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Disfrutando con mi madre

19 de enero de 2009

La tomé por las caderas y comencé a rebotar sobre su culo logrando una total penetración, la vista era de infarto allí, debajo de mí, tenía ese culo tan deseado y veía como mi polla entraba hasta el fondo y salía dándome un placer visual que nunca hubiera esperado. Mi madre, con la cabeza apoyada en el colchón, se retorcía de placer y gemía cada vez más alto.

En este relato voy a contar algo que me ha ocurrido recientemente y que ha sido la experiencia más fuerte de mi vida. En primer lugar diré que me llamo Edu, tengo 18 años, mido 1,85, soy atractivo y muy extrovertido, por lo que tengo bastante éxito con las chicas.

Mi padre (Javier), tiene 43 años y viaja muy a menudo, mi madre (Raquel), tiene 38, se cuida mucho, hace deporte y además hace algún tiempo se operó del pecho, debe tener una talla 100, así que tiene un cuerpazo impresionante. Ambos son bastante liberales y desde pequeño me han hablado con naturalidad del sexo, hemos estado en playas nudistas y en verano paseamos sin ropa por la casa con toda naturalidad.

Cuando tenía 13 años y estando mi padre de viaje, mi madre y yo fuimos a casa de un compañero de clase que era huérfano de madre, al llegar allí mi amigo y yo bajamos a la piscina y mi madre se quedó con su padre en el piso. Un rato después subí a por mi MP3 y al entrar en la casa no vi a nadie ni oí ninguna voz, pero al cerrar la puerta mi madre salió del dormitorio poniéndose una blusa y totalmente despeinada, saliendo el padre de mi amigo a continuación bastante sudoroso. En aquel momento no comprendí a que se debía, pero con el paso del tiempo me di cuenta que les había pillado en plena faena, pero ese no es el motivo de este relato.

Este año he tenido la experiencia más fuerte de mi vida y es lo que os voy a contar a continuación.
Hace unos meses vino un amigo de mi padre a pasar un fin de semana a casa y el viernes me dijeron que salían a cenar y a tomar una copa los tres. Yo como cada viernes quedé con los amigos para ir a la disco y suelo regresar sobre las 5 de la mañana, pero este día antes de salir tuvimos una discusión y al final nos fuimos cada uno a nuestra casa. Vivo en un dúplex, por lo que decidí subir a mi habitación y conectarme a internet. Pasadas un par de horas oí ruido en la planta baja, así que me asomé despacio y observé que mis padres estaban en un sofá y Carlos en el otro tumbado tomando unas copas y viendo una película porno.  A medida que transcurría la peli y se tomaban más copas los comentarios cada vez eran más obscenos.

JAVI: ¿Has visto que polla más grande tiene?  CARLOS:    Eso no es nada, la tuya es más grande.  JAVI: Yo la tengo grande, pero tú como no estás operado de fimosis debes tener más sensibilidad, así que la disfrutas más.  RAQUEL: ¿No la tienes operada?  CARLOS: No, la mía tiene gorrito. RAQUEL: ¿Y hay diferencia entre una operada y otra que no lo esté?  CARLOS:    La diferencia está en el tacto y en la vista. JAVI: Ja, ja, y en el gusto, no es lo mismo comerse una con piel que otra pelada, es como la fruta. CARLOS: ja, ja, supongo que no, nunca he comido ninguna.  RAQUEL: ¡Guarros! Solo estaba preguntando por la forma, por saber que diferencia había entre una y otra.  JAVI: Eso es fácil, que se la saque Carlos y la ves.  CARLOS: Por mí no hay problema, hay confianza.

Sin esperar un segundo Carlos se bajó el pantalón y tumbado como estaba se sacó la polla del calzoncillo y se la enseñó a mi madre.

RAQUEL: ¡Joder! No te cortas nada ¿eh?  CARLOS: Solo te la estoy enseñando y tú ya habrás visto más. RAQUEL: ¡Pues si! Pero ves, viendo la tuya con piel me parece más bonita que la de Javi. JAVI: Para poder juzgar hay que valorar al tacto, coge la de Carlos y tócasela para ver si es mejor que la mía. RAQUEL: ¡Si, ya! CARLOS: A mí no me importa, puedes hacerlo si quieres. RAQUEL: Que va, me da vergüenza.  JAVI: No seas corta y tócasela, así luego valorarás más la mía que es más grande.

Y sin esperar más mi padre tomó la mano de mi madre y la llevó a la polla de Carlos.

JAVI: Ves, no pasa nada sosa, ahora muévela un poco arriba y abajo para que saques buenas conclusiones del nabo de Carlos.

Al decir esto mi padre acompañaba la mano de mi madre en un suave movimiento arriba y abajo a lo largo de la polla de Carlos, haciendo que este se acomodase más en el sofá, cerrase los ojos y empezase a gemir de gusto.

JAVI: Ves que bien, así, acaríciasela así, ¿Qué te parece Raquel? ¿Te gusta su polla?  RAQUEL: Si, me gusta, pero esto no está bien.  JAVI: Tú sigue así, suave, tócasela despacio.

Mi padre había soltado la mano de mi madre y ella continuaba pajeando a Carlos sin parar.

JAVI: ¿Qué? Carlos ¿Te gusta?  CARLOS: ¡Hummm! ¡Si mucho! Sigue así Raquel, por favor.  RAQUEL: Me da vergüenza.

Mi madre no paraba de meneársela a Carlos y mi padre aprovechó para sacarse la polla, que es bastante grande y se puso de pie al lado de mi madre.

JAVI: Me está dando envidia, coge ahora la mía con la otra mano y hazme una paja también.

Mi madre se la cogió y comenzó a meneársela, ahora estaba haciendo una paja con cada mano.

CARLOS: Ummm ¡Que bueno! ¡Como me gusta!  JAVI: ¡Si! Me gusta verte con dos pollas en la mano. RAQUEL: ¿Así os gusta? Es que no puedo mover las dos al mismo tiempo.  JAVI: Eso tiene fácil solución, comete la mía, hazme una buena mamada.

Dicho esto mi padre metió la polla en la boca de mi madre que estaba de rodillas junto al sofá de Carlos. Para mí aquello era increíble, estaba viendo a mi madre chupándosela a mi padre y pajeando a otro tío al mismo tiempo. Carlos disfrutaba mucho por los gemidos que daba.

CARLOS: ¡Como me gusta! Ummmm. ¿Puedo tocarte las tetas?  RAQUEL: Ya puestos no voy a decirte que no, haz lo que quieras. Carlos le abrió la blusa a mi madre, le desabrochó el sujetador y le sacó las tetas. CARLOS: ¡Que grandes y que duras las tienes! Tiene que hacerte unas cubanas tremendas ¿eh Javi?  JAVI: Pues si, tiene unas tetas de campeonato, grandes y duras ¿Te gustaría probarlas?   Hazle una cubanita Raquel.

Mi madre dejó de mamársela a mi padre y se inclinó sobre Carlos metiendo la polla de este entre sus tetas. Era impresionante ver las pedazo tetas de mi madre como se movían alrededor de la polla subiendo y bajando. Carlos tenía los ojos cerrados y no paraba de gemir. Mi padre se puso de rodillas detrás de mi madre, le subió un poco la falda y le bajó las braguitas hasta las rodillas. Mientras mi madre continuaba pajeando con sus tetas a Carlos, mi padre le estaba metiendo la mano por debajo de la falda y la estaba tocando el coño.

JAVI: ¿Te gusta como te toco Raquel?  RAQUEL: ¡Si!  Me encanta.  JAVI:¿Te gusta tener dos pollas para ti? RAQUEL: ¡Siiii! Me gusta mucho.  CARLOS:  ¡¡Ummmm!!  ¡Como me gusta! Creo que me voy a correr pronto. JAVI: Pues tienes que acabar en la boca de Raquel.  CARLOS: ¡Siiiiii! ¡Como me gustaría!  RAQUEL: No, eso ya es mucho pedir.

Mi padre la empujó un poco hacía abajo de forma que tuviese la polla de Carlos frente a su ojos y al mismo tiempo colocó su nabo a la entrada del coño de mi madre.

RAQUEL: Esto no está bien.

Mi padre le metió su nabo hasta adentro y comenzó a embestirla por detrás. La cabeza de mi madre subía y bajaba y mi padre aprovechó para coger la polla de Carlos y colocársela a mi madre en los labios.

JAVI: Vamos, trágatela enterita, seguro que te gusta.  CARLOS: Si por favor, necesito correrme ya.  JAVI: Vamos cariño, cómele la polla como tú sabes, chúpasela bien, haz que se corra ya.

Mi madre tomó la polla de Carlos con una mano y se la metió en la boca. Su cabeza subía y bajaba y su lengua aparecía de vez en cuando relamiendo el capullo de Carlos.

CARLOS: ¡Que bueno!  ¡UMMMM! Cómemela ¡Si!

Carlos había puesto sus manos encima de la cabeza de mi madre y le ayudaba a subir y bajar presionándola para que se tragase mayor porción de polla. Mi padre mientras culeaba a mi madre tomándola de las caderas y empujándola contra el sofá.

JAVI: ¡Así me gusta! ¡Dos pollas para ti mi pequeña guarrilla!  ¿Te gusta?   RAQUEL: ¡Siii, mucho! No pares por favor.

Y continuó mamándosela a Carlos.

JAVI: ¿Te gusta tener dos pollas dentro? Dímelo.  RAQUEL: ¡Siii! Me encanta. Me gusta tener dos pollas. ¡Las dos para mí!   CARLOS: ¡Me corroooo!  ¡Ahhhhh!

Un chorro de leche salió inundando la cara de mi madre.

JAVI: Cómesela bien, que no quede ni una gota.

Mi madre se metió de nuevo la polla de Carlos y se la comió con desesperación, la chupaba, la relamía y se la volvía a tragar.

JAVI: ¡Así me gusta!  Ahora me toca a mí, también quiero correrme en tu boca.

Mi padre le sacó la polla del coño y se sentó en el sofá, mi madre se dio la vuelta y se la tragó enterita.

JAVI: ¡Vamos chúpala, así! ¡Trágatela bien! ¡Así me gusta! ¡Así! ¡Ummmmm! Me voy a correr.  RAQUEL: ¡Si, córrete ya! ¡Venga córrete en mi cara!

Mi madre estaba en cuatro dándole la espalda a Carlos y mostrándole el culo en todo su esplendor, por lo que a este le estaba creciendo el nabo por momentos.

JAVI: ¡Ya me corro! Pero ella no ha acabado. ¡Termina tú la faena Carlos!

Dicho esto Carlos se puso detrás de mi madre y metió su polla hasta el fondo.

RAQUEL: ¡Ehhh! ¡Esto no! ¡Sácala! Follar no.   JAVI: Sigue chupándomela hasta que quede bien limpia y disfruta de la polla de Carlos.   RAQUEL:      Pero esto no está bien.

Carlos estaba acariciando el clítoris a mi madre y mi padre le retorcía los pezones.

JAVI: ¡Disfruta cariño!  Verás como te gusta, muévete, clávatela bien, goza de otra polla.

Mi madre se la chupaba a mi padre y se movía adelante y atrás buscando ensartarse en la polla de Carlos en cada movimiento.

JAVI: ¿Te gusta cariño?  RAQUEL: ¡Siii!! Me encanta. ¡Muévete Carlos!  Métemela bien adentro.  CARLOS: Tómala toda entera, como me gusta clavártela, hacía tiempo que deseaba follarte.  JAVI: Pues ahora la tienes, es toda tuya. ¿No te gustaría metérsela por el culo?  CARLOS: ¡Joder! Claro que quiero. ¿No te importa?  RAQUEL: Si haz lo que quieras, pero date prisa, necesito correrme ya, estoy muy caliente.  JAVI: Pues no lo pienses y encúlala ya.

Sin esperar más Carlos lubricó el culo de mi madre con los jugos que salían de su coño y apuntó su capullo al esfínter dilatado. Despacio comenzó un mete y saca de forma que la polla se iba hundiendo poco a poco en el ano de mi madre.

RAQUEL: ¡Ohhh…  Como me gusta! Ummmm.  CARLOS: Muévete, vamos muévete, saca toda la leche que tengo dentro.

Mi padre en el sofá disfrutaba viendo la escena y yo en la escalera me hacía una paja de campeonato.

RAQUEL: ¡Me corroooo! ¡Yaaaaaa! ¡Que gusto! ¡Yaaaaa! ¡Yaaaaaa!  CARLOS: ¡¡¡Siii!!! Yo también, ahhh, me corrooooo.

Carlos sacó la polla y derramó un chorro de leche en el culo de mi madre. Después se tumbaron en el sofá y yo me fui despacio a la habitación. Desde entonces yo no hacía más que pensar en esta escena y me hacía un montón de pajas recordando la cara de placer que tenía mi madre al ser enculada.

Después del verano mi padre se fue en uno de sus múltiples viajes y mi madre y yo nos quedamos solos. Desde pequeño, cada vez que mi padre se va, mi madre me dice que duerma con ella porque le da miedo estar sola y esta vez no fue distinto, así que mi mente calenturienta comenzó a trazar un plan.

RAQUEL: Edu, esta noche cuando vengas de pasear con tus amigos duerme en mi cama. ¿Vale?   EDU: Mami, he pensado que en vez de salir con mis amigos, hoy podemos salir tú y yo a cenar y tomar una copa. ¿Qué te parece?  RAQUEL: ¡Pero bueno! ¿Cómo este cambio?, si nunca quieres salir conmigo. Creía que te avergonzabas de mí.  EDU: Pues ya ves que no. Y hoy vamos a salir a divertirnos los dos solos. RAQUEL: Déjalo hijo, sal con tus amigos y diviértete. Deja a esta pobre vieja que se quede en casa.  EDU: De eso nada. Además quiero que te vistas con ropa provocativa para poder presumir de madre buenorra. RAQUEL: ¡No paras de sorprenderme! Si así lo quieres de acuerdo a las 9:00 salimos.

Yo no podía parar de pensar en el culo de mi madre y en como gozaba con Carlos y estaba deseando que llegase la hora para llevar a cabo el plan que había preparado.

A la hora prevista mi madre bajo por las escaleras y apareció en el salón de forma que me dejó sin aliento. Llevaba una mini de volante negra que no le tapaba ni los mofletillos del culo, medias negras y unos zapatos de tacón alto. La blusa blanca que se había puesto tenía tal escote que el sujetador blanco de encaje se veía perfectamente y las tremendas tetas peleaban por salirse debido a la presión a la que estaban sometidas.

EDU: ¡Joder mami! ¡Como te has puesto! Estás que quitas el hipo.  RAQUEL: Es lo que querías ¿No?  Pero si quieres me cambio de ropa.  EDU: ¡NOOO!  Estás estupenda.

La llevé a cenar a otro barrio en el que no nos conocía nadie, a un restaurante muy discreto, con luz tenue y velas. La cena se desarrolló como había previsto, pedí una botella de vino y le serví a ella más que a mí, la excusa era que yo tenía que conducir y soy novato. Durante toda la cena los caballeros de las mesas próximas no paraban de mirar las tetas de mi madre y supongo que alguno intentaría ver también por debajo de la mesa, pues al sentarse mi madre la falda se le había subido hasta casi la cadera, hizo intentos de bajarla, pero debido a su diminuto tamaño le era imposible y se subía de nuevo. La pena era que yo no podía ver nada. ¡Bueno! Sus tetas si, las tenía a dos palmos de mis ojos y eran tremendas.

RAQUEL: Con tanto vino me voy a coger un colocón tremendo.     EDU:    No pasa nada, como conduzco yo no hay peligro.

A los postres el camarero nos ofreció un licor y yo pedí dos chupitos de orujo de hierbas.

RAQUEL: Pero si tú no puedes tomar eso, si te pillan te quitan el carné de conducir.  EDU: Pues te tomas tú los dos, no vamos a desperdiciar la invitación del camarero.

Acabada la cena nos levantamos y mi madre intentó en vano bajarse la falda, llevaba liguero y la parte de abajo se veía perfectamente. Dio un traspié por efecto del alcohol y yo la sujeté rápidamente por la cintura hasta llevarla al coche. Al sentarse en el asiento delantero se reclinó hacia atrás abriendo ligeramente las piernas, por lo que la falda se subió de nuevo, desde mi puesto de conductor veía la puntilla de las medias y todo el liguero, así como un tanguita diminuto entre sus piernas, era negro trasparente, por lo que se veía claramente una fina fila de pelos en su pubis. Ya se los había visto muchas veces, pero no en una situación tan excitante como esta.

Arranqué el coche para ir a una discoteca de Salsa que había próxima y mi madre se acomodó aún más en el asiento, cerrando los ojos y abriendo casi por completo las piernas, dejando de este modo su coñito bien visible y que apenas era tapado por el hilo del tanga. Movido por la excitación le puse la mano a mi madre en su muslo y se lo acaricié acercando mis dedos al tanga, mi madre, en estado casi inconsciente, se movió de nuevo abriendo un poco más las piernas, lo que aproveché para tocar su coño por encima del tanga, lo tenía depilado a excepción de una fila de pelo vertical que ascendía por su pubis. Al frenar en un semáforo se incorporó y yo retiré rápidamente la mano.

RAQUEL: Creo que me he quedado dormida. ¿Dónde vamos?  ¡Joder hijo! Voy medio desnuda y no me has dicho nada, que va pensar la gente si se para algún coche al lado y me ven así.  EDU: A una disco que hay aquí cerca, vamos a bailar un rato.  RAQUEL: ¡Huy! Mejor sería ir a casa a dormir, yo estoy bastante bebida como para seguir por ahí.  EDU: No mami, creo que hoy vamos a seguir de marcha hasta que el cuerpo aguante.

Continuamos el camino y llegamos a la disco, al entrar los porteros se quedaron embobados mirando a mi madre. La verdad es que iba explosiva, al caminar, los volantes de su falda se movían y dejaba ver el comienzo de su culo, sus tetas desbordaban el sujetador, dejando entrever sus pezones redondos y sonrosados. Al entrar fuimos directamente a la barra y le pedí un Ron-cola, le dije que iba al servicio y me alejé un poco para dejarla sola y ver si algún caribeño la abordaba para bailar. No tardó mucho en aparecer el primer bailarín que quería llevarla a la pista. Mi madre dijo que no, por lo que yo me acerqué y le dije que no fuese tonta y bailase con él.

EDU: No seas tonta y baila con él, diviértete todo lo que puedas.  RAQUEL: Pero hijo, no quiero dejarte solo. EDU: No te preocupes, yo voy pidiendo una copa para mí, pero antes toma un pelotazo de la tuya o se va a calentar el cubata.

Mi madre dio un buen trago y salieron los dos a la pista y se pusieron a bailar salsa, al comienzo el chico guardaba las distancias, pero al ver el estado de mi madre y lo buena que estaba se fue apretando contra ella y le puso la mano en el culo, yo me estaba poniendo cachondo solo de ver la escena y no era el único, a mi lado había dos muchachos que no paraban de decir lo buenorra que estaba y lo que harían con ella si la pillasen por banda. Acabó la canción y cuando mi madre regresó de la pista dio otro trago al cubata y entonces me percaté del nivel de alcohol que tenía, se apoyaba en mí y le costaba hablar con claridad.

Uno de los muchachos se aproximó y me dijo si podía bailar con ella, a lo que yo respondí que por supuesto. La sacó de nuevo a la pista y la apretó contra él metiendo la pierna entre las de mi madre, su mano subía y bajaba por el culo de ella sin que esta se resistiese, finalmente metió la mano debajo de la falda y comenzó a magrear las nalgas sin parar.  Mi madre se apretaba contra su pierna y él aprovechaba para besar su cuello y meter la otra mano por debajo de la blusa. Con un gesto avisó a su amigo, quien se acercó por detrás y se pegó al culo de mi madre, uno la sobaba por delante las tetas y el otro le metía la mano bajo la falda. La canción se acabó y yo aproveché para llevármela a la barra de nuevo.

EDU: Toma otro trago mami. ¿Lo estás pasando bien?  RAQUEL: ¡Ufff! Hacía tiempo que no lo pasaba tan bien, pero todo me da vueltas.  EDU: Voy al servicio y nos vamos. ¿Vale?

Me alejé un poco y enseguida los dos chicos de la pista se acercaron a ella y comenzaron a meterle mano, la llevaron a unos sillones que estaban en una zona más oscura y mientras uno le sacaba las tetas y se las chupaba otro se sacó la polla y la puso en la mano de mi madre. Esta comenzó a hacerle una paja y el otro la atrajo hacia él hasta conseguir que se metiese la polla en la boca, mi madre estaba medio tumbada en el sofá comiéndosela a uno y el otro estaba intentando ponerse por detrás para clavársela en el coño, me acerqué rápidamente la cogí del brazo y me la llevé de allí escuchando las protestas de los dos elementos.

EDU: Vámonos a casa mami.  RAQUEL:    Si cariño, vámonos que esto está un poco aburrido, ya no hay música ni na.

Mi madre tenía un colocón que no sabía lo que decía. La llevé, la acomodé en su asiento y arranqué en dirección a mi casa. Durante el trayecto pude ver de nuevo una panorámica excepcional: sus piernas abiertas mostrándome el coño, pues a estas alturas el tanga ya no tapaba nada y la blusa abierta con las tetas fuera del sujetador. No lo dudé y mi mano fue directamente al coñito, le acaricié el vello púbico, deslicé mis dedos hacia abajo y los introduje en sus labios, estaba totalmente mojada, la sesión de baile y los magreos de los bailarines habían producido el efecto que yo esperaba, estaba cachonda y con ganas de ser follada.

Mi madre gimió ligeramente y abrió aún más las piernas, lo que me facilitó poder penetrarla con uno de mis dedos, mi posición no era muy buena, pero ella comenzó a mover sus caderas de forma que se iba introduciendo el dedo más a fondo, una de sus manos bajó hasta coger la mía y la presionó para que la penetración fuera mayor, al mismo tiempo se tocaba el clítoris. Los movimientos cada vez eran mayores y sus gemidos más altos.  Con la otra mano se estaba masajeando la teta y pellizcándose el pezón.

RAQUEL: ¡Sigue cariño! ¡No pares! Tú sabes como me gusta, ¡Sigue mi amor! No pares Javi no pares.
Mi madre, en el estado etílico en que se encontraba me estaba confundiendo con mi padre. Abría más las piernas y me empujaba la mano para que la tocase con más fuerza, por miedo a tener un accidente detuve el coche en el arcén y le metí dos dedos en el coño y a continuación tres, ella estaba desesperada y empujaba sus caderas contra mi mano, los movimientos de su dedo alrededor del clítoris eran cada vez más rápidos y sus caderas no paraban de subir y bajar.

RAQUEL: ¡Si! ¡Si! Cariño ¡Tócame, tócame! ¡Como me gusta! Haz que me corra. ¡Ya! Ya me viene, ¡Si! ¡Si! ¡Yaaaa!

Y se relajó en el asiento quedándose dormida. Yo no sabía si abalanzarme sobre ella y follármela allí en el coche o taparla con la falda por miedo que alguien pudiese verla de aquella manera. Finalmente arranqué y fuimos a casa. Al llegar la cogí en brazos y la subí a su habitación, la dejé en la cama y al ver como estaba, con la falda subida por encima de la cintura, las piernas entreabiertas, el tanga fuera de sitio y las tetas asomando con sus pezones bien firmes, tomé mi cámara de fotos y comencé a hacerle una sesión de fotos de lo más obscena. Primero tal como estaba, después le quité la blusa y el sujetador, a continuación la falda y el tanga y así tal como estaba, solo con el liguero, acabé por hacerle multitud de fotos en las posiciones más provocativas, de su coño, de su culo, tocándose, etc…

Una vez que acabé la sesión la metí en la cama, me desnudé y me metí yo también. Muy despacio empecé a frotarme contra ella consiguiendo una gran erección, mi nabo estaba a punto de reventar y yo no paraba de pensar en la escena de mi madre enculada por Carlos. Casi sin darme cuenta mi polla se deslizó entre las piernas de mi madre y yo inicié un movimiento de vaivén frotándola contra sus muslos. Mi madre se movió sacando el culo ligeramente hacia atrás por lo que mi polla estaba a la entrada de su coño. Ahora o nunca, tenía que metérsela ya, pero algo me impedía hacerlo. Ella se movió de nuevo y pasó una mano hacia atrás tomando mi polla y llevándola a la entrada de su vagina.

RAQUEL: Mi amor, tienes la polla para estallar, ven que yo te relaje.

Echó sus caderas hacia atrás y se metió mi polla poco a poco. Lentamente comenzó a moverse clavándosela cada vez más adentro, sus movimientos eran rítmicos, yo no era capaz de moverme, estaba paralizado.

RAQUEL: ¡Así cariño! ¡Fóllame! Métemela como a ti te gusta, ¡Que rico! ¡Así!. Oh si Javi  ¡Así! Tócame las tetas por favor. ¡Apriétame los pezones Javi, hazlo como tú sabes!

Mi madre me confundía de nuevo con mi padre y yo ya no podía más, así que cogí sus tetas entre mis manos y le pellizqué los pezones como había visto hacerlo a mi padre. Mis manos comenzaron a explorar todo su cuerpo y cuando llegué al clítoris me detuve acariciándolo con suavidad, mi dedo hacía pequeños círculos alrededor y esto hacía que mi madre se retorciera de placer.

RAQUEL: ¡SI! Así mi amor, tócame. ¡Siiiii! Como me gusta. ¡Sigue tocándome! ¡No pares!

Sus movimientos eran cada vez más acelerados y yo estaba a punto de correrme.

EDU: ¡Voy a correrme! Estoy a punto.  RAQUEL: ¿Ya? Yo aún no estoy, espera un poco más no te corras mi amor.  EDU: ¡Yaaa!  Me corroooo. ¡Ahhhh!

Saqué la polla de su coño me incorporé y la llevé a su boca, quería que me la limpiase como había hecho con Carlos y mi padre.

RAQUEL: Ummmm. ¿Quieres que me tome tu leche?  EDU: ¡Si por favor!  RAQUEL: Dámela, toda para mí.

Y comenzó a chupármela con rapidez, su cabeza subía y bajaba con una velocidad vertiginosa, mi polla desaparecía en su boca y al momento volvía a aparecer, su lengua relamía mi capullo y extraía hasta la última gota de leche.

RAQUEL:  ¡Muy bien mi amor! Me has dado toda tu lechecita, ahora haz que me corra yo.

El espectáculo era sorprendente, abría las piernas y me pedía que le comiera el coño. Sin dudarlo metí mi cabeza entre sus piernas y recorrí su vulva con mi lengua bebiendo todos los jugos que estaba derramando. Sus manos cogieron mi cabeza y me apretaron contra su coño moviéndome en círculos y arriba y abajo, mi cabeza era un consolador a su disposición para conseguir el máximo placer, con mis labios apretaba su clítoris y mi lengua continuaba explorando su interior. De repente sus piernas se cerraron sobre mi cabeza y me apretó con fuerza al tiempo que gemía y me decía que se corría. Yo continué lamiendo sus jugos y ella se relajó quedándose dormida. Yo me dormí pegado a ella abrazándola.

De madrugada me desperté y al girarme la vi dormida junto a mí, estaba tumbada de lado y me mostraba su culo desnudo. Al principio no sabía que hacer, tenía miedo a que se despertase y se acordase de todo lo que había pasado, por lo que dudé durante un buen rato, pero al rozar su culo mi excitación fue tal que no pude evitar ponerme pegado a ella y acercar mi polla a este. La imagen de Carlos y ella no paraba de pasar por mi mente. Comencé a frotarme contra ella pasando mi polla a lo largo de sus nalgas. Como no reaccionaba la cogí por las caderas y llevé mi capullo a la entrada de su ano y allí continué rozándola y ejerciendo ligeras presiones sobre su esfínter, yo estaba muy excitado y mi nabo a punto de reventar, pero me daba miedo intentar algo más por miedo a despertarla.

Me levanté sin hacer ruido fui al baño y cogí un frasco de aceite corporal, me eché en la mano y en mi miembro erecto y volví a la cama, me coloqué pegado a mi madre, con el aceite de la mano lubriqué el ano tan ansiado y llevé la punta de mi polla al esfínter de mi madre, presioné ligeramente y fue cediendo de forma que mi capullo estaba casi adentro, con un ligero golpe de cadera conseguí introducir un poco más. En ese momento ella se movió y yo aproveché para presionar más y clavarle la mitad de mi miembro, al tiempo que empezaba a moverme rítmicamente entrando y saliendo de su ano. Mi madre se despertó se giró y me vio pegado a ella culeándola cada vez con mayor fuerza.

RAQUEL:  ¿Pero que haces hijo? ¿Te has vuelto loco?

Yo no sabía que decir, pero a pesar de los movimientos de mi madre por separarse yo la tenía cogida por las caderas y no paraba de bombear su culo.

RAQUEL: ¡Esto no está bien! Déjame.

Yo estaba como loco y era incapaz de articular palabra, una de mis manos estaba acariciando su clítoris y la otra estrujaba sus tetas de silicona con fuerza.

RAQUEL: ¡Para hijo! ¡Para! Por favor.   EDU: ¡No puedo mami! Desde que te vi con Carlos solo he pensado en follar tu culo.

Mis dedos se movían con rapidez en su clítoris y mi madre iba perdiendo fuerza y cediendo ante los espasmos que le llegaban por el placer que estaba empezando a recibir, ya no intentaba soltarse, su culo se movía acompasándose a mis golpes de cadera. Con un movimiento rápido la giré colocándola boca abajo y levantando sus caderas, ahora tenía su culo a mi total disposición. La tomé por las caderas y comencé a rebotar sobre su culo logrando una total penetración, la vista era de infarto allí, debajo de mí, tenía ese culo tan deseado y veía como mi polla entraba hasta el fondo y salía dándome un placer visual que nunca hubiera esperado. Mi madre, con la cabeza apoyada en el colchón, se retorcía de placer y gemía cada vez más alto.

EDU: ¿Te gusta mami?  RAQUEL: ¡Si mi amor!  ¡Mucho! Me encanta. Y a ti ¿Te gusta?  EDU: ¡Siii! ¡Como me gusta tu culo!  RAQUEL: ¡Me voy a correr mi amor! ¡Me voy a correr ya!  EDU: ¡Si!  ¡Córrete! Hazlo, que yo te vea.  RAQUEL: ¡Yaaa! ¡Me voy! ¡Yaaaaaa!

Aumenté mis golpes de cadera, mi polla ya no podía entrar más, pero el placer que me daba golpear los cachetes de mi madre era increíble.

EDU: ¡Me corro! Me voy a correr en tu culo.  RAQUEL: ¡Si hijo córrete dentro hazlo ya! ¡Si, ya lo noto! Siento tu leche dentro.

Caí encima de mi madre y así nos quedamos abrazados, yo no quería sacar mi miembro de aquella caverna tan deliciosa.

A la mañana siguiente mi madre me explicó que mi padre y ella acudían a locales de ambiente liberal y participaban en intercambios, tríos, etc…. Pero que aquello que había ocurrido conmigo no debía saberlo mi padre porque no sabía como reaccionaría.

Han pasado dos meses y no hemos vuelto a hablar del tema, pero cada vez que la veo por casa en ropa interior o con prendas ajustadas no paro de recordar esa inolvidable noche.

Autor: EDU

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3 comentarios »

  1. tavin22 dice:

    Que buen relato men, seria bueno que nos mostraras unas fotos de las que tomaste no?

    saludos

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  2. iamthewalrus dice:

    Excelente relato compañer… muy excitante

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  3. gustavo jimenez dice:

    como me gustaria yo tambien culear a Raquel

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