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El culo de mi tía

15 de marzo de 2009

Era divino, tenía ese orto que pensaba inalcanzable para mí. Comencé a acariciarle el ojete, me lubriqué la pija y comencé lentamente a introducirla hasta que le mandé sin problemas, yo bombeaba sin parar y ella gritaba de dolor-placer y me decía, así pendejo, al cabo de un rato acabé en su boca que ella muy gentilmente puso en la cabeza de la verga.

Todo sucedió una de esas tardes de invierno aburridas en mi ciudad, estaba yo en casa cuando suena el teléfono, atiende mi madre y me dice: fer, es  José, quiere hablar con vos. José es mi tía, tiene 40 años y un cuerpo infernal, gracias al tenis y gimnasio (1,74 de altura, rubia ojos verdes piernas y un culo muy firmes) (hermana de mi madre)

Me había llamado para que fuera a su casa, tenía problemas con la computadora (era una sencillez, pero ella de computadoras 0% idea) inmediatamente salía hacia su casa. Cuando llego toco el timbre y sale a la puerta.

Nos saludamos con un besote de esos que me daba ella desde chiquito y subimos hacia el cuarto de computación. Tenía puesto unas calzas rojas impresionantes que le hacían notar bien el culo y trazaba una raya en su pubis.

Debo confesar que a ella la miraba de otra forma desde hace tiempo, pero nunca creí que se me iba a dar una posibilidad de estas. Aparte de la calza tenía puesta una remerita tipo top ajustada al cuerpo que mataba. La cosa es que cuando nos sentamos en la computadora le pregunto qué es lo que pasaba. – Se me colgó, no sé qué pasa… dice ella – Bueno, debe ser una tontería, ¿por qué mientras yo arreglo esto no te preparas unos mates?… le dije

Ella bajó hacia la cocina… yo le solucioné el “problema” reiniciando la PC y cuando me vuelvo a conectar veo que había entrado en páginas xxx entre ellas esta página, lo llamativo es que se había puesto a leer los relatos eróticos y más precisamente los “filiales”. Mientras leía los relatos un interrogante recorría mi mente: ¿por qué justamente los relatos “filiales”? estaba leyendo uno de ellos cuando viene mi tía con los riquísimos mates que prepara y me dice – ¿Ya está? ¿La arreglaste? – Sí, es una tontera, se colgó y reinicié el equipo…

- ¿Ya estás en internet? me pregunto – Sí, estoy leyendo estos relatos… – Ahhh, ¿en qué página es? me pregunta haciéndose la tonta – Jooosee… estoy donde estabas antes vos… – Ahhhhh… en eso de los relatos…- Si, en esos relatos que leíste… son uno verseros (mentirosos) los que escriben esto. – No sé, son tan mentirosos, ¿vos crees que esas relaciones no existen?, me dijo ella. – No se… es que como puede haber gente así… dije yo

Los dos estábamos nerviosos por esa conversación “como cualquier otra” pero que escondía deseos y pensamientos hasta ese momento ocultos. Nos relajamos un poco y nos pusimos a leer más relatos, yo con el mouse y ella cebando mate. Cuando en una de esas me va a alcanzar un mate se le cae y chorrea toda el agua “verde” en mi camisa y en mi entrepierna. Me pidió disculpas y me alcanzó un trapo para limpiarme. Cuando se lo intento agarrar me dice: – No, deja que yo te limpio… mira como te deje negry (como ella me decía de chiquito) me pasó el trapo por el abdomen, y cuando me saca su camisa el trapo se le cae cerca de mi verga y cuando lo toma me dice, – ¿Te han puesto las pilas estos relatos? ehhh… ¿No era que no creías? – Y… soy un hombre ¿no? Debo confesarte que esto me “subió” el ánimo – Sí, yo leyendo eso también me caliento a veces negry – Pero ¿leyendo relatos incestuosos  José? – Sí…

Cuando dijo eso me le tiré de una con los tapones de punta…

- Y pensás en alguien en especial José? – ¡Y… noooo! No necesariamente tenés que pensar que lo haces vos misma…

Esa duda que yo la expresé con puntos suspensivos fue la que me impulsó a ella.

- Mira… somos grandes José… Yo tengo 21 años ya y vos sos grande también… – Bueno si, me ratoneo con este tipo de situaciones…

No terminó de decir eso que me le fui encima y comencé a besarla…

- ¡Fer! ¿Qué estás haciendo?? ¿Sos loco? – José, desde los 14 años que te estoy deseando con locura, todos estos años pensé en vos cuando tenía relaciones con mis novias.

Eso se ve la puso muy cachonda, siendo ella ahora la que me tomó por el cuello y comenzó a besarme uniendo nuestras lenguas. En un momento cortamos con nuestro largo beso y me confesó.

- Pendejo, hace tiempo que deseaba estar así con vos, desde que me di cuenta que me mirabas…

Comenzamos a desnudarnos uno a otro tocándonos, yo con mis besos bajé de su boca a su cuello, y de ahí a sus pechos, estaban durísimos, como señal de excitación verdadera, seguí jugando con sus pechos un rato hasta que salimos desde el cuarto de la pc para dirigirnos hacia su habitación. La iniciativa la había tenido yo, pero cuando estábamos por entrar ella me toma con fuerza y nos dirigimos hacia el baño, que tiene un hidromasaje. ¡Ya lo tenía lleno! lo tenía todo preparado desde un principio.

Dejé conmigo ese pensamiento y sin hablar nos metimos al hidromasaje. Allí la besé por todos lados un buen rato hasta que llegué hacia su concha, esa que ansiaba desde mi despertar sexual, le di una mamada de concha inolvidable, y no quiero pecar de egocéntrico, pero es así, acabó en mi boca tres veces.

Cuando dejé de chuparle le concha ella me agarró la chota (pene) y comenzó a pajearme con fuerza diciéndome ¿Así te pajeabas pensando en la tía José? Siiii, le decía.

Me pajeó un ratito hasta que se la mandó en la boca un buen rato, debo decir que es la mejor chupadora de vergas que conozco, hasta ahora, esa lengua te hace perder el conocimiento.

Cuando estaba por acabar me dice esperá, veo que se está metiendo un dedo en el orto (culo) y me dice, quiero que mojes mi culo con tu leche, y cumpliendo con esa orden procedí a una acabada inmensa en el orto.

Era divino, tenía ese orto que pensaba inalcanzable para mí. Comencé a acariciarle el ojete, me lubriqué la pija y comencé lentamente a introducirla hasta que le mandé sin problemas, yo bombeaba sin parar y ella gritaba de dolor-placer y me decía ¡así pendejo! ¡Así pendejo! Ahhhhhh, al cabo de un rato acabé en su boca que ella muy gentilmente puso en la cabeza de la chota.

Enseguida de haber acabado del brutal sexo anal que habíamos practicado, comencé a chuparle la concha nuevamente haciéndole tener unos orgasmos geniales, luego de eso la puse en posición perrito (me apasiona esa posición) comencé a comerme esa deliciosa concha, los dos estábamos gritamos de placer hasta acabar una vez más.

Después de eso nos fuimos hacia el baño de servicio para ducharnos y de paso tocarnos y besarnos un poco más.

A partir de ese día no paramos de coger cada vez que podemos. Perdónenme si soy malo relatando, es la primera vez que lo hago. Pero mi tía no se queja, grita, gruñe cada vez que estamos cogiendo, vaya una por la otra…

Autor: Ferdellag

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El culo de mi tía, 9.6 out of 10 based on 7 ratings
  
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1 comentario »

  1. cuak dice:

    estuvo bueno, un poco rapido pero bueno

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