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DOS SEÑORAS MADURAS

24 de abril de 2007

La siguiente historia le ocurrió a un amigo, ya hace bastantes años, unos 25. Él entonces tenía 19 años y era virgen. Iba de vacaciones con sus padres, era el último año que lo haría, y estaban alojados en un hotel de Palma de Mallorca.

Enseguida sus padres hicieron amistad con dos señoras de 42 y 43 años, que procedían de la ciudad de Valladolid, las dos estaban casadas, pero sus maridos no habían podido acompañarlas, por motivos de trabajo, eran de físico normal y vestían a tenor de la época para unas señoras de su edad, o sea de forma muy clásica.

Un día después de cenar, y como cada noche, sus padres se fueron al salón del hotel para ver la televisión, pero esta vez les acompañaban las dos señoras, una noche más de tedio y aburrimiento, porque además en aquella época de televisión, solo había una.

Una vez había acabado una soporífera película, sus padres decidieron irse a dormir, habían ido de excursión a unas cuevas y estaban cansados, mi amigo dijo que también se iba, pero las señoras le pidieron que se quedase, iban a dar una vuelta por los alrededores del hotel, y si iban con un hombre, irían mas tranquilas, sus padres le insistieron y al final el se decidió a quedarse ante la promesa de iban a comerse unos helados, no sabía hasta que punto se los comerían.

Una vez comprados los helados, una de las dos señoras se adelanta y el se queda paseando con la otra, esta le empieza a preguntar si tenía o había tenido novia, ante su respuesta negativa le preguntó abiertamente si era virgen, completamente colorado le contestó que si, ella entonces se volvió a reunir con su amiga, y continuaron el paseo los tres juntos.

Cuando llegaron al hotel las dos señoras se fueron a parte y lanzaron una moneda al aire, mi amigo no sabía que estaba haciendo, no se lo podía ni imaginar, como más tarde pudo comprobar. Cuando subían por el ascensor una de las dos señoras se bajó en su piso y la otra subió hasta el piso donde mi amigo tenía la habitación, él no entendía que pasaba pero tampoco dijo nada, al salir del ascensor, la señora que había resultado agraciada en el "sorteo", se le dirigió abiertamente, le propuso sin rodeos que pasase la noche con ella.

Mi amigo estaba tan asustado y sorprendido que no sabia que decir, pero a la señora no le importaba, le agarró por el brazo y le acompañó a la habitación, él estaba tan nervioso, que tuvo que ser ella la que abriese la puerta. La habitación era normal, incluso tenia cama doble, recordaba que ellas ya habían resuelto el detalle con una hábil pregunta a sus padres.

Lo arrojó sobre la cama y le miró con un semblante de vicio, que mi amigo no le había visto nunca, casi le arranca la ropa, a la vez que ella se desnuda, y no le deja un centímetro de cuerpo sin cubrir con su lengua, el pene apenas se lo tocó para evitar el orgasmo, él no había cambiado de postura, y ella se colocó encima, con ella cabalgándole, mi amigo tuvo dos orgasmos seguidos, el segundo coincidió con el de ella, a continuación y una vez recuperado le estuvo adiestrando en las artes amatorias, en todas las combinaciones posibles y en múltiples posturas, era un cursillo rápido.

Cuando acabaron le confesó que era la primera vez que había estado con un chico virgen, que le había hecho mucha ilusión que le "tocase", que hacía algunos años que realizaban salidas con su amiga, siempre a lugares donde podían pasar de incógnito, y que cuando le vieron, hicieron todo lo posible para hacerse amigas de sus padres.

Sus maridos les consentían que viajasen, porque ellos tenían amantes fijas, y evidentemente les interesaba, o sea que sus maridos ignoraban todo y ellas hacían ver que ellas no llevaban cuernos. Cuando ella salió de la habitación un profundo y sonoro beso puso la nota final de una noch

e inolvidable, la primera.

Al día siguiente en el desayuno estaban los cinco, sus padres insistían a mi amigo, que comiese, que le veían débil, también ellas (por interés propio naturalmente), pero mi amigo estaba profundamente avergonzado, no se atrevía a mirar a las señoras a la cara, además tenia una fuerte erección, que le impedían algunos movimientos, tan extraño estaba que al salir del desayuno su madre le preguntó si estaba enfermo, él que quería descansar le dijo que un poco acatarrado y que preferiría quedarse en el hotel y no ir de excursión, las dos señoras que habían escuchado la respuesta sonrieron.

Pero la historia no acabó aquí, por la noche se repitió casi el mismo ritual pero sin paseo, nada más irse los padres de mi amigo a dormir, los tres volvieron a coger el ascensor, pero esta vez y para sorpresa de mi amigo (una más), fue la otra señora la que subió con él, al entrar en la habitación le dijo que su amiga ya le había explicado todo con detalles, y que no me preocupase que quedaría contento con ella.

Se desnudaron lentamente, mientras ella le miraba con cara de lujuria, ella le pidió que se estirase que quería disfrutar de una piel suave y de un cuerpo joven, pero al contrario que la otra señora, su paso por su piel fue rápido, y se centró en su miembro, al que practica una larga felación, mi amigo no tardó en tener un orgasmo, pero ella no se retiro y continuo con su masaje bucal, cuando volvió a tener firme su apéndice sexual, vio como ella se colocaba encima de él, la cabalgada acaba con un orgasmo mutuo.

Después de duchados ella le confiesa que llevaba mucho tiempo sin practicar el sexo, que tenia muchas ganas de estar con él, y que su marido se dedicaba a su secretaria, y ella no podía buscarse un amante en su ciudad, por miedo a que se supiese, que no le importó ser la "segunda", ya que ella si que había estado con un chico virgen, en un viaje a la Costa Brava, el chico era de un pueblo cerca de Zaragoza y no le fue muy bien.

A continuación se dedicaron a disfrutar del momento, él demostró tener bien aprendida la lección, y ella perdió la cuenta del número de orgasmos, al contrario que su amiga pasó la noche con él. Por la mañana le despertó de la mejor manera posible, con un masaje bucal en su miembro, él como agradecimiento la cabalgó después, y se dieron los buenos días entre gritos de placer.

Cuando volvieron a estar juntos los cinco en el desayuno, las señoras mostraban un aspecto radiante, tanto que la madre de mi amigo les dijo que les iban muy bien las vacaciones, (no sabían muy bien la pobre cuanto), al contrario que a su hijo que estaba muy desmejorado por el "catarro", el padre solo tenia ojos para los espléndidos pechos de las señoras. Mi amigo hizo caso de los consejos y se atiborró de comida, sabía que se tenía que turnar con las dos señoras, hasta el final de las vacaciones de ellas, que eran de quince días, y tenía que estar preparado.

Una vez superada la prueba de satisfacer a una señora las noches pares y a la otra las impares, las señoras plantearon a mi amigo que había un pequeño problema, ya que la última noche era impar, y las dos querían disfrutar el mismo numero de sesiones que la mejor forma de resolverlo era evidentemente un trío, esa seria la traca final.

Los padres de mi amigo quisieron despedirse de ellas invitándolas a cenar, pero una vez acabada, ellas con excusas marcharon a su habitación, a los cinco minutos él se fue del hotel, diciendo que quería dar una vuelta, que solo duro lo justo para alcanzar la puerta de servicio.

El montacargas le llevó al piso de ellas, la habitación era similar a la suya, y ambas le esperaban recién duchadas y con la toalla envolviéndoles el cuerpo, toallas que cayeron sobre la moqueta nada mas cerrarse la puerta, él se puso en medio de la habitación, y ellas le dijeron que no hiciera nada, lentamente le fueron quitando la camisa, los pantalones, el slip, y los zapatos, mientras lo hacían le iban pasando la lengua por los trozos de piel que quedaban libres, y la señora de las noches pares se arrodilló y le practicó una felación, mientras su amiga se dedicaba al resto de su cuerpo, continuaron en la cama en una mezcla, donde nadie sabia que mano, pie o lengua te daba placer, ellas tuvieron varios orgasmos y &eacut

e;l dos.

Para animarlo para el tercero ellas practicaron un 69, lograron inmediatamente el efecto y después de varias penetraciones regaló su semen a las señoras, para que pudieran extendérselo por sus pechos.

Las dos señoras durmieron abrazadas a su joven cuerpo, y por la mañana repitieron a dúo el mejor despertar, ambas bocas y lenguas le repasaron sus partes más intimas, y él para despedirse de ellas, le depositó en sus vaginas el mejor regalo, el poco semen que aun le quedaba después de quince días.

Ellas sintieron mucho despedirse, pero las convenciones sociales y la buena vida que llevaban en su ciudad les condicionaba, y les obligaban a no volverlo a ver.

Mi amigo estuvo una semana descansando de las vacaciones, y estuvo mucho tiempo masturbándose a la salud de las dos señoras. Sus padres nunca sospecharon nada, e incluso su madre las ponía como ejemplo de personas respetables delante de sus amigas.

Yo pienso que sin embargo que aquella experiencia le traumatizó, ya que no ha conseguido tener pareja estable y eso a pesar de haber vivido con numerosas mujeres, y las últimas, según confesión propia se parecen a aquellas dos señoras.

Autor: Buenrollo

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