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El dentista

6 de julio de 2009

Nos duchamos y volvimos a chuparnos las vergas, y él me dijo si podía penetrarme, ya que nunca lo había hecho, apenas me penetró acabó enseguida. Le dije que la próxima vez le enseñaría para que durara más (al parecer se sobre excitó, o serían los nervios). Finalmente le puse en cuatro patas y se lo introduje y lo cabalgué hasta llenarle nuevamente el culo.

Siempre me he preocupado de mi dentadura, porque creo que los dientes son los que reflejan la presentación de una persona. Desde siempre Sergio ha sido mi dentista, es un hombre de cómo unos 50 años, bien parecido. Lo único malo es que siempre se ha mostrado un hombre recio, no evidenciando ningún tipo de atracción por los de su mismo sexo, a pesar de ser muy amable y cariñoso con sus pacientes. Tomé el teléfono e hice una cita para las 7 de la tarde con mi dentista adorado.

Mi sorpresa fue que al llegar a la consulta su secretaria me dijo que el doctor no atendería por unos días por tener un problema familiar, también se disculpó diciendo que había tratado de avisarme a mi trabajo pero que ya me había ido. Finalmente me dijo que había otro dentista, justamente un sobrino de Sergio que estaba atendiendo las urgencias que se produjeran. La otra opción era que me daba hora para otro día.

Le dije que ya que estaba ahí me atendería con él, y me senté a esperar la atención la cual no demoró. La secretaria me dijo que pasara, y cuando veo a ese dentista casi se me caen los dientes, era precioso, como de unos 30 años, buen cuerpo. Enseguida me dijo, mi nombre es Carlos y soy el reemplazante de Sergio, su voz me sonaba como una suave melodía en mis oídos. Enseguida me quité la chaqueta y me senté en el sillón famoso de los dentistas.

El pantalón que llevaba me quedaba un poco ajustado, por lo que mi paquete resaltaba bastante y evidentemente que él doctorcito se percata, y por un instante me pareció que se quedó en el aire, porque su ayudante le despertó diciendo, doctor va a comenzar. Carlos enseguida me revisó por espacio de unos minutos, rozando su paquete en mi brazo, que se notaba bastante duro. Esto hizo que mi excitación se hiciera notar, por lo que traté de taparme con mis manos. Finalmente me dijo que solamente necesitaba una limpieza, que mis dientes estaban muy bien.

Te recetaré un nuevo medicamento para que te hagas enjuagues, me causó mucha curiosidad que me indicara eso porque yo siempre he usado, pero en fin le dije que bueno. Finalmente terminó de escribir y me la entregó y me dijo que hablara con la secretaria para que me diera una nueva cita. Saliendo me guardé la receta y le dije a la secretaria lo que él me había dicho y me fui para volver tres días después.

Cuando me subí a mi automóvil saqué de mi bolsillo la receta que me había dado el guapo de Carlos solamente por curiosidad.

Comencé a leer: “Me encantaría verte esta noche llámame a mi celular… Mi corazón latió a mil por hora, tuve que esperar un momento para encender el motor, por la emoción. Llegando a casa no sabía si llamarle, hasta que después de vacilar un poco me decidí y le hablé. Casi al instante contestó, como si estuviera esperando que lo hiciera. Nos saludamos y me dijo que me invitaba a comer, acepté y quedamos de vernos en una hora más. Me duché y me cambié de ropa. Cuando llegué al restaurante, él ya estaba esperando e inmediatamente pidió una botella de champan.

Comenzamos a beber y conversar, me explicó que su tío había salido de viaje urgente porque su suegra estaba muy mal de salud y tuvo que acompañar a su esposa fuera del país. Luego me dijo que vivía con un hermano menor que estaba estudiando ingeniería, y que ambos no eran de la capital, sino del norte del país. También me dijo que su tío le había ofrecido su casa, pero que ellos preferían estar solos para tener más privacidad. Luego le hablé un poco de mí, que vivía solo, y que trabajaba también en el área de la salud (como recordarán soy paramédico). Luego pedimos la cena y seguimos conversando las cosas típicas que se hablan, sobre novias, le dije que no y él me dijo que hacía mucho tiempo que estaba solo.

Finalmente le invité a mi casa para bebernos un trago y enseguida aceptó y me siguió en su auto. Luego de estacionar entramos en la casa y le invité a sentarse en mi sofá favorito, mientras colocaba algo de música y le preparaba un trago. Se lo entregué y le dije que me pondría algo más cómodo, pero él me dijo espera un poco y bebiéndose de una vez el trago me abrazó y me besó en la boca, introduciendo su lengua, comenzando a tocarme la espalda, bajando hasta mis nalgas, las cuales apretaba con mucha delicadeza. Por mi parte también le agarro esas nalgas que se notaban muy ricas. Nuestras vergas se juntan, las que restregamos con fuerza. Luego ambos comenzamos desvestirnos mutuamente, hasta quedar completamente desnudos.

Su verga no era muy grande, más bien normal y algo delgada. Le dije que nos fuéramos a mi habitación y nos tiramos abrazados para luego hacer un fabuloso 69. Estuvimos por espacio de unos 10 minutos mamándonos hasta que él me dijo que me acostara de espaldas en la cama puso su culo en mi boca.

Inmediatamente se lo comencé a comer, creí que me iba a desmayar al sentir su hoyito, que emanaba un olor exquisito, mientras Carlos se masturbaba y entre gemidos me decía que quería sentirlo dentro.

Después de un rato se levanta para posteriormente sentarse frente a mí tragándose toda mi verga, sin dificultad, ya que esta estaba lubricada por mi excitación, y comenzó a cabalgar suavemente al principio para posteriormente hacerlo más rápido haciendo que gritara de placer.

Su culito apretaba mi verga haciéndome gemir de gusto mientras él se masturbaba, era fabuloso sentir mi verga entrar y salir de ese culo que ardía. Finalmente Carlos comenzó a dar gritos de placer y lanzó su leche, que alcanzó su primer chorro hasta mi cara y el resto en mi pecho. Sus contracciones hicieron que acabara dentro llenándole su esfínter con mi semen.

Luego nos duchamos y volvimos a chuparnos las vergas, y él me dijo si podía penetrarme, ya que nunca lo había hecho, que esa sería la primera vez que él se la metía a alguien. Apenas me penetró acabó enseguida. Le dije que la próxima vez le enseñaría para que durara más (al parecer se sobre excitó, o serían los nervios). Finalmente le puse en cuatro patas y se lo introduje y lo cabalgué hasta llenarle nuevamente el culo.

Después nos vestimos y él dijo que debía irse porque su hermano le disgustaba que no llegara a casa a dormir. Le dije que otro día me invitara a su departamento para conocer a su hermano. Pero lo que pasó cuando conocí a su hermano será motivo de otro relato.

Autor: Gustavofigueroaa

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