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EDITH

29 de septiembre de 2006

Esta historia sucedió hace varios años, en ese entonces tenía 22 años, por cuestiones de trabajo me tenía que desplazar al rancho de unos tíos, era un rancho ganadero y parte de mi trabajo era ayudar a preparar los alimentos del ganado y verificar que no faltara ningún ingrediente de la dieta.

El rancho es muy agradable y con todas las comodidades, por lo que mis tíos frecuentemente llevaban a sus amigas a pasar los fines de semana. Yo tenía poco trato con ellos principalmente por que soy mucho menor que ellos y poco nos frecuentábamos, por lo que un día que llegué al rancho por la tarde ellos se sintieron un poco cortados por que tenían a varias amigas. Saludé a todos como si nada y entré a dejar a mi cuarto mis cosas, al salir me presentaron a sus amigas y una de ellas me llamó mucho la atención.

-Soy Edith para servirte.

La saludé y la observé de reojo mientras mis tíos me servían una copa de ron.

Era una morena de estatura mediana (1.60), delgada, pero con un cuerpo muy bien formado, unas piernas largas, una cadera bien proporcionada entre las curvas y sus nalguitas paraditas, unos pechos pequeños, pero muy firmes y una cara linda.

Después de tomarnos esa copa mis tíos dicen, nos vamos a otro lado a seguirla, que dices sobrino nos acompañas.

Como realmente no me sentí a gusto opté por decirles que me quedaba a cargo esos días y que es más que ellos tomaran el fin de semana libre, les pareció excelente y se sirvieron una copa más para despedirse. Entre el alboroto por la partida Edith se acercó a mí y me dijo que si no existía problema si se quedaba. Le dije que no, yo creía que alguno de mis tíos la traía y lo más lógico es que quieran quedarse a disfrutar. Pero no, al empezar a salir mis tíos y sus amigas se van despidiendo y al final se queda Edith parada junto a mí. Al principio me desconcertó esto, le dije que si no se marchaba con ellos y me dijo: No, me quiero quedar contigo. Sentía que se me salía el corazón, no sabía que contestarle. Ella creo que se dio cuenta y me dijo, anda pasa y nos tomamos otra copa. Nos sentamos y ella tomó la iniciativa iniciando una charla.

- Cuando entraste noté que me observabas a cada rato, te pillé varias veces viendo mis piernas. Que pensabas.

Un poco cortado le dije que realmente me llamó la atención sus bonitas piernas y que conociendo a mis tíos a ella nunca la había visto. Ella me dijo que en si era amiga de una de las amigas que venía y que ella no quería venir al rancho, pero que ahora no se quería ir. Se acercó a mi lado y me tomó de la mano y me empezó a contar su historia. Que estaba recién divorciada, que tenía 2 hijo, pero que todo el fin de semana y unos días más estarían con su abuela paterna, por lo que ella estaba sola en su casa así que no habría problema si no regresaba. Yo no salía del asombro, una mujer tan bella y joven y quería quedarse todo un fin de semana.

Tomamos otras 2 copas y luego se me acerca y empezamos a besarnos, sentía recorrer electricidad por toda la espalda. Continuamos con caricias leves que se fueron haciendo más intensas. Poco a poco empecé a acariciar sus bellas piernas, eran suaves, pero muy firmes. Nos paramos y la conduje a la recámara, llegando me dijo que si no había música, rápido busqué una grabadora, solo había un disco de música clásica y otro de Joaquín Sabina, ella me dijo que le encantaba la clásica, así que lo puse y para este momento ya estaba a 100, la besé y acaricié ya sin reparos, empecé a quitarle la blusa, le besaba el cuello y ella empezaba a emitir gemidos entrecortados, le acaricié los pechos sobre el bra y ella temblaba. Cuando le quité el vaquero, nuevamente quedé sorprendido al ver esa belleza, unas piernas increíbles y terminando en una tanga roja de encajes. En este punto ella me empieza a quitar la camisa y a besar mis pezones, la gloria realmente. Le quité el bra y veo unos pechos blancos con unos pezones pequeños, bien paraditos, inmediatamente los em

piezo a chupar y con la mano a acariciar su vientre, bajando poco a poco hasta levantar su tanga y meter los dedos y sobar ligeramente su clítoris. Me separo de ella y me quito el pantalón, poco a poco, después el bóxer y me tomó el pene con un cuidado, que era como si fuera algo delicado y tierno. Le bajé su tanga y nos abrazamos, nos tendimos en la cama y como si se nos fuera la vida en eso nos besamos y acariciamos con desesperación.

La empecé a masturbar y ella cerró sus ojos y solo me decía: Así, sigue, no te pares, mi mano estaba mojada, tuvo su primer orgasmo que al ver como transcurría me dejó boquiabierto ver la manera de disfrutar, le movía al mismo ritmo como la masturbaba y finalmente se me abrazó con mucha fuerza y me dijo: Por favor métemela, ya no aguanto.

Por la emoción o no se que aún no la tenía completamente firme, ella se estaba acomodando y cuando ve que todavía me faltaba, se acercó y empezó a acariciar el pene ya no suave y tierno, más bien con desesperación. Cuando estuve listo se volvió a recostar, abrió sus piernas y acomodó mi pene en la entrada de su vagina, poco a poco fue entrando, la música clásica de fondo y mi pene llegó hasta el fondo. Empezó el vaivén de mi cuerpo sobre ella, me rodeó la cintura con sus piernas y realmente fue un viaje al cielo, explotando de una manera increíble. Ella me decía, así, lléname toda de ti. Terminamos y nos besamos largamente. Con esto en unos minutos estaba nuevamente listo para más. Cambié el disco por el de Sabina y continuamos.

Ella con más experiencia me fue diciendo que quería, realmente solo me dejé llevar por sus deseos. Se puso en cuatro y la vista así era muy bella, su culito paradito y su vagina brillando de mojada, me acerqué y le metí mi pene hasta el fondo de un solo golpe, ella solo decía palabras que no se entendían, pero que calentaban más que nada. Antes de que yo terminará, ella se dejó caer por el siguiente orgasmo, por lo que terminé en ella más bien tirada boca abajo en la cama, ya no aguantó sus piernas que temblaron cuando terminó, fue según me dijo después, uno de sus mejores orgasmos. Me quedé un rato sobre su espalda, besando su nuca, cuando me retiré vi su culito sobre la cama tan suave y firme, lo acaricié tiernamente y empecé a meterle un dedo desde atrás a su vagina que estaba muy mojada de semen y de sus mismos líquidos, así estuve un momento hasta que se dio la vuelta y me abrazó y me dijo que la dejará respirar un rato.

Estuvimos escuchando la música e incluso cantamos una canción, Y nos dieron las 10, las 11 y las 12 de Sabina. Pasados unos buenos minutos la vuelvo a besar y ella ya con nuevos aires responde de inmediato, me pone sus piernas sobre mis hombros y pide que la penetre fuerte y a fondo, mi pene entra así como quiere y empezamos nuevamente hasta que terminó y me dejo caer sobre ella. Para este momento siento que ya me empieza a doler el pene por la forma tan acelerada en que hacemos el amor, pero continuamos con el jugueteó durante la noche. En total ella dice que tuvo 7 orgasmos, que está feliz de haberse quedado, las noches siguientes fueron también increíbles y el lunes ella se fue, pero nos continuamos viendo durante un tiempo, hasta que me fui a trabajar lejos y le perdí la pista. Quizás algún día la vuelva a ver y recordemos esos buenos días que pasamos.

Autor: TEQUILERO6 tequilero6 (arroba) hotmail.com

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