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Desvirgada por dos negros

1 de septiembre de 2009

Sus testículos estaban pegando con mi concha o con la verga de su amigo, sentí como mi cuerpo se acostumbraba a ese par de instrumentos separados solo por mis paredes interiores, me sentía rellena en mis dos agujeros, ellos me embestían con toda su fuerza destrozándome mis anteriores tesoros vírgenes, eso me enloqueció, me hizo gemir con más fuerza experimentando mi segundo orgasmo.

Hola a todos, mi nombre es Ana Karen y este es mi primer relato, en el cual les voy a relatar como perdí mi virginidad hace 20 días; empezaré por contarles un poco de mi, tengo 18 años, soy trigueña de ojos color miel, mido 1,65, cabello negro y me dicen que tengo un rostro angelical; con respecto a mi cuerpo se que es espectacular, no vayan  a pensar que soy convencida o algo así, lo que pasa es que a mi edad ya estoy bien desarrollada, tengo muy bonitas las nalgas redondas y bien paraditas, al igual que mis senos que son de tamaño mediano, tengo buenas piernas cadera ancha y una cinturita de avispa.

Es por eso que en el colegio los chicos me molestan y me cortejan frecuentemente, yo no les presto mayor atención ya que tengo novio hace 11 meses y no soy cachonda ni nada por el estilo, además estoy muy contenta con mi relación ya que nos la llevamos excelente, tanto él como yo somos extrovertidos y disfrutamos de nuestra mutua compañía, claro que en lo que a sexo se refiere ni con el ni con nadie nunca había tenido nada de nada ya que en mi familia mis padres son algo estrictos y siempre me han inculcado buenos valores, siempre me daban a entender que se debía llegar virgen al matrimonio y que uno solo debía tener un solo hombre en la vida sexualmente hablando, mi novio tenía eso claro y por eso nunca me a presionado ni propuesto nada al respecto.

En la prepa 7 de Guadalajara como es costumbre tengo una grupo de amigas con las cuales mantengo para arriba y para abajo, ellas son Andrea y Mónica; Andrea tiene mi misma edad o sea 18 y también es muy bonita, es blanca de ojos cafés, cabello largo y negro, de muy bonito rostro es un poco más alta que yo mide como 1.70, es delgada de bonito cuerpo aunque tiene menos cola que yo, ella no tiene novio ya que sus papás son muy jodidos y no la dejan ni asomarse a la esquina, lógicamente también era virgen hace 20 días, antes de que sucediera lo que les relataré.

Como les dije mi otra amiga es Mónica es la menos bonita de las tres ya que es algo gordita, aunque tiene bonito rostro, también es la mayor tiene casi 19 años, es blanca, rubia y algo bajita, ella es por decirlo así la lanzada del grupo, cambia de novio frecuentemente y con la mayoría ha tenido relaciones, por lo menos cuatro que yo sepa; es decir es la experimentada, la que nos cuenta cosas y detalles o sea la única que nos cuenta sobre el sexo, en especial a Andrea que le gusta oír sus experiencias, además Mónica es la que le hace cuartos a Andrea para que vacile con algunos compañeros del salón, es por ella que al menos en ese tiempo sabía lo que era besar a un hombre.

Y se llegó el día viernes, salimos a un viaje de la escuela y bien de mañana en un bus que nos trasladó a un centro vacacional a unas 3 horas para estar allí hasta el día domingo, llegamos como a eso de las 10 de la mañana, el centro vacacional era muy bonito y amplio, tenía dos alas de habitaciones a cada extremo, en una de ellas acomodaron todos los hombres y en la otra las mujeres por razones obvias, las habitaciones igual eran espectaculares de acomodación múltiple, nos tocó una para las tres Mónica, Andrea y yo, las habitaciones tenían una cama doble donde se acomodaron Mónica y Andrea, y otra sencilla donde me acomodé yo, tenía televisor, calefacción y el baño era espectacular, amplio y tenía una tina, en general todo de lujo.

Luego de acomodarnos salimos a conocer el lugar a recorrer las instalaciones y como siempre Mónica a ver que tipo bueno había por hay, quedo encantada con los celadores del lugar, nos decía que tenían muy buen cuerpo que les quedaba muy bien el uniforme, en especial uno que era un negro fornido de unos 23 años, y como siempre ella tan lanzada se le acercó y entabló conversa con él, le empezamos preguntar cosas del lugar, y Mónica empezó a coquetearle a hacerle ojitos y demás.

Luego de un rato Carlos así se llamaba guardia, le dijo a Mónica que en horas de la noche iban a llevar al grupo a la discoteca, que la estaban arreglando y que él salía de turno a las 6 de la tarde que si quería se quedaba para bailar un rato y que también si quería le decía a otros dos compañeros guardias que se quedaran para que bailaran con nosotras, Mónica como era de esperarse aceptó sin ni siquiera voltearnos a mirarnos.

Nosotras luego de despedirnos de Carlos le recriminamos, pero igual ya no había nada que hacer, el resto de la tarde la pasamos haciendo actividades de integración con el grupo, cuando terminó nos dijeron que fuéramos una rato a descansar y que nos arregláramos por que nos iban a llevar a la discoteca del centro vacacional cosa que nosotras ya sabíamos, allá estaba Mónica y Andrea arreglándose, Mónica no hacía si no hablar de Carlos que se lo iba a rumbear, y le decía a Andrea que aprovechara y disfrutara con los compañeros de él, que lograra que no estaba su papá por hay fiscalizándola, a mi no me decía nada por que sabe que yo no le jalo a esas cosas, igual terminamos de arreglarnos, Andrea y Mónica con vestido y yo me puse pantalón y blusa, y nos dirigimos hacia la discoteca.

Llegamos y en la entrada estaba Carlos con los dos compañeros, Mónica de inmediato saludó a Carlos quien nos presentó con sus amigos, el primero se llamaba Alberto, tenía unos 21 años era alto, blanco, de pelo negro, facciones finas y de buen cuerpo; el segundo era Gustavo, era mayor que todos tendría unos 27 años, era negro más alto que Carlos y bien acuerpado, entramos en la disco y tomamos una mesa de las atrás, nos dieron una breves recomendaciones por el micrófono, apagaron las luces y pusieron la música, yo permanecí más bien callada, mientras Mónica y Carlos hablaban y se reían copiosamente por otro lado Andrea hablaba fluidamente con Alberto y Gustavo.

Como dije yo permanecía más bien callada, pidieron una botella de aguardiente y gaseosas, y empezaron a salir a bailar, lo que era Mónica y Carlos, y Andrea y Alberto no se perdían una sola pieza, yo mientras más o menos le seguía la conversa a Gustavo el negro mayor y salía a bailar una que otra pieza de baile con él, así prosiguió la noche más o menos por la misma tónica, Mónica y Andrea recibían una que otra copa, yo no, ya que no me gusta.

Como a eso de la media noche Mónica ya se estaba besando con Carlos mientras Andrea y Alberto bailaban bien juntitos, en uno de los discos salimos a bailar las tres parejas y empecé a notar como mis dos amigas se dejaban meter mano, se dejaban rozar las nalgas y los senos disimuladamente, eso no me extrañó de Mónica, pero de Andrea si me extrañó, Gustavo que bailaba conmigo también lo notó y trató de hacer lo mismo, pero yo si me hice respetar y le puse distancia, así siguieron, bailando bien apretaditos, hasta que como a eso de la 1 de la madrugada prendieron las luces y anunciaron que era hora de ir a los dormitorios.

Empezamos a evacuar la disco acompañadas de ellos, quienes nos dijeron que nos fuéramos por un camino alterno, y lógicamente la razón era que por hay no había nadie, cosa que aprovecharon mis amigas y sus parejas para besarse, en especial ellos para medio sobarle las nalgas y senos a mis amigas, yo mientras me hacía la que no veía e iba adelante con Gustavo que iba calmadito pues yo no le daba chance de nada, por fin llegamos a la entrada del ala de habitaciones donde nos despedimos y nos fuimos al cuarto a dormir, pero eso si, antes de eso me acerqué a Andrea y le dije que me extrañaba su comportamiento y que no se dejara influenciar por Mónica que ella no era así.

El día sábado nos levantamos a eso de las 10 de las mañana y eso por que nos pasaron tocando las puertas, salimos, desayunamos, e hicimos dinámicas de integración con el grupo y los profesores, de vez en cuando nos cruzábamos con los celadores de la noche anterior y claro Mónica y Andrea eran risitas van risitas vienen y miraditas etc, yo los saludaba normalmente, en la tarde seguimos en lo mismo, cenamos y como la noche anterior nos reunieron para la misa, luego nos dijeron que podíamos ir a los cuartos a descansar, Mónica y Andrea se fueron inmediatamente Yo pues me quedé a recoger y organizar, no veía sino la hora de irme para el cuarto, ya que el día había estado bastante pesado, me demoré como media hora.

Al terminar me dirigí a los dormitorios, al entrar me dio mucha rabia ya que mis amigas estaban allí con Carlos, Alberto y Gustavo, inmediatamente les dije que me parecía el colmo, que ellas sabían el problema en que nos podíamos meter si nos pillaban estando con hombres en el cuarto, a lo que Carlos me respondió que me tranquilizara que solo estaban hablando y tomando unas cervezas, que nadie los había visto entrar y que ya había hablado al respecto con sus compañeros que estaban de guardia, que no me enojara con mis amigas que por eso y solo por eso ellas los habían dejado entrar.

Yo le dije que de todas maneras no estaba de acuerdo y que esperaba que se fueran rápido ya que me encontraba muy cansada y me quería acostar, acabando de decir esto me encerré en el baño y me puse a darme una ducha en la tina para relajarme y pasar el tiempo mientras se iban, estaba tan cansada que se me cerraban los ojos allí metida…

Al cabo de un rato noté que ya habían apagado la luz por lo que deduje que ya se habían ido los visitantes, me salí de la tina, me seque, me puse mi tanguita me envolví en mi toallón y me dispuse a salir del baño para ir a buscar mi pijama, como dije el cuarto estaba a oscuras por lo que fui hacia el interruptor para prender la luz.

La luz se encendió, y la escena que vi en ese momento yo creo que me marcará para toda la vida, me quedo quieta, estupefacta, como hipnotizada, viendo ese cuadro que mi mente no podía procesar… En la cama sencilla se encontraban Mónica, Carlos y el mayor Gustavo totalmente desnudos, Mónica sentada encima de Carlos, ensartada en una verga impresionantemente grande, que ni siquiera le podía entrar toda y lamiendo otro vergón el de Gustavo, que se veía brillar en toda su dimensión creo que era hasta más grande que la tranca en la que estaba sentada, medía como 25 cm, era contrastante, hasta extraño ver esos tres cuerpos uno blanco, el de mi amiga, otros dos negros, brillantes por el sudor.

Y para completar el cuadro, en la otra cama, la doble, se encontraba Alberto sentado en la orilla totalmente desnudo y a sus pies mi amiga Andrea, solo traía puesta su tanguita, estaba arrodillada entre sus piernas mamándole la verga, que aunque no era como la de sus amigos negros, se veía grande, yo seguía ahí inmóvil viendo la escena y observando la cara de placer que tenían todos en el cuarto, tanto es así que ni se inmutaron con mi presencia ni con la luz. Yo estaba quieta observando envuelta en mi toalla, sin hacer nada, inmóvil solo observando, de pronto Gustavo el negro mayor sacó su cosa de la boca de Mónica escurriéndole un hilote de saliva, se quedó observándome un momento, detectando mi turbación y yo me le quedé viendo a su enorme, largo… larguísimo y grueso pene negro, nunca había visto uno y menos de ese tamaño, empezó a venir hacia mi, con su tranca apuntándome y sobándose la saliva de mi amiga en ella, observándome de arriba abajo me rodeó y se situó atrás, creo que observando como se marcaban mis nalgas respingonas en la toalla…

Yo no me moví en lo absoluto en todo ese rato seguía fija mirando la escena, viendo a Mónica como cambiaba poses con Carlos, como ya él le metía toda su verga sin ningún problema, viendo a Andrea ya sin su tanguita, Alberto la tenía recostada en la cama y con su cara metida en medio de las piernas comiéndole su coño virgen, ella se movía de lo cachonda y emitía pequeños quejidos que demostraban el placer que estaba recibiendo, tengo que aceptar que a mi pesar a esas alturas respiraba agitadamente, que sentía mi coño mojado e hirviendo y que oía un zumbido en mis oídos que no me dejaba mover ni pensar.

Tanto es así que no me había dado cuenta que Alberto me abrazaba desde atrás sobando su vergota en mi espalda, masajeando mis senos, mis nalgas y mi coñito virgen por encima de la toalla, que intentaba desatar el nudo que tenía arriba de mis senos para que cayera mi toalla que era la última barrera que había entre su corpulento cuerpo negro, su verga enorme y el mío, cosa que yo no pude detener por mucho tiempo dejando a la vista de todos, mis juveniles encantos ahora directamente en las manos de ese negro que me chuzaba la espalda.

Yo no hice nada, seguí inmóvil sin musitar palabra, dejándome sobar por todas partes, menos ahora que puse toda mi atención viendo como Alberto se incorporaba apuntando su verga hacia el coño virgen de mi amiga Andrea, empezó a restregárselo de arriba a abajo por su rajita en medio de sus pequeños gemidos, comenzó a penetrarla un poco en primera instancia y luego de un solo empujón la ensartó por completo, Andrea pegó un pequeño grito que aplacó con sus manos, mientras Alberto empezó a bombearla lentamente, pero eso si metiéndosela siempre hasta el fondo, hasta que mi amiga empezó a gemir ya no de dolor sino de placer, a moverse a su ritmo y a pedirle más velocidad en sus embestidas.

Para esas alturas Gustavo se había pasado al frente mío, estaba arrodillado, con una mano mantenía corrida mi tanguita para poder darme lengüetazos en mi coñito, yo ya resignada le facilitaba la tarea abriendo lo que podía mis piernas para no caer, apoyando mis manos en su cabeza a la vez la hundía más y más en mi coñito buscando que su lengua entrara lo más profundo posible, moviendo mi cadera a su ritmo y emitiendo pequeños gemidos provocados por el placer que me estaba dando ese negro allí abajo y por la excitación que generaba en mi ver a mis amigas cabalgando encima de esos hombres a un ritmo desenfrenado…

De repente Gustavo se levantó, me cargó fácilmente en sus brazos, Yo no me resistí, solo quería disfrutar como lo hacían en ese instante mis amigas, me llevó hacia la cama doble y me depositó a un lado de mi amiga Andrea y empezó a quitarme mi tanguita, que era lo único que llevaba, yo no solo me dejé y más aún, apenas terminaron de rodar por mis tobillos abrí mis piernas lo más que pude, en señal de entrega y resignación, él se levantó totalmente y empezó a caminar arrodillado encima de la cama hacia mis piernas abiertas.

Fue ahí que recordé que aquel negro tenía la verga más grande de todos en el cuarto, que medía como 25 cm y que Mónica ni se la podía meter a la boca de lo ancha que era, eso me produjo un escalofrío, producido por una mezcla de miedo y excitación, apenas -él se detuvo ya en medio de mis piernas, abrí mi boca para pronunciar las primeras palabras desde que salí del baño, le dije que yo era virgen que no me fuera a desgarrar, él solo abrió los ojos más todavía, enseñó una media sonrisa y empezó a sobarme su vergota por mi rajita, la sobaba de arriba abajo, yo incorporé mi cabeza para ver que pasaba allá abajo, él se detuvo un momento, la centró y empezó a empujar lentamente, algo tranco su paso…

Él levantó su mirada, me miró fijamente y embistió decididamente, yo sentí como si un hierro gigante y caliente me partiera en dos, me hizo pegar una grito que a duras penas pude medio acallar, él sin darme respiro volvió a embestir con fuerza, me hizo gritar de nuevo me dolió en el alma, lo sentía tan adentro que pensé que me iba a desmayar ahí, yo de inmediato me incorporé un poco sosteniendo mi cuerpo con una mano atrás y la otra se la puse en su estómago para detenerlo, miré hacia mi coñito y solo la había metido hasta la mitad, entonces le dije que parara, que ya no entraba más, que le hiciera pero solo hasta ahí, entonces él empezó a meter y sacar lentamente la mitad de su verga.

Yo lo controlaba con mi mano en el estómago, al poco tiempo empecé a sentir placer, me sentía llena, totalmente copada y no podía dejar de gemir y mover mi cintura al compás de sus embestidas que cada vez eran más veloces, entonces quité mi mano de su estómago, me recosté y cerré mis ojos concentrándome solo en el gusto y el placer que me producía aquel aparato monstruoso dentro de mi, él me la metía y sacaba rápidamente, con cada embestida suya sentía un poco de dolor muy dentro, pero no era comparable con el placer que me brindaba, movía mis caderas como loca, mi cara cerrada se movía de lado a lado, mientras con mis manos apretaba la sábana de la cama, era increíble lo que sentía.

Abrí mis ojos, miré para el lado y vi que Andrea estaba en cuatro con los ojos cerrados siendo penetrada, entonces miré para el otro y vi los cuerpos abrazados, inmóviles y sudorosos de Mónica y Carlos que denotaban agotamiento, solo se dedicaban a observar el espectáculo que les estábamos dando en la otra cama, entonces poco a poco sentía como me iba ensartando su verga más y más adentro y miré hacía abajo y noté como ya increíblemente en cada embestida de Gustavo su verga desaparecía completamente en mi coñito hasta golpear sus testículos con mis nalgas haciendo un sonido de puc, puc, puc… me parecía increíble que ese instrumento gigantesco cupiera todo dentro de mi.

De pronto el negro que me tenía ensartada me abrazó y volteó haciendo que yo quedara encima de él, yo empecé a subir y bajar, metiéndomela hasta el fondo, aumentando mi ritmo y veía como miraba él su verga penetrar en mi tan profundo no lo podía creer, y me daba todo el placer que podía, cerrando mis ojos y levantando mi cabeza sintiendo que mi cabello rozaba mi espalda, experimentando repentinamente el primer orgasmo de vida, algo que casi me hace desmayar de placer.

En medio de mi excitante trance oí la voz de Mónica diciendo que se iba a dar una baño, y escuche que habría y cerraba la puerta, abrí mis ojos a ver que se había hecho Carlos, él estaba sentado en la otra cama mirándome fijamente y sobándose su negro pene, yo no le presté importancia y cerré mis ojos de nuevo y seguí cabalgando al otro negro que tenía debajo.

Seguí así por un rato concentrada en el placer, solo en el placer, hasta que un movimiento rompió mi estado, abrí mis ojos y volteé mi mirada y era Carlos que se dirigía hacia nosotros luciendo su enorme verga negra de nuevo parada, él miró el rostro del negro que estaba debajo mío y le dijo, esta preciosura tiene el culo más lindo y paradito que haya visto en mi vida, esta oportunidad no se puede dejar pasar, además me lo debes, yo te la presenté, Gustavo solo le sonrió creo que en señal de aprobación.

Entonces se puso a los pies de su amigo justo atrás mío, me empujó un poco por la espalda obligándome a adoptar casi una posición en cuatro, empezó a estrujarme mis nalgas y besarlas mientras yo seguía subiendo y bajando, eso me daba aún más placer, aunque me hacía sentir como una puta con dos hombres gozando de mí al tiempo, igual no hice nada y seguí gimiendo de lo cachonda que estaba, él empezó a meterme un dedo ensalivado por mi ano, lo hacía lentamente moviéndolo en círculos, eso me enloquecía y me hacía proferir un gemido con cada movimiento.

Levanté mi cabeza hacia atrás y vi de reojo a ese otro negro con su vergota parada trabajando en mi ano, también vi que Andrea y Alberto se habían pasado para la otra cama y descansaban, solo observaban atentamente el espectáculo, eso me excitaba también, no me pregunten la razón que no la se, poco a poco Carlos fue metiendo dos y luego tres dedos en mi ano, dilatándolo al máximo, yo ya sabía lo que se venía.

Había oído algo sobre el sexo anal y de la doble penetración de boca de Mónica, y la idea me producía terror y al mismo tiempo una enorme excitación, entonces Carlos sacó sus dedos de mi ano, para colocar la cabeza de su enorme instrumento, empezando a empujar con pequeñas y no muy fuertes embestidas, igual que antes yo sentía mucho dolor, que me hacían pronunciar pequeños gritos, pero soportaba sabiendo que pronto pasaría el dolor para dar paso al placer…

Carlos siguió con sus embestidas por un rato, buscando que su enorme tranca entrara por completo en mí hasta hace un rato virgen culito, entonces empezó a aumentar la velocidad de sus embestidas y yo empecé a oír ese característico sonido de antes, puc, puc, puc… señal indiscutible que ya había metido toda su vergota en mi ano y que sus testículos estaban pegando con mi concha o con la verga de su amigo que seguía aún dentro, sentí como mi cuerpo en su interior se acostumbraba a ese par de instrumentos extraños separados solo por mis paredes interiores, me sentía rellena en mis dos agujeros, mientras ellos me embestían con toda su fuerza destrozándome mis anteriores tesoros vírgenes, eso me enloqueció, me hizo gemir con más fuerza experimentando mi segundo orgasmo que fue un poco más largo.

De pronto los dos negros se hicieron señas, entonces Carlos sacó la verga de mi ano y Gustavo me hizo señas que me desmontara de la suya también, yo obedecí y empecé a subir para que saliera, esa verga que parecía no tener fin, me tocó pararme para que saliera toda, entonces lo miré parada en la cama con las piernas abiertas y me hizo señas para que me volteara dándole la espalda, lo hice y volteé mi rostro a ver que quería que hiciera.

Él estaba con la mirada fija en mi trasero, me hizo señas que me sentara dándole la espalda otra vez en su vergota, yo obedecí y empecé a bajar cogiendo su instrumento y dirigiéndolo a mi coñito que a esas alturas ya era coñote, pero él me corrigió, cogió su pene y lo colocó en la entrada de mi dilatado ano yo seguí bajando y con mucho miedo, por que sabía que su verga era más grande que la de Carlos, y me costaba trabajo hacerla entrar, la pura cabeza de su pene hacía que me dilatara al máximo y comencé a llorar un poco del dolor.

Hasta que en medio de mis movimientos resbalé cayendo sentada en ella, y ahí si sentí un dolor tan intenso que me desgarraba por dentro, y comencé a llorar como una niña pero esto pareció excitarlos más y entonces me eché hacia atrás apoyando mis manos en la cama para así poder empezar a subir y bajar, esto hizo que poco a poco fuera cediendo el dolor.

Carlos aprovechó mi posición acercándoseme de frente y recostándome un poco más para meter su verga en mi coñito, empezando de nuevo un mete y saca mucho más fuerte y rápido, yo les pedía que pararan que no tan rápido, pero parecía que les decía lo contrario pues me daban más duro sin importar mis lágrimas y gritos que los excitaban más y esto no se por que me hizo subir al cielo, que me hizo gemir como loca, provocándome un tercer orgasmo al sentir como un líquido hirviente rellenaba las profundidades de mi ano, una vez que pararon mis espasmos le dije a Carlos que no me lo echara adentro, que no quería quedar embarazada, a lo que él me respondió que si, pero solo si me lo echaba entonces en la boca.

Yo bajé mi mirada y asentí con la cabeza, entonces él me la sacó dirigiéndola hacia mi rostro, poniéndomela en la boca, yo la abrí, y él me dijo que la mamara o si no, no se vendría, yo le dije que no sabía como y entonces empecé, me tomó del cabello y me la metió en la boca y torpemente con mi inexperiencia comencé a chuparla y a sobársela con mis manos.

Él respondió con pequeñas embestidas hasta mi garganta en el único agujero que me quedaba virgen, de pronto su verga empezó a dar saltitos en mi garganta y yo no sabía lo que pasaba y entonces empecé a sentir su semen que me ahogaba, no quedándome otra opción que tragar lo más rápido posible, pero era tanto lo que le salía que me salpicó mi cara, y me escurría por la boca, la nariz y mi cabello.

Carlos la dejó un momento dentro para luego sacarla y retirarse de mi lado, yo me quedé mirando hacia el techo descansando, sentada aún en la fláccida verga de Gustavo que reposaba en el interior de mi ano, estaba exhausta, suspiré por última vez y me levanté, observando la cara de asombro que tenían mis amigas y Alberto sentados en la otra cama, esas caras me hicieron reflexionar y recordar que un rato atrás yo era la que miraba asombrada la escena, y de cómo resultado de los acontecimientos yo había terminado siendo la estrella final, esas miradas me avergonzaban, me hacían volver en si de mi trance provocado por la lujuria y la excitación, haciéndome pensar en mis actos, yo solo atiné a correr hacía el baño encerrándome en el.

Allí adentro me senté en el inodoro y empecé a llorar tomando conciencia de lo que había hecho, de cómo acababa de defraudar a personas que me querían y confiaban en mi, mi padre, mi madre y mi novio, mi pobre novio que tanto me había respetado y comprendido, a esta tristeza se sumaba el hecho de que me sentía lastimada por dentro, me ardía mucho mi coñito y mi ano, solo me quedé allí sentada llorando y meditando, estando ahí escuché como se despedían y se iban Alberto y ese par de negros a los cuales no sabía si tenerles rabia, pena, deseo o agradecimiento.

Yo seguí por otros diez minutos más en el baño, tiempo en el cual mis amigas apagaron la luz y se acostaron, tomé fuerzas y busqué en la oscuridad mi pijama y me acosté sin decir una sola palabra, me mantuve solo pensando por unos minutos, hasta que en un ataque de rabia y de desespero le hablé a Mónica recriminándole por su coqueteo, sus jueguitos y en como había terminado todo, a lo que ella respondió tranquilamente, pero mira quien habla, precisamente la que dejó que le dieran por todos lados, yo no respondí nada, simplemente me volteé hacia el rincón, y seguí pensando, no por mucho tiempo ya que estaba re cansada, me sentía como si me hubieran dado una paliza, me dormí.

Al otro día nos levantaron, yo ni cruzaba palabra con ellas en parte por rabia y en parte por vergüenza, ni siquiera las miraba, mantenía con mi cabeza baja, caminado con dificultad ya que me dolían todas mis partes íntimas, igual afuera en las canchas y al pasar al lado de los celadores, los mismos de la noche anterior, solo esperaba que nos fuéramos rápido y llegar a mi casa, se me hizo eterno el día, pero por fin salió el bus y al llegar al paradero cerca de mi casa escasamente dije adiós.
Y eso fue todo, esa es mi historia, espero que no me juzguen, ni me recriminen por lo que hice, espero que lleguen a la misma conclusión que me consuela, que todo pasó por la lujuria y la excitación de lo que me tocó ver y sentir, que era más fuerte que yo y era imposible no flaquear.

Autora: Ana Karen

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1 comentario »

  1. hugokoo dice:

    hola oye que buena historia me gusto gozaste mucho
    doble desvirgue mmm me gustaria provarte

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