Deseo atormantado

Ya era tarde para dar marcha atrás.Los sentimientos nos mandan mensajes ocultos que nos indican como van marchando las cosas, como fluye nuestra vida y cual es el choque de nuestros deseos con la realidad. Esto a veces nos lleva al abismo de nuestra propia existencia, abriéndose contra nuestra voluntad un vacío de puro hielo lunar que confunde.

Así me encontraba en aquellos instantes en los que trataba de percibir mis momentos como una parte de un todo compartido, de una sutil broma del destino que continuamente ponía mis íntimos sentimientos a prueba.

Sabia que algo fallaba en la relación con mi pareja, no sabia como decirle aquello, como demostrarle que yo era capaz de más… que necesitaba más y que no me complacía verle tan solo decirme palabras dulces en las horas idílicas de luna llena… que tenia que traspasar fronteras y abrir esas puertas desconocidas desnudas al deseo en aquellas horas inciertas en las que todo vale, todo cuenta, en las que el intercambio de luz y sombra nos hace aún más poderosos….¡que pensaría Raúl de mi…!! Ahora que estaba encontrando una estabilidad a mi mente volada, pues él me había rescatado de un abismo, había puesto luz a mis años de ausencia, encerrada en mi misma, creando mi propio universo mental.

Yo misma me asustaba ante la posibilidad de sentir aquella diosa brutal que azotaba mi mente, que se estaba despertando ante mi propio asombro… bajo mi misma sombra….imparable, sedienta de fuego, de ardiente sexo con el que expiar mis culpas…. No sabía darle la forma exacta, traducir a palabras llanas lo que hacia crujir a mis entrañas mientras, soñaba en las noches largas de verano secuencias no vividas de ardiente deseo…una y otra vez, bañadas al ritmo de un corazón acelerado y unos deditos juguetones que tiernamente entreabrían mis braguitas en la oscuridad de la noche, mojando aquella carnosidad que crecía por momentos indicándome la explosión de luz que no podía contener en mi interior mucho tiempo más…Aún vivía sola, me había costado, pero mantenía mi intimidad , tal vez por miedo a perder mi independencia, tal vez por miedo a enamorarme por completo y perder el control de mi propia vida, mi preciado equilibrio, por eso me gustaba racionalizarlo todo, tener todo bajo control, las horas de comidas, de charla posterior, tiempo de ocio, tiempo de lectura, tiempo de sexo, lugar de encuentro…y el chico adecuado, como no, mi buen acompañante dispuesto y entregada marioneta de mi destino incierto, que respondía a mi proyección mental, encajaba en mi perfecto puzzle de vida.

Pensaba que alguien dulce, sensible, educado, y sereno me ayudaría a mantener a flote aquellas pulsiones de vida que ya no se mantenían por si solas, mis sueños delirantes me delataban, pero serian un sustento antes de dar marcha atrás ante mis propios principios añejos de vida no vivida, no sentida, no entregada…entre los cuales brotaba yo. A veces me despertaba en la noche mojada, sorprendida por aquellos sueños de dominación y sexo, y cuando en ocasiones dormíamos juntos, Raúl pensaba que era por tener al lado su miembro viril, su cuerpo estelar…

Raúl era el hombre perfecto, de porte atlético, alto y delgado, dulce y amable, sencillo, tímido y educado, y ante todo respetuoso, amante de fiel entrega, de patrones aprehendidos que yo dominaba a la perfección pues me permitía mantenerme en mi papel protagonista, de cuerdas bien amarradas en el que escasamente lograba arrancarme un gemido, eso cuando llegaba a imaginar… Pero yo le quería, le disfrutaba, ¿Qué me estaba pasando?

Pasaban las semanas y nos veíamos dos o tres veces, para compartir un rato de charla , de ocio, una cena ,un cine a medias, y un rato de afectividad encontrada, de expresión corporal acompasada al ritmo de una mente mentiatada a secuencias tópicamente concebidas, torpemente reprimidas, limitadas y austeras, repetidas.

Todo encajaba, todo se equilibraba, mi trabajo rutinario, mi tiempo de ocio, mi sexualidad…, definida en un marco de espacio y tiempo, pobre, típica y previsible. Pero el destino me estaba jugando una mala pasada… ¿Por qué tenia deseos incontrolados de sexo brutal y desconocido hacia otras personas, si mi vida sexual y afectiva era plena? ¿Por qué en las noches buscaba lamer mis propios jugos jugueteando con mis braguitas? Soñaba que alguien me miraba mientras yo me deleitaba con aquel espectáculo de soberbia sexual y dominación de mi cuerpo. ¡Ahh ¡! Si , como disfrutaba de aquello….

Aquello, no estaba planificado en el esquema de mis días… no tenían nada de que ver con Raúl, no me veía yo entre aquellas líneas…. Es como si no me perteneciera a mi misma. Yo misma me evitaba una y otra vez.

Por supuesto Raúl permanecía ajeno a todo este borboteo de intensas emociones internas… él venia, y hacía su papel, galante y servil, de macho erguido ante mi, con su miembro viril y penetrante, yo me dejaba hacer, eso me ayudaba a controlar el esquema de mi propio placer. Todo en su sitio, a la hora prevista, Él satisfecho de aquello asentía con placer, pues era poderoso cuando sentía su miembro clavado como una estaca entreabriendo una vaina jugosa y tierna como la mía….satisfacción de cumplimiento y reposo tras su posesión, todo según lo previsto, Siempre en mi cama, siempre después de cenar, siempre la misma posición, las mismas formas.

Cada día que pasaba se iban acrecentando esos desequilibrios nocturnos que me atormentaban mas de lo habitual, algo no encajaba. Baboseaba durante el día al ir en el metro al trabajo y sentir un olor varonil rodeando mi nuca, un aliento que movía mi pelo, un roce que enfurecía a mi cuerpo encarcelado entre quimeras, queriendo volver la vista y mirar abiertamente el miembro viril de quien tenia detrás… deseando un roce prohibido, un susurro húmedo entre mis labios. ¡Aquello me enfurecía, eran espectros ausentes de toda realidad!Era muy desagradable llegar al trabajo y tener que ir corriendo al baño. A estar sola unos minutos, a sentarme en el retrete y mear… bien abierta, bien caliente, jugosa y mientras lo hacia, me tocaba, me metía un dedito caliente, mojado en mis fluidos, rozando los labios, pellizcándolos y tapando mis gemidos, chupando mi propio sudor… imaginando un nuevo aroma, otro cuerpo ajeno a aquel deseo que me incitaba a mas.

Planeamos una escapada de tres días, yo quería desconectar de todo, Raúl por supuesto me acompañaría, dejaría al margen esa marabunta de sensaciones que me inundaban por unos días, pensé que aquello seria exceso de trabajo, que no me dejaba centrarme y poner cada cosa en su lugar, quería saber si estar lejos de esa fantasía que creía externa a mi, me ayudaría a retomar mi centro, pero en el fondo solo estaba siguiendo los pasos de mi destino.

Llegamos al hotel, primera línea con vistas, estaba lleno de extranjeros, gente ociosa sin rumbo fijo, yo los miraba al cruzarme con ellos en el ascensor, estaba creando mi propio circulo imaginario de sensaciones, en los que la clave perfecta para entrar en el, dependía de una sonrisa, de un tímido destello de luz en una mirada libidinosa, un gesto húmedo de unos labios… ¿sabrían lo que estaba pasando por mi mente en aquellos momentos?¡¡Despierta!! Asintió Raúl… ¡estas en las nubes! ¿Qué estás pensando? Ayúdame con el equipaje, yo no puedo con todo…

Parecía que mi círculo de energía se escapaba más y más de aquella realidad inventada que estaba tratando de recrear para mi nuevo y recién estrenado escenario.

Así pasamos el primer día… entre vaivenes de deseo…. Nada más llegar a la habitación Raúl dejó caer al suelo su pantalón de rayas, aquel que le quedaba tan bien y tanto resaltaba su figura, ¿probamos la cama?- dijo y así tratando de atraparme entre su ombligo desnudo, traté con fuerza de amarrarme a él, si… me dejaría llevar, apartaría de mi mente por unos instantes aquellos pensamientos vanos, ajenos a mi voluntad….

Y así, comenzamos el baile ritual predispuesto según lo esperado… yo me tumbaría en la cama, abriría mis piernas y le dejaría hacer, contemplaría su miembro eréctil ante mi, sumisa y leal y le diría lo mucho que me apetecía ser penetrada, ser un objeto de su deseo, argumento de su placer….

Pero no pude… de forma extraña y ajena a mis propias palabras le dije – No Raúl, así no, ahora no, no me apetece… vayamos a dar a una vuelta… ¡De donde me salían esas palabras! Estaba rompiendo mi propio esquema ante la sorpresa de él… Que lejos de inmutarse y con tal de no incomodarme asintió, – Muy bien cariño, – dijo, lo dejamos para luego….no pasa nada….

Joder! Tan difícil era aquello…¿Por qué no me leía entre líneas? necesitaba algo más, diferente, no se,,, me excité en aquel momento pensando en como él ya erguido, con su polla eréctil, me reclamaba… y me cogía por los pelos obligándome a chuparle, a desearle, a gemir, como una zorra hambrienta….¡¡dios me llegué a excitar tanto que estuve a punto de desnudarle de nuevo…!! De metérmela hasta la garganta sumisa frente a su dominio excitante….

Pero no, su buen hacer como siempre, me paralizó….ni una pizca de chispa ardiente. Todo perfecto, en orden. Rápidamente pasaba de un estado aparentemente fiero y varonil a una indiferencia sutil.. Como si no le importara, como si no quisiera incomodarme lo mas mínimo.. Era automático… ¿le daría igual eso que leer un periódico? ¿Que mirar la televisión? Me ponía enferma su poca decisión… ¿tanto control tenia de sus deseos? ¿Estaban todos en la misma línea de salida?El espectro del deseo ausente estaba empezando a obsesionar mi realidad tan difunta de sexo en aquellos momentos.

Aquello estaba abriendo una brecha entre los dos imparable, que yo no sabía como parar, y a cada momento me parecía estar más lejos de él. Prácticamente no hablamos en todo el resto del día, malhumorada y esquiva soñaba despierta una vez mas…en mi mundo figurado de escenas eróticas y sensuales.

Me deleitaba contemplando un cuerpo desnudo, fiero deseando someterme a sus deseos mas perversos, me excitaba al andar y notar la humedad entre mis braguitas que reclamaban una y otra vez unos dedos juguetones, un poco de atención, y me deleitaba imaginando secuencias en las que un desconocido llegaba enfrente de mi, me paraba en seco, ajeno al resto del mundo y automáticamente, metía sus manos entre mis piernas, levantando mi falda y me las abría….¡¡zorra déjate hacer, se que lo estas deseando, me susurraba al oído, mira como chorreas, guarra!! Me metía sus tres deditos hasta el fondo, me obligaba a gemir, y yo me dejaba hacer, sumisa y luego en agradecimiento, me arrodillaba a contemplar su dios erguido ante mi…encerrado entre sus pantalones, yo descubría su miembro húmedo y viril, excitante y endurecido para mi lengua deseosa, preparada para el rito.. Que reverenciaba en agradecimiento por el placer recibido… Uhmmmm chupaba, si. Con ansias, con ganas, con deseo… ¡que puta me estaba volviendo! Multitud de sensaciones prohibidas y calladas arropaban mi mente… eso me sacaba de mi propia realidad… que calladamente me hacia pasear ausente junto a mi fiel y buen Raúl…que cabizbajo silbaba sin hablar junto a mi, llevándose las manos a los bolsillos, sobre sus pasos, era como si ya hubiera aceptado esa situación.

Así, fingiendo estar cansada del viaje y tener sueño, me acosté temprano, tal vez deseando seguir en aquella esfera mental que me sacara una y otra vez de mi realidad, tan escarpada de vida, queriendo deleitarme en mis deseos, siendo esclava de mi propia imaginación.

A la mañana siguiente, habíamos planeado visitar un pueblo turístico cercano, y con energías renovadas de un nuevo día, empezamos la mañana, al salir de la habitación yo fingí que algo se me había olvidado para quedarme en la habitación, necesitaba estar unos instantes a solas… tal vez meditar sobre lo ocurrido el día de antes, él me esperaría abajo leyendo el periódico, en recepción. Al entrar en la habitación me senté junto a la ventana, y un deseo irrefrenable de desnudarme se apoderó de mi… si, que todos me vean, que vengan a tocarme lo que quieran, me dejo hacer! Será mi castigo por no portarme bien con Raúl, por desear falsas ilusiones lejos de él.

Me despoje de mi ropa, siempre me había gustado llevar colores, eso me hacia sentir mas sexy y atractiva, y mi conjunto de sujetador rojo y perlitas blancas quedaba muy bien con el tanga negro que se ajustaba a mi culito prieto, entre los dos carrillos respingones, me fui al baño un instante, y en ese momento se abrió la puerta de la habitación, era la señora de la limpieza que ajena a mi presencia entró hasta dentro con un aire de seguridad y frescura que hizo que me quedara callada, quise contemplar desde la puerta entornada del baño, apagué la luz y observé…

Llevaba una bata blanca, entreabierta, de botones y rendijas que dejaban al descubierto la sensualidad de unas piernas bronceadas al sol, para mi sorpresa vi, que no llevaba nada debajo, se agachó para recoger las braguitas caídas del suelo y sorprendentemente, las acarició y se las llevó a la cara, como si fuera una prenda preciada, un trofeo, después la olió, se las probó, me estaba empezando a excitar con aquella escena…el espectro de mi deseo ausente empezaba a cobrar vida ante mí, la carencia durante tantos días seguidos le había invocado y ahora ferozmente se aparecía ante mí… sin piedad, algo como eso no había sido imaginado por mí,..Ni siquiera en mis momentos más delirantes, automáticamente empecé a tocarme…, entreabriendo mis pubis, acariciando los labios que empezaban a chorrear de deseo y placer…¡era mi ropa…! alguien extraño estaba sutilmente embrujado con ella….!! La lujuria empezaba a tener forma… me inquietó especialmente la capacidad de disfrutar de aquella manera. No podía pensar que ella era una aprovechada, me maravilló ver su sensualidad tan abierta al goce mas profundo con una prenda ajena, y su inocencia, no se me habría ocurrido, oler una prenda intima de otra persona… acariciarme son ella recorriendo todos los poros de mi piel, embelesándome e imaginando historias, Hummmmmm!! no aguantaba más, se endurecieron mis senos cobrando cada vez más protagonismo, mis pezones eréctiles buscaban el calor de mis manos que ocupadas en la humedad de mi vagina se escurrían hacia mi culito, entreabriéndole, retomando mis dos carrillos y empujándolos hacia delante para que mi pubis notara la firmeza del toallero de mano del baño que en forma de bola sobresaliente me invitaba a gemir con fuerza, a frotar mi dulce carnosidad cada vez más y más deprisa mientras me deleitaba viendo aquella escena.. A la vez que pensaba ¿y si me descubría? Aquello acrecentaba mi deseo por momentos….aquel deseo atormentado, encarcelado en mí del que tan pocas cosas sabía.

En aquel momento mis movimientos alertaron a esta misteriosa mujer que ajena al gozo que me estaba dando en tan poco tiempo, se quedó paralizada un segundo, dirigiéndose después al baño para comprobar el ruido que había escuchado… Entreabrió la puerta con cuidado preguntando ¿Quién anda ahí? y allí me encontró a mí, desnuda, sentada sobre la taza del baño, con el cristal empañado por mi aliento, testigo de mi deseo latente, las piernas entreabiertas, deseando ser acariciada, e invitándole con gestos a acercarse a mí…

Me parecía increíble ser yo quien estuviera en aquella situación tan surrealista, pero no quise pensar, tan solo dejarme llevar… al fin y al cabo yo estaba en mi propio cuarto.

Ella se acercó a mi muy dulcemente, algo asustada tal vez, sorprendida al igual que yo… – ven, dije, quiero ver como te quedan mis braguitas, tienes unas caderas prominentes y seguro que te resaltan mas la figura… perdiéndose entre tu culito la línea de tanga ajustada. Se puso ante mi, erguida, y yo junto a su ombligo deslicé con cuidado mis manos por debajo de su bata abotonada, en la que parecía tener un complot sus botones y creciente delirio, que como por arte de magia empezaba a entreabrir secuencias de piel tímidamente ….

La situación se estaba calentando por momentos, rocé con mi dedo anular el raso de la braguita prieta, observando la escena, notando como su pelitos del coño se ponían eréctiles y húmedos ante mi presencia, frente a mi aliento caliente que emitía destellos mojados de sexo frente a su pubis y ella avergonzada quieta tapaba pudorosa ante mí…,

Están mojadas- exclamé… veo que te sientan bien, yo ya me iba, no te preocupes te dejo hacer la habitación, solo volví un instante…

No, discúlpame tú,- dijo ella, ahora te devuelvo la ropa, no pensé que hubiera nadie, tengo las llaves, me las han dado en recepción.

Si, está mi novio abajo esperando, -dije, yo solo me quedé un momento más.

Salimos las dos del baño, yo me senté en la cama desnuda, esperando que me devolviera la ropa, y visiblemente excitada, frotaba los labios de mi coñito entre mis piernas, deseando ese roce prohibido de requebrado delirio. Mientras, observaba atenta sus manos subir por sus caderas para despojarse del trofeo adquirido.

Se levantó la bata para deshacerse del tanga que le quedaba tan ajustado, y al bajárselo, no pude resistirlo,, la agarré de las caderas, y la empujé junto a mi, pues se le había quedado encajado, y con los nervios del momento se hacia más difícil , -te ayudaré a quitarlo dije, es una prenda muy delicad

a, pude notar en aquel momento la suavidad de su piel, tersa y tierna, era algo más joven que yo, las dos debíamos tener prácticamente la misma edad, rondando los treinta ¿no estás enfadada? Me preguntó,- no, ¿y tú? Dime, ¿Haces esto con frecuencia en las habitaciones de los clientes?

No, no pienses mal, es que me ha gustado la prenda, y al cogerla, me ha gustado mucho más su olor, no he podido resistirlo, el tacto tan suave y tierno.., y como ahora al cambiarme para trabajar no llevaba braguitas pues…. Pero tan solo era probármela… eh! me imaginé que la mujer que las llevaba por su olor tenia que ser tan hermosa… como lo eres tú ahora que te veo, y que tal vez, algo de esa gracia podía llegar a mi…

Uhmmm.. Me levanté de la cama, y como maestra experimentada en las artes lésbicas, comencé a dominar la situación, conduciéndola frente a un espejo de cuerpo completo donde la puse de frente, mientras yo, detrás de ella, la abrazada por detrás sintiendo su espalda, con mis pechitos desnudos y mientras mis dos manos desbrochaban dulcemente los botones de su bata podía sentir el palpitar de su corazón que poco a poco se iba acelerando.

-¿Ves? dije… eres hermosa, mucho, tanto que mis pezones están endurecidos, al ver la luz tan hermosa que desprendes…. Esos muslos apretados, esa cadera cimbreante, suave… y esos pechos tiesos, erguidos , empitonados que derrochan pasión dejando al descubierto esa aureola tan sonrosada y de plenitud tan carnosa…tus secretos mas preciados están ahora entre mis manos, esta explosión de sensualidad es muy especial. Uhmmm!! Jamás me hubiera fijado en una mujer como lo hago ahora contigo, eres muy linda y quiero que te des cuenta….así cogiéndole los dos senos duritos y pequeños, masajeé intensamente, mientras su boca se deshacía en gemidos, ahhh!!! Desprendes un olor tan especial que me embruja, ahora estoy en tus manos dijo-, y dándose la vuelta, frente a frente las dos, rozamos tímidamente nuestras lenguas húmedas… ávidas de placer, los pezones se movían con soltura se bamboleaban haciendo la situación cada vez mas excitante, era imposible parar….

Aquella situación se escapaba a todos mis limites mentales, yo nunca me había imaginado con una mujer… pero ella me deseaba, y excitaba lo más morboso de mi ser que tal olvidado tenia, y que ahora tan solo respondía ante las plegarias de sus gemidos intensos que poco a poco se iban uniendo a los míos al sentir sus senos ardientes de deseo. Sus pezones junto a los míos, su calor frente al mío.

En ese momento me empujó a la cama, despojándose de la bata ya abierta del todo, dejándola caer al suelo, sus ojos brillaban, estaba desnuda como yo, y pude observar aquel cuerpo perfecto, bronceado, aquel culito prieto encajado en aquellas caderas prominentes que pedían a gritos un pequeño empujón de mi mano. Pero no me dejó hacer, se había trasformado en mi ama, mi mentora, me tumbó en la cama, poniéndose a cuatro patas sobre mi, dejando que lamiera uno de sus pezones, introduciéndolo suavemente entre la comisura de mis labios, mi lengua húmeda que buscaba con avidez su presencia, a la vez que con su rodilla masajeaba dulcemente mi pubis húmedo, abierto, caliente…. Entre mis piernas abiertas.

Aquella chica tímida, se había transformado, había tomado las riendas de la situación y como una posesa disfrutaba al ritmo frenético de mis gemidos…. Ahhhh!!! Perra que caliente estás…!!! sabia que seria muy especial el día de hoy…dijo, ¿tu marido no te da esto?? ¿Quieres un servicio completo?Que placer, sigue….ohhh!! Estaba disfrutando mucho, tan solo con el roce de su rodilla casi me hacia delirar don esa sutil presencia, con aquellas palabras que parecían tener la llave maestra de mi deseo oculto y atormentado.. Agarré con mi manos su culito prieto, bajando por la rendija del tanga, estaba húmedo de fuego….chorreante, Y le introduje automáticamente mis dos deditos índice y anular en su coñito espeso, como si lo hubiera hecho toda la vida… mientras con la otra manos sujetaba esas cadera para tener más control sobre su cuerpo que como un potro desbocado gemía y no paraba de moverse….¡¡Zorrita inquieta!

Baboseaba, y su saliva cayó junto a mis pezones, mezclándose con el sudor del deseo que rebosaban nuestros cuerpos, y aquel flujo envenenado que salía de mis entrañas y que nunca hubiera jurado tener….

Me abrí, más y más de piernas, para que su rodilla tocara todos los puntos prohibidos, mi vagina estaba aumentando su tamaño, y cruelmente me estaba haciendo presa de sus actos, a los que solo podía abandonarme…¡Que Putona eres!! Ahora quieres aún más… no tienes bastante… Quieres que te meta los deditos como tú a mi.. Eh? eso buscas… ahh siiiiiiiiiiiii! Dije… a que esperas…., los quiero todos dentro de mi… ¡!Antes tendrás que lamer mi coñito, mientras veo como te acaricias dijo- me has tenido a tu antojo, frente al espejo, me has observado, y ahora me toca a mi… deleitarme contigo… Saber como te retuerces de placer deseando que te posea… saber como gimes, pidiéndomelo una y otra vez… hasta desfallecer, quiero hacerte disfrutar de verdad , para que no te olvides donde esta tu esencia…! Para que me busques una y otra vez perra!

Me puse bajo su dominio, entre sus muslos ardientes, y lamí…lamí con furia, chupé con ganas aquel jugoso manjar que la vida había traído hasta mi… sin pensar, sin cuestionar, solo placer… de verme en aquella situación, desconocida , inquieta y tan excitante, y de comprobar que realmente me encantaba lamerle el coño… descubrir con mi lengua su clítoris tan perfecto, que hacia los honores frente a mi boquita carnosa… uhmmmm, me tocaba, me acariciaba pellizcándome los labios entre mis dedos entreabriendo mi vagina, sacando mi lunar oculto entre los labios menores…¿te gusta dije? mostrando mi mas preciado secreto y a la vez gritaba de placer.. Ante aquella diosa de dimensiones perfectas, que tan exquisitamente estaba conduciendo la situación, maestra de ceremonias que me indicaba mi verdadero camino, mi esencia de puro sexo vital, ardiente, sumisa.

Así, ante aquella situación caímos las dos rendidas, de placer, desfallecimiento exhaustas ante esas energías embrujadas que se habían apoderado de nuestros cuerpos, nos abrazamos tiernamente, lamiendo nuestros labios, entrelazando nuestras lenguas calientes, ávidas de aquel encuentro fortuito, fugaz… en el que por fin pude calmar mi oscuro deseo atormentado, abriendo una puerta de dimensiones desconocidas que poco a poco tendría que descifrar…

Aún iba a quedarme dos días más en el hotel, tal vez seria posible arrancar al calendario algún encuentro, releer entre las líneas ocultas aquel deseo, aquel grito interior que me había atormentado alejándome de mi verdadera esencia.

Sonó el teléfono, dos toques de aviso, y una voz de fondo, Raúl me reclamaba, esperaba pacientemente en la recepción.

 

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