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DESVIRGANDO A MALENA

22 de agosto de 2008

En una calurosa tarde de verano, caminaba Malena muy tranquilamente por las aceras de un conocido Parque de San Borja, Lima. Su escotado, ceñido y pequeño vestido le permitía mostrar un par de tremendos y redondos senos, una estrecha cintura… y más abajo, dos sensacionales, largas y contorneadas piernas que obligaban a soñar en muchas cosas.

No llevaba puestas ningún tipo de medias, lo que dejaba notar la exquisitez de su apabullante sensualidad y belleza. Observándola por atrás, se apreciaba un portentoso trasero con dos macizas y abultadas nalgas que presagiaban una infinidad de placeres sexuales. Tenía tal raya en el culo, que ningún varón podía resistir la tentación de voltear a mirarla. La seguían por la calle aunque lógicamente, ella no prestaba atención alguna a los impertinentes. Más adelante, sentado, bajo la sombra de un frondoso árbol, se encontraba Andy. Alto, delgado, 30 años, con barba crecida, pero muy bien cultivada,… en fin, un tipo para tener en cuenta. Andy estaba en "cuarentena sexual" pues hacía mucho tiempo que terminó un romance tormentoso con una chica de su trabajo y no le quedó mucho ánimo para buscar otra muchacha a su gusto.

Malena siguió avanzando moviendo cadenciosamente su bello cuerpo, como si no tuviera un destino definido. Andy, levantó la cabeza en su afán de alejar un poco su aburrimiento y puso por primera vez sus ojos en ese manjar de mujer que se aproximaba.

- Qué tal hembra Carajo… ¡es para ponerla en un cuadro!… pensó Andy, viendo que la escultural chica, era una preciosidad.

Malena notó que el tipo que la observaba lo hacía con insistencia y "algo" en su intimidad, le dijo que ese "individuo" podía resultar peligroso, pero también algo de él despertó su femenina curiosidad. ¿Sería su barba? ¿Quizás su cuerpo? ¿Sería su estatura? Porque Andy tenía su pinta, sí señor.

Nunca se sabrá lo que fue, pero lo cierto es que Malena muy en contra de sus costumbres, continuó caminando a sabiendas que era observada y que no le quitaban los ojos de encima… y de abajo.

Malena llegó a su altura y ya iba a continuar su camino, pero sucedió algo que casi le hace caer el diminuto calzón que llevaba puesto aquel día…

Andy – Hola, ¿me podrías invitar un helado? Por favor… Malena – ¿Deseas un helado?Andy – La verdad es que deseo "otras" cosas, pero me contento con un helado y así me parecerá que estoy saboreando la dulzura de tus labios… Malena – ¿Crees tú que mis labios puedan ser dulces?…

Andy -Definitivamente… y no lo creo, sino que estoy seguro.Malena – Mira, aquí cerca hay una gelatería. Vamos por ese helado para ti… Andy – Gracias. Estoy seguro que podré devolverte el gesto con algún favor que me pidas o desees… Malena – Y según tú, ¿cuál crees que sería ese favor que yo pueda necesitar…?Andy – ¡Ay Princesa! me pones en apuros, pero podría limpiar tu auto, barrer su casa, limpiar sus zapatos, lavar las ollas o… tu ropa interior. Depende de ti…

Malena – ¿Mi ropa interior…? ¿Crees que podrías hacerlo?Andy – Lo que tú mandes preciosura, que por estar un ratito más contigo soy capaz de muchas cosas… Malena – Qué te parece si en lugar de ir a comprar helado, vamos a mi casa y ahí te invito algo de cenar… Andy – ¡Encantado! Eres mi Diosa de la Buena Suerte. Vamos a tu casa… Malena – No vivo muy lejos de aquí y por eso me venía caminando… Andy – Brillante decisión pues eso me ha permitido conocerte. Eres preciosa. Lo sabes, ¿no? Malena – Bueno,… algunos amigos míos lo dicen, pero aún no me lo creo del todo.

Andy – Huy monada… Si que eso es modestia, además de bonita, lo repito… Malena – Mira, ya estamos llegando… Ahí es mi casa… Andy – Tienes muy bonita casa, como todo lo tuyo… Malena – ¿Cómo dices? ¿Cómo sabes que todo lo mío es bonito. Andy – Estos ojos no me engañan. Eres muy sexy y muy bella… Malena – Bueno, toma asiento.

Voy a traerte un vaso con gaseosa… Espera un momento… Andy – Yo te espero toda la noche, lindura…

A los cinco minutos, retornó la anfitriona con dos vasos de gaseosa y tomó asiento frente a su invitado. Como era de esperar, el vestido no podía ocultar sus encantos y mostró mucho más a los afiebrados ojos de Andy que extasiado la contemplaba mientras se servían la gaseosa. Las piernotas de Malena se "salían" del vestido y la temperatura comenzó a atacar directamente en la entrepierna de Andy. Ya se le notaba un poderoso bulto bajo el pantalón. El ambiente se iba calentando, pero Malena no parecía darse cuenta de nada de lo que estaba sucediendo, pues la verdad, era una chica sin ninguna experiencia sexual a pesar de su belleza y de los comentarios de sus amigas, todas ellas profesionales. A Malena no le inquietó nadie íntimamente como para entregar su virginidad.

Conversaron de muchas cosas. Sus profesiones, trabajos, gustos, aspiraciones y deseos. Compartían algunas afinidades Hasta que finalmente pareció que se conocían de siempre. Ambos eran sencillos, agradables en el diálogo y con mucha química. Malena – Dijiste que podías lavar mi ropa. Aún… ¿quieres hacerlo?Andy – Por supuesto. No tengo ningún problema. Es más, me va a encantar hacerlo…

Malena – De acuerdo. Entonces me esperas un momento. Ya vuelvo.

Cuando Malena giró para dirigirse al interior de su casa, el vestido hizo abanico y dejó al descubierto gran parte de sus fabulosas piernas y su portentoso culo. El calzón era tan diminuto, que no ocultaba nada pues estaba metido en la raya que le separaba las nalgas. Era de ese tipo hilo dental. Ahí, Andy pudo observar a su gusto el tan tremendo trasero que se manejaba y lo bien que lo movía al caminar. Eso lo puso a mil y la pinga comenzó a buscar una húmeda cuna de consuelo. Malena retornó a los pocos minutos con un cesto lleno de su ropa interior. Toda diminuta y súper sexy.

Malena – Aquí tienes. El lavadero está adentro. Ahhhh, también está ahí la ropa que traía puesta hoy…

Andy – La… la… la… que… que… ¿tenías puesta hoy? ¡Ooohhhhh… ¡Qué bueno! Malena – Ajá y mientras lavas, voy a tratar de darme un baño. Hace mucho calor, ¿verdad?Andy – Uuufffff ni lo digas… Parece un horno.

La nena ingresó a un inmenso dormitorio. Andy se quedó cojudo contemplándola una vez más y lo primero que buscó fue el blanco calzoncito que le viera puesto a Malena en la sala. Cuando lo encontró, notó que aún estaba caliente. Comenzó a olerlo y la tanguita desprendía un aroma a sexo, a hembra limpia y pura. Era una delicia oler esa prenda. Se puso a lavar con mucho entusiasmo, pero cuando fue observando las prendas que lavaba, se iba arrechando más y más, tan solo de imaginarse semejante trasero de Malena, metido en tan diminutos calzones. Cómo era posible, que ella pueda "entrar" en esas miniaturas de trusas…

Cuando terminó, se dirigió al dormitorio con la intención de avisarle que ya había culminado, pero al acercarse a la puerta, estaba semi abierta y sobre la cama, totalmente desnudo estaba descansando, de espalda hacia la puerta, el cuerpo más hermoso que jamás imaginó ver. Ni en películas se ve hembras así. Tan seductora. Tan espléndida en su desnudez. Tan excitante para quien la observaba. Tan deliciosamente inocente y tan diabólicamente peligrosa. Tan perfecta en sus curvas. Tan confiada en sus dominios… Tan sexy. ¿Sería que se olvidó que había un intruso dentro de su casa? Tal parecía que Malena estaba muy agotada pues se había quedado profundamente dormida.

Andy se deleitó contemplando a su gusto tan fabuloso espectáculo. ¡Qué tal trasero! ¡Qué nalgas! Y las piernas, ni una modelo de pasarela, las tenía iguales. ¡Qué cintura! Parecía guitarra. Se bajó el pantalón, liberó una tremenda pichula que ya le iba a reventar de excitación y comenzó a pajearse a dos manos, mirando el cuerpazo desnudo, echado sobre la cama.

En eso, Malena se dio vuelta y ahí, ya fue la gloria. Mostró dos inmensos senos, redondos, duros y sin pezón visible… Abajo, un frondoso bosque de negros pendejos que cubrían la entrada de su exquisito templo de amor. Creyendo que Malena podría despertarse repentinamente, Andy se subió los pantalones y se fue a la cocina. Ahí estuvo en pugna entre sus principios morales y la tremenda arrecher

a que lo dominaba en esos momentos. Pensando en todo eso, decidió darse un baño en el cuarto de visitas, pues ya no soportaba tanta excitación…

Se quitó la ropa y comenzó a bañarse. Ahí se dio cuenta que el agua fría no sería suficiente para quitarle la calentura y bajarle la erección de su tremenda pinga. Pero siguió bañándose como si fuera el dueño de casa. Estaba en lo mejor de jabonarse el cuerpo, con la pinga como poste de alumbrado, cuando se da cuenta que en la puerta se encontraba Malena toda asustada y vestida con un baby doll negro, transparente y pequeño que no le ocultaba nada de lo mucho que había debajo de él.

Estaba como hipnotizada mirándole la tremenda verga pues nunca había visto una así tan de cerca y parecía a punto de gritar. Andy se sorprendió mucho, pero no por eso se le bajó la erección de su herramienta sexual. Andy – Ya lavé toda tu ropa y disculpa, pero sentí mucho calor y me estoy dando un baño…

Malena – Pero, pero… por qué estás así… con tu "cosa" para arriba… Andy – Bueno la verdad es que cuando terminé de lavar, fui a avisarte y estabas totalmente desnuda en tu cama y como tienes tan precioso cuerpo, la pinga se me ha puesto así. Es una reacción normal al observar tu desnudez… Malena – Y ¿cómo haces para "bajarla?"… Andy – Bueno quizá tú puedas ayudarme a conseguir eso…

Malena – Ooohhhhh… ¿qué debo hacer?Andy – Deja que termine de bañarme y ahí te diré lo que debes hacer… Malena – De acuerdo… pero date prisa… Andy – Ya casi termino. Vamos a tu dormitorio… Malena – Ooohhhhh… sí… vamos…

Como el arrecho de Andy no es ningún cojudo, dejó que Malena vaya por delante de él, casi desnuda y moviendo tan hermoso trasero, lo que hizo que se arrechara mucho más aún y cuando llegaron a la cama, ya se le salía la leche.

Malena – Ya estamos aquí… y… Andy – No te preocupes y déjame hacer a mí. Tú vas a bajar a ésta pinga con esa deliciosa chucha que tienes entre las piernas, pero para eso tenemos que preparar el camino… Malena – Sí de mí depende… Andy – Gracias tesoro, eres muy buena y mucho más hermosa de lo que tú misma te imaginas… Malena – Seguro, pero… tu cosa sigue creciendo… Es inmensa…

Andy – Primero déjame darte un beso en esa dulce boquita… Malena – Ooohhhhh qué bueno está esto… sigue besándome… uuhhmmm… Andy – Sí… es delicioso y tú eres maravillosa… muy bonita… Déjame agarrarte los senos… Malena – Oh, oh me mareo… me da calor… No, no, no te detengas… sigue… besándome… Andy – También tengo que chuparte las tetas… Así, así, toda ella en mi boca… que rico pezón… Malena – Huy, huy, huy para, para, tengo calor en todo el cuerpo. Me voy a desmayar… Andy – No te preocupes. No te vas a desmayar. Simplemente te estás excitando.

Deja que goce de toda tu belleza y recorra con mis manos cada milímetro de tu cuerpo… que te agarre los glúteos y luego te voy a chupar la concha hasta que comience a destilar sus jugos y prepararla para que pueda penetrarte…

Malena – Qué rrrriiiiicoo, sigue… sigue, chúpame la concha… Oh, me derrito,… quiero hacer pichi…

Andy – No mi amor, no quieres hacer pichi. Ya estás caliente y tus jugos íntimos están remojando todo tu coño…Estas mojadita… y que rico huele tu cueva. Tus jugos son deliciosos… Malena – Sí, estoy mojadita, pero quiero que sigas… Andy – Entonces cariño hagamos un "69". Mámame la verga… Malena – Pero ¿cómo quieres que semejante tronco entre en mi boca…?Andy – Ya verás que sí puedes… Sigue nomás,… así, así… sigue mi vida… chupa más… más… Agárrame los huevos. Sí, bésalos también… Oh.

¡Riquísimo! Te va a gustar más cuando la tengas entre las piernas… Ya quiero penetrarte… No aguanto más… Malena – Sí, yo también lo necesito… No te detengas… Andy – Ha llegado el momento de disfrutar… Malena – ¿Toda esa cosa vas a meter en mí?… No va a entrar… Andy – Te parece, pero vas a estar loca de gusto cuando la tengas bien adentro… Yo me encargo de que no te haga daño y sólo así podrás gozarla y se quedará tranquila… Malena – Si es así,… entonces hazlo, pero con mucho cuidado… Andy – No te apures mi amor… sigue chu

pando nomás… Todo tiene su momento y esto tiene que durar pues es lo más hermoso que me ha sucedido en la vida. Conocerte y amarte ha sido todo junto… Eres una joya muy valiosa… Malena – Yo también creo que voy a amarte para siempre… Me gustas muchísimo…

Andy no dejaba ni respirar a la niña y metía mano por todos los sitios que le daba ganas y la tenía en éxtasis total. Malena no sabía ni lo que le pasaba pero sentía que tenía un horno entre las piernas. Muy dentro de ella. Estaba paralizada y no sabía si era de terror o de gusto. Sentía cada oleada de calor que le parecía que iba a morir o que la cabeza le podía estallar. Todo era nuevo y maravilloso. Estaba volando. Cuando Andy consideró que había llegado el momento supremo, dejó de chuparle la chucha que rezumaba jugos íntimos como si de un manantial se tratara y ya tenía el clítoris inflamado por la excitación y fue subiendo por el ombligo, se quedó un rato mamando las hermosas tetas y luego se prendió de la boca de Malena que ya no sabía ni cómo se llamaba.

Estaba rendida al placer y casi sin sentido. Poco a poco, su propia naturaleza le fue mostrando el camino y sin saber cómo, separó las piernas y la concha la sentía ardiendo y en espera de alguna otra "novedad" de parte de su torturador, que a pesar de semejante trajín con la chiquilla, notaba que la verga le crecía más y más.

Se fue subiendo, casi disimuladamente sobre el cuerpazo de Malena que experimentó como una sacudida. Una sensación muy agradable en todo su organismo, al soportar el peso del cuerpo desnudo y excitado de su apasionado amante. Pero cuando sintió que una barra de fuego comenzó a hurgar en su más íntimo tesoro abriéndose paso entre sus labios vaginales para conquistar su virginal templo de amor, se asustó…

Dio tal salto y cerró las piernas con fuerza de puro miedo, pero Andy no se dio por enterado y siguió besando a la chiquilla, en la boca, bajó al cuello, se prendió de los exuberantes senos, llegó hasta el ombligo y con eso consiguió la rendición plena y la entrega de la muchacha que nuevamente abrió sus hermosas piernas y se sintió un poco más tranquila pues la "barra de acero" que era la pichula de Andy, le estaba dando un gusto maravilloso con el cabeceo constante en la entrada de su conchita. Ahora le parecía mucho más agradable y hermosa. Ya sabía que podría recibirla con mucho amor. Repentinamente se dio vuelta. Agarró la pinga y le dio tal mamada que casi consigue sacarle la leche.

Mientras tanto Andy siguió dándose el más delicioso banquete chupando concha y ano de la chiquilla y remojándose las barbas con sus jugos vaginales… Malena tenía el ano rosadito y de piel muy suave y un esfínter como seda.

Malena – Estoy que ardo. Échate encima de mí… Andy – Yo también estoy ardiendo… Ahora vas a recibirme nena… Malena – Sí, mi amor, lo que tú digas. Soy toda tuya…

Andy – Yo también quiero ser tuyo para siempre… No pienso dejarte nunca…

Mientras conversaban de sus planes, los cuerpos se fueron acomodando hasta quedar en la posición ideal para la penetración. Andy arriba y Malena con las piernas abiertas, bajo de él. Nuevamente comenzó la exploración vaginal y Malena se sintió muy excitada y decidida a seguir adelante en busca de la experiencia suprema. Notó claramente, cómo la pichulota de Andy se abría paso por entre los pliegues de sus deliciosos labios mayores, cómo siguió adelante en busca del túnel… Ella notó que con sus rítmicos movimientos estaba ayudando al avance del intruso, pero como sentía un placer increíble y un gusto indescriptible, seguía moviendo su pubis al encuentro de la verga que pretendía acabar con su virginidad y lo estaba consiguiendo.

Andy se sintió en las nubes, cuando notó que su pichula ya recorría el canal húmedo que formaban los labios íntimos de la vagina de la chica y casi explota cuando sintió que ella empujaba toda su concha al encuentro de la pinga, facilitando el avance hacia adentro. Su verga fue resbalando gustosamente en los jugos de la ardiente muchacha hasta que se encontró con el obstáculo de su virginidad. No pudo seguir avanzando a pesar de la presión que hacía. Ahí se dio cuenta que la membrana del himen, estaba intacto. Comenzó un rítmico movimi

ento adelante/atrás cada vez con mayor delicadeza y constancia tratando de romper el "velo" que impedía su avance.

Observó que Malena parecía estar experimentando un ataque de epilepsia pues se retorcía sin control, pero no gritaba y seguía empujando la vulva al encuentro de la pinga, Andy notó que ella estaba gozando plenamente con la experiencia que vivía y estaba experimentando su primer orgasmo. Eso le dio más ánimo. La agarró por el culo con ambas manos, la levantó un poco y siguió martillando la caliente entrada de la cueva de la muchacha.

La pinga ya comenzó a dolerle y hasta pensó que no podría romper tan hermoso "pito" pero no dejó de moverse. Malena igualmente seguía empujando…

Malena – Ahhh, ¡qué delicia! Sigue mi amor, no te detengas… sigue, sigue. Andy – Voy a quedar loco de tanto placer. Eres la mujer de mi vida… Malena – Ah. Ah me muero, me muero ¿Qué me pasa? Siento que me muero. Ahhhhhh, Ohh… Me sale fuego de la concha. Ayúdame no me dejes sola… Ah, ohh, ¡qué riiico! Me estoy vaciando… ¿Qué me pasa? Andy aprovechó el primer orgasmo de la muchacha para empujar con más fuerza, y…

Malena – Ayyyyy ¿Qué me has hecho?… No…

Andy se quedó quieto como muerto, pero no retiró la pinga de donde estaba. Había metido gran parte de su verga. Malena se estaba recomponiendo, pues ya se dio cuenta que su cálida chuchita estaba recibiendo en toda su extensión la pichulaza de su amante. Comenzó a moverse con mayor calma, pero sin perder el ritmo y se la fue metiendo hasta que los huevos del hombre, chocaron en sus voluminosas nalgas. Andy se tomó su tiempo cuando la pinga rompió el himen de la muchacha. No quería asustarla, pero le parecía que se la estaban arrancando, por lo estrecho del canal vaginal de Malena, pero con la satisfacción de ser el primero y único macho de tan voluptuosa mujer. ¡Cómo me ajusta la pichula, carajo! … pensó.

Pronto se dio cuenta que después de la sorpresa y aparente dolor, Malena comenzó a engullirse toda su pinga y también ayudó a tan hermosa tarea hasta tocar fondo. ¡Qué placer! ¡Qué rrrriiiiicoo! ¡Qué delicia! ¡Era Increíble!

Malena – Mi amor,… ya la tengo toda dentro de mí y me gusta… Andy – Sí, mi cielo, es maravilloso tenerte así. ¡Estás mojadita!Malena – Sí, pero no quiero que la saques todavía. Me encanta tenerla dentro de mí. Andy – No te preocupes mi vida, ahí la vas a tener hasta que me pidas que te la saque…

Malena – Oh. Qué bueno. Entonces se queda ahí toda la noche…

Andy se sentía cada segundo más al borde de vaciarse, pero era también tanto el placer que lo inundaba, que no quería terminar todavía. Comenzó un "mete-saca" lento y gozoso acompañado por Malena y poco a poco fueron apurando el ritmo…

Malena – Ah mi vida, nuevamente siento fuego en mi sexo. Se me viene otra vez… Ahhhh. Ohhh, oohhhhh ¡qué fantástico!Andy – Ah mi cielo, te voy a inundar, ya me vacío. Te la doy. Te la doy… OhhhhMalena – Sí, sí, dámela… Ohhhh. Me quema. Me has llenado la concha… Oh. Qué delicioso…

Los espasmos siguieron por mucho rato más y Andy parecía fundido a Malena, pues a pesar de que ya se vació, no podía sacar la pinga de tan caliente estuche. Siguió metiendo la pinga y consiguió que Malena llegue al tercer orgasmo. Cuando consiguió retirar la pinga del cuerpo de Malena, ella se puso a mamársela con tal agradecimiento y satisfacción que volvió a ponerla dura, como fierro, pero Andy, estaba agotado y se quedó dormido. A las 03.00 hrs. del lunes, Malena se despertó sobresaltada pues sentía que "algo" se le metía entre las nalgas. Levantó la cobija y se encontró con la tremenda verga de su hombre, nuevamente erecta y palpitante. Andy se dio vuelta y se dedicó a preparar una vez más la cueva y se regocijaba pasando la lengua por el rosadito ano de la muchacha. Creía que podría estrenar también el conducto anal de la muchacha si se esmeraba en prepararla.

Tenía un delicioso ano, acorde con toda su maravillosa hermosura. Ella ya le estaba chupando la verga dura y palpitante. Andy se dedicó a meterle la lengua en el culo y ella no parecía molestarse por tal osadía. Al contrario parecía disfrutar de los lengüetazos que recibía y separaba las piernas cada ve

z más y más. Andy se decidió a meter un dedo en el ojete de la muchacha buscando alguna reacción en contra, pero como ella siguió mamándole la pichula como queriendo devorarla, Andy fue profundizando la caricia anal e introdujo todo el dedo en el estrecho culo de la chica y sólo escuchó un gemido que le pareció de placer.

Consiguió meter otro dedo más, profundizando su exploración, mientras continuaba chupándole él y fue ella la que ahora buscó la posición adecuada para poder recibir una vez más, la pinga en su caliente coño. Esta vez la penetración fue rápida, pero igual de deliciosa. Andy estaba loco con lo ajustada que entraba su verga en la concha de Malena.

Ella se sentía totalmente "llena" con los 19 cms. de verga y ajustaba mucho más aún el coño en su afán de gozar de tan maravillosa y ardiente experiencia. Se sentía feliz de haberse iniciado en el caliente mundo del sexo y haber tenido la suerte de encontrarse una verga a su medida. Estaba transida de placer y la arrechera le salía por todos los poros del cuerpo.

Ni ella sabía que pudiera ser tan arrecha y caliente, pero se sentía plenamente realizada como hembra y mujer. ¡Era feliz! Andy por su parte, estaba igual de contento. Nunca pensó en tener tanta suerte y encontrarse con una criatura tan maravillosa. Estaba que le destrozaba la concha a la muchacha con un mete-saca de locura, cuando de repente, sintió que le remojaban los huevos con los jugos íntimos de Malena, pues la chica volvió a vaciarse en su cuarto orgasmo en una noche. Ella gritaba y pedía más y más y que no se la saque y Andy la complacía y continuaba dándole gusto. Practicaron infinidad de poses sexuales y cada una mejor que la otra.

Malena aprendía rápido. Después de tan intenso trajín, y de dos orgasmos simultáneos, Malena quedó exhausta y con su tremendo trasero desnudo, junto a la cara de Andy, que se deleitaba manoseando y mirando tan sensacionales nalgas y el frondoso bosque de vellos púbicos. Nuevamente comenzó a chuparle concha y ano y sintió un palpitar constante en el culo de la muchacha, cada vez que le pasaba la lengua por el ojete. Andy se fue acomodando poco a poco tras la muchacha, y con la pinga en toda su erección, la puso en la entrada del ano mientras comenzó a sobarle el clítoris y meterle dos dedos por la concha… Malena se puso dura un momento, pero como su amante no se movió para nada, ella se relajó y "soltó" el culo. Andy comenzó a presionar con su pichula en el ojete y ganando en sus intenciones. No hubo forcejeó ni demasiada presión.

Malena parecía sentir placer al tener la pinga hurgándole el culo y le gustó la insistencia de la acción y poco a poco fue aceptando ésta nueva experiencia y de pronto, fue ella la que hizo un movimiento violento de su culo, hacia atrás y se incrustó la tremenda cabeza de la pinga en su estrecho ano.

Malena – Ahhhh. No. No… Me duele… No. Ayyyyyyy ¡Me matas! Me matas, Ohhhhh Me duele… Andy – Tranquila mi vida. No te muevas. Quédate quieta. Así, quietecita… Voy a sacártela. Malena – No, no, ya está adentro… Espera un poco… Reviéntame el culo… La quiero bien adentro. Toda. Toda… más, más Oh… que delicia… Sigue… Despacio. Andy – Huyy mañosa, cómo me ajustas la pichula… pero es delicioso tenerla metida en tan estrecho culo… Eres única… Quiero vivir solo para ti… Oh. Que rrrriiiiicoo, muévete así, así. Ahhhh se me viene la leche. Te voy a llenar el culo… Malena – Si, sí… quiero toda tu leche en mi trasero. Cogeme mássss… Andy – Ya, ya es tuya, me vacio, me vacio, Ooohhhhh. Ahhhh… Toma, toma… Malena – Sí, sí, me gusta…

Una hora después de este sincronizado orgasmo, Andy retiró la verga del estrecho ano de Malena que comenzó a chorrear la leche humedeciendo las blancas sábanas. Malena se dio vuelta y empezó una vez más a succionar el delicioso chupetín que le había dado tanto placer en esa noche. La puso dura una vez más, se acomodó de costado, dándole la espalda a Andy, y ella misma se incrustó la verga en su caliente y jugosa cueva y comenzó a moverse a su gusto. Logró llegar al orgasmo y recién ahí se quedaron dormidos y plenamente satisfechos. Eran las 12.00 hrs. del día domingo, cuando al despertarse… se reiniciaron las acciones. Un año despu&e

acute;s contrajeron matrimonio. Hoy han pasado diez años desde esos primeros polvos y siguen cachando como la primera vez.

Ambos trabajan para una transnacional y cuando viajan a provincias, en su carro propio, Malena se viste de manera muy sexy y generalmente no se pone calzón. Sin aviso alguno, sorprende a Andy, le baja el cierre del pantalón, le chupa la verga y detienen el carro en los lugares adecuados, a tirarse un polvo, muchas veces desafiando las miradas indiscretas de los conductores de otros vehículos, menos osados y luego siguen viajando muy felices. Hay muchísimas cosas más que contar, pero creo que terminaría por aburrirlos con tanto rollo.

Están muy enamorados, son inmensamente dichosos y motivo de envidia de muchos de sus conocidos, que no consiguen la felicidad como ellos. Espero que les haya gustado, pues todo es cien por cien real. He querido hacer de relator para darle mayor sentido al caso, pero definitivamente, soy el dichoso actor principal de la historia.

Lima Perú

Autor: Andrezú

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