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EN LA CIUDAD DE MEXICO

2 de febrero de 2004

A mi me gusta correr y hacer pesas, y me excita muchísimo que me vean desnudo las mujeres, y en el caso de mi prima el solo hecho de pensar que vería mi pene me ponía a mil por hora

Este relato es verídico y sucedió en la ciudad de México.

Tengo una prima unos años más grande que yo, de poco mas de treinta años, no es una belleza pero tiene un buen cuerpo, que siempre me llamó la atención pero siempre entendí que jamás alcanzaría por ser más chico y ninguna gran atracción para mi prima, ya que ella tenía novios más guapos y fuertes que yo.

Un día se presentó la oportunidad; escuche que había tomado un curso de terapia fisiológica para deportistas, me imaginé que era de esas que sirven para cuando alguien tenía problemas musculares, así que puse manos a la obra.

A mi me gusta correr y hacer pesas, y me excita muchísimo que me vean desnudo las mujeres, y en el caso de mi prima el solo hecho de pensar que vería mi pene me ponía a mil por hora (eso sin pensar que pudiera llegar a tomarlo en sus manos).

Empecé a planearlo todo: fingiría un terrible dolor muscular producido por mis entrenamientos, diría que ya había visitado doctores y todo habría sido inútil.

Un fin de semana que fui a comer con mis tíos, me senté al lado de mi prima, quien ese día en particular llevaba un vestido que al sentarse permitía observar un par de piernas cubiertas por unas medias color piel suculentas (repito que no tiene un cuerpazo de película pero sus tetas son grandes y las piernas son anchas de arriba y delgadas de pantorrilla), algo que me prendió fue notar que no estaba depilada y que algunos vellos oscuros se transparentaban en las piernas.

Comencé a decirle del dolor que tenía para sentarme debido al estiramiento muscular que sufría que probablemente me sometería a una cirugía muy dolorosa (mentira toda); me dijo que ella era especialista en esas cosas y que si quería podía visitarla en su “consultorio”. Mis ojos brillaron de felicidad cuando me ofreció recibirme al día siguiente.

Cuando llegue a su consultorio y vi. que estaba con una bata de médico, blusa apretada y semitransparente que permitía ver un brasier blanco y para mi sorpresa tenía vestido corto, con medias blancas.

Me dijo que me quitara la ropa y me acostara bocabajo, y en ese momento salió. Me quité todo (hasta los calzones que creo que no estaba incluido en lo que había que quitar). Regresó al poco rato y entonces sentí vergüenza mezclada con excitación al notar que se había sobresaltado un poco al ver mi culo al aire. Se aproximó y tocando mis piernas preguntó el sitio de dolor, le dije que era en la parte de adentro de las piernas y que el dolor llegaba hasta el cóccix, ella muy profesional comenzó a masajear la pierna y fue subiendo metiendo la mano tocando la parte de en medio de las piernas por enfrente; mi verga estaba súper erecta cuando sentí que tocaba mis peludos huevos con el lado de su impecable mano con cuidadísimas uñas.

Llegó lo mejor, me dijo que me volteara; al hacerlo mi verga estaba a todo lo que da, paradísima. No dijo nada, pero pude ver en un espejo colocado a mi lado cómo su vista se posaba en la zona de mi verga. Empezó a tocar las piernas en su parte alta y me preguntó donde me dolía, me doble para señalar la parte de debajo de mis huevos, justo en medio de las piernas y le señale mientras detenía mi erecta verga señalándole el lugar; ella como profesional comenzó a sobar bajo mis huevos y entonces mi placer fue increíble, voltee a ver su culo y hermosas pantorrillas cubiertas con sus medias blancas y mi verga saltaba de gusto.

Entonces dije que la verdad el dolor se me había extendido a toda la base del pene, ella sonrió porque esto ya no era muy creíble y siguió tocando alrededor de mi verga, hasta que acerque su mano al monstruo y ella accedió a estirarlo echándole aceite, al instante tome su hermoso culo, sentí rico, duro, una tanga pequeña húmeda me hizo acercar. Ella no se opuso, metí mi lengua y pude notar un olor a pipi entre una velluda vagina. En ese instante sentí como ella mamaba mi verga.

No se como pero en un momento ella estaba en la plancha medica y yo parado metiéndole mi verga por su velluda panocha; al abrir su blusa comencé a lamer su sobaco, que gra

n sorpresa fue ver que no lo afeitaba, en un segundo escupí semen dentro de su hoyo, ella se vino también.

Esto sucedió anteayer, espero poder volver a hacerlo.

Autor: Carlos

carlosegb ( arroba ) yahoo.com.mx

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