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DE DESEMPLEADO A AMA DE CASA

18 de julio de 2006

Mi vida durante bastante tiempo, fue un verdadero desastre. Mi nombre digamos que era Roberto, pero mis amistades me llamaban Robert. De la noche a la mañana me vi del todo en la calle, no les cuento toda la historia, por no aburrirlos. La cosa es que terminé siendo un mendigo más, aunque no dejaba de buscar trabajo por humilde que fuera. Por las noches dormía donde me dejaban, pero una noche que deambulaba por una zona que se la pasa llena de prostitutas, o por lo menos eso pensaba yo.

Dos de ellas como que no tenían nada que hacer, y se pusieron a sacarme conversación, al principio la verdad que me sentía bastante incómodo, pero como una de ellas me dio de beber un trago de ron, creo que se me soltó la lengua un poco, además me dieron la impresión de estar algo borrachas, lo digo por las cosas que hacían. Mientras hablaban conmigo, se tocaban la una a la otra, se subían las faldas mutuamente, dejándome ver sin mucho esfuerzo sus bellos muslos y gran parte de sus nalgas. Yo la verdad, estaba poniéndome bastante excitado, pero antes de que continuasen, les conté parte de mi desastroso estado financiero y laboral. Pero de momento la rubia que se hace llamar la Lola, invitó a la morena Lisa, a orinar.

Fue cuando me llevé tremenda sorpresa. Esperaba que se bajaran las apretadas pantis, y se agachasen para orinar. Pero no fue así. Sencillamente se subieron las mini faldas un poco, y sacaron los dos sus respectivas mangueras. Entiendo que lo hicieron para ver que cara yo ponía, pero lejos de molestarme, o desencantarme. No se por que razón, me llamaron mucho más la atención. Tanto Lisa como la Lola, se dieron cuenta, de momento que me invitan a que las acompañe a su casa, Lisa se retiró y al poco rato apareció, manejando un auto, pero que para mi que ya no tenia nada, me pareció una limosina. En el trayecto a su casa, traté de tocarlas, pero la Lola me dijo que me aguantase hasta llegar a su casa, pero que mientras tanto les contara, con lujo de detalles, lo de mi divorcio y la pérdida de mis trabajos, cosa que fui haciendo a medida que Lisa conducía. Fue justo ante de entrar a la casa de ellas, que la Lola, me preguntó que cosas estaba dispuesto hacer, por pasar una noche con ellas dos.

Yo sin pensarlo, y debido al largo y ardiente verano que tenia (en otras palabras, que no me acostaba con una mujer), le respondí, casi sin pensarlo, lo que ella quisiera. Lola me vio con una mirada maliciosa, mientras me invitaba a entrar a su casa. Ya dentro tanto la Lola como Lisa, me dieron de comer, la verdad es que estaba muerto de hambre. Al yo terminar de comer, ellas pusieron algo de música suave, y comenzaron a bailar exóticamente, la Lola dejó el baile y se dirigió a la cocina, cuando regresó me entregó un gran trago. Para luego continuar bailando de la manera tan provocativa que lo hacia con Lisa.

Yo nada más de verlas tocarse, y como me mostraban sus hermosos y esponjosos senos, ya estaba yo a millón, de nuevo aún sabiendo que no se trataba de verdaderas mujeres. La Lola, de momento me volvió a preguntar que estaba dispuesto hacer por estar en la cama con ellas dos, y nuevamente le respondí lo mismo. Lo que ellas quisieran. En ese instante la Lola me dijo que ante todo me debía dar un buen baño, la verdad es que estaba bastante sucio y apestoso. Lisa me indicó el camino, y tras indicarme que me bañase y que me afeitara, cosa que hice con un gran gusto, regresé a la sala donde las dos se encontraban tomando. Fue cuando vi, que Lisa metía toda mi ropa en una bolsa y la tiraba al zafacón. Ambas se me quedaron viendo, y fue Lisa la que casi como una orden me dijo que me quitase la toalla. Lo que hice sin vergüenza alguna, a pedido de la Lola, di par de vueltas, mientras ellas me miraban. Fue cuando tanto Lola como Lisa me dijeron, bueno si quieres verdaderamente acostarte con nosotras, te tienes que vestir como nosotras. La verdad es que al principio la idea no me agradó, pero en el estado en que me encontraba, la verdad ya no tenia nada que perder, pensaba yo hasta esos momentos. Así que accedí, ambas me condujeron nuevamente al cuarto de baño, donde me indicaron que primero me depilarían, ya como había es

tado de acuerdo en hacer lo que fuera por acostarme con ellas dos, sencillamente me dejé llevar, en lugar de usar una maquina de afeitar, las dos comenzaron a pasar una crema por sobre casi todo mi cuerpo, incluso entre mis nalgas y testículos.

Pasaron unos cuantos minutos y las dos entre bromas y relajos, comenzaron a retirar la crema con unas pequeñas toallas húmedas, hasta que finalmente casi todo mi cuerpo quedó sin un solo vello. Digo todo menos mi cabeza. Tras lo cual me di otra ducha y al salir, las chicas me acompañaron a una de las habitaciones, en las que había un gran guardarropa lleno de prendas femeninas. Pero antes de eso, Lisa buscó otra bebida pero para los tres, y mientras yo me quedaba sentado en un pequeño banco entre las dos me maquillaron, me colocaron una peluca, y se dieron a la tarea de ir buscándome la ropa que ellas deseaban ponerme. Yo nada más permanecía quieto imaginándome con cual de las dos me acostaría. Mientras continuaba bebiendo.

Finalmente entre ella escogieron una bella mini falda, blusa medias largas, liguero en fin todo lo necesario, para mi sorpresa encontraron un pequeño sostén de encajes color negro que me ajustaba fantásticamente, al parecer según una de ellas dijo yo era de copa A. Al terminar de vestirme, y de retocar el maquillaje y probarme varias pelucas, la Lola me dijo que me veía preciosa, pero no se lo creí hasta que me vi en un espejo de cuerpo entero. La verdad no podía creer lo que miraba. No tan solo por el maquillaje, y la peluca, todo mi cuerpo parecía una mujer verdadera.

Quizás por lo que estaba tomando, o quien sabe por que, pero hacia tiempo que no me sentía tan bien. Mis dos nuevas amigas, no dejaban de halagarme, por lo que regresamos a la sala, de su casa. Lisa me invitó a bailar, y a medida que lo hacíamos me comenzó a tocar las nalgas, por sobre la mini falda que yo tenia puesta. Casi de inmediato Lola, se me pegó por detrás. En ese instante fue que me di cuenta que no era que yo me las iba a tirar a las dos, sino que las dos me lo meterían a mi. Pero eso como que no me preocupó para nada. Es que me sentía tan y tan bien, que la verdad, creo que hasta después de un corto rato ya lo estaba deseando que lo hicieran.

Mientras bailaba con Lisa y Lola comencé a mover mis nalgas contra el cuerpo de Lola, y dejaba que la lengua de Lisa entrase del todo dentro de mi boca, en ningún momento tome iniciativa alguna, las dejaba que ellas dos me guiaran, mientras que continuaba bebiendo. Podía sentir la caliente y dura verga de Lola contra mis nalgas, mientras que la de Lisa la sentía presionando la mía, por el frente. Por no se cuanto tiempo las dos me estuvieron acariciando y besando, hasta que Lola me tomó de la mano y me condujo al sofá de la sala. Tomó asiento delicadamente, con toda la finura que la caracterizaba se subió la falda, extrajo su verga de la pequeña panti que la presionaba, y dándome una insinuante mirada, sin decir una palabra mantuvo su verga entre los dedos de la mano derecha, hasta que comprendí que deseaba que se la mamase. Fue como si un imán me atrajese, en mi vida había ni tan siquiera fantaseado hacer nada de eso, pero el ver el grueso y venoso miembro semejante cosa, me provocó probarla. Por lo que sin prisa, bajé mi rostro hasta que mi lengua suavemente tocó su colorado glande.

Su sabor para mi era indefinible, pero su aroma me embriagaba, mi boca como un acto reflejo, comenzó a chupar su verga. Lisa por su parte no se quedó tranquila, al poco rato se colocó tras de mi, con suavidad me medio subió la pequeña falda, acarició mis nalgas suavemente, por encima de las pantis, las cuales luego me las bajó hasta quitármelas del todo. De la misma manera suave me fue abriendo las piernas, y con su boca comenzó a darme lo que nunca me habían hecho, y yo tan siquiera hubiera fantaseado, hasta esos momentos, un beso negro. Mientras más me empujaba su lengua dentro de mis nalgas, yo con más fuerza le mamaba la verga a Lola, hasta que Lisa se detuvo y en lugar de su lengua comenzó a introducir algunos de sus dedos dentro de mi culo por un buen rato. La sensación era indescriptiblemente divina, pero de igual forma que comenzó se detuvo, lo siguiente que sentí entre mis nalgas, fue su caliente miembro penetrándome divinamente. Es cierto que siempre me dolió algo, pero lo tomé como si me hubiera desvirgado. Sus manos apretaban mi cuerpo contra el suyo, podía sentir todas y cada una de sus largas uñas, araña

ndo mi piel. Sus senos pegaban una y otra vez contra mi espalda, al igual que sus testículos lo hacían contra los míos.

En esos momentos me encontraba al borde de la lujuria, quería gritar pero no por el dolor sino por la felicidad que sentía. Yo esperaba que en cualquier momento Lola se viniera dentro de mi boca, pero no fue así, me detuvo y sacó su verga de entre mis temblorosos labios, cuando levanté la mirada como pidiendo una explicación, sencillamente me dijo, no te preocupes querida, es que también quiero comerte el culito, fue en ese momento que sentí que Lisa me apretaba con mayor fuerza, que aceleraba sus penetraciones dentro de mi cuerpo, y dando un sabroso grito diciendo, que putita más sabrosa. Después de lo cual se fue quedando tranquilo, hasta que extrajo finalmente su verga de mi culo. En ese momento como que me dio un ataque de arrepentimiento, me preguntaba a mi mismo, que era lo que me pasaba, como era posible que le estuviera mamando la verga a un transvesti, mientras que el otro me daba por el culo. Lola se debió dar cuenta de mis pensamientos, ya que dándome un divino beso me dijo. No te juzgues linda, piensa en lo que has disfrutado y en lo que puedes seguir disfrutando, sin pasar hambre ni malos ratos. Desde que Lisa y yo te vimos, nos dimos cuenta que eres de la familia. Llorando le dije, que estaba muy confundido, y ella me corrigió diciendo confundida. Mientras me hablaba se colocó tras de mi, y comenzó a pasar su verga por sobre mi esfínter.

Cuando sentí como su calor y lo duro de su glande rozándome mi hueco, dejé de pensar. Sencillamente me acomodé para que la penetración fuera lo más divina posible. A diferencia de Lisa, Lola no me arañaba con sus uñas, pero si me apretaba mis tetillas, divinamente. Sus grandes pechos los podía sentir como un par de almohadas sobre mi espalda, al tiempo que con su boca me mordisqueaba la nuca y mis orejas. Por un buen rato, Lola me dio sabrosamente por el culo, mientras me decía lo divina que estaba, hasta que al igual que Lisa acabó del todo dentro de mí. Yo me quedé tendido sobre el sofá, con mis piernas bien abiertas, la falda sobre mi cintura, me encontraba bastante agotada, al punto que entre lo que bebí y lo que hicimos me quedé dormida del todo.

Cuando desperté, ya era de mañana, tanto Lola como Lisa se encontraban vestidas, no como las putas que habían estado conmigo la noche anterior, sino como un par de ejecutivas. Lo cierto es que me dio una vergüenza enorme que me vieran así, medio desnudo o desnuda quise decir. No sabía ni que decir, gracias a que Lola como que se dio cuenta de mi vergüenza, dijo. Amor no te preocupes, si quieres quédate en la casa, date un buen baño, y vistes con lo que entiendas es de tu completo agrado, cuando mi socia y yo regresemos, hablamos si quieres.

Mientras tanto si te da hambre toma lo que quieras de la cocina, pero lava los platos cuando termines por favor. Pero si lo prefieres, esa ropa vieja y sucia que usabas, se encuentra en el zafacón, te la pones, te marchas y aquí no ha pasado nada. Tras decir esas palabras las dos salieron de la casa, lo primero que hice fue ir a darme una buena ducha y expulsar lo que mis dos amantes, me habían dejado dentro la noche anterior. A medida que me bañaba y tocaba mi piel completamente depilada, los recuerdos de la noche anterior, me llenaron de felicidad, al punto que de momento me di cuenta que me estaba masturbando. Al salir del baño, me rasuré nuevamente, entré a buscar algo de ropa, por unos momentos fantaseé con vestirme como toda una princesa, pero la verdad es que no sabia ni como maquillarme, por lo que lo único que me puse encima fue una linda bata casera. Cuando entré en la cocina, vi una gran cantidad de platos sucios, los que me puse a lavar de inmediato, luego le pasé la escoba a toda la casa, recogí la ropa que encontré tirada en el suelo, en fin me puse hacer todas las labores del hogar, desayuné, almorcé y preparé una rica cena, para cuando mis dos amigas llegasen. Después de tener lista la cena, me di una buena ducha y procuré vestirme lo mejor posible pero sin exagerar. Me puse la peluca de la noche anterior, pero apenas me maquillé, pintándome los labios ligeramente, el resto de mi rostro no lo maquillé por sencillamente no saber como hacerlo. Cuando ambas llegaron, se quedaron boquiabiertas con la limpieza que hice, Lola me dio un beso al tiempo que Lisa me daba un abrazo, diciéndome que por lo visto ya había tomado una decisión.

A lo que les respond&i

acute; que si, siempre y cuando ellas así lo quisieran. Tras cenar me invitaron a salir, hasta ese momento era algo que no había contemplado, estar en la calle completamente vestido de mujer. Pero bastó que Lola y Lisa me lo pidiesen, mientras me tomaban de la mano y me llevaban al dormitorio para maquillarme. Por lo que acepté sin mucho problema. Realmente nos dirigimos a un club del ambiente, ya dentro tanto Lola como Lisa se pusieron a bailar, mientras yo aún algo cohibida permanecía sentada en la mesa tomándome una cerveza, pero al poco rato, Lola me sacó a bailar. Ya el resto de la noche, hasta casi hago un show nudista. Me sentía toda una reina, cuando regresamos a la casa, Lisa fue la primera en besarme, pero a diferencia de la noche anterior, no me quedé tranquila, yo también la besaba y acariciaba su bello cuerpo, lentamente le fui soltando los botones de su blusa, y casi de inmediato me di a la tarea de chupar y besar sus hermosos y prominente senos. Lisa no perdió tiempo y metiendo su mano derecha por debajo de mi falda, me agarró mi verga, la que comenzó acariciar y a manosear. De momento Lisa me dio la espalda, se medio subió la falda de su vestido, y sin mas ni más me ofreció su culo.

Aunque me encantó, lo que ella y Lola me habían hecho la noche anterior, también deseaba corresponderles de igual manera. Por lo que sin perder tiempo, extraje mi verga de la pequeña panti que estaba usando, y la dirigí directo a su colorado esfínter. A media que comencé a penetrar a Lisa, sentí un placer indescriptible. Pero en esos momentos Lola se coloco tras de mí y también se dio a la tarea de acariciar mi cuerpo, me terminó de bajar las pantis, y casi de inmediato me penetró, mientras yo me clavaba a Lisa Lola me clavaba a mí. La experiencia fue única y tremenda.

Actualmente mientras Lola y Lisa atienden su negocio de venta de flores, yo atiendo la casa. Ocasionalmente ellas invitan o traen a la casa a algunas de sus amistades, las que comparten conmigo sin problema alguno.

Autor: Marte Hijo de Júpiter narrador (arroba) hotmail.com

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