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Ella tenía 18 añitos, al igual que mi ex, la conocí en el chat a las dos, sólo que me puse de novio con la equivocada. Siempre nos sabíamos juntar a tomar mates y me la comía con la mirada, era bien delgada, buena cintura y muy hermosos pechos, cuando la veía no podía sacarle la mirada de esos hermosos pechos. Una vez salí a bailar con mis amigos y mi novia tuvo que viajar a otra ciudad a unos 130 Km. de donde vivíamos, esa noche tomé mucho alcohol pero estaba bien conciente de todo lo que hacía, yo me quería portar bien ya que mi novia me gustaba mucho y teníamos buen sexo, sólo que en un punto se volvió un poco monótono. Siempre soñé con tenerlas a las dos en mi cama y que se porten muy mal, y que sean mis perritas todo una noche, fantaseaba con tener su clítoris en mi lengua.

Mi ex se llama Romi y la exquisita mejor amiga se llama Tana. La noche que salí fue una de las mejores noches de sexo de hasta entonces mi corta vida. Yo estaba en el medio de la pista de la discoteca de mi ciudad, estaba charlando con una amiga mía, y Tana pasaba a cada rato por el lugar y me miraba, siempre hacíamos bromas pero nunca nada serio, en un momento se me acercó y me dijo: -"Espero que hagas las cosas bien, te estoy vigilando". Yo me sentí ofendido porque no estaba haciendo nada malo, pero el calor de su aliento me erizo todo vello y todo pelo en todo mi cuerpo. Al dejar de charlar con mi amiga la tomé del brazo y le dije que se quedara conmigo así no habría problemas con mi novia. Bailamos varios temas, y cada segundo que pasaba subía la tensión mucho más, quería tenerla en mi cama, una nena de 18 añitos y yo cuatro años más grandes. Me excitaba la idea de tenerla en mi cama y que fuera yo su primer hombre.

Luego de bailar un par de temas fuimos hasta la barra a tomar un par de cervezas, yo pensé que con un poco de alcohol se iba a sentir más liberada, la música en ese local estaba muy alta por lo tanto teníamos que hablar cerca del oído y eso me gustaba mucho, podía percibir su perfume y hacía que mi miembro aumentara de tamaño, hasta que no soporté más y me quedé apoyado en su largo y jugoso cuello, ella comenzó a temblar y me dijo que no lo hiciera más, ya que no le quería fallar a su mejor amiga.

Volvimos a la pista a bailar y ahí fue cuando la tomé de la cintura y la apoyé en mi erecto pene, ella me miraba como confundida de todo pero siguió bailando sin problemas, la abracé y me apoyé de nuevo en su cuello y sin perder el tiempo se lo besé a todo, ella empezó a respirarme en el oído y yo no aguantaba más estaba totalmente excitado, quise besarla en la boca pero se negó rotundamente.

Casi entrada la madrugada me pidió que la acompañe a su casa, a lo que accedí sin hacerme esperar, estábamos a unos 200 metros de su casa y se lanzó sobre mi y me introdujo su lengua en mi boca, casi exploto de calentura y nos besamos muy apasionadamente por largo rato, llegamos a la puerta de su casa y me preparé para despedirme, a lo que ella me dijo que no me fuera todavía, que entrara a tomar un café y que no me preocupara, que estaba sola, y al decir esto bajó la mirada a mi bulto que se hacía notar mucho.

Entramos y fuimos hasta su alcoba, me pidió que me sintiera cómodo y que la respetara ya que nunca había estado con un hombre. En ese momento le dije que no se preocupara, que estaba en presencia de un caballero.

Empezamos a besarnos intensamente, cada lengua era un látigo de fuego, la tomé de sus nalgas y la traje hasta mi erecto amigo, ella de dijo que lo sintió así toda la noche, levanté su falda y tomé sus firmes glúteos, era una gran premio para mi llegar a su meta. En un instante tomó mi cinto queriendo desabrocharlo, pero su falta de experiencia le ganó, hice un paso atrás y me desabrochó todo, quedando sólo en ropa interior que delataba mi erecció

n, ella quedó mirando y me dijo que estaba muy asustada, ya que nunca había hecho nada de eso con nadie, me acerqué e hice que tomara mi pene con su mano, toda temblorosa empezó a moverlo para todos lados hasta que le indiqué como tenía que hacerlo, yo comencé a besarle la oreja y meterle mi índice derecho en su anillito de cuero bien cerrado, después le metía los dedos en la boca para que probara su propio jugo erótico.

La desnudé completa y como una nena asustada no paraba de temblar, así que nos sentamos en su lecho y la tranquilicé y ofrecí retirarme y olvidar todo lo que había ocurrido, pero ella me dijo que no, que esa noche me había elegido y quería que yo fuese el que le robara su virginidad, entonces le dije que me dejara todo a mi que yo le iba a enseñar como tratar a un hombre. La puse en cuatro patas sobre la cama y comencé a lamer su espalda, bajé hasta su cerrado culito y me quedé ahí aferrado como un náufrago a tierra, exprimí su clítoris y fue una sensación hermosa, tener sexo oral con una vagina virgen es lo mejor, su sabor, su color y su pureza.

Ya completamente excitado me paré en la cama y le acerqué mi compañero de emociones a su rostro, primero hacía la cara a un lado pero después de varios intentos se lo metió en la boca, era muy chica y no le entraba toda, sus dientes raspaban la cabeza produciendo latigazos de placer. Cuando vi que me estaba viniendo me paré al borde de la cama y metí un dedo en su vagina, luego dos, cuanto metí el tercero saqué mi mano e introduje mi pene latiendo, gritó de dolor y placer, fue inexplicable lo bien que me sentía, una cosquilla se adueñó de mi estómago, comencé a darle muy lento ya que me decía que le dolía.

Pasado los cinco minutos de amor, me pidió que bombeara rápido y fuerte que quería disfrutar, su piel se erizaba y mi corazón latía rápidamente, la quise poner encima mío pero el dolor le impidió hacerlo, le decía que iba a ser mi perrita esa noche y cada vez que quisiera, la manejaba a mi gusto, ella sólo daba gritos de placer. Sentí que me venía, que no daba más, iba a ser una explosión de semen, tomé su cabeza y la traje hasta mí, agarré sus pechos y me masturbé con ellos soltando todo mi líquido sobre su cuello y senos.

Todavía con mi pene en su plenitud se lo metió en la boca y me lo chupó, pasaba la lengua por el largo y el ancho del mismo, me pajeaba con su boca y su juguetona lengua, la tomó con sus manos y la agitaba como si se tratara de un juguete nuevo para mi hermosa nena de 18 añitos, lo lamió, saboreo mis jugos hasta que acabé de nuevo, esta vez fue en su boca, tragó todo lo que pudo y no se lo sacó de la boca, siguió besándolo suavemente hasta que fue perdiendo tamaño.

Nos acostamos en su cama y la seguí besando hasta gastarla, percibía su perfume y mas me excitaba, le besé su hermosa cola, le metí la lengua y luego lo dedos, busqué manteca en la heladera y se lo llené, mi erección había vuelto y yo no quería desaprovecharla, así que lentamente lo coloqué en su puertita del patio, me costó mucho meter la punta y ella se quejaba del dolor, pero el placer era muy grande, hasta que pude introducirla toda, fue un mete y saque como de seis minutos hasta que le llené de semen su colita hermosa nos abrazamos y besamos apasionadamente hasta que se fue la erección dentro de ella.

Después de esa noche nos seguimos viendo a escondidas y lo hicimos de todas las formas que pudimos… hasta que se enteró mi novia, pero eso es otra historia…

Saludos y espero que les haya gustado mi historia, una fantasía muy común en los hombres… Poder hacerle el amor a la mejor amiga de la pareja… Nos estamos leyendo…

Autor: Chapu pereyra_mauro (arroba) hotmail.com

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