dije y yo que?, me dijo y tu no vas a eyacular.

Le dije mira Leydi, yo no vine hasta aquí para esto, ni siquiera cuando te propuse el masaje fue para que pasara nada yo creo haberte hecho sentir bien y se que tuviste un orgasmo rico, ella interrumpió y dijo riquíiiiiiiiiiisimo como nuca para que lo sepas, además un orgasmo en lo más hondo de mi cuerpo, como nunca, yo continué, por supuesto que ahora lo que más deseo es metértela todita, pero no quiero que mañana te sientas mal y me reproches, así que me masturbas o me masturbo yo solo y se acabó.

Ella me dijo mira Robert yo tampoco te dije que podías venir a estar en mi casa estos dos días para que esto pasara, ni siquiera me lo imaginé o pude pensarlo, nos conocemos hace tanto tiempo y nuca nos miramos con este tipo de intenciones, pero realmente después que empezaste a darme ese masaje, desde que tus dedos empezaron a tocarme el cráneo mi cuerpo reaccionó como la mujer que soy; rápidamente me di cuenta que podría pasar de todo, no sabía si tu lo desearías también pero desde el mismo principio no quería que dejáramos de hacer nada que deseáramos lo dos, y continuó, ya viste que son cerca de las cuatro de la mañana y empezaste a darme ese masaje a la 1.40 aproximadamente llevas mas de tres horas dedicándote a mi, a mi cuerpo, a mi satisfacción y mi relax a tiempo completo, has tratado con tus manos y tu boca de hacerme realizar con un cariño que me ha impresionado tanto como el contacto de tus manos, a eso Robert, solo puedo responderte que yo necesito que me hagas tuya, que me la metas por donde y como tu quieras, mañana será un día para pensar, dudo que mañana en la noche no quiera querer hacer el amor contigo otra vez, dudo que no quiera hacerlo incluso cada vez que te vea, pero tanto tu como yo debemos controlar nuestros impulsos cuando estemos frente a otras personas, porque no tenemos el derecho de hacer sufrir a nadie, solo se que tu me has dado una muestra de lo que es dedicarse a hacer sentir bien a otra persona y lo has logrado, nunca nadie me había dedicado tanta atención y ocupado de mi placer y a eso solo respondo con la necesidad que me hagas tuya ya y seguir siendo tuya mientras estés conmigo en mi casa.

Diciendo eso comenzó a bajar mi short y ropa interior hasta dejar mi pene libre, que en medio de la conversación había perdido algo de tensión, pero bruscamente se puso otra vez a reventar y ella se lo metió en la boca de inmediato y me dijo, pero que gorda la tienes si casi no me cabe en la boca, así empezó a mamármela intensamente, la chupaba, rozaba con dulzura su lengua por la parte inferior del glande se la metía em la boca y la sacaba, era una satisfacción total lo que me provocaba, hasta que le dije, no aguantó más quiero metértela, me dijo si Robert pero antes bésame el clítoris otra vez, así volvió a abrir su piernas y se dejó caer en el sofá, acerqué una de las butacas de la sala por detrás de mi para que ella pusiera sus dos pies levantados en la butaca y yo estar en mejor posición dentro de sus dos piernas para mamarle su vagina, cuando comencé a mamarle el clítoris y repetí los toques de media hora antes y la volví a penetrar por la vagina y por el ano con un dedo en cada uno y continué chupándole locamente su clítoris, ella comenzó a mover una vez más a un ritmo increíble sus caderas en un movimiento de rotación y me decía coño me voy a correr otra vez, coño que rico es esto, coño me estoy corriendo, ahyyyy coño que rico, hay Robert que ricooo, sigue, sigue siguee, me corrooooooo y se apretaba contra mi boca y me decía hay coño que rico, supe que había tenido entonces otro orgasmo tan intenso como el anterior pero yo diría que ligeramente mas largo, volvió a quedar agotada sobre el sofá y le pregunté puedo metértela, me dijo si mi amor claro que puedes, le pedí entonces irnos al cuarto de huéspedes y metérsela en la cama donde yo dormiría para estar más cómodos, salimos juntos hacia el cuarto y al llegar allí me dijo acuéstate, que me voy a sentar arriba de tu pinga, entonces le pregunté y si me corro dentro de ti, me dijo mira Robert donde único te vas a correr es dentro de mi porque estoy loca por sentir tu semen corriendo en mi interior, yo no estoy usando ningún anticonceptivo, pero espero que no pase nada no debo estar en mis días fértiles hoy.

Dicho, me acosté en la cama con mi pinga hacia arriba y ella se sentó sobre mi pinga guiándola con una mano hacia la entrada de su vagina, y cuando la tuvo toda dentro me dijo, Robert nunca había tenido una cosa tan gorda en mi vagina y en esa posición comenzó a moverse lentamente primero girando sus caderas, después separándose y aproximándose a mi cuerpo y después de una manera más intensa haciendo ambas cosas a la vez, así estuvo moviéndose por unos minutos, no se cuantos, yo decidí levantar un tanto mi cuerpo y aproximarme al suyo y comencé a mamar sus pezones en tanto ella seguía con su movimiento, rotando sus caderas y subiendo y bajando para que la pinga entrara y saliera, esos movimientos para entonces se hacían más rítmicos y dinámicos al estar en aquella situación tan agradable para mi, la esposa de mi cuñado clavada por mi pinga hasta lo último y besándole aquellos pezones tan ricos, sentí que desde lo más profundo de mi, un torrente de líquido viajaba hasta el extremo de mi pinga y solo logré decirle Leydi te voy a echar la leche te la voy a echar, que rico, que rico y ella me dijo hay papi no me digas eso que me voy a correr otra vez, hay Robert coño me estoy corriendo otra vez, hay coño que ricooo, coño que rico y nuestras contracciones se unieron en una sola o asumieron el mismo ritmo de forma tal que los dos éramos puro placer, al terminar ella se dejó caer sobre mi y me dijo ahora solo necesito dormir abrazada a ti.

Al siguiente día se me hizo tarde para ir a trabajar, había estado disfrutando el cuerpo de la esposa de mi cuñado desde poco más de la 1.30 am hasta casi las 5.00 am y eso valía mucho más que el día de trabajo que empezaría tarde para mi.

Leydi se había quedado dormida en mis brazos, pero tuvo la voluntad suficiente para levantarse a las 7.00 am y llevar a Gabriela a la escuela, cuando me desperté sobresaltado como a las 8.20 am, Leydi tenía la mesa con el desayuno puesto para ella y para mi nos sentamos a desayunar y me dijo.

Cuñado, nunca pensé que un hombre con 54 años me hiciera pasar la mejor noche de sexo de mi vida, porque contigo anoche no sentí solo sexo, sentí cariño, sentí amor, sentí ternura y junto con todo eso un sexo rico, lujurioso, agradable, deseable, tuve orgasmos que nuca había sentido, mis orgasmos anteriores eran superficiales, en el clítoris y anoche fueron profundos, sentí contracciones en mi utero, vagina, clítoris y hasta en el ano, por demás tuve tres orgasmos iguales de intensos, nunca voy a olvidar esta noche y la que quiero vivir hoy contigo, no se si algún día podremos repetir esta experiencia, pero al menos anoche y hoy en la noche estamos libre de tenernos porque los dos lo deseamos y nos hace bien; la mire y no se de donde me salió, pero le dije Leydi discúlpame por lo que te voy a decir, pero Te Amo, y ella me dice hay Robert si supieras que eso es lo mismo que estoy sintiendo ahora por ti, no obstante tendremos que ser muy cuidadosos, como te dije anoche no tenemos el derecho de hacer sufrir a nadie, yo por ahora en todo este tiempo que Rey ha estado fuera no he tenido relaciones con nadie y masturbarme lo hago pero muy de tiempo en tiempo porque no es lo que más me gusta, así que trataremos en la medida de lo posible que cada vez que estés solo en la capital vengas a nuestra casa y siempre que se pueda nos entregaremos este amor que nos tenemos.

En eso tuve que pararme a ponerme la camisa y ponerme perfume para salir al trabajo, ella entró al cuarto de huéspedes, me besó en la boca y me dijo chao mi amor, que tengas un buen día, estaré esperando a que llegues esta noche para repetir nuestra secreta locura de amor y pasión.

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De cómo hice el amor con la mujer de mi cuñado sin planearlo, 9.8 out of 10 based on 76 ratings
  
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