Encierro lascivo el fin de semana III

Gay, Orgía Gay, Dominación Gay. Asdrúbal mordisqueo mis nalgas, luego las abrió y volvió a lamer mi culo, sentí que empujaba la lengua como para meterla


Aquel viernes el Mandingo había puesto su plan en marcha, según habíamos acordado, estaríamos hasta el domingo, nos quedaríamos en el apartamento de un amigo suyo. Se suponía que yo debía tener sexo con el Mandingo y Alfonzo, su otro amigo se haría acompañar por otro chico. Sin embargo, una vez en al apartamento me enteré que el segundo chico no iría sino hasta el día siguiente y sería yo quien debería satisfacer a aquellos 3 machos.

Estaba yo de rodillas mamando la verga del Mandingo, cuando él se dispuso a sentarse en el sofá, me llevo sosteniendo mi cabeza, evitando que la pinga saliera de mi boca en todo momento. Quedó el sentado en el apoyabrazos del sofá, yo de rodillas como si estuviera en 4 patas pero con la parte superior del cuerpo levantada.

Asdrúbal mordisqueo mis nalgas, luego las abrió y volvió a lamer mi culo, sentí que empujaba la lengua como para meterla, me asusté un poco, pues estaba muy lubricado por dentro (debido al lavado que me había aplicado temprano) pensé mi culo botaría baba en su boca. Quise advertirle pero el Mandingo no permitió que me sacara su pipe de la boca y no pude hablar.

Mi esfínter se rindió y liberó un poco de baba. Asdrúbal para nada se molestó, lamió con mucho gusto mi culo. Luego, introdujo uno de sus dedos en mi ano, suspiré de inmediato. Metió dos dedos y los movía de forma circular dentro de mí. Lo sentí tan delicioso que gemía de gusto, pero ahogadamente, pues tenía la tranca del Mandingo en la boca. Alfonzo se acercó y yo masajeaba sus bolas, pero el Mandingo no me sacaba el palo de la boca por nada.

Asdrúbal me propinó un par de fuertes nalgadas y apoyó la cabeza de su pinga en mi culo, fue penetrando lentamente, hasta empalarme casi por completo. Sentí mucho placer, tanto que dejé de chupar la pinga del Mandingo, la saqué de mi boca casi sin darme cuenta, estaba jadeando de placer. El Mandingo me dijo, vamos, vamos, abre la boca, de inmediato me tenía mamándosela nuevamente.

Asdrúbal comenzó un mete y saca muy rico, sentí el orgasmo anal venir a toda velocidad, un argg ahogado salía de mí. Sentía tan intenso que deseaba apretar los dientes. El Mandingo se dio cuenta de mi desesperación y me permitió sacar la verga de la boca. Acabé muy intenso, argg, mi cuerpo se contrajo de tanto placer, mi cara pegada a la verga del Mandingo mientras acaba tan intenso.

Entonces Asdrúbal se detuvo para dar la oportunidad al pobre Alfonzo quien no estaba recibiendo nada. Alfonzo me ensartó de lo mejor, era una pinga que me gustaba mucho, pues era gruesa pero no demasiado larga, luego, por más frenético que él se pusiera yo lo podía sobrellevar.

Honestamente, no recuerdo bien, los cambios de turno que se dieron entre Asdrúbal y Alfonzo, pero fue una cogida deliciosa, yo acabé una y otra vez, el Mandingo, generosamente me permitía sacar su verga de mi boca de cuando en cuando, para gemir, apretar los dientes, jadear y tomar algo de aire. Todo mi cuerpo temblaba de gusto en manos de aquellos 3 tres.

Al rato, Alfonzo aceleró el ritmo de la cogida, era inminente que iba a acabar. El Mandingo le dijo, acabale en la boca, no quiero batir leche. Alfonzo se paró frente a mí y descargó una abundante corrida en mi boca, fue bastante semen, dado que era el primer polvo de la noche. Lo tragué completamente y le di un beso en la cabeza de la pinga.

Luego Asdrúbal se sentó en el sofá, de inmediato me puso a mamarle la pinga, estaba bañada en mis jugos. Entonces, el Mandingo se acomodó detrás de mí para cogerme. Sentí entre deseo y miedo, ya que esa verga me hacía gozar o sufrir como ninguna otra. Pensé, tantas veces que he acabado y como estoy de abierto y ahora es que va a comenzar el Mandingo. Dudé, ¿será que aguantaré esta cogida?

Para sorpresa mía, el Mandingo quien normalmente solía estar en control, estaba tan excitado, que luego de clavarme, tan sólo se meneo unas pocas veces cuando de pronto lo sentí gruñir, sus manos se aferraron con fuerza a mis caderas y hundió su tranca hasta lo más profundo de mis entrañas, si bien estaba bastante dilatado, aquella vara me lastimó bastante, mi grito de dolor acompaño su gemido de placer.

Un acto reflejó me llevó a saltar hacia adelante para tratar de escapar inútilmente de su estaca, pero, diestramente sus enormes manos me sostenían mientras descargaba su leche en mis intestinos. Pienso, su instinto animal se apoderó del en ese instante, aquel macho debía sostener a la hembra para asegurarse de descargar hasta la última gota de su semen dentro de ella. Claro que ambos sabíamos que no se trataba de una hembra en verdad, sino de un sumiso, pasivo entregado totalmente al otro dominante.

Una vez se descargó totalmente, retiró su enorme verga, sentí un gran alivio al tiempo que mi culo goteaba su leche que bajaba por mis muslos. Tan pronto me repuse un poco volví a chupar la polla de Asdrúbal.

Reflexionando luego, advertí que al Mandingo no le bastaba con cogerme a su antojo, le excitaba sobre manera ver que otros me cogieran. Comprendí entonces que no me hacía follar con sus amigos como una especie de favor hacia ellos solamente, sino porque el disfrutaba ver cómo me cogían, disfrutaba verme sometido totalmente.

Asdrúbal me acostó boca arriba en el sofá, puso mis piernas en sus hombros, me ensartó y matraqueo el culo hasta acabar. Así clavado me hizo la paja, de inmediato acabé, un chorro de mi propia leche fue a dar a mi cara y el resto a mi pecho.

Quedé allí tendido, agotado, bañado en mi propio sudor y el de quienes serían por ese fin de semana mis captores. Su semen dentro y fuera de mí. Aún el sabor y olor de sus vergas estaba en mi cara y en mi boca. Físicamente hecho nada y moralmente no sabría qué decir.

Bueno, hasta aquí lo dejo en este momento, dime si te gusta mi relato y si quieres que siga adelante relatando cuanto sucedió.

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