Probando por primera vez nuevas cosas
esta historia pasó hace unos meses, cuando conocà por un chat a Olga, nos caÃmos bien y hablábamos mucho sobre nuestras vidas ya por el messenger, los dos éramos de Huelva, y eso ayudó. Ella decÃa que tenÃa dieciséis añitos, y aunque empezábamos hablando siempre de cosas generales, acabábamos conversando sobre sexo siempre, me comentó que era virgen, pero que deseaba dejar de serlo, notaba que debÃa ser una chica cachonda, de las que ponÃa a sus compañeros calientes. Una dÃa, estábamos en el messenger, Olga me dijo que tenÃa ejercicios de matemáticas que tenÃa que hacer pero que no sabÃa, pues no se enteró en clases, que habÃa llamado a un par de amigas, pero que estas no podÃan ayudarla, yo me presté voluntario para socorrerle, más que nada por cumplir, pero ella me cogió la palabra y me dijo que fuera a ayudarla, yo me quedé cortado, pero accedÃ, me dio su dirección y quedamos.
Llegué al lugar, y fue ella quien me abrió, al verla me quedé sin palabras, llevaba puesto un pantalón corto blanco, que resaltaba sus nalguitas y dejaba ver sus jóvenes piernas, arriba portaba una camiseta blanca dejaba entrever sus senos adolescentes, era castaña, sobre 1,70, y unos 50 kilos. Nos presentamos y entramos en su habitación, no podÃa dejar de mirarla, esa niña me estaba volviendo loco. Estuve explicándole los problemas con las ecuaciones matemáticas que tenÃa. Una hora después de estar allÃ, entró la madre, y le dijo que iban al supermercado a comprar, nos quedamos solos, y tras salir de casa los padres, ella me dijo que ya no querÃa estudiar más, por lo que empezamos a hablar, cogiendo confianza. Tras un rato asÃ, ella me puso una mano en mi muslo, y mi pene respondió inmediatamente, pero seguidamente, ella se fue a la cocina, pues tenÃa hambre, vino con dos yogurt, estuvimos comiéndonoslos, sentados, cada vez más juntos. En una de las cucharadas, a Olga se le cayó un poco en su pierna derecha, y sin vergüenza me miró y me dijo que si yo era capaz de quitarle esa mancha, yo rápidamente me agaché, y le lamà su pierna, me incorporé, la miré a los ojos y vi su carita de niña traviesa dispuesta a todo, me preguntó si me gustó, le dije que sÃ, entonces Olga me dijo que era el momento de perder su virginidad, yo me quedé cortado.
Olga sin esperar a más me dio un beso, sentÃa su lengua jugar con la mÃa, empecé a tocarla por todos lados, a desvestirla, acariciando sus pechos, su espalda, sus pocos pelitos del coñito, la dejé en braguitas, ella hizo lo mismo conmigo, pero me dejó sin ropa. Seguidamente, ella se quitó sus braguitas y me las puso en mi cara, olÃa a sus flujos, pude ver su vagina virgen.
Entonces Olga me dijo que querÃa probar de todo, yo tras oÃrla, empecé a lamer su cuerpo, sus pechos, su barriga, hasta llegar a su coñito, comencé a pasarle la lengua de arriba abajo, era delicioso saborear ese coño casto, ella, que sentÃa eso por primera vez, gemÃa de placer, con cada cosa, chupaba su clÃtoris, mamaba sus labios, introducÃa un poco mi lengua en su vagina. Tras esto, ella se soltó, y me dijo que querÃa saborear mi verga, que solo habÃa probado una de un compañero, y que fue muy inexperta, me puse boca arriba, y ella se dirigió a mi pene, se lo puse en su boca, y empezó dándole besitos, recorriéndola de arriba abajo y viceversa, para después metérsela en la boca, todo lo que le cabÃa, no dejaba de mamar, me encantaba el trabajo de la inexperta niña, era deleitante.
Pasado un rato de trabajo, le dije que si estaba lista para ser penetrada, ella con su carita inocente me respondió que sÃ, entonces la cogà de las piernas, y se las puse en mis hombros, mi verga tocaba ya los labios de su vagina, empecé a empujar despacio, poco a poco, a ella le dolÃa un poco, lo veÃa en su cara, pero no se quejaba, la abrà de piernas, y ella lo agradeció, la penetración fue más placentera para Olga, y mi pene llegó al tope, estuve un tiempo para que su vagina se acostumbrara, mientras besaba sus pechos, su cuerpo, y cuando vi que ya era el momento, se la saqué e igualmente que antes se la volvà a meter, asà varias veces, has
ta que ya casi no encontraba dificultad, por lo que empecé a metérsela y sacársela, lentamente pero continuamente, Olga gemÃa sonoramente, hasta que ella no aguantó más, y se corrió, su juventud y su inexperiencia hizo que soltara sus flujos rápidamente, se la metà de un solo golpe hasta dentro, ella pegó un grito de placer, y asà me quedé parado un rato, para que ella disfrutara de su orgasmo.
Cuando se repuso un poco, continué metiéndosela y sacándosela, un poco más rápido, me encantaba ver su carita de placer, seguÃa gimiendo, me decÃa que no parara, con mis manos agarraba sus nalgas. A continuación cambiamos de posición, y me acosté sobre ella, sentÃa sus senos en mi pecho, continué penetrándola. Minutos después, saqué mi pene, y la puse a cuatro patas, y seguà dándole por su vagina, veÃa su culo encima de su vagina, estaba cerradito, un joven culo, yo le escupÃa en su culo, lubricándoselo con mi saliva, ella no decÃa nada, gemÃa más fuerte. Tras unos momentos, volvà a sacar mi pene, continué lubricando su ano para que no sintiera mucho dolor, incluso le chupé un poco su culito, hasta que decidà poner mi pene en la entrada de su culo, ella inmediatamente me dijo que qué trataba de hacer, le dije que desvirgar su culo ya que antes habÃa dicho que querÃa probar de todo, ella respondió que le habÃan dicho que dolÃa, le dije que no se preocupara, ella no opuso más resistencia, asà que despacio, fui jugando con mi glande con su ano, hasta que con ternura le introduje la cabeza, ella empezó a convulsionarse, con la respiración entrecortada, empezando después a decirme que le dolÃa mucho, que se la sacase, yo no me movÃ, ella sollozaba, intenté pasado un rato, meterle un poco más, y ella dio un salto y se soltó. Se quedó a cuatro patas, me fui hacia ella, y la penetré por la vagina de un golpe, gimió, continué, no querÃa parar, la seguà penetrando, ella no dejaba de gemir, le metÃa toda mi verga, ella gritaba de placer, cada vez la follaba más y más rápido, me decÃa que no parara, que siguiera dándole, sus nalgas rebotaban en mÃ, su vagina apretaba mi pene, estaba teniendo un nuevo orgasmo, después sentà que me iba, entonces saqué mi pene, la giré y apunté a su cara, le llené toda su cara de semen, resbalaba delicioso hacia sus senos, después le agarré la cabeza, la llevé hacia mi polla, y lo que quedaba de semen se lo tragó, me limpió el pene con su lengua.
Una hora después me fui, y continuamos hablando por el messenger como buenos amigos que somos ya.
Autor: Fary
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