EMPLEADA MADURA A TODO SERVICIO

Siendo el mayor de dos hijos, y luego de un fracaso matrimonial, una súbita llamada me informa que mi padre estaba muy grave. Mi madre hace mucho que había fallecido y mi padre nunca se había vuelto a casar. Él era un prestigioso hacendado, dueño de muchas tierras, pero solo yo y mi hermana que vivía en el extranjero, éramos toda su familia.

Emprendí de inmediato mi viaje a mi ciudad natal, pero al llegar, mi padre había fallecido. A sus 67 años, producto de un cáncer.

Luego de atender todos los servicios fúnebres, me encontré ocupando su lugar, como heredero de una cuantiosa fortuna. El trabajo de campo nunca me había agradado, pero al verme con tanto poder y dinero, apoyado por Don Luis, el brazo derecho de mi padre comencé hacerme cargo de las tierras de mi padre.

Poco a poco me fui interiorizando con el trabajo, haciendo algunos cambios radicales en su funcionamiento lo que derivó a obtener aún mayores ganancias. Don Luis me informaba y me guiaba en todo, pasando hacer también mi brazo derecho.

Sabía que a muchos de los trabajadores de mi padre no les gustaba para nada mi presencia, ya que cambié muchos beneficios que ellos tenían, pero nada podían hacer en contra mía, incluso a la semana, despedí a tres de ellos que reclamaron estos cambios.

La casa de mi padre era una casa muy antigua, con muchas habitaciones y extremadamente grande. Afuera un gigantesco patio, con grandes árboles y al fondo de este, 3 casas, una perteneciente al cuidador, Don Pancho y su familia, la otra de Don Luís y una tercera que era ocupada por la Sra. Norma, una mujer de unos 60 años, que al parecer, según los comentarios de Don Luís, había sido amante de mi padre, según se rumoreaba.

La mujer hacía el aseo dentro de la casa, pero a su edad y el gran trabajo que esta requería, no se estaba haciendo como a mi me gustaba y pensé también en cambiarla.

Le llamé la atención en un par de ocasiones y por más que intentó seguir mis instrucciones, no fue capaz de lograr lo que yo le pedía, a si que un día en que encontré mi despacho sin hacer, la mandé a llamar y le comuniqué que ya no se requerían sus servicios.

La mujer entró en un mar de llantos, suplicándome que cambiase de opinión, que a su edad no encontraría trabajo en ninguna parte y que no tenía donde irse. Por lo general no doy vuelta en mis decisiones, pero considerando que esa vieja mujer había sido una especie de pareja para mi padre, decidí darle una nueva oportunidad.

Pero el cambio solo duró una semana y nuevamente encontré los detalles que le había mencionado. Nuevamente la llamé a mi oficina y le dije que las tareas no se estaban haciendo como yo exigía y que lamentablemente se tendría que marchar.

Nuevamente la mujer me suplicó que no la echara, ya que no tenía donde ir, pero mi decisión ya estaba tomada. La mujer me imploraba que cambiase de parecer, que se esforzaría al máximo, pero yo no era hombre de dar muchas oportunidades.

Me incomodaba ver las suplicas de la mujer y aún siendo de un carácter muy frio, me compadecí de la mujer y traté de que se calmara.

-¡por favor patroncito! … que soy una mujer sola y no tengo donde ir -Lo siento Norma , ya le di una oportunidad -Por favor … se lo suplico … en los años que estuve, nunca su padre tuvo alguna queja mía -Bueno, pero yo no soy mi padre …además se que a él le hacías otra clase de servicios, que quizás por eso no se fijaba en tus falencias -De que habla patroncito -No te hagas Norma, se que a mi padre lo atendías de una manera especial -¡No patroncito, le juro que no! … son cosas que dice nada más la gente envidiosa

Me daba cuenta perfectamente que la mujer mentía y también me daba cuenta que su situación era muy trágica. No era una mujer joven y sabía que nadie la contrataría, además como me había enterado tampoco tenía familiares, y que literalmente quedaría botada en la calle, pero yo no era para estar haciendo caridad a si como a si. Le dije que tenía que

hacer, pero que cuando volviera, terminaríamos el asunto. Ella salió muy sumisa de mi oficina, llorando en silencio.

Salí atender unas cosas, pero la situación de Norma, la tenia grabada en mi mente y no la podía alejar. Pensaba que ahora era el momento, ya que si no la despedía ahora, más adelante me costaría aún más, ya que sería más vieja aún.

Llegue a mi casa, estacioné mi camioneta, y luego me coloqué a ver televisión. Al terminar me dirigí a mi despacho y le dije a Silvia, la cocinera, que por favor le dijera a Norma que viniera a mi despacho.

A los minutos, siento que golpean la puerta, la hago pasa.

-¿me mandó a llamar patroncito? -si Norma, asiento por favor -gracias -mire, he pensado mucho en su situación y como ya sabrá yo no soy hombre de dar oportunidades -Lo se patroncito, pero por favor, comprenda mi situación -La comprendo, pero usted compréndame también a mí. No puedo tener una persona que no me gusta su trabajo, solo por caridad.

-Yo le prometo patroncito, que me esforzaré el doble y haré todo lo que usted me pida -No estoy diciendo que te estas quedando -Por favor …( nuevamente se larga a llorar ), … que puedo hacer para que me deje … cualquier cosa .. lo que me pida, pero por favor no tome esa determinación.

La situación que era incomoda, poco a poco se fue transformando en una situación interesante. Norma era una mujer vieja, 60 años, con mucho trabajo encima, para nada atractiva, pero, sin embargo, poseía unas tetas enormes, que me llamaron desde el primer día la atención. Era morena de contextura muy gruesa, su vientre algo abultado, unas caderas muy anchas y un tremendo trasero, sobre unas gruesas piernas. Me imaginaba a mi padre teniendo relaciones con esa mujer, y algo de morbo se apoderó de mí.

-¿cualquier cosa? -Si patroncito, haré lo que me pida, pero por favor no me eche … soy muy vieja y no conseguiré trabajo en ninguna parte, y no tengo a nadie -A ver … primero, déjate de llorar, que a si no nos entendemos … calma, todo tiene solución en la vida -Es que si me echa , no tengo a donde ir -Ya te dije que dejaras de llorar, que así no podemos hablar -Bueno -Mira Norma, las cosas están así. Yo no estoy conforme con tus servicios en la casa. Mi padre era mucho más exigente que yo en ese aspecto ..

-Con su padre nunca tuve problemas patroncito -Se que no tuviste problemas, pero también se que a el le dabas otra clase de servicios -¿A que se refiere patroncito? -No te hagas Norma, se muy bien que tu mantenías relaciones con él -No son solo cosas …

-¡No me mientas! … a mi me gusta ser muy directo para mis cosas -No le entiendo patroncito -Mira , si quieres seguir trabajando acá, yo necesito que me atiendas igual que a mi padre, si no te vas -Pero como patroncito, no le entiendo -Es muy claro. Tu permanencia en esta casa va a estar ligada a tu atención a mi persona. Si me atiendes bien, te quedas, si no te vas -Pero patroncito, yo soy una mujer decente -Es tu decisión. Te espero hoy en mi habitación a las 11 de la noche… si te interesa seguir en esta casa bien…. si no… te vas ¿estamos? -Pero patroncito …

-Ya te dije, y no quiero hablar más del tema. A si que por favor, retírate -Pero -Por favor retírate.

La mujer salía sollozando de mi oficina. Nunca pensó que su nuevo patrón quisiese hacer los mismo que hacia con su padre.

Ya a las 10 de la noche, la casa estaba completamente en silencio. Me asomé por el ventanal que daba al patio y vi las luces de las tres casas del fondo encendidas. Era habitual que esta gente de campo se acostara muy temprano, para levantarse al amanecer. A las 10:30, la casa Don Pancho, el cuidador, estaba completamente a obscuras, mientras que la casa de Don Luís, se veía que alguien veía televisión, mientras todo el resto de la casa permanecía en la oscuridad. La casa de Norma aún permanecía con una luz encendida. Era increíble la oscuridad de ese patio cuando todos apagaban sus luces, ya que solo la luna alumbraba parte del patio, el resto cubierto por grandes árboles.

Era habitual que la entrada que daba al patio quedase abierta, ya que en el fundo había 2 cuidadores de ronda toda la noche, con 6 a 8 perros de todos portes, que cuidaban en la noche.

Ya estaba en mi tercer vaso de coñac, viendo televisión en mi pieza, cuando siento que golpean la puerta de mi dormitorio. Sabía que era Norma y le dije que pasara.

La mujer entra muy tímida a mi hab

itación, cerrando la puerta tras de si. Le dije que pasara y que se sentara. Ella tomó asiento, en una silla al lado de un gran ropero.

-Veo que viniste … que bueno … se que nos vamos a entender muy bien -Que es lo que quiere patroncito -Tranquila … .quieres una copa de coñac -No gracias -Anda … toma -Bueno

La mujer, sentada en la silla, se toma rápidamente el vaso de coñac, como para tomar fuerzas para lo que venía.

-¿Quieres otra? -Bueno ya

Me acerco a su lado, se notaba que Norma se había duchado. Su pelo aún estaba un poco húmedo y se había puesto perfume. Su vestido de una sola pieza, de color azul, con flores blancas, tenía un generoso escote que me mostraba la ranura que se formaba entre sus pechos. La vieja mujer estaba muy nerviosa y no hallaba como sentarse. Me coloqué a su lado y acaricié su negro cabello. Ella corrió un poco la cabeza, pero sabía bien a que venía a si que resignada, la dejó ahí sintiendo mi caricia. Luego bajé hasta la espalda. Ella no decía nada, solo se bebía apurado su segundo vaso de coñac.

Descaradamente le acaricié un pecho, ella solo emitió un leve sonido como de asombro, pero no se movió y se quedó quieta sintiendo como este hombre la tocaba por sobre la tela del vestido.

-Tienes unos pechos muy lindos Norma -Gracias patroncito -¿Te lo han dicho? -No … bueno si -Me imagino que son más grandes aún … sácalos afuera para que pueda verlos

Ella se quedó callada y tuve que repetir mi orden

-Vamos, déjame verlos -me da vergüenza -No tienes por que tener vergüenza Norma, ambos somos adultos, no te haré daño… ¿o acaso me tienes miedo? -No patroncito … como se le ocurre, no le tengo miedo, pero si respeto -Mmmm me parece bien… no quiero que me tengas miedo… yo quiero ser bueno contigo, pero quiero que tu también seas buena conmigo… ¿serás buena conmigo? -Si patroncito, ya le dije que si me dejaba haría lo que usted quisiese .. aunque esté en contra de mis principios -Los principios son una tontería , la vida es una y hay que disfrutarla mujer -Si usted lo dice patroncito -Bueno … entonces, déjame ver que tienes acá

Norma bajó el cierre de su vestido, por detrás. Se notaba muy nerviosa, pero completamente sumisa y obediente. Luego se bajó la parte de adelante, tapándose los pechos con sus brazos ..

-Mmm me gusta que seas obediente … pero vamos, sácate los brazos de ahí y déjame ver lo que ocultas …

Ella muy nerviosa hizo lo que yo le pedía. Corrió sus brazos y sus dos pechos, cubiertos por un gran sostén de color blanco, apenas resistía el tamaño de los dos grandes pechos que sujetaba. Me di cuenta que ya se había tomado su segundo vaso, le ofrecí otro y también me lo aceptó.

Jamás en mi vida había tenido a una mujer tan sometida a mis deseos. No era una mujer hermosa, pero el placer que sentía de que ella haría todo lo que yo le pedía, ese poder, era algo que me encantaba.

-muy bien Norma, veo que tienes unos pechos preciosos … ahora quiero que te pares y te quites todo el vestido -Patroncito, por favor … dejémoslo hasta acá no más -No Norma , quiero que te saques el vestido, acuérdate que dijiste "todo lo que yo quisiera"

Ella dejó el vaso sobre la cómoda, y levantándose, terminó de bajar su cierre, para luego sacarse el vestido por debajo. Su grueso cuerpo apareció antes mis ojos. No era tan gorda como yo pensaba. Era más el volumen de sus tetas, más lo ancho de sus caderas y el siempre usar vestidos anchos, lo que la hacían verse más gorda. Me gustó mucho verla así. Pensé que me encontraría con todo un tonel, pero no, la señora Norma aún siendo gruesa, tenía sus curvas, su vientre un poco abultado, pero casi nada considerando su edad. Además su ropa interior tampoco era como me la imaginaba. Pensaba encontrarme con un tremendo calzón, de esos que usan las viejas, pero no, era normal, pero al ser tan ancha de caderas y tan culona, este se llegaba a ver pequeño entre tanta carne

-Veo que tienes un bonito cuerpo Norma -Gracias patroncito…Ya… ¿puedo vestirme? -Como se te ocurre … si recién estamos empezando -Por favor patroncito, déjeme ir se lo suplico -Tu decides, si te quieres ir, ahí esta la puerta , pero ya sabes nuestro compromiso -Si, si se -Bueno, ahora date una vuelta para mirarte… no, no tan rápido, hazlo más le

nto… si así… mmmm, así… date otra más…. Mmm… me encanta… veo lo afortunado que era mi padre…. ven…. Ahora ven acá…

Me senté en la cama y Norma se paró delante de mí. La tomé de la cintura y la atraje más a mí. Me deleitaba saber el pedazo de hembra que tenía ahí en mi cuarto, dispuesta hacer todo lo que yo le pidiese. Le agarré las nalgas y se las empecé a tocar. Aún estando un poco sueltas, su piel era muy suave, estaban heladas y al contacto con mis manos, se erizó su piel, pero yo continué acariciándola hasta que su piel cambió.

-tienes unas nalgas exquisitas Norma (al fin pude sacar una leve sonrisa de su nerviosismo)…. Me encantan … haber, date vuelta … mmmmm … a esto me refería, mira que ricas están … déjame besártelas .. mmmm… que ricas … me encanta el sabor de tu piel …..

-Me hace cosquillas patroncito -¿si?.. pero te gusta que te toquen… -No mucho -No seas mentirosa. … dime que te gusta -No se … -Mmmm ¿como que no sabes? … mira … siente mi lengua recorriéndote el culo … dime que no te gusta sentirla ahí ..

-Si … pero me da cosa -Relájate mujer… la idea es que ambos la pasemos bien… mmmmmm ¡que rico culo tienes mujer! ….. mmmmm esta rico…. Mmmmm pero date vuelta…. Así, bien… mmmm veo que no te has depilado…. Mmm eso me gusta mas aún … una mujer natural …. Mira estos pelos que salen de tu calzón… -Patroncito … me hace cosquillas -Mmmmm mira como se te salen por tu calzón… ¿Qué tienes oculto ahí Norma? -Usted sabe … -Mmm si se … se huele muy sabrosa .. haber deja darte un besito aquí… ¿puedo? -No por favor ..

-Haber .. como que no…. Así me gusta .. déjate llevar…. Mmmmmm .. mira lo que te hago… ¿te gusta sentir mi lengua acá? … vamos dime .. ¿te gusta? -Me pone nerviosa patroncito -¿Eres una mujer caliente Norma? -No se…a ahhh -Mmmm yo creo que si… ¿te gusta que te chupe los pelitos así? -Ahhh -Mmm veo que te está gustando … déjame bajarte esto ..

-No … -Si… déjame hacerlo…. Mmm cuesta un poco sacarlos… eres muy culona Norma … mmm me encanta tu culo … es grande … delicioso… mmmm ¡pero que tenemos acá! … -Por favor no siga … -Claro que si… mmmm mira que peluda la tienes… ¿te gusta sentir mis dedos acá? … acariciando tu entre pierna… acariciando tus pelos? … mmm me encanta que seas tan peluda de concha Norma… déjame ver que ocultan estos pelos ….

-¡Señor! -Mmmmm mira que tienes acá… que rica se ve … apuesto que mi padre te la chupaba a cada rato ¿o no? -No patroncito .. ya le dije … el me respetaba mucho … -Bueno… pero yo no soy mi padre … y te la voy a chupar hasta que me canse … así … mmmmm … shmsssschhhhh … mmmm que sabrosa la tienes Norma -Ahhhhh -Mmmmmm -Ah, Ah, ah ..

-Mmm veo que te gusta que te la bese ¿ o no? -Si .. me esta gustando … -Pídeme que te la bese … -No puedo ..

-Anda … pídeme que te la bese … -Ahhhhhhhh patroncito .. ahhh chúpeme la almejita … -¿Así? -Ahhhhhh -Que sabrosa la tienes … dime que no te esta gustando lo que te hago … -Si…. Si me esta gustando mucho .. tiene una lengua muy rica patroncito ..

-Bien.. pero ahora quítate el sostén….

-Lo que diga patroncito …

La vieja mujer se estaba entregando completamente a mis instrucciones, ya nada me podía parar.- La tenía ahí, casi completamente desnuda, solo bastaba que se sacara su sostén para dejarla como Dios la trajo al mundo. Su mano detrás de la espalda, soltó su gran sostén, desbordándose dos tremendas tetas, de oscuros y grandes pezones… Enseguida le tomé los pechos y se los comencé a manosear fuertemente. Ella permanecía con sus ojos cerrados sintiendo placer la verse tocada por este joven 30 años menor que ella. Sin pensarlo, me llevé una de sus tetas, tomándola con las dos manos para poder llevarlas a mi boca. Su tamaño era sorprendente, aún teniendo manos grandes, me era imposible abarcar toda con una sola mano. Sus gruesos pezones se habían parado y los llevé a mi boca y los chupé fuertemente, haciendo que estos crecieran aún más, sacándole leves gemidos de placer a la vieja mujer.

-¡Que tetas mas ricas tienes Norma! -¿Le gustan patroncito? -Me encantan….

-Me las chupa muy rico ahhhhhh … siga … -Te gusta que te las chupe fuerte … -Mmm siiiiii así … me gusta que me chupe mis pechugas patroncito -¿A si que cuando quiera te las puedo chupar? -Si patroncito … soy toda suya para lo que quiera … ahhh se siente tan rico -Eres una mujer calentona Norma, y eso me gusta….

-Ahhh mire como me tiene patronci

to .. completamente encuerada -Ahora quiero que me desvistas tú a mí… -Si patroncito -Así … déjame ayudarte … suéltame la correa … eso … ahora baja mi pantalón.. déjalo ahí sobre la cama … ves lo que escondo para ti … tócamelo … ahhh .. así .. que rica se siente tu mano…. Ahora sácamelo….

-¡Ohh patroncito! -Mmmmm que rica se siente tu mano… .¿ ves lo duro que esta? -Si….

-¿Te gusta? -Oh si … lo tiene muy grande y duro patroncito -Mmmm me gusta que te agrade… arrodíllate…. Toma este cojín … para que no te duelan las rodillas….

-¿Así? -Si… así… ahora, apriétamelo con tus tetas Norma…. Eso …. Así … perfecto …. Ahhhh .. que rico se siente mi pene entre tus tetas ….

-¿Le gusta así patroncito? -Me encanta… sigue así… yo te diré cuando pares….

La vieja arrodillada entre mis piernas se esmeraba por que mi verga quedase aprisionada entre sus tetas. Me la apretaba con estas, luego me la tomaba con una mano, y se rozaba con la punta de sus pezones…. Vi como su rostro de miedo fue cambiando hasta transformarse en un rostro de placer, la vieja disfrutaba tener mi verga entre sus manos y tetas, se esmeraba en hacer lo mejor posible su trabajo.

-ahhh que bien se siente …..

-¿Le gusta como lo hago patroncito? -Divino Norma .. si .. sigue así….

-¡Que rica la tiene patroncito! -Ahora quiero que me la chupes….

-¿Qué? -Métela a tu boca…. Eso .. ahhhh .. así … que rico se siente …. Sigue….

Me recosté un poco en la cama mientras Norma se esforzaba en chupármela. No era muy buena mamadora, pero seguía al pie mis instrucciones. Me relajé, tomé mi vaso de coñac, y me lo bebí lentamente mientras la vieja mujer me hacía sexo oral.

La dejé en esa posición como 20 minutos, a veces la sacaba de su boca y me la restregaba entre sus tetas, se la pasaba por su rostro y la volvía a chupar. Yo relajadamente la dejaba que me la tocara a su antojo, no me importaba que dar atención a ella, esa noche era para mí, todo el placer se centraría en mí, me daba lo mismo lo que ella sintiera.

Luego la hice levantarse y le dije que apoyara sus manos sobre la cómoda. Bajé a su culo y se lo besé por todos lados, le abría las nalgas, le lengüeteaba su culo. Ella solo estiraba más la cola hacia atrás dejando que su patrón se saciara de su culo a su antojo. Luego me levanté y separándole bien las nalgas la penetré de un solo golpe.

La mujer comenzó a gozar al sentirse penetrada por ese joven hombre, que le enterraba toda su verga una y otra vez, mientras sus manos le manoseaban sus tetas que colgaban.

Luego me senté en la misma silla que ella se había sentado y le indiqué que se sentara sobre mí. Le dirigí la verga a la entrada de su concha y lentamente la vieja se fue sentando, enterrándose cada centímetro de mi miembro.

Me comenzó a cabalgar apoyando sus manos en sus piernas. Yo no podía parar de manosearle las grandes tetas. Veía como su culo sobresalía casi para ambos lados de la silla, era increíblemente grande. Nunca pensé que esta vieja mujer me hiciera sentir tan caliente.

Luego le dije que se levantara y que se volviera a sentar, pero esta vez de frente a mí. Norma seguía al pie cada una de mis instrucciones. Pasando su pierna por sobre mi se sentó apoyando sus grandes tetas contra mi pecho. Le agarré del culo y lo manosee fuertemente, apretándoselo fuertemente, tratando de llegar a sus pezones, pero estos estaban muy abajo, a si que le dije que ella me las pusiera en la boca. Norma se agarraba las tetas y me las colocaba en la cara, me las restregaba una y otra vez.

Su rostro me indicaba que lo sentía todo adentro, arrugaba su frente, sus ojos cerrados y su boca emitía un gemido cada vez que ella bajaba.

Luego nos fuimos a la cama. Nuevamente le ordené que me la chupara un rato, para luego hacerla que se sentase sobre mí.

Ella lo hizo, tomó mi pene y lo volvió a guiar a su peludo sexo. Se abalanzó sobre mí, pero yo afirmándola de las tetas, le hice que quedara con la espalda recta, para poder ver sus tetas a mi antojo. Ella se movía de arriba abajo y sus tetas se movían en cada movimiento.

Lo que más me gustaba era ver su rostro reflejando el placer que sentía al verse completamente llena de verga. Le agarraba los pezones y se los tiraba, haciéndole levantar las tetas. Eso al parecer le excitaba.

Le metí una de mis manos e

n su peluda concha y mientras ella subía y bajaba, la masturbaba con mis dedos. Al poco rato sus gemidos fueron cada vez más fuerte y me di cuenta que estaba por acabar. Me puse más duro aún y aumentando más el movimiento de mis dedos, la vieja mujer, apoyando sus manos en mi pecho, su rostro se arrugó por completo, y con grandes quejidos y moviéndose muy rápidamente, alcanzó un monstruoso orgasmo, dejándome toda mi mano mojada. No fue egoísta y le ayudé a que acabara por completo.

Casi inmediatamente la hice colocarse de espaldas en la cama, y sentándome en su vientre le metí la verga entre sus tetas y me empecé a masturbar entre ellas, por largo rato, hasta que me vine entre ellas dejándole todo su cuello, parte de su cara y sus tetas completamente llenas de semen.

Me bajé de ella, me quedé un rato descansando. Ella se limpió con un pañuelo los restos de mi acabada.

Habíamos estado follando por más de una hora. Mi calentura ya había pasado y la presencia de la mujer ya me incomodaba a si que le pedí que se retirara, dándole las gracias por su visita.

Norma se vistió delante mío y sin decir nada, con algo de vergüenza, se marchó de mi cuarto, cruzando oculta en la oscuridad hasta su cas

Autor: Alexander alexander_5149 (arroba) hotmail.com

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Kara Marqueze
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Buenas! soy Kara de Relatos.Marqueze.net, vuestra anfitriona. Bajo mi nombre republicamos relatos que, estando incluidos desde hace tiempo en Relatos Marqueze.net, no sabemos su autor. Si eres autor de uno de estos relatos y/o sabes quien es el autor, escríbenos y le daremos el crédito que se merece! Un besito donde quieras...
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