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DESVIRGINE A MI HERMANITA

16 de mayo de 2004

Gracias a un castigo pude estar con mi hermana follando

Crees qué te debemos felicitar por haberte tirado el semestre de estudios?, con lo caro que está, no sabes siquiera de dónde estamos sacando el dinero para colocarte a estudiar y tu vienes a despilfarrarlo así, ni sueñes que vendrás en estas vacaciones a San Andrés, te quedarás en casa de Sheyla, ya me he puesto de acuerdo con ella en que podría cuidarte y tu madre también ha asentido a esa decisión, mañana te dejamos allá antes de abordar nuestro avión, volveremos en una semana; esas eran las palabras de Papá, luego de haber yo perdido mi semestre de Derecho. Sheyla era una mujer con la que mi padre tenía una hija fuera de casa, por esa razón debió consultar con Mamá la decisión de dejarme en compañía de ella y Giselle, mi hermanastra de 16 años, con quien no sostenía buenas relaciones por considerar ella que yo era pedante y creído. El primer día transcurrió en total tranquilidad, al llegar me pareció que el gesto Giselle no fue el más convincente y armonioso para con mi presencia en su casa. Nunca estuve interesado en entablar mayor conversación con mi hermana, por ser eso, mi hermana, sin embargo aquel día debí reconocer que era mucho más bella de lo que la recordaba y que estaba lo más de buena con un buen formado cuerpo. Al día siguiente al bajar a desayunar me encontré con Giselle en la mesa esperando a servir mi desayuno y acompañarme, pues Sheyla ya había salido a trabajar; una vez servido el desayuno comimos en el mayor de los silencios, hasta que ella rompió el silencio manifestando que no la pasaría en casa por tener que visitar a una amiga, si quería podía acompañarla, pero me opuse, pues yo también iba a salir, ella se marchó y quede un rato en casa en compañía de Pecas, un cachorro normal de raza Labrador, luego de jugar con él un rato a fin de que me reconociera de los próximos días, marche a visitar un amigo, lugar donde pasé todo el día, hasta que en horas de la noche llegué a casa cené y nuevamente a dormir, en la conversación manifesté que había salido de casa por que no tenía con quien pasarla, entonces Sheyla intento amonestar a Giselle, sin embargo la detuve manifestándole que ello no tenía importancia, muy a parte de ello Giselle prometió pasar el siguiente día en casa haciéndome compañía. El despertar el día siguiente el desayuno tuvo las mismas características, y al terminar ello subí hasta mi alcoba, allí llegó Giselle donde nos conocimos algo mejor, conversamos amenamente y supe de su relación con algún chico, que tenía alguna poca experiencia y muy a pesar de que había quedado con muchas incógnitas que me gustaría saber no quise seguir adelante con la conversación caliente por no molestarle, así transcurrió aquel día, no sin antes manifestarle un par de veces que me parecía bella y acariciarla otras tantas mientras observábamos televisión, cada roce parecía consecuente pero todo estaba planeado en mi pensamiento; al llegar Sheyla le contamos que la pasamos muy bien y que no se preocupara por mí, estaba buen acompañado; en igual sentido transcurrió el tercer día, aunque vale manifestar que salimos a unos centros comerciales donde fui el invitado de honor, incluso en compañía de algunas hermosas chicas compañeras de Giselle, quienes me cayeron muy bien y en especial quedando en tratar más con una.

Muy a pesar de lo acaecido en esos días, y de haber planeado el día anterior en pasarla en casa con Giselle observando unas películas que había alquilado, preferí salir de casa ante el llamado de mi amigo, al manifestarle ello a Giselle me preguntó por mi regresó, sin embargo le dije que sería en horas de la noche, no le pareció muy buena mi decisión pero no podía hacer nada, estaba tomada, más ella me manifestó que quizá ella también visitaría a sus amigas quedando en llevar mis recados a María del Pilar. Al llegar a casa de mi amigo, no acababa de saludar cuando lo llama su novia para ejercer un plan en el cual, obvio, no estaba yo incluido, en vista a ello hube de asistir al trabajo de Sheyla para buscar las llaves de la casa y poder irme a ella, pues lo más probable es que no e

ncontraría allí a Giselle. Llegué a casa e ingresé a ella sin hacer el más mínimo sonido, todo estaba en un silencio tal que parecía no haber nadie, me extrañó que Pecas no saliese a observar quien entraba a casa, sin embargo no le dí mayor importancia así que me dirigía a mi cuarto cuando noté algunos sonidos en la cocina, me acerqué poco a poco y por el vidrio que había en la puerta estilo hall observé lo que menos pensaba, mi querida hermana estaba jugando con Pecas y en qué manera, ella se encontraba tirada en el suelo pajeando el perro que lucía sentado empezándosele ya a salir su verga, le acariciaba la cabeza con su mano izquierda mientras que con la derecha le seguía acariciando, el perro alcanzó a notar mi presencia más como seguramente estaba lo más de rico, no le prestó atención a que estuviese yo observando, mientras ella seguía actuando con sus ojos cerrados, por lo cual pude mientras buscar la mejor perspectiva donde ubicarme sin correr el riesgo de que cuando ella abriese los ojos me fuese a observar; no sabía que hacer si entrar y detener aquello o mejor, que fue lo último, observar la situación, esperando ver hasta donde era capaz de llegar mi inocente hermanita. Pensé que pararía en cualquier momento, sobre todo en aquel en que se arrodillo y abrazaba con ambas manos a Pecas por la cabeza, sin embargo en que error estaba, bajo de repente su cabeza y comenzó a chuparle su pene, no pude aguantar más y entonces, no caballero, no hice bulla, preferí sacar mi verga y comenzar a masturbarme observando aquello, o sea, seguía el ejemplo de mi hermanita quien por debajo de su falda se metía mano en su concha, por un instante desistió de esta acción para quitarse de lleno la falda y quedar solamente con la panty que traía puesta ese día, color negro, pude ver la inmensidad en belleza de sus glúteos al estar arrodillada, yo quedaba a espaldas de ella jamás podría observarme cosa que estaba haciendo yo con ella y con que placer; entonces pude ver como se metía sus pequeños deditos dentro de su concha, haciendo para un lado su panty pude observar su rosada concha que era hermosa, fue cuando me desesperé un poco dándome una paja un poco más rápida sin quererme venir; luego se tendió al suelo y le permitió a Pecas que lamiera su pepa mientras que ella solamente gemía deliciosamente, ya tenía ganas de entrar a detener aquello pero no por samaritano, sino mejor por cumplir yo las actividades del perro, sin embargo tuve prudencia y espere, qué más se atrevería a hacer ella; cuidado, no la conocía bien, se ha colocado en cuatro patas como una perrita y dejado que pecas se le montase en sus espaldas, entonces el perro intentaba ensartarla pero no podría al momento la noté desesperada queriéndoselo quitar de encima manifestando “No por allí no Pecas, no me desvirgues dame por el culo”, pero el perro no entendía su idioma, al verla algo apresurada decidí hacer mi entrada triunfal, al verme se quedó despavorida sin saber que decir, intentó levantarse rápido pero no pudo, el perro no le permitía a pesar de que él también me observaba, aún sin dejar de intentar ensartarla, tranquila te ayudaré a que termines, entonces le colaboré para halar al perro y permitir de esa manera que la enganchara por el culo, “Allí está bien”, asintiendo con la cabeza pero en su abismado asombro aún, quizá la cachondes y el peso de le perro encima no le permitieron terminar con el espectáculo, pero estoy seguro que en su interior tenía ganas de hacerlo. El perro comenzó a gozarla, ya la había ensartado por el culo, mientras yo me le iba al frente y le colocaba mi verga para que ella comenzará a chuparla, intentó oponerse manifestando que nunca había tenido sexo alguno con hombre y que menos la había chupado, pero le dije que ya la había visto chupársela a Pecas así que debería hacerlo conmigo o ese hecho se sabría, no tuvo otra alternativa que comenzar a chupar mi falo, aún renegando, “pero somos hermanos, esto está mal”, yo la incitaba manifestando que eso era lo mejor que nadie sospecharía, luego de un rato ya no se entretuvo más que en disfrutar el momento y chupar mi palo, parecía gustarle.; de repente soltó un quejido asombroso, el perro la había abotonado, chupaba tan bien mi verga que no recordaba que aquello habría de suceder además de que ella no sab&

iacute;a pues era su primera experiencia cogiendo con el perro, pues antes solo lo había masturbado algo, según me comentó después; estaba algo asustada pero la calmé diciéndole que gozara, allí tuvo un sin número de orgasmos, ya no me chupaba la verga solamente se quejaba cada vez que disfrutaba de una nueva venida. Al terminar el perro ensució todo el piso, por lo que me tocó trapear el piso mientras ella se iba a bañar, prometiendo bajar apenas estuviese lista, hasta risa me dio cuando se marchó, pues no podía cerrar las piernas de tanta verga que le había dado el perro; esperaba a que bajase ella para conversar y seguir con mi juego, pero pasada media hora aun no lo hacía, así que decidí subir hasta su cuarto, lo encontré con llave y le solicité que me abriera pero no quería, entonces la coaccione manifestando que si no habría eso lo sabría mi tía, mintiendo en el tema de que incluso había tomado algunas fotos, apenas pronuncie ello abrió la puerta, entré y comenzamos a hablar, me dijo que estaba algo cansada, entonces le pedí se acostara de espaldas y comencé a darle un suave masaje relajante, cosa que le estaba gustando. Entonces le decía que su culo también le debería doler por la potencia del perro, ya antes la estaba excitando sobando alrededor de sus tetas desde atrás, y su cuello, ella ya respiraba algo profundo y no contestaba a mis cuestionamientos, así que comencé a acariciar sus nalgas, mi pene se levantaba rápidamente así que me tendí sobre ella y entonces deje que mi verga se colocara entre su culo, mientras la besaba por la espalda y cuello, de un solo la volteé y comencé a chuparle las tetas bajando poco a poco, hasta llegar a su coño, allí me intentó detener pero con algo de fuerza le quite su mano hasta que logré comenzar a chupar su pepa, pues al abrir su puerta solamente estaba en toalla; chupaba su chocha con gran dedicación, mientras ella gemía, de repente me erguí y le pasé la punta de mi verga por sobre su rajita que estaba rosadita, pero me detuvo manifestando que era virgen, sin embargo yo no estaba presto a detenerme, quería tener su virginidad y así lo hice saber, así que le recordé lo de las supuestas fotos, entonces fue cuando empezó a degustar el momento, poco a poco fui introduciendo mi miembro hasta que reventé su himen, era una delicia de mujer, como se movía, eres mi perra, la cogí hasta más no poder, fueron dos orgasmos míos pero ella ya no podía más, así que hube de detenerme, el último ella no aguantaba más, así que le dije que no podía dejarme levantado, entonces la puse a chuparme nuevamente la verga hasta que me vine en su boca, en ese instante se despegó maldiciéndome mientras yo me reía, chúpala es rica, chúpala; “esta me las pagas hermanito”, acaso me piensas acusar, “No, no es eso, sino que si me quitaste la virginidad y me haces pasar esta pena dejándome acabada, ten por seguro que la próxima vez no será al mismo precio”, qué quieres decir “todavía faltan tres días, seguro que tendremos oportunidad de volver a encontrarnos sin Pecas, te has aprovechado por que es mi primera vez y Pecas estuvo antes que tu”, tranquila que también sueño con cogerte por tu culo y chupártelo hasta que no tenga más sabor, por cierto, te ha gustado “Claro quiero que lo repitamos, pero sólo si me das las fotos”, cuáles fotos todo era para que me abrieras tonta “Idiota, no me hables”, seguro.

Terminando esa conversación le estampé un sonoro beso que fue bienvenido por ella, me retiré a mi alcoba riendo, mientras que ella quedaba allí, a la media hora la vi cambiada, saldría ese día con su novio, si supiera el pobre que ella salía ese día para no tener que salir nuevamente en los próximos tres días, con miras a hacer qué… aún no lo recuerdo… o si… pero es otra materia… el chuparle su delicioso culo es otra historia.

Autor: Butil

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