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El limpiador de tanques

22 de octubre de 2009

Su tranca estaba a las puertas del cielo, sin ninguna oposición me la mandó hasta lo más hondo de mi ser, era increíble como entraba y salía por completo, mi culo no se imaginaba nunca el inmenso placer que obtendría en de un limpiador de tanque un sábado por la mañana después de una larga faena, parecía una licuadora remolineándose sobre ese obús de carne y sangre.

Por razones de racionamiento continuo de agua potable, en la ciudad donde vivo, me he visto en la imperiosa necesidad de instalar un tanque de agua compacto para apartamentos, para cubrir esos periodos, estos necesitan mantenimiento cada tres meses y al fallar la empresa que me lo instaló, tuve que recurrir a unos particulares, por recomendación de una vecina. Me suministró un número telefónico, al que me comuniqué a los pocos días, informándome que para el próximo sábado me enviarían un operario, el viernes casi amaneciendo sábado, después de una farra espectacular me acosté, con un terrible ratón, sin recordar que el lavador del tanque llegaría.

El sábado, a eso de las 10:00 am, suena insistentemente el intercomunicador, al cual contesté después de largo rato, indicándome que era el limpiador de tanque, le abrí la puerta todavía medio dormido y ebrio, no reparé para nada en el muchacho que entró en la casa con una braga azul muy ancha para su cuerpo (eso lo constaté después) con un logo que no logré leer. Le dije que el tanque estaba detrás de la cocina y lo dejé listo para iniciar la faena.

Llegué a mi cuarto con ganas de seguir durmiendo, pero el pensar estar dentro con un extraño, me obligó a desechar la idea, el hecho es que me introduje en el baño y tomé una ducha muy larga que logró despertarme casi por completo, salí, me puse un bóxer y una franela y me dirigí hacia el chico que se encontraba limpiando el tanque, cuál no sería mi sorpresa el encontrarlo, doblado, con un pantalón muy corto y con el miembro fuera de el en estado de pleno reposo, que sin exagerar era de considerable proporciones, lo estuve observando por unos cuantos minutos sin ser pillado, hasta que él levantó la cara y se dio cuenta hacia donde yo dirigía la mirada, entre pena y haciéndose el desentendido se arregló el pantalón y escondió ese obús de carne y fibra que me hizo despertar un cúmulo de sensaciones todas conocidas por mí. Sé que lo notó por la mirada tímida pero a la vez insinuante que me lanzó, dejando volar mi imaginación hasta el infinito.

A modo de iniciar la conversación, pero no de trabajo, precisamente, le dije:

-Si te sientes más cómodo como estabas, por mi no te reprimas, a lo que contestó: -Cuando me toca realizar, un trabajo de este tipo al encontrarme solo, me desnudo por completo, le repliqué, sin dejar de mostrar mi interés, -Lo puedes hacer con toda confianza, no tiene la mejor importancia, solo voy a estar en la cocina mientras me preparo un café y un sándwich.

El prosiguió con su faena por la parte externa del tanque, tiempo en el cual, pude apreciar todo su esplendor, era un chico alto, como de 1.80 cms., moreno claro, delgado pero con un cuerpo muy bien definido y unos pectorales de ensueño. Creo que me estaba observando, era el pillador pillado. Interrumpe mis pensamientos y mi observación detallada, con:

- Ahora, si me voy a quitar la ropa necesito entrar al tanque y es más cómodo. – Pensé, eso es lo que estoy esperado desde hace rato, hazlo, estás en confianza. No pude resistir mi exclamación al ver rodar su pantalón corto por el piso.-Niño que cuerpo, está muy bien cuidado y lo que tienes no es tontería, al señalarle el miembro que mostraba una semi erección. Dejaba ver un miembro que sin estar totalmente erecto, debería medir como unos 19 cms.

Sonrió con picardía, y se metió dentro del tanque (que es tipo salchicha) para proceder a limpiar. Cuando ya los sándwiches y el café estuvieron listos, con la excusa de ofrecerle algo para comer, metí la cabeza en el tanque y pude apreciar un culo firme, redondito muy apetecible. Y le pregunté:

- ¿Quieres algo para comer?  – Si gracias, salí con prisa y no pude comer nada antes, termino aquí y salgo.-Ok te espero, le respondí.

Me entretuve preparando la bandeja, cuando siento que algo roza mi cuerpo a la altura de las nalgas, era Andrés que así se llama, parado detrás de mí con una erección de fábula, sin voltear estiré mi mano hacia atrás hasta tocar esa maravilla que me estaba rozando y sentí mil sensaciones de placer intenso. Me di la vuelta y lo besé, respondió con pasión, salimos de la cocina y nos dirigimos a la habitación, empecé a acariciar su miembro que a todas estas estaba a plena potencia, le chupé el glande con pasión y estalló en gemidos, no se contuvo y me lanzó en la cama y comenzó a besarme con locura y nuestras lenguas se entrelazaron, sobre la cama nos desvestimos y nuestros cuerpos se acariciaron mutuamente, ya desnudo comenzó a chuparme las tetillas, cosa que me hace reventar en pasión. Estaba encima de mí, cuando le dije:

-Dame de mamar, se posicionó encima de mí a la altura de mi cuello y comencé a mamar esa verga que tendría como 21 cms, de fibra, era cálida y muy violenta, arremetía contra mi garganta buscando traspasar mi campanilla, no sé cuánto tiempo mamé, lo cierto que recorrí ese miembro, de arriba abajo, sus testículos se metieron en mi boca eran divinas no muy grandes pero sabían a gloria. Me dice date vuelta que ahora me toca a mí y me pone en cuatro patas y comienza a besarme las nalgas como un maestro, se afinca en mi huequito, que a todas estas ya estaba súper relajado, mete su lengua completa y le da vuelta dentro de mi culo como buscando recoger toda la miel que ella podía contener, saca su lengua y lo cambia por un dedo, dos y hasta tres, me tenía en el cielo y en mis gemidos, le pedí a gritos que me echara miembro, que ya no aguantaba más, puede sentir el cambio de sus dedos por aquella cabeza firme y dura.

Me lo metió de un solo golpe, pero no sentí dolor, un placer me embargó por completo, que me hizo culear como una fiera, estaba que desbordaba una templera tan grande que pedía más, él lo sabía y a pesar que tenía 21 cms de una verga tan gruesa y caliente, llegó a colocarme dos de sus dedos dentro de mí, para mayor placer, comenzó su vaivén con fuerza, el mete y saca fue demoledor, pero mis nalgas se revolcaban de placer, unos cuantos trallazos de leche muy caliente, me regaron en in interior, al mismo tiempo me corrí, toda mi mano estaba llena de leche, se la pasé a sus manos y con mi misma leche me masajeó mis nalgas, se apoyo sobre mi y con su verga aún como mástil de goleta me la dejó metida aún por otro rato, me dijo. -Tengo que continuar trabajando para dejarte el tanque tan limpio como quedó tu rico culito, en la menor oportunidad que tenga regreso, eres una putita muy rica.

Al cabo de un buen rato, regresó y por supuesto allí estaba yo listo, para continuar amándonos, comenzó una faena inolvidable, esta vez más dispuesto a dar amor y desbordante de pasión, me volteó boca arriba y se acostó sobre mí, me besó con furia y nuestras lenguas iban y venían de una boca a otra, mi cuello y orejas eran blanco de sus labios, bajó un poco más y se apoderó de mis tetillas, me hizo gritar de excitación, tapó mi boca, me chupó con deleite mis axilas, me tenía en las galaxias, se retiró un poco, le dije:

Papi, píntame los labios con tu verga, así lo hizo, después de acariciar mis labios con su cabeza, fui abriendo la boca poquito a poquito, como si se tratara de un culito virgen, para que se abriera paso con dificultad, me entró completa, de nuevo 21 cms. de gruesa verga horadaban mi garganta, entraba y salía como en cualquier nalga, que rápido me acostumbré a él, me puso en V, piernas abiertas al aire le dejaban todo mi culo a su disposición, él mandaba, su lengua se posicionó de mi esfínter, en circulo acariciaba el borde de mi esfínter, estallé en gemidos, no podía soportar tanta excitación en silencio, su lengua, ya mucho más afilada, se abrió paso en mi hoyito súper relajado, entraba como quería.

Después de follarme unos cuantos minutos con su lengua, pasó a mayores, mis piernas sobre sus hombros, anunciaban el máximo desborde de locura, su tranca estaba a las puertas del cielo, sin ninguna oposición me la mandó hasta lo más hondo de mi ser, era increíble como entraba y salía por completo, mi culo no se imaginaba nunca el inmenso placer que obtendría  de un limpiador de tanque un sábado por la mañana después de una larga faena, parecía una licuadora remolineándose sobre ese obús de carne y sangre, mientras tanto él me masturbaba, culeamos como locos, era supremo el deleite, el aumento de sus embestidas me anunciaban otro torrente de leche, se salió de mí, me masturbaba y se masturbaba, mi pecho y abdomen era una laguna de leche, para mi sorpresa y placer apoyó su cara en mi pecho y lamió toda la mezcla de néctar de vida que ambos soltamos, con su boca full me besó y me dio de beber un poco de aquella deliciosa mezcla.

Me dijo, -Tengo que irme, otro compromiso contraído previamente, no permite que me quede más tiempo, aun quedan muchas cosas por hacer, comprendes, dijo con picardía.

Desde ese día ya tengo un limpiador de tanques particular y que aparte de su eficiente servicio, realiza unas faenas sexuales de ensueño.

Autor: inito

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El limpiador de tanques, 8.5 out of 10 based on 2 ratings
  
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2 comentarios »

  1. RICHCA dice:

    bien..¡

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  2. and13goe dice:

    Con todo el morbo en cada detalle. Muy bueno.

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