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El culo de mi cuñada

11 de septiembre de 2009

Empecé la penetración suavemente, tenía miedo de hacerle daño y no quería que esto se acabase, le introducía un centímetro y volvía a sacársela mientras por su cuerpo recorría un escalofrío que terminaba con un fuerte suspiro,  llegó el momento de que mis huevos golpeaban su coño. Había llegado al final de mi objetivo y ahora solo me quedaba disfrutar de mi sueño hecho realidad.

Hola, me llamo Sergio y estoy felizmente casado con María desde hace 15 años. Ella tiene 35 años y es divina, agradable, educada, discreta y muy guapa. Su cuerpo es fenomenal, tiene unas tetas generosas y un tipo digno de admirar. Su hermana Raquel de 33 años es muy parecida a ella con la diferencia de que de cara es más fea pero su tipo es insuperable, con un culo ¡Que culo! Es el culo que siempre follo en mis sueños eróticos, especialmente alimentados por los secretos que mi mujer me cuenta sobre ella.

Yo siempre he deseado la penetración anal a mi mujer, pero tras un largo tiempo de insistencia, tan solo he conseguido penetrarle el culo con un dedo mientras hacemos el amor, pues dice que tengo la poya muy grande para su culo. Esto se lo ha comentado a mi cuñada Raquel, que le dijo que le daba envidia ya que a ella le encanta la penetración anal y que a su marido no le gusta, por lo que tiene que penetrarse con un surtido de consoladores que tiene.

Un día de verano caluroso, llegó a media tarde a mi casa para que mi mujer, que es peluquera, le retocase el peinado ya que tenía una boda esa noche. Mi sorpresa empieza cuando llama al timbre, abro la puerta y la veo con un vestido de noche negro que ensalzaba aún más su maravillosa figura, con una raja en el vestido que subía casi hasta la cadera dejando ver un liguero negro. María le dice que a donde va con el vestido, que lo puede manchar hasta la hora de la boda, y Raquel le contesta que es para que le haga un peinado acorde con el vestido.

Yo estaba sentado en un sillón viendo la tele, y Raquel coge la silla y se pone delante de mí mirando también la tele. María pone el aire acondicionado pero no funciona, me da el mando y mientras empieza a peinar a Raquel yo intento hacerlo funcionar, pero desisto ¡se ha averiado! En esto Raquel empieza a sudar y María le insiste que se va ha manchar el vestido.
Raquel se levanta, me mira y me pregunta:

-¿Te importa si me quito el vestido para no mancharlo?

Yo por supuesto no le di importancia y le dije que no tenía ningún inconveniente si ella no lo tenía. Yo me mantenía sentado en el sillón y justo delante de mí se pone Raquel de pie y mi mujer le baja la cremallera del vestido. Raquel con un contorneo de cuerpo deja caer suavemente el vestido sobre los pies y con una cierta picardía se agacha para recogerlo, dejándome a la altura de la vista ese magnifico culo que tantas veces había imaginado. Me quedé atónito, era aún mejor de lo que había soñado, llevaba un tanga negro del cual solo se veía el triangulo de encaje que estaba por encima de la raja del culo, el resto esta metido en su raja, y desde mi perspectiva parecía que estaba desnuda.

Raquel se volvió a sentar para que María siguiese peinándole, pero antes de que empezase, Raquel gira la cabeza y me mira el “paquete”. Yo vestía un pantalón corto de deporte algo holgado y se me había puesto la poya súper dura, por lo que se apreciaba extremadamente mi erección. Miro a la cara a Raquel y me pongo colorado, ella se levanta de la silla y me dice:

-¿Te he puesto cachondo? No supe que contestar. -¿Estoy buena? A lo que rápidamente le dije: -Buenísima. -¿Me la quieres meter por el culo?

Mi vista se empezó a nublar, mi corazón parecía que iba a estallar y mi mente no acababa de reaccionar. No sabía que hacer ni que decirle a mi mujer que me estaba mirando fijamente, pues me sentía avergonzado al haberme empalmado delante de ella por motivo de su hermana.
Levanto la mirada hacía mi mujer y me dice:

- ¡Aprovecha la oportunidad porque a mi no me la vas a meter por el culo!

No lo dudé, de un bote me levanté del sillón y me lancé a por mi cuñada, mientras colocaba a Raquel apoyada en la mesa, María me pegó un tirón del pantalón hacía abajo y mi vástago saltó como un resorte. Agarré las gomas del tanga que estaba por su cintura y empecé a tirar hacía abajo lentamente, viendo como salía el resto del tanga de su raja, continué lento hacia abajo teniendo una perspectiva maravillosa de su culo. Me levanto y sin pensarlo dos veces me agarro la poya y tras darle dos refregones con mi capullo por el ojete intento introducírselo en el culo, tras el intento Raquel pega un ligero rebote y me dice:

- Métemela primero en el coño hasta que se me dilate el culo.

Dicho y hecho, enseguida busco el otro orificio y mientras intento ir despacio para no hacerle daño, ella recula y se mete toda la poya de golpe, gime ferozmente y empieza ella sola un vaivén de su culo con mi cuerpo. Mientras se movía cada vez más rápido, ella decía:

-Si, si, si… ¡Que buena poya!

De repente tras unas sacudidas más bruscas llega el orgasmo de ella y chilla como una loca, yo estaba a punto pero justo antes de correrme ella se tranquilizó, lo que aproveché a sacársela del coño. Mi mujer, de la cual me había olvidado, me agarra el pito y se lo mete en la boca, empieza a mover su cabeza con fuerte vaivenes que me hacen enseguida retomar el camino hacia el orgasmo y cuando estoy a punto de correrme, intento tirar para afuera de ella pues sé que no le gusta tragar semen, sin embargo ella se la mete aún más en la boca y hace que llegue el clímax.

Noto que sale mi primer disparo de leche como nunca había salido y golpea su garganta, tras sentir el semen en su boca se la saca de la misma sin parar de pajearme, dejando la boca abierta en espera del chorro, pero este es muy irregular y le lanza un chorro al ojo, otro al pelo, otro a la nariz, para por fin descargar todo en su boca. Cuando para de salir semen, María intentaba seguir sacando más y me empezó a hacer una mamada de la cual me dejo bien limpia la poya. Raquel se acerca y nos dice:

- Me habéis dejado sin una gota de leche, pero bueno, no importa.

Entonces Raquel se agacha hacía la cabeza de María y le empieza a lamer el semen que tenía en el pelo, después pasa al ojo siguiendo el chorro que le llevaba hasta la nariz para llegar definitivamente a la boca, allí sin más preámbulos le mete la lengua en la boca y empiezan las dos a morrearse. Cuando me voy a sentar para ver el espectáculo me dice mi cuñada:

- ¡Bueno que! ¿Me vas a follar por el culo? Yo le conteste rápidamente. -Por supuesto, pero María salta diciendo: -Espera que te lo voy a preparar.

María coge a su hermana y la pone a cuatro patas sobre el sofá, quedando una magnifica vista del culo hacia mi posición, María se agacha y cual es mi sorpresa que empieza a comerle el coño. Mi poya se puso nuevamente dura, mi mujer que estaba totalmente vestida, le estaba comiendo todo a su hermana, ella nunca me había comentado que le atrajesen las mujeres o que deseaba probar, pero lo cierto es que lo hacía con suma maestría. Sus labios mordisqueaban su clítoris, sacaba la lengua y jugueteaba con el clítoris mientras mi cuñada se retorcía de placer, lentamente se la introducía en la vagina y la deslizaba al ojete donde daba un par de vueltas para después metérsela por el culo suavemente, y así repetir la operación de penetración varias veces más. Cuando su hermana empieza a manifestar la cercanía del éxtasis, María deja de jugar con su lengua, se levanta, y se dirige hacia donde yo estoy, me agarra el pito y tirando de mí como si fuera un perrito me lleva hasta su hermana, y me coloca el capullo en su culo y me dice:

- Fóllatelo y córrete en su culo, y disfruta, porque nunca más volverás a follartela.

Empecé la penetración suavemente, tenía miedo de hacerle daño y no quería que esto se acabase, le introducía un centímetro y volvía a sacársela mientras por su cuerpo recorría un escalofrío que terminaba con un fuerte suspiro. Continué con la penetración suave, poco a poco, pero llegó el momento de que mis huevos golpeaban su coño. Había llegado al final de mi objetivo y ahora solo me quedaba disfrutar de mi sueño hecho realidad.

El placer que me producía era indescriptible, mi poya entraba y salía mientras yo veía su maravilloso culo, a la vez que notaba como ella se masturbaba  con la mano derecha mientras la izquierda la apoyaba en el respaldo del sofá para evitar golpearse la cabeza. El orgasmo me estaba llegando cuando veo que su movimiento se acelera y comienza a gritar. No puede aguantar más y empecé a descargar mi semen en el interior de su culo, nos habíamos corrido juntos. ¡Que placer! Con pena saco la poya de su culo y rápidamente mi lugar es ocupado por mi mujer que le introduce la lengua y le limpia todo el semen que encuentra.

Esta situación me estimula y bruscamente le bajo el pantalón y las bragas que llevaba mi mujer. Le pongo la poya en el coño para follarla y me encuentro un coño extremadamente húmedo y dilatado, como nunca lo había visto. Mi polla entra hasta el fondo y tras tres o cuatro movimientos mi mujer tiene el orgasmo de su vida, tanto que incluso tuve que aguantarla para no caerse al suelo.

Me fui al aseo y cuando vuelvo mi cuñada se había ido. Pregunté por ella y María me dice:

-¿Te ha gustado?, pues ya no vas a volver a probarla.

Sin embargo mi mujer me guardaba una sorpresa, sin haberme dado cuenta, grabó todo lo sucedido con su hermana. Tiene guardada la cinta y de vez en cuando la vemos, por supuesto cada vez que la vemos acabamos con un polvazo.

Seguro que preguntareis si mi cuñada me ha dicho algo, pues bien en un principio no decía nada (como si no hubiera pasado nada), pero un día cuando estábamos a solas me dijo que le contó todo a su marido y que se puso muy cachondo. Ahora mi cuñada me ha mandado una foto de su culo y me ha dicho que quiere que le haga una doble penetración junto con su marido, pero deseo ver como se trabaja a su hermana para que la convezca.

Bueno ya os contaré en otra.

Autor: Sergio

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