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DESVIRGANDO A UNA ADOLESCENTE

16 de junio de 2004

Probando por primera vez nuevas cosas

esta historia pasó hace unos meses, cuando conocí por un chat a Olga, nos caímos bien y hablábamos mucho sobre nuestras vidas ya por el messenger, los dos éramos de Huelva, y eso ayudó. Ella decía que tenía dieciséis añitos, y aunque empezábamos hablando siempre de cosas generales, acabábamos conversando sobre sexo siempre, me comentó que era virgen, pero que deseaba dejar de serlo, notaba que debía ser una chica cachonda, de las que ponía a sus compañeros calientes. Una día, estábamos en el messenger, Olga me dijo que tenía ejercicios de matemáticas que tenía que hacer pero que no sabía, pues no se enteró en clases, que había llamado a un par de amigas, pero que estas no podían ayudarla, yo me presté voluntario para socorrerle, más que nada por cumplir, pero ella me cogió la palabra y me dijo que fuera a ayudarla, yo me quedé cortado, pero accedí, me dio su dirección y quedamos.

Llegué al lugar, y fue ella quien me abrió, al verla me quedé sin palabras, llevaba puesto un pantalón corto blanco, que resaltaba sus nalguitas y dejaba ver sus jóvenes piernas, arriba portaba una camiseta blanca dejaba entrever sus senos adolescentes, era castaña, sobre 1,70, y unos 50 kilos. Nos presentamos y entramos en su habitación, no podía dejar de mirarla, esa niña me estaba volviendo loco. Estuve explicándole los problemas con las ecuaciones matemáticas que tenía. Una hora después de estar allí, entró la madre, y le dijo que iban al supermercado a comprar, nos quedamos solos, y tras salir de casa los padres, ella me dijo que ya no quería estudiar más, por lo que empezamos a hablar, cogiendo confianza. Tras un rato así, ella me puso una mano en mi muslo, y mi pene respondió inmediatamente, pero seguidamente, ella se fue a la cocina, pues tenía hambre, vino con dos yogurt, estuvimos comiéndonoslos, sentados, cada vez más juntos. En una de las cucharadas, a Olga se le cayó un poco en su pierna derecha, y sin vergüenza me miró y me dijo que si yo era capaz de quitarle esa mancha, yo rápidamente me agaché, y le lamí su pierna, me incorporé, la miré a los ojos y vi su carita de niña traviesa dispuesta a todo, me preguntó si me gustó, le dije que sí, entonces Olga me dijo que era el momento de perder su virginidad, yo me quedé cortado.

Olga sin esperar a más me dio un beso, sentía su lengua jugar con la mía, empecé a tocarla por todos lados, a desvestirla, acariciando sus pechos, su espalda, sus pocos pelitos del coñito, la dejé en braguitas, ella hizo lo mismo conmigo, pero me dejó sin ropa. Seguidamente, ella se quitó sus braguitas y me las puso en mi cara, olía a sus flujos, pude ver su vagina virgen.

Entonces Olga me dijo que quería probar de todo, yo tras oírla, empecé a lamer su cuerpo, sus pechos, su barriga, hasta llegar a su coñito, comencé a pasarle la lengua de arriba abajo, era delicioso saborear ese coño casto, ella, que sentía eso por primera vez, gemía de placer, con cada cosa, chupaba su clítoris, mamaba sus labios, introducía un poco mi lengua en su vagina. Tras esto, ella se soltó, y me dijo que quería saborear mi verga, que solo había probado una de un compañero, y que fue muy inexperta, me puse boca arriba, y ella se dirigió a mi pene, se lo puse en su boca, y empezó dándole besitos, recorriéndola de arriba abajo y viceversa, para después metérsela en la boca, todo lo que le cabía, no dejaba de mamar, me encantaba el trabajo de la inexperta niña, era deleitante.

Pasado un rato de trabajo, le dije que si estaba lista para ser penetrada, ella con su carita inocente me respondió que sí, entonces la cogí de las piernas, y se las puse en mis hombros, mi verga tocaba ya los labios de su vagina, empecé a empujar despacio, poco a poco, a ella le dolía un poco, lo veía en su cara, pero no se quejaba, la abrí de piernas, y ella lo agradeció, la penetración fue más placentera para Olga, y mi pene llegó al tope, estuve un tiempo para que su vagina se acostumbrara, mientras besaba sus pechos, su cuerpo, y cuando vi que ya era el momento, se la saqué e igualmente que antes se la volví a meter, así varias veces, has

ta que ya casi no encontraba dificultad, por lo que empecé a metérsela y sacársela, lentamente pero continuamente, Olga gemía sonoramente, hasta que ella no aguantó más, y se corrió, su juventud y su inexperiencia hizo que soltara sus flujos rápidamente, se la metí de un solo golpe hasta dentro, ella pegó un grito de placer, y así me quedé parado un rato, para que ella disfrutara de su orgasmo.

Cuando se repuso un poco, continué metiéndosela y sacándosela, un poco más rápido, me encantaba ver su carita de placer, seguía gimiendo, me decía que no parara, con mis manos agarraba sus nalgas. A continuación cambiamos de posición, y me acosté sobre ella, sentía sus senos en mi pecho, continué penetrándola. Minutos después, saqué mi pene, y la puse a cuatro patas, y seguí dándole por su vagina, veía su culo encima de su vagina, estaba cerradito, un joven culo, yo le escupía en su culo, lubricándoselo con mi saliva, ella no decía nada, gemía más fuerte. Tras unos momentos, volví a sacar mi pene, continué lubricando su ano para que no sintiera mucho dolor, incluso le chupé un poco su culito, hasta que decidí poner mi pene en la entrada de su culo, ella inmediatamente me dijo que qué trataba de hacer, le dije que desvirgar su culo ya que antes había dicho que quería probar de todo, ella respondió que le habían dicho que dolía, le dije que no se preocupara, ella no opuso más resistencia, así que despacio, fui jugando con mi glande con su ano, hasta que con ternura le introduje la cabeza, ella empezó a convulsionarse, con la respiración entrecortada, empezando después a decirme que le dolía mucho, que se la sacase, yo no me moví, ella sollozaba, intenté pasado un rato, meterle un poco más, y ella dio un salto y se soltó. Se quedó a cuatro patas, me fui hacia ella, y la penetré por la vagina de un golpe, gimió, continué, no quería parar, la seguí penetrando, ella no dejaba de gemir, le metía toda mi verga, ella gritaba de placer, cada vez la follaba más y más rápido, me decía que no parara, que siguiera dándole, sus nalgas rebotaban en mí, su vagina apretaba mi pene, estaba teniendo un nuevo orgasmo, después sentí que me iba, entonces saqué mi pene, la giré y apunté a su cara, le llené toda su cara de semen, resbalaba delicioso hacia sus senos, después le agarré la cabeza, la llevé hacia mi polla, y lo que quedaba de semen se lo tragó, me limpió el pene con su lengua.

Una hora después me fui, y continuamos hablando por el messenger como buenos amigos que somos ya.

Autor: Fary

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