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DESVIRGANDO A LAS GEMELAS

22 de noviembre de 2008

Sandra y Elena son dos gemelas rubitas de ojos claros, apenas dieciocho años y vírgenes, las relaciones entre ellas son especiales, van juntas a todos los lados, alegrando la vista al personal por partida doble pues están las dos muy buenas y (sobre todo en verano) suelen vestir con muy poca tela, entre sus conocidos había el rumor de que eran un poco lesbianas, por que eran muy cariñosas la una con la otra, se hacían confidencias, vamos se llevaban muy bien y no tenían relación conocida con ningún chico de su edad.

Yo soy Luis tengo treinta y cuatro años estoy soltero y vivo en el mismo piso que Sandra y Elena, muchas veces coincidimos en el ascensor y siempre nos saludamos, son dos chicas muy simpáticas y educadas pero de un tiempo a esta parte he empezado a notar algo distinto en sus miradas, noto cierta picardía.

Un viernes por la noche llaman a mi puerta y veo por la mirilla a Sandra y Elena, supuse que se iban de movida por lo maqueadas que estaban y debían de venir a pedirme algún favor: que las llevara a algún sitio o algo así, así que abrí y las invité a pasar, estaban que tiraban para atrás, las dos igual, minifalda, medias negras, blusa de seda blanca, zapatos de tacón, olían a limpitas y levemente perfumadas, ¿quienes serán los afortunados jovenzuelos que las pillen?.

Las invité a tomar algo, aceptaron unos refrescos y se sentaron en el tresillo de mi salita, cuando vine con los refrescos me hicieron sitio entre ellas, y les pregunté a que se debía aquella visita, me respondió Sandra, verás Luis: Elena y yo somos vírgenes, hemos tenido alguna experiencia pero todos los capullos con los que topamos son bastante torpes y como tu nos gustas a las dos, y nos pareces bastante experto a juzgar por el numero de mujeres que pasan por este piso hemos pensado pedirte que tú nos desvirgaras..

¡Me quedé helado! Aquellas dos maravillas querían que yo las desvirgara.

Como no dije nada Elena dijo; si no te apetece discúlpanos, pero teníamos que proponértelo por que nos pareces la persona más adecuada, además a las dos nos excitas … y me da un beso en las boca, otro, yo reacciono y le meto un morreo, nuestras lenguas se entrelazan, le desabrocho la blusa, poco a poco, mientras Sandra me besa el cuello por el otro lado y comienza a sacarme la camisa, me besa el pecho, y mordisquea mis pezones, mientras yo ya tengo las tetas de Elena a mi disposición y comienzo a masajearlas mientras nos besamos, Sandra que se había despojado de la blusa cogió mi cabeza y me besó también, yo paré de repente y les dije, si queréis que os desvirgue a las dos tendremos que tener un poco de orden y tendréis que hacer lo que yo os diga.

Las dos aceptaron así que les ordené que se pusieran las dos una al lado de la otra delante de mi, me puse entre ellas les subí las minifaldas, con cada mano empecé a acariciar los muslos de ambas subiendo cada vez más hasta llegar a sus húmedas braguitas, estuve un rato frotándoles las vulvas con la braguitas puestas, luego cogí las dos bragas y las arranqué las dos hacia abajo, hice que se sentaran una a cada lado y comencé a masturbarlas mientras ellas me besaban y buscaban la bragueta de mi pantalón yo masturbaba sincronizadamente los dos chochos, cada poco introducía un poquito mis dedos índices.

En un momento dado me levanté y me metí entre las piernas de Elena, tenía un chocho precioso rosadito y con el vello rubio, comencé a lamerlo despacito escuchando sus gemidos, separé con mis dedos los labios y busqué el clítoris y los labios menores para darle un repasito, los tenía voluptuosos muy salidos muy apropiados para darles unos suaves mordisquitos, cosa que Elena agradeció con unos gemidos, cuando levanté la vista, cosa que me encanta cuando le como el chocho a una mujer, es una perspectiva maravillosa, veo a Sandra que le está lamiendo los pezones a Elena a la que yo estoy comiendo el chocho, así que era cierto, se entienden bien entre ellas.

Decidí que ya era el momento de meté

rsela a Elena, le di el último repaso lamiéndole muy rápido el clítoris e introduciéndole mi lengua en su chocho cuando noté que se corría insistí en su clítoris hasta que dejó de emitir sonidos, tenía el chocho bien lubricado así que le abrí bien las piernas y con dos dedos le abrí los labios vaginales los separé y apoyé mi capullo contra ellos, yo estoy bastante bien dotado así que empujé con mucho cuidado.

Elena gemía despacito cuando notaba la presión de mi polla en su vagina, se la introduje un poco más y comencé a moverla un poquito delante y detrás, al poco noté que la humedad del chocho de Elena había aumentado así que se la metí de un golpe, ella puso los ojos en blanco y dio un grito corto, luego comencé a follarla despacio, los gemidos habían cambiado de tono y ahora ya eran gemidos de placer.

Sandra que había estado observando me acercó su chocho a mi boca y al mismo tiempo que me follaba a Elena le fui comiendo el chocho, era exactamente igual al de Elena con esos característicos labios menores tan grandes que producían el mismo efecto al morderlos que a Elena, las dos gemían al unísono y eso resultaba insoportable para mi excitación que aumentaba por momentos así que cuando Elena se corrió estrepitosamente, me dejé ir y me corrí sobre el vientre de Elena, la leche le llegó hasta las tetas y ella se la restregó por los pezones, el ombligo…

La que debió de ver peligrar su desfloración fue Sandra al ver como me corría, pero como tenía mi lengua en su chocho llegándole hasta lo más adentro posible no tenía tiempo para esa preocupación, una vez Sandra se corrió en mi boca soltando un poquito de un líquido blanco que saboreé con gusto, me recosté en el sillón y puse cada gemela a un lado, les pregunté si sabían chupar bien una polla y me dijeron que no pero que estaban dispuestas a aprender, así que les fui dando indicaciones y ellas muy solicitas fueron haciendo:

Elena tú lámeme los huevos, así y tú Sandra coge mi polla flácida, retírale la piel del prepucio y métetelo en la boca, ahora con cuidadito, sin tocar mucho con los dientes, chúpalo y pásale la lengua como si fuera un chupa, así ¿ves como crece?, ahora dejarme que os masajeé los chochos por detrás, así unos deditos en los culetes, Elena mójate el dedo índice en tu chocho y métemelo por el culo, dame unas lamiditas antes, así, Sandra ahora cámbiate, lámeme tú los huevos y tú Elena, ahora ya está bien erecta, lámeme el frenillo, esa piel que une el capullo con el resto, así muy bien, ahora lámelo todo, métetelo en la boca y haz como si tu boca fuera tu coño así, si te atragantas no lo metas tanto, ya está en condiciones.

Sandra ha llegado tu hora, puse a Sandra a cuatro patas, le di los últimos lametazos, le metí bien la lengua y le lamí también un poquito en el culete, cosa que no le disgustó, le abri el chocho como antes con dos dedos, apoyé mi capullo contra aquellos labios gordotes y poco a poco se la fui metiendo, despacito, cuando ya estaba el capullo dentro otra vez unos toques, ella gemía un poco, despacito, luego un poquitin más rápido, pero solo con la puntita, de nuevo noté que la lubricación del chocho de Sandra mejoraba, seguramente por las gotas de lubricante que mi polla iba dejando en su interior, y de nuevo un golpe de caderas y para dentro toda…

Un leve gemido y empecé a bombear de nuevo, los gemidos pasaron a gritos de placer y Elena me metió de nuevo su chocho en mi boca, bombeé y comí aquel chocho chorreante de Elena durante un buen rato, cuando las dos se habían corrido a gusto se la saqué a Sandra y me puse de pie, las dos de rodillas delante de mi, me cogí la polla con la intención de meneármela y correrme en sus caras pero no me dejaron sus bocas se abalanzaron sobre mi polla, y ahora una luego la otra me la chuparon hasta que me corrí en sus bocas, en sus tetas, en su pelo, por todo.

Lo que iba a ser una simple desfloración pasó a ser un curso de iniciación al sexo para ellas, y una especialización maravillosa para mí…pero eso es otra historia.

Autor: relatosporno relatosporno (arroba) hotmail.com

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