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DESNUDAS Y EN SU CAMA

28 de diciembre de 2007

Nunca había tenido claro que, a pesar de ser mujer, me gustasen los hombres, pues me reclamaba más atención cualquier chica un poco sexy, que el más guapo de los chicos de mi clase.

Una sola vez estuve con un chico, y menos de 15 minutos me bastaron para que mis ideas se aclararan. No sé si fue cuando introdujo su mano debajo de mi falda de colegiala, o cuando quiso bajarme mis braguitas de winie de poo, pero me di cuenta de lo que realmente me gustaba: las chicas. A partir de ese momento todo cambió, veía a las chicas de mi clase de otra manera, casi como si fuese un chico más.

Cris, una de mis mejores amigas, en un trabajo de plástica, creo que se dio cuenta de ello, cuando yo embobada, mirando sus preciosas piernas, me corté con las tijeras que estaba usando.

Inmediatamente me puse nerviosa, colorada como un tomate, sin saber que decir, hasta que una sonrisa suya, hizo que me relajase un poquito.

Esa semana no pude dormir bien ni un solo día. ¿Se habría dado cuenta Cris de que la estaba mirando? Y si se dio cuenta, ¿por qué me devolvió una sonrisa en vez de enfadarse?

Por fin era viernes. Debería estar contenta, por tener todo el fin de semana sin clase, pero las anginas que había cogido me lo impedían, pues me iban a fastidiar de seguro el fin de semana. Bueno, mas tiempo para comerme la cabeza.

Y en eso estaba cuando llamaron a la puerta.

Sí, era Cris, con el pelo un poco mojado, pues estaba lloviendo, preciosa, como siempre. Holaa, Sarita, vengo a hacerte un poco de compañía, pues me enteré de que estabas malita, me dijo.

Realmente estaba guapísima. Llevaba el pelo suelto, sus típicos vaqueros medio rotos, una camiseta ajustadita que resaltaba su figura. ¿Hola?

¡Sarita! Despierta, te has quedado embobada mirándola, y ¡ni siquiera la has invitado a pasar! Pasa, pasa, Cris (tierra trágame). Bien, no acababa de llegar y ya había metido le pata.

Estuvimos charlando en mi habitación. Que si la semana que viene examen que si este profesor es un plasta. Charlando de varias cosas a la vez….

¿Me está Cris mirando los pechos, o es el dibujo del pijama? Pues este pijama no lleva dibujo, o sea que si, me está mirando los pechos.

Eso quiere decir que, vaya, no me esperaba ese beso. Las dudas habían desaparecido totalmente, nuestras bocas no se querían separar ni un segundo, aunque nos costase respirar a ambas, pero no podíamos parar.

Uff, esto era demasiado, no me lo podía creer, nos estábamos besando, y me encantaba. Me había besado con algún chico, incluso me habían metido mano, pero un solo beso, y ya me estoy excitando. ¿Qué será lo siguiente?

Nuestras manos empezaban a cobrar vida, tocándonos por todo el cuerpo, sobándonos, su mano en mi cintura. Sigue bajando, por favor, Cris, ¡lo necesito! ¡SARAAAAAA! Mierda, mi madre.

Bueno, Sara, me voy, pero tenemos que seguir otro día…

Cris era mi compañera de estudio, y por aquel entonces, mi mejor amiga. Algo más baja que yo, no llamaba tanto la atención, no tanto por su físico sino por la ropa que solía vestir. Pero yo ya me había fijado, la había visto arreglada, y desde entonces me había llamado más la atención en ese sentido. Ella era más abierta en cuanto al sexo, y si bien no me había dicho si había estado con alguna mujer, si me había confesado que había estado con varios chicos, con los cuales, aunque tampoco había llegado a tener sexo, si había masturbado, y le habían masturbado a ella…

El fin de semana pasó, y no volví a tener noticias de Cris. ¿Se habrá arrepentido?, ¿realmente quería que pasara algo? El lunes, con la llegada de nuevo de las clases lo diría, pero no podía quitármela de la cabeza.

Y el lunes llegó. Primera hora de la mañana, clase de inglés, un rollo. Creo que iba a ser el primer día que estaba totalmente despierta en esa clase. Despierta, y nerviosa. Menos 3, menos 2, menos 1, en punto, Cris no llega, su sitio está vacío, ¿la habrá pasado algo? ¿Estará mala? Por fi

n, llegó, más guapa que nunca. Nuestras miradas se cruzan, me ha sonreído, ¿eso es un si? Tendré que esperar hasta el recreo para saberlo, que tres horas más largas. Por fin, sonó el timbre. Hola Cris, hola Sara, ¿que tal el finde?, le dije. Vaya aburrido, pensando en ti. ¡Lo ha dicho! ¡Eso es un si!. Yo también he estado pensando en ti, le contesté.

Acompáñame al baño que me estoy meando porfa. Pues claro, no hay nadie. La llevo contra la pared y le planto un beso interminable, al que ella me contesta jugando con su lengua. Como me gustas, le oigo decir, en un momento que separo mis labios, para apretarme con más fuerza contra ella si cabe y plantarle otro largo y húmedo beso.

Sara, tenemos que irnos, ya es tarde. Si, tienes razón, vámonos que mis padres ya me estarán esperando para comer. Y los míos. Oye Sara, que mis padres esta tarde se van de viaje hasta mañana por la tarde, pásate a partir de las 7 por mi casa si quieres. Pues claro que quiero (me he humedecido solo con la idea), allí estaré.

No se que me han preguntado mis padres, pero ni me he enterado. Estoy comiendo, pero en babia, como se suele decir. Bueno, más bien se podría decir que estoy ya en casa de Cris,en su cama, o pensando en qué ponerme. Tengo tiempo de sobra para prepararme con una buena ducha, depilarme, y elegir la ropa adecuada y quiero ponerme sexy, guapa para ella. Ya sé una faldita que tengo vaquera, que me gusta mucho, que me llega hasta unos 15 centímetros arriba de la rodilla, una camiseta ajustada, de color amarillo, y de ropa interior, ¿me pongo? ¿O no me pongo? Creo que tengo un conjunto de tanga y sujetador que lo guardaba para una ocasión especial, pues qué mejor ocasión que esta. Bien peinada, un poco de perfume y lista. Haber que no me vea mi madre para que no me pregunte donde voy tan preparada. Bien, no me ha visto.

Ding, dong, que nervios madre mía. Por fin, embobada, mirándola de arriba abajo, Cris, estás precios. Vaya no me ha dejado decir más, esa última palabra se ha ahogado en sus labios. Definitivo, qué bien besa, me encanta. Como puedo cierro la puerta con la pierna, mientras no dejamos de besarnos. Ummmmm, podría estar así toda mi vida. Un descansito para tomar aire…

¿Quieres algo de beber Sarita? Si yo te contara lo que quiero. Si, si, coca cola si tienes, o sino agua, es igual. No se si era sed o calor… que me lo bebí de un trago. Vaya, no me había fijado, no debe llevar sujetador, porque se le notan bastante los pezones, bueno, esta vez me toca a mi.

Nuestros labios se vuelven a juntar, fundiéndonos en un beso, nuestras lenguas juguetean mientras nuestros cuerpos se van calentando, la arrimo contra la pared, mientras nuestros cuerpos se aprietan cada vez más fruto de la excitación que nos produce ese interminable beso, mis manos tienen vida propia, buscan cada rincón de su cuerpo, las suyas se pierden bajo mi falda.

Ven manos a mi habitación, me dice Cris casi sin dejar de besarme. Lo ha conseguido, me tiene totalmente excitada, empapada, y aún no hemos ni empezado…

¡Entramos en su habitación!, la empujo contra la cama y me lanzo encima de ella. Comienzo a besarla en los labios, la cara, el cuello, ella se deja hacer. Bajo hasta su ombligo y le subo la camiseta, a la vez que suben mis besos y compruebo que, como yo pensaba, no lleva sujetador. Me detengo en sus preciosos pechos, los acaricio, los beso suavemente, ella cierra los ojos, su respiración se acelera, cada vez más, hasta que con sus manos me empuja hacia abajo, hacia su ombligo, más abajo, ya se lo que quieres, Cris. La sigo besando, en el ombligo, en su cintura, mientras poco a poco le voy desabrochando los botones de sus vaqueros, uno por uno. Le voy bajando los pantalones hasta quitárselos, mientras ella me ayuda, arqueando su cuerpo. La tengo ante mi, desnuda, salvo por su pequeño tanga, me quedo embobada mirándola.

Ahora me toca a mí, me susurra, mientras se levanta y me echa contra la cama. Me empieza a desnudar, me besa por todo mi cuerpo, mientras yo, inundada de placer cierro los ojos, dejándome hacer. Cuando me quiero dar cuenta y abro los ojos estoy totalmente desnuda, totalmente mojada, Cris, me sonríe estamos tomando la ducha juntas, desnudas, sabiendo que va a ser algo más que una simple ducha… El agua resbala por nuestros cuerpos desnudos mientras nos miramos fijamente a los ojos, nos volvemos a besar, cada vez con más pasión.

Déjame que te enjabono, me dice Cris, mientras coge la esponja y echa un poco de jabón. Te dejo que me hagas lo que quier

as, Cris, soy toda tuya. Cris comienza a pasarme la esponja, por el cuello, los brazos, mis pechos, erizados otra vez, mi cintura, ¡¡sigue bajando…por favor!!… pero no ahí se para y vuelve a subir, lo cual hace que yo baje mi mano, para intentar acariciarme, pero Cris se enfada y me la quita. Date la vuelta, me dice, a lo que yo obedezco. Me jabona la espalda, suave, recorriendo cada parte, bajando hasta la cintura, saltando hacia mis pies para después ir subiendo, mientras yo abro más de piernas para facilitarle la labor… Recorre mis muslos con esa tan deseada esponja, llega a mi culito, me lo jabona también, pasando después la esponja por entre mis piernas, acariciando todo mi sexo, consiguiendo ponerme otra vez a cien, si es que no lo estaba ya…

¿Hey, que haces? No te preocupes Sara, déjate llevar. Bueno… Cris se había arrodillado ante mí, y mientras me comía el coño había introducido un dedo en mi culito. El caso es que me daba cosa, pero me gustaba, así que la dejé hacer. Un dedo, dos dedos, la lengua… estaba consiguiendo que me viniera de nuevo, cosa que no tardó en suceder. Mis piernas se arquearon y estuve a punto de caerme encima de ella, del placer que me estaba dando. Me sujeté como pude, y en cuanto me recuperé un poco, la agarré con mis manos y le planté un profundo y largo beso, como señal de agradecimiento.

Nos acabamos de duchar, no sin calentarnos… y como ya era tarde, llamé a mis padres para decirles que me quedaba a dormir en casa de una amiga, y nos fuimos a dormir, juntas, desnudas en su cama, abrazadas. No dormimos mucho precisamente, pues ese abrazo pronto tomó vida, así como cierto aparato que tenía Cris para sus momentos de soledad…

Pero esa ya es otra historia..

Autor: Sara

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