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Desvirgada por el culo

2 de noviembre de 2009

Al principio noté la punta de su pene intentando entrar en mi culo y luego, una vez que me había penetrado, sentí un dolor fuerte que me hizo gritar. El paró de meterme su pene pero sin sacarlo me abrió las cachas de mi culo y empujó hacia el fondo de mi ser. Yo para que no se oyera mi grito de dolor mordí el sofá mientras pensaba que lo tenía merecido por ponerle los cuernos a mi novio.

Hace un tiempo, antes de ir a estudiar a una ciudad que no era la mía, aun pensaba que casarme con mi novio siendo virgen era lo correcto, a él le había dejado que me tocara los senos pero sin desvestirme y eso que llevábamos casi un año de noviazgo. Pero el primer año de estar estudiando en un piso con tres compañeras más me abrieron los ojos y más cosas.

En la puerta de enfrente de mi piso de estudiantes vivían tres estudiantes por lo que las fiestas se hacían muy a menudo y normalmente era yo la que se iba pronto a dormir pues entre mis tres compañeras se repartían a los chicos aunque no llegaban nunca muy lejos. Una noche faltó una compañera así que uno de los chicos se quedó solo cuando yo me fui a mi piso. Pero él vino a los dos minutos a buscarme con la excusa de que estorbaba en la “fiesta”, así que nos sentamos a charlar en el sofá. Había traído la botella de Martini que era lo que a mí me gustaba y poco a poco fui entonándome y sintiendo la euforia que el alcohol te da. Pronto empecé a hablar de mi novio y de mi creencia. José, que así se llama el chico, se puso a reír y me dijo que era una tonta y empezó a hablar de sexo, del placer que provoca y de la satisfacción de una noche de lujuria.

Esto hizo que mi cuerpo se excitase y noté caliente mi sexo y como mis senos se ponían un poco más grandes. También noté un bulto en su pantalón. El describió algunas aventuras mientras se acercaba cada vez más a mí y al terminar una de ellas me besó mientras pasaba su mano por mi cadera y se inclinaba hacia mí haciendo que me tumbara en el sofá. Mi mente se sobresaltó pero mi cuerpo sintió el deseo de seguir y de dejarme llevar. El se puso sentado junto a mí, con la cara muy cerca de la mía, tan cerca que mientras hablábamos nuestros labios se tocaban excitándome más.

- Entonces ni siquiera has tocado o visto un buen pene. – No, ni he dejado que me toque ni me vean. – Pues que lástima porque poder hacerlo contigo estaría muy bien.- El fue muy directo. – Pero es que yo quiero seguir siendo virgen.- Dije ruborizándome más aun.

El empezó a besarme y deslizó su mano debajo de mi camisa, noté que intentaba meterla debajo del sujetador pero no dije nada, entre los tres o cuatro martinis y el calentón de sus historias no podía evitarlo. Después de un apasionado beso y un buen manoseo a mis senos él se incorporó del asiento y dijo.

- Mira- Y empezó a quitarse los pantalones. Tenía el pene tan duro que casi se salían de sus calzones. Esperé entusiasmada a que me lo mostrase. – Esta es mi verga.- Que calor sentí al verla la primera vez, me quedé allí tumbada mirándola. -Ahora vamos a follar. – No, quiero seguir virgen.- Le dije sobresaltada pero sin ningún convencimiento. – Seguirás virgen de tu coño, no te preocupes.

Entonces acercó su pene a mi cara, me llevó una mano mía a su pene enorme, debe medirle 18 o 19 centímetros, estaba duro y caliente.

- Ahora vas a chupármela.- No sé, me da asco.- Chúpamela tonta, si no luego te dolerá más. – ¿Qué me dolerá?  – Le pregunté mientras que tumbada le sujetaba fuerte el pene.- Cuando te la meta en tu culo debe estar bien lubricada.

Esto hizo que me sobresaltase, le solté el pene y estaba a punto de ponerme de pie pero entonces él me puso una mano en el pecho impidiéndolo y acercó el pene a mi cara.

- Cómetela entera.- Me exigió.

Estaba un poco asustada, no sabía si gritar y salir corriendo o hacerle caso. Pero aun notaba mi sexo húmedo así que acerqué mi boca a su pene. Entonces él empujó mi cabeza hacia su cuerpo y me la metió en la boca, estuve a punto de atragantarme pero aguanté y la saboreé. El movía su pene dentro y fuera mientras me estrujaba los senos. Que caliente estaba, sentía mis braguitas mojadas y mis pezones duros.

- Ahora vas a desnudarte mientras voy a la cocina, si no lo haces será peor para ti. No me atreví a desnudarme, aunque me quedé en ropa interior sentada en el sofá. El apareció de la cocina con la botella de aceite. -Esto servirá.- dijo mostrándome la botella.- ¿Aun no te desnudaste? – ¿Qué vas a hacerme? – Algo que no olvidaras, ponte a gatas. Obedecí mirando su pene, él se dio cuenta. – Te gusta mi verga ¿verdad?, no te preocupes pronto estará en tu culo.

El se puso detrás de mí y aparto mis braguitas sin quitármelas.

-¿Soy el primer hombre que te ve el coño? – Si. – ¿Y soy el primero en tocarte el coño?. –dijo mientras me acariciaba mi sexo caliente y mojado. – Sii…iii..iii- le dije entre gemido y gemido. -Empecemos.

Entonces empezó a echarme aceite en mi culo.- Primero un dedo. Y noté como algo me entraba en el culo, sentí un escalofrío por todo el cuerpo. – Relájate y te gustara más, ¿te gusta verdad? Pues ahora te meteré otro dedo y luego te irá mi verga. Entonces mientras que me metía y sacaba un dedo, noté que me introducía otro, eso me dolió un poco pero no me quejé porque a la vez que hacía esto me acariciaba mi sexo.

-Di que quieres que te folle. Pero yo no podía porque estaba gimiendo.-No lo dices, di que quieres que te folle el culo. -Házmelo.- Conseguí a decir. -O dices que quieres que te meta mi verga en el culo o paro. – No, no pares. No podía creer lo que iba a decir. – Fóllame el culo con tu verga.

Entonces me echó más aceite en mi culo. Al principio noté la punta de su pene intentando entrar en mi culo y luego, una vez que me había penetrado, sentí un dolor fuerte que me hizo gritar. El paró de meterme su pene pero sin sacarlo me abrió las cachas de mi culo y empujó hacia el fondo de mi ser. Yo para que no se oyera mi grito de dolor mordí el sofá mientras pensaba que lo tenía merecido por ponerle los cuernos a mi novio.

-A partir de ahora te dolerá menos.- Me dijo José mientras que movía su pene dentro y fuera de mi culo, lo hacía con suavidad y pronto el dolor se convirtió en placer ayudado por el masaje que me daba en mi sexo húmedo.

- Prepárate que me voy a correr dentro de tu culo.

Empezó a moverse más rápido, me estaba destrozando el culo, gemía más fuerte y de repente soltó un gran suspiro al tiempo que me metía su pene con gran fuera hasta dentro de mí ser. Se había corrido dentro, pero siguió con el masaje en mi sexo hasta que yo también me corrí.

Desde esa noche habían pasado cinco días, entonces me crucé en la escalera con sus dos compañeros de piso. Sabiendo que él estaba solo llamé a su puerta. Para mi satisfacción él la abrió y yo sin decir nada entré en su piso, me arrodillé delante de el, le saqué su pene y empecé a besárselo. El tuvo mi culo durante un mes hasta que mi novio me hizo perder la virginidad, aunque esa es otra historia.

Autora: goddala

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Desvirgada por el culo, 9.5 out of 10 based on 12 ratings
  
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2 comentarios »

  1. golden dice:

    t convencio otro y no tu novio
    buena historia

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  2. ElAngel dice:

    Si te casas nunca podras desirselo a tu novio, te joderas, pero bueno esta, cuentanos como te desvirgo tu novio.

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